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Marcelo Sneh

Reflexiones sobre Yom Kipur (El día de la expiación)

Caro lector… otra vez.

            Terminó el noticiero, y otra vez las viñetas pintorescas van a tener que esperar, vamos a tener que ahorrarnos los inevitables nervios, los comentarios zumbones, las socarronerías contra los políticos de turno… estamos a pocas horas de Yom Kipur, caro lector, el Día del Perdón, el día de la Expiación de los pecados… ¿expiación? ¿Perdón? Por estos días, los medios de comunicación, las redes telefónicas, celulares y virtuales se ven inundadas de mensajes, orales o escritos, de personas que se dirigen a otras personas… pidiendo perdón.

       Perdón… ¿por qué? No importa, perdón por una ofensa, perdón por una agresión, perdón por un daño material, perdón por un daño físico… algunos piden perdón de corazón, "de onda" como nos manda la moda actual del slang, pero otros… no puedo entender a la gente que pide perdón por daños irreparables, así como tampoco puedo entender a la gente que por haber pedido perdón y haber ayunado durante veinticuatro horas, no importa la gravedad de sus negligencias, creen haber expiado sus pecados, creen haber vaciado su "alforja negativa", haber lavado la mugre de sus almas y todo está lindo y bien…  

       Resulta asombroso comprobar año tras año cuánta gente cree que el ayuno de Yom Kipur es la clave de la limpieza del alma, la redención de los pecados… cuando está clarito que el ayuno de Yom Kipur redime de todos los pecados… de todos los pecados que uno cometió contra el Altísimo, y pare de contar.  

       Él seguramente nos perdonará con un ayuno, Él seguramente nos perdonará si nos golpeamos el pecho… pero nuestros pecados con el prójimo… esos los tenemos que expiar, resolver o pedir perdón por ellos al prójimo mismo, y esos pecados no se arreglan ni ayunando, ni golpeándose el pecho, ni haciéndose ver en un templo rezando, vestido con las mejores galas, golpeándose el pecho o cantando liturgia, para recomenzar al otro día con nuestras mismas conductas donde las dejamos el día anterior… hasta el próximo día del Perdón. 

            Caro lector, no pretendo con esto ofender los sentimientos de quienes creen sinceramente y sienten la necesidad espiritual de llevar a cabo todos los preceptos, celebrar todos los rituales, emocionarse (como este humilde y un tanto hereje servidor) al escuchar la melancólica y a la vez solemne letanía del Kol Nidré… simplemente reitero que no comparto la necesidad de flagelarme físicamente durante 24 horas para expiar pecados que mejor no cometer desde el vamos antes que esperar a una vez por año para no comer y así lavar muestras almas, tampoco creo en la necesidad de comprar y pagar un lugar en un templo para poder ingresar en él en los así llamados Días Terribles… aclaro que hay templos (a los que me refiero los vi sólo en Israel) que no cobran por sentarse a compartir un Kol Nidré, así como tampoco, como ya lo mencioné más arriba, creo en el ayuno como método expiatorio de pecados.  

       Si todos nos levantásemos todos los días con la sincera intención de racionalizar nuestra a veces justificada ira, pensar antes de hablar, contar hasta diez antes de dar rienda suelta a nuestra agresividad… prestar más atención cuando manejamos un vehículo, sería como que estaríamos haciendo miles de microscópicos ayunos, sería como que nos introducimos en el espíritu mismo del Día del Perdón, la esencia misma de la intención de esa fecha solemne, que más que expiar pecados ya cometidos y que a veces no tienen arreglo es hacer reflexionar a los seres humanos sobre la posibilidad de reducir al máximo ese número de pecados y negligencias cometidos durante el año que finaliza… entonces, sólo entonces, el verdadero espíritu del mensaje de Yom Kipur habrá anidado en nuestras almas. 

GMAR JATIMA TOVA.

Rosh Hashaná, el recuerdo y la esperanza           

            Por supuesto. 

            Inevitables, infalibles y fatales, como la marcha de un astro, ya están planeando en círculos alrededor de nuestras fatigadas cabezas esas circunstancias que cada año, por una parte vienen a ponernos los nervios de punta ("¿cobrar? Jajaja!!! No tengo firma… vuelva "ajarei hajaguim" (después de las fiestas)… o por la otra, por qué no, alegrarnos la vida ("no te preocupes, che, el trabajo ese mandámelo para ajarei hajaguim, que igual me voy de vacaciones a Anatalya… ¿y vos?)… y uno, caro lector, que se queda cantando resignadamente "anajnu nisharim baáreeeetz… ad meah ve'esrim…" (*) Se dispone a festejar la llegada de un nuevo año del calendario hebreo, tratando siempre de renovar su esperanza de tiempos mejores…

            Aunque cada año, en el ring de nuestras almas y a la luz de los acontecimientos que se vienen sucediendo, el combate entre nuestros "mismos", nuestro optimismo y nuestro pesimismo, termina una vez más con el triunfo del "pesi" por puntos… cosa que viene sucediendo hace ya varios años, pero éste año me parece que "pesi" ganó por knock out, alentado por sus eternos "hinchas": la chatura de los medios, con sus "hermanos mayores" de distinta calaña, la codicia de nuestros gobernantes por ser, permanecer y no hacer, llamando "emergencia" a una vulgar crisis de gabinete, el horror ante el auge del infanticidio y la violencia contra los más débiles, la corrupción, la desidia… 

            Pero no todo es desaliento, caro lector: permíteme desgranar ante ti una anécdota de mi infancia, que no sé si pueda llegar a resultarte interesante, pero creo que ayudará a que entiendas qué es lo que siento respecto de la situación por la que está pasando nuestra querida Medinah a tan poco de estos Días Solemnes. 

            Me acuerdo que cuando era chico, hace ya de esto muchísimos años, festejábamos en familia Rosh Hashaná (literalmente "la cabeza del año" o "el comienzo del año"), y mi vieja solía preparar un guefilte fish (pescado relleno) para alquilar balcones… y siempre le servía a mi viejo Z"L la cabeza del pescado, que mi viejo se dedicaba a desmenuzar y a comer metódicamente con una precisión de relojero y una devoción casi incomprensible en alguien manifiestamente laico pero a la vez tan sabio y conocedor de todo lo relacionado con el judaísmo. Y eso, ¿por qué? Una noche de Rosh Hashaná le pregunté a mi padre por qué comía la cabeza del pescado con tanto placer, y también le pregunté si le gustaba tanto, que por qué no comía eso también en otro momento que no fuese Rosh Hashaná… me sonrió con esa sonrisa que transformaba sus rasgos duros y sufridos en el rostro del hombre más querible del mundo, dirigía su mirada hacia algún punto de la mesa y empezaba a jugar modelando entre sus dedos un pedacito de miga de pan, señal que iba a empezar a hablar, cosa que a mí siempre me apasionaba, porque mi viejo hablando… decir "apasionante" es menospreciarlo. Y me explicó, me explicó por qué come la cabeza del pescado: Rosh, en hebreo, quiere decir cabeza, y la tradición decía que en rosh hashaná hay que comer el rosh, y ésto no es por un simple juego de palabras: es porque cada año que empieza, cada Rosh Hashaná, tenemos que rever las cosas que pasan por nuestro rosh, por nuestra cabeza… en hebreo rosh, tener rosh, significa también tener inteligencia, discernimiento, sentido de la justicia y de la equidad… Los Yamim Noraim (los Días terribles, días de examen de conciencia, son los días que transcurren entre el Año Nuevo y Yom Kipur, el Día de la Expiación) son precisamente días de examen de conciencia, días en los que tenemos que revisar nuestro rosh y tratar de mejorarlo, tratando a la vez de mejorar nuestros actos, nuestro comportamiento… empezar el año con un poco más de rosh. 

            Por supuesto que eso no fue todo lo que hablamos en esa inolvidable y memorable noche de Rosh Hashaná, que por supuesto, duró hasta la madrugada, y tampoco eso fue lo que me movió a querer comer cabezas de pescado (jamás las pude ni probar, hasta el día de hoy)… lo que entendí esa noche es que el año comienza por el rosh, por nuestro rosh, porque todos apliquemos un poco más nuestro rosh, nuestro criterio, nuestro raciocinio… que hagamos un balance de lo que hicimos, de lo que no hicimos, de lo que podríamos haber hecho y de lo que deberíamos hacer de aquí en más. 

            Hoy no voy a hablar ni de actualidad, ni de de política, ni de geopolítica ni de real política. Sólo voy a invitar a quienes manejan nuestros destinos, velan por nuestra seguridad y preparan a nuestros hijos para ser adultos de bien… que en Rosh Hashaná, después del brindis y a la hora de la cena festiva… se coman el rosh, la cabeza del pescado, que empiecen el año aplicando un poco de raciocinio, un poco de equidad y otro poco de solidaridad con el pueblo al que insistentemente pidieron que los votara.  

            Esta nota es sólo para recordar y desearles lo mejor en este año que se inicia a todos mis caros lectores (y por qué no, a mis no pocos detractores). 

Tengo mucho dolor y mucha bronca en el alma, en este año que termina pasaron cosas terribles, algunas que tienen arreglo y otras que ya no tienen ni tendrán remedio y como buenos seres humanos que somos volvemos a tropezar una y otra vez con la misma piedra, sabemos que todo lo que pasó en el año que culmina puede llegar a ser sólo la entrada de un banquete macabro del que el plato fuerte está sólo en camino, vemos los mismos rostros de siempre, duros como el titanio, sonreírle a la gilada brindando sin sentirse para nada responsables ni aludidos de las cosas que pasaron y están pasando y de las que son los únicos y manifiestos responsables.  

Vemos los mismos rostros transidos de dolor y pálidos de desesperanza y nostalgia por sus seres queridos a los que parece habérselos tragado la tierra y por los que nadie parece querer jugarse; vemos los rostros tiernos de infancia y grises de hambre de tantos otros; vemos sonrisas infantiles congeladas en fotos de semanarios sensacionalistas y que nunca volverán a posar para ninguna cámara, por la inaudita crueldad de quienes un poco antes le permitieron llegar al mundo sin darle tiempo siquiera a entender qué hacían en este mundo absurdo, vemos rostros… pero en todos esos rostros hay algo que no desapareció, y que es, en mayor o menor grado, oculta o manifiesta, creíble o desechable… una de esas circunstancias que nombré al principio de mi nota, caro lector, y que sobrevuela nuestras mentes como una "rara avis" ya no como ave de rapiña, sino como benigna devoradora de nuestros pesares… la esperanza.  

     Todos los años nos sobrevuela para estas fechas, y está bien que así sea. Pero para que sus buenos deseos sean un poquito más sólidos, más coherentes… no nos olvidemos de comer el rosh. Ayudemos a nuestra esperanza comenzando el año con un poco más de criterio, raciocinio, sentido común… y tolerancia. 

Si nos va así… siempre con la esperanza, nos irá mejor. 

SHANÁ TOVÁ 

¡Feliz año nuevo para todos! 

(*) "Nos quedamos en Israel… hasta los 120 (años))" (Canción popular israelí  - N. del R.)

El hermano mayor, la chatura y el discreto encanto de la chismería

Nota del editor: En la Argentina el formato de este programa se llama Gran hermano

A veces uno se sienta frente al teclado y trata de "sacar" una nota, descubriendo que la mente de uno está completamente bloqueada en lo temático y no porque falte sobre qué escribir. Temas, asuntos e ítems no faltan… el problema es que algunos de esos temas están sumamente trillados, otros son tan obvios que los tratan hasta el cansancio, ciertos temas provocan asco y prevención, más que el tema en sí, la morbosa avidez que tiene el público por consumir noticias macabras y prensa sensacionalista. Digamos que es importante estar al tanto de la actualidad, saber qué es lo que está pasando, por qué está pasando y hasta cuándo va a haber que aguantar determinadas situaciones. También digamos que es importante denunciar, sacar a la luz, refrescar la memoria del público con cosas que se repiten infalible y fatalmente.

Pero a veces, después de escribir alguna encendida advertencia sobre amenazas que se ciernen, sobre situaciones terribles que se repiten sin que nadie de los que tienen o tendrían que hacer algo para evitar que se repitan haga o diga algo, cuando uno se encuentra frente al galope del quinto y no menos peligroso jinete del Apocalipsis que es la indiferencia selectiva, las ganas de denunciar, de acusar y de tratar de advertir se resienten seriamente. Pero antes de caer en el desaliento y tratando de analizar y de entender qué es lo que está pasando por la mente de los consumidores de actualidad, trataré de comprender una de las mercancías que se ofrecen en el Zocco (*) de los medios de comunicación: "El hermano mayor", un programa encuadrado en el nuevo estilo televisivo llamado "televisión-verdad" (Reality) y que está haciendo furor en Israel y en el mundo.

Pero antes, una advertencia.

Caros lectores, sé que quizás esté generalizando, no todos somos indiferentes a lo que está pasando, no todos vivimos en una burbuja. Siento la necesidad de referirme a este "programa" porque éste quizás sea, en mi humilde opinión desprovista de todo snobismo, el paradigma del nivel en que han caído los medios en su selvática y despiadada lucha por el ráting y los royalties publicitarios. Además sé que me he de granjear la antipatía de más de una persona allegada a mí que sigue este programa en forma entusiasta, pero… lo lamento, a mí no me gusta, no me llega, y lo que es peor… me preocupa. Me preocupa como algo tan chato y falto de contenido atraiga al público en forma masiva, convirtiéndose en tema de conversación obligado de toda tertulia y erigiéndose en símbolo de status mental (¡¿cómo!? ¡¿No viste ayer "El Hermano Mayor"!?¡¿En qué mundo vivís!?).

Aunque confieso, por haberme enterado que ese programa ya fue emitido con éxito en muchos países del mundo, que sentí curiosidad por ver de qué se trataba. Y allí fui, equipado con el control remoto, cerveza y "picadita". Sentía mucha curiosidad por ver cómo se las iban a arreglar para pasar el tiempo 16 jóvenes israelíes del incipiente y ya tan intenso Siglo XXI sin poder saber qué hora es, sin periódicos ni libros, sin televisión y sin radio durante cien días… la antítesis de la forma de vida de vuestro humilde servidor.

También confieso que después de haber visto varias veces el programa, prestando la máxima atención a lo que la pantalla chica (aunque ahora no tan chica, con el prodigioso invento del plasma), sigo sin entender cuál es el objetivo de ese "programa": ¿divertir? ¿Entretener? ¿Educar? ¿A quién? ¿Cómo? ¿Quizás en nuestra infinita ignorancia no nos damos cuenta que se trata de una clase magistral para la juventud de cómo convivir en comuna?

Puede ser. No sé.

Quizá si hubiese continuado viendo el programa hubiese llegado al fondo de la intención que sus cada vez más ricos realizadores tuvieron con respecto de esta cabalgata del voyeurismo par excellence y rebúsqueda enfermiza de ráting: la instalación de innumerables cámaras en todos los rincones de la residencia donde transcurre la acción (menos en los baños) para que personas aburridas que no saben cómo pasar las horas del día o que no pueden dormir en las horas de la noche puedan ver qué hace un grupo  de jóvenes que no hace nada.

Remolonean en sus camas hasta bien entrada la mañana, se levantan, se dedican a la chismería, se preparan la comida, se dedican a la chismería, lavan los platos, se dedican a la chismería, van a la pileta a darse un chapuzón y a dedicarse a la chismería. Uno chismorrea con otro del de más allá, el otro chismorrea sobre el de más acá sobre el uno.

 Apasionante, vea mire.

Si por lo menos conversaran sin enchastrarse entre sí, si estos jóvenes, cuyos orígenes e historias personales prometían mucho cuando fueron presentados ante los televidentes, hubiesen abordado en sus conversaciones temas que despiertan el interés de la tele audiencia y por qué no de ellos mismos, temas que preocupan a los jóvenes en estos tan difíciles tiempos actuales como la vida en pareja, el amor, el matrimonio, el divorcio, la crianza de los hijos; si hubiesen abordado temas que quitan el sueño a sus coetáneos de todo el país como el servicio militar de reserva ("miluim"), los viajes al exterior, la emigración, la inalcanzable vivienda para iniciar un proyecto familiar…

Si por lo menos hubiesen abordado temas de difícil y escabrosa vigencia, como las relaciones entre árabes y judíos,  religiosos y laicos, las grietas abismales entre los distintos sectores de la sociedad israelí, los accidentes de tránsito, que cobran más sacrificios humanos que las guerras, la apatía de los jóvenes ante la participación política y la corrupción reinante en buena parte de la dirigencia política… un buen libro… una obra de teatro… un vaudeville…algo, algo que justifique el ejercicio del diálogo, uno de los más preciados dones que el animal bípedo y pensante recibió de la naturaleza… pero no.

Qué va.

Ninguna, pero ninguna de las conversaciones mantenidas por ese grupejo sabiamente manipulado por el semidiós de los medios en aras del dios ráting en el Templo de la Caja Boba fue más allá del minucioso y chabacano enchastre al prójimo o del chismorreo más barato.

Perdón, miento. Involuntariamente, sin intención de hacerlo, pero miento.

Hubo excepciones. Una de las pocas veces que mi ultrajado intelecto pudo soportar el lamentable espectáculo arriba mencionado, tuve la ocasión de asistir a un diálogo inusual, entre un muchacho religioso llamado Asher, de Tiberiades (religioso por el solideo, porque no creo que ningún rabino con dos dedos de frente y por más progresista, reformista y laicista que sea permitiría que alguien que respeta las ancestrales tradiciones de la fe mosaica se sume a ese lamentable y absurdo popurrí de la chatura) y Ranin, una agradable muchacha árabe, alrededor del tema de las relaciones entre árabes y judíos. Muy interesante, pero la charla duró lo que un cigarrillo encendido y fue realmente una prédica en el desierto, una excepción a una regla tediosa y reiterativa.

Pero cambiemos un poquito de tema, caro lector, porque no quiero fatigarte volviendo una y otra vez sobre lo mismo… todos sabemos que la bronca a veces nos hace reiterativos.

Hay otro tema. No puedo entender en qué criterios se basa el público para votar en contra de alguno de los participantes y privarlo así de los indecibles goces de compartir la casa del hermano mayor con sus compañeros de aventuras.

Tomemos otros programas televisivos de altísimo ráting y más que considerable popularidad, todos ellos transmitidos por el Canal 2.

Por ejemplo, en "Nace una Estrella" (Kojav Nolad), el criterio para mostrarle la puerta a algún participante es que no canta tan bien como los demás. En "Nacido para bailar" (Nolad Lirkod), son aquellos a quienes Terpsícore no ha favorecido con sus dones los que deben seguir el duro derrotero de "salida – su ruta". Y no hablemos de "Supervivencia", el súmmum del Reality Festival que se ha abatido sobre la presa fácil de las mentes de nuestra juventud: allí son eliminados quienes no pueden mantenerse incólumes en las más difíciles condiciones de vida en agreste contacto con la naturaleza o salir airosos de las complicadas pruebas que el equipo de producción inventa para ellos con una inventiva y un sadismo dignos de mejor causa. Hasta aquí todo bien y todo clarito. Pero volviendo a nuestros inefables "hermanos menores", ¿cuáles son los criterios en los que se basará el público para ir eliminando participantes en "El Hermano mayor"?

Quizá debamos votar por el anatema de Asher porque es religioso, contra Ranin porque es árabe, o quizá debamos pedir el alejamiento de Shifra porque (oy, vey! guevald!) se alejó de la religión haciéndose laica? ¿O quizás, al mejor estilo de Bioy Casares en "Diario de la Guerra del Cerdo", debemos bajar el pulgar ante Yosi porque es mucho mayor que el resto de los miembros del fraternal grupo?

Que alguien me explique, por favor, cuál es el mensaje al que están expuestos los jóvenes que ven esta lamentable y endeble cabalgata de  vacuidad, y cuál es el mensaje que los mayores recibimos de los jóvenes a través de esta serie.

En total, creo que este programa le hace un flaco favor a los jóvenes israelíes, ya que muestra como ejemplo a los más superficiales de entre ellos, o por lo menos, los somete a aparentar lo que no son a cambio de una considerable suma dineraria (ojo, hablo del premio).

Y el mensaje de "El Hermano Mayor" es lamentablemente un mensaje distorsionado e irreal, según el cual todo aquél de menos de 30 años prefiere el "dolce far niente", quedarse en la camita hasta las 12 del mediodía, alimentarse copiosamente y sin pausas, sentarse al borde de la pileta (¿nadar? Eso ya es demasiado esfuerzo!), desarrollar el arte del parasitismo a costa del prójimo, no interesarse en nada de lo que sucede en el país y en el mundo, y lo más importante: hablar, hablar sin pausa de nada, desarrollar teorías totalmente vacías de contenido, chismorrear, ejercitar la lengua, nuestra benemérita "sin  hueso", que a la postre es el miembro más activo, atareado y entrenado de los participantes del "Hermano Mayor".

¿El mundo exterior? Bien, gracias. Así nos va.

La educación, los presupuestos y Kafka

Hubiese querido escribir sobre algo más estimulante, algo bueno, algo que te mueva, caro lector, a leerme con ganas, con simpatía, con una sonrisa optimista, algo que nos recuerde que si bien nuestra querida y manoseada Medinah tiene un largo camino por recorrer, todavía hay cosas que nos pueden llenar de orgullo, de hacernos sentir que vale la pena ser parte de este maravilloso, inagotable y recalentado loquero. 

No terminamos de elaborar todavía el duelo por Goldwasser y Reguev cuando nos desayunamos con la execrable conducta de los estudiantes del Technion de Haifa, al no suspender las festividades del Día del Estudiante programadas exactamente para el día en que un ex alumno de esos claustros, quizá ex compañero de alguno de los que estaban chapoteando en la piscina, descendía a las profundidades de la tierra generosa que lo vio nacer, ante el llanto de todo un pueblo, la mirada impasible de dos mujeres, su madre y su viuda, que juraron no llorar ante nadie más que ellas mismas y una pareja silenciosa y seguramente aterrorizada en su fuero interno, que parecían adivinar el futuro que quizá le esté esperando a su hijo Guilad, herméticamente guardado en quién sabe qué oscura y sucia mazmorra en la ardiente y corrupta tierra de Gaza. Mientras tanto, ya van más de dos años y quien tiene que sacarlo de allí sigue sin hacer nada. Nada de lo que realmente debería hacer para salvar aunque sea la vida de uno de esos soldados. 

Pero no es de ésto de lo que quiero hablar. Quiero referirme a algo que me envenenó y me ensució de pena el alma: un chico de 12 años, lisiado, imposibilitado de trasladarse por sus propios medios, está esperando desde hace siete (sic) años que se construya un ascensor en la escuela en la que él debería estudiar. El Ministerio de Educación puso dinero, la municipalidad sostiene que no alcanza… y Bashar (ese es el nombre del chico) debe seguir esperando. Siete años esperando por una solución… ¿para qué? Para poder llegar a clase por sus propios medios. Año tras año se le promete que "este año se construirá el ascensor", esperanza vana que él y sus valerosos y sufridos padres alimentan desde el año 2001. 

Su padre, Fauzi Halabi, de las familias drusas más representativas de  Dalyat el Karmel, una hermosa ciudad drusa en las laderas del Monte Carmelo que besa a la ciudad de Haifa y le regala su maravillosa vista, nos cuenta con tristeza: "desde el año 2001 estamos aguardando que se construya el ascensor. Hace un año, el Ministerio de Educación transfirió 216 mil shekel a la Municipalidad, y allí sostuvieron que no era suficiente y que se necesitaban otros 170 mil shekel.  

El Ministerio de Educación exigió que se cotice un presupuesto más reducido, a lo que la municipalidad se negó. Otro año pasó, ellos siguen discutiendo y nosotros… bien gracias, sin poder hacer nada". 

Mientras tanto, y sin tener otra opción, los padres de Bashar se vieron obligados a inscribirlo en una escuela privada en la alejada ciudad de Haifa, que desde la ventana de Bashar parece que se puede tocar con la mano y sin embargo está tan lejos… En esa escuela, en su momento y hace tiempo, se construyó un ascensor para un miembro del personal docente, también impedido físico.

Ante esta situación, los Halabi solicitaron de la Municipalidad que ya que no se construye un ascensor, por lo menos que se brinde ayuda con los gastos de transporte, altísimos dadas las características del vehículo que debería transportar a Bashar.  

"La escuela de Bashar cuesta 800 shekel por mes, pero pagar también los gastos de  transporte es algo que no estaremos en condiciones de afrontar", refiere Fauzi con rostro preocupado y agrega, contrariado: "pensamos que con esta escuela y ayuda en el transporte el tema estaría solucionado, pero tampoco los viáticos no quieren subsidiar"… 

Bashar, un muchacho morochito de dulces ojos oscuros entristecidos por el destino pero brillantes de determinación, es también un excelente alumno con una mente privilegiada que lo hizo acreedor este mes del primer puesto en la competencia nacional "Tecnociencia" para jóvenes inventores, al diseñar una silla de ruedas preparada para poder… jugar al fútbol. 

Y Bashar necesita de la ayuda de sus compañeritos para trasladarse de clase en clase. "Me siento muy incómodo, creo que mi situación se deteriora día a día, no puedo practicar ningún deporte en la escuela porque no tengo ningún acceso a ninguna dependencia, como no sea a mi aula. Me gustaría pasarme a otra escuela donde la vida me sea más fácil…" 

En un momento de desesperación, Bashar escribió por su cuenta al Consejo de Protección al Menor. "Recibimos una carta del niño" – refiere asombrado el Sr. Itzjak Kedman, Presidente del Consejo – "donde nos cuenta que no puede trasladarse de un aula a la otra… es algo absolutamente kafkiano. Nadie sabe dónde está el dinero transferido, hace años que prometieron construir el ascensor y mientras tanto tampoco están dispuestos a subsidiar el transporte del chico, todos discuten entre sí y el chico es el único perjudicado de esta absurda situación." 

Caro lector, no te voy a repetir la reacción ni del Ministerio de Educación ni de la Municipalidad de Daliat el Karmel porque sería volver sobre viejas y remanidas cantaletas, al decir de Arjona, donde lo único que cambiaría son los nombres de los damnificados y los de los responsables de hacer en vez de hablar hasta por los codos. La cosa está donde estaba: a nivel de promesas y más promesas, de excusas y más excusas y las infaltables acusaciones mutuas.

La mirada dura y esperanzada de Fauzi, mientras desgrana sus esperanzas, a las que se aferra como un náufrago a un tablón, lo dice todo: "siempre fui fiel a mi país, a mi Medinah, siempre me enorgullezco de declarar que soy israelí, he servido en el ejército como mis ancestros, como mis hermanos, trabajo honradamente para ganarme mi sustento… no sé si mi hijo y mi familia nos merecemos esto, especialmente Bashar… pero no pierdo las esperanzas: de toda la lluvia de palabras que he tenido que soportar, extraigo algunas que vienen con un cierto dejo de esperanza… se dice que el año que viene recibiremos subsidio para la movilidad de Bashar, se dice que el año escolar que viene Bashar podrá también reencontrarse con uno de sus amores, la natación… es un excelente nadador, creo que podría representar a Israel en su especialidad… si tuviese dónde y cómo entrenarse.  

Pero esta lucha debe ser no solamente la lucha de Bashar, debe ser la lucha de todos aquellos niños, judíos o drusos, beduinos o circasianos, árabes o cristianos, que necesitan que su Medinah les permita vivir dignamente su vida, que es diferente sólo en sus impedimentos físicos. Estamos agrupándonos en pro de esos niños y esperamos que nuestra voz llegue a quien tiene que llegar y que un minusválido pueda tener las mismas chances que alguien para quien caminar, correr, subir o bajar no sea más que una obviedad". 

Señora Ministro de Educación, Yuli Tamir… Diputada Ronit Tirosh, educadora y ex Directora General del mismo ministerio… ¿por qué no se dejan de joder con averiguar si una le dijo "mierda" a la otra, cómo se lo dijo, por qué se lo dijo? Bashar no tiene mucho tiempo para que ustedes discutan semejantes gansadas, Bashar necesita un ascensor o una nueva escuela, Bashar necesita que Uds. le autoricen un presupuesto que en términos del Presupuesto Nacional es como un grano de arena en la Vía Láctea. Pónganse las pilas, señoras. Déjense de discutir con los funcionarios de la Municipalidad de Daliat el Karmel y hagan algo por Bashar. 

Por todos los Bashar que confían en que no todos sus gobernantes no son ni herméticos, ni apáticos… ni corruptos. 

Así nos va.

A catorce años del atentado a la A.M.I.A. – IN MEMORIAM

Cuando la noche y la neblina sin amanecer se cernieron sobre la indefensa población de Buenos Aires, cuando la garra impune e impía del terrorismo demostró a la inerme comunidad israelita de la Reina del Plata que el atentado dirigido contra la comunidad judía pero perpetrado contra la humanidad toda podía volver a repetirse cuando a los asesinos les viniese en gana, y no tanto porque los asesinos fuesen eficientes (que lo eran) y estaban bien entrenados sino porque estaban pertrechados de la más destructiva de las armas, la impunidad; en ese preciso instante en que al decir del maestro Sábato, "un terrible golpe de timbal acababa de inaugurar las tinieblas", este humilde servidor de ustedes se encontraba regresando de una ardua jornada de trabajo, junto con su hijo Dany.

Cuando estaba por apagar el motor del auto, se escucharon por la radio los tres demoníacos acordes con los que la estación de radio de Kol Israel (la Voz de Israel) preanunciaba noticias terribles y de último momento. Un extraño nudo en el estómago, un miedo inexplicable llevó mi mano a apagar el aparato, pero mi hijo, con sus 16 adolescentes años endurecidos por los ya cinco que llevaba en esta tierra amada, agreste e impía, me dijo, como si él también presintiera algo: "dejá, aba (papá)… escuchá… escuchemos".

La fría y monocorde voz del locutor empezó a desgranar pormenores del terrible atentado, de la boca que se abrió sobre la faz de la tierra haciendo camino franco al infierno y permitiendo que el mal absoluto triunfe otra vez… muertos… heridos… confusión… y por sobre todas las cosas… impunidad.

Por supuesto que esa y varias noches más no dormí, tratando de averiguar qué había pasado con mi viejo, con el indoblegable combatiente ataviado de uniforme y pertrechado de ideas, el que cada vez que la Parca se le acercaba él solía sonreírle burlón y displicente…

Y así fue. Por enésima vez burló a la Parca.

Y hoy, cuando transcurrieron ya nueve años de su última partida de póker con la muerte, en la que la Huesuda retuvo obviamente varios ases en la manga, quiero publicar nuevamente esta nota como quien va a un camposanto a dejar una flor, o recita la dulce letanía del Kadish (la Oración de los Muertos) o participa de un acto ante el monumento de las ruinas para rendirle nuevamente este homenaje pequeño y propio, a él y a todos quienes no tuvieron la suerte de sobrevivir a la hecatombe.

Quiero compartir nuevamente con mis caros lectores este testimonio que mi padre debió haberme dictado desde el más allá y que fui reuniendo de retazos de información y de su somera relación de esos terribles momentos, de los que en vida habló poco y nada.

Para que el mundo lo recuerde, para que la memoria no se pierda.

Esa mañana de julio, roja de muerte y negra de sangre, Simja Sneh estuvo en el infierno y volvió… por quinta o sexta vez en su intensa y fecunda vida:

"Como todas las mañanas, ese lunes 18 de julio hice el trayecto desde mi casa (Corrientes y Medrano) hasta mi oficina en la AMIA, a pie. Mi despacho se encontraba en el entrepiso, al que se accedía por la gran escalera de mármol del vestíbulo de la entrada principal... subí por esas escaleras por última vez hasta mi pequeño cubículo, dejé mi portafolios a un costado, y como todos los días, me aboqué al trabajo que estaba encarando desde hacía ya varios días, una traducción de un ensayo en idish... a los pocos minutos entró el muchacho (bah, muchacho le decía yo, un hombre mayor), que había dado comienzo a su recorrida por las oficinas, a servirme el té... no sé, el aroma del té siempre tuvo para mí algo de mágico, algo de subyugante... sobre todo durante las frescas y agradables horas de la primera mitad del día, y también así fue en la mañana de ese aciago día de julio… del dorado invierno argentino. Mordí el terrón de azúcar y bebí el té a grandes sorbos, mientras meditaba sobre el material que me aguardaba a un costado de la máquina de escribir. De repente algo extraño atacó mis pensamientos... como un "déja vu" demoníaco y vehemente que empezó a sobrevolar mi alma como un buitre en busca de carroña y de muerte... sentí repentinamente que algo extraño, muy extraño y terrible a la vez iba a suceder, no tenía la más mínima idea qué era... seguí bebiendo mi té, y meditando... y por alguna extraña razón, mi mente empezó a sobrevolar entre recuerdos, recuerdos de la guerra, de lejanas Polonias y Rusias... era una cosa de lo más rara...

"Como persona disciplinada que soy, dejé de lado esos pensamientos y comencé a dedicarme a mis tareas cotidianas... cuando eso sucedió. Fue una explosión que sonó en mi despacho como amortiguada, como el estruendo de un cañonazo a través de un silenciador… detrás mío, la pared estalló en mil pedazos, la mampostería voló en todas direcciones y sentí como un golpe en el hombro (después, mucho después, me enteré que tenia una clavícula fisurada) y un golpe más fuerte en la cabeza... y como impulsado por una fuerza extraña, me levanté inmediatamente de mi silla y salí de la oficina.

Caminaba como un autómata... un pensamiento pertinaz rondaba mi cabeza lastimada: el estallido me hizo acordar algo, como que no fue el estallido de una garrafa de gas, o de un tanque de combustible... era una explosión que sonó con un estruendo que creía ya olvidado, el mismo estruendo que sentí una vez durante la guerra, cuando servía en el Ejército Rojo, y la onda expansiva del estallido de un obús me levantó en vilo varios metros y me dejó tirado en una zanja a la vera del camino, malherido pero consciente... y este estruendo se le parecía, cómo se le parecía...

Salí caminando, recuerdo cosas absurdas, como por ejemplo, recuerdo nítidamente en medio de mi estado de shock que me faltaba un zapato, y que me resultaba medio incómodo caminar con un solo zapato puesto... recuerdo que al salir de mi oficina paré a alguien que corría despavorido y le pedí un cigarrillo... después me topé con una chica que trabajaba en una oficina contigua a la mía, pálida como el papel en el que apenas medio minuto antes, un ser pensante volcaba sus ideas por medio de la escritura... la chica estaba como paralizada, y me miró con una muda expresión de terror... recuerdo que la tomé de la mano y le dije 'méidele (1), salgamos lo antes posible de aquí, hubo una explosión, y el edificio puede venirse abajo en cualquier momento...'

"Bajamos las enormes y agónicas escaleras de mármol como pudimos, el aire estaba cargado de polvo de escombros, de gritos, de humo y de muerte.

"Traspuse la puerta de entrada al edificio y recuerdo que por fin conseguí un cigarrillo, lo encendí, me senté en el cordón de la vereda de enfrente al ya tambaleante y negro edificio que agonizaba en su luto anticipado, y así como me senté... lentamente, como una grácil bailarina clásica que se va deslizando hacia el piso al ritmo de "La muerte del cisne", o como vi tantas veces a un soldado deslizarse lentamente a tierra, tocado por la piadosa mano del Ángel de la Muerte al ser alcanzado por una bala, el edificio de la AMIA se vino abajo, despaciosamente, como en una demoníaca y vehemente filmación en cámara lenta, en medio de una tormenta de escombros, polvo, hierros retorcidos, alaridos desgarradores, rostros despavoridos de quienes trataban de escapar a la trampa mortal del material que se desplomaba inexorablemente...

"Cuando la confusión tomó forma, cuando el polvo se asentó un poco, recuerdo que me puse de pie y caminé hasta los escombros... recuerdo que empecé a escalar un montículo de esos escombros, tal como lo había hecho durante la guerra al llegar a Varsovia uniformado como soldado británico de la Brigada Judía, miré a mi alrededor... de repente despareció en mí toda sensación auditiva, parecía que estaba viviendo en un mundo de silencio total, no existían los sonidos ni siquiera dentro de mi cerebro... recuerdo que un bombero, o un policía, o un hombre de civil, ya no recuerdo, se me acercó y trató de sacarme de ahí... veía sus labios moverse frenéticamente en un grito desesperado, como de alguien que está ante una pared que no oye... el hombre me tomó de los hombros... me gritó en la cara, lo vi gritar... pero no lo escuché... de ahí en más, la oscuridad. No recuerdo más nada, hasta que desperté en el Hospital de Clínicas, y la primera imagen que tuve ante mí fue el rostro arrasado por las lágrimas y la preocupación de Berta, mi mujer, y detrás de ella, la bondadosa y también temerosa mirada de mi amigo Ernesto Sábato...

"Sobreviví al atentado. Fui sacado de entre los escombros en camilla, inconsciente… alguien me hizo llegar una foto de ese momento. Y no fue la primera vez que le gané la partida a la Muerte. La Guerra, la Embajada dos años antes… otros lamentablemente no lo lograron. Fantasma de Plaskin: descansa en paz. Susy Wolynski: sé que tus padres, a los que yo tanto quiero y quise desde siempre, jamás encontrarán algún consuelo… Pero se ve que mi destino fue ese, el de sobrevivir, el de hacerle un corte de manga a la maldita Huesuda... por quinta o sexta vez."

IN MEMORIAM - Simja Sneh (1908-1999)

Recopilación del testimonio: Marcelo Sneh (Beer Sheva, Israel)

La muerte, la dignidad y la vergüenza                                               

Estoy indignado. 

Indignado y triste. 

Desde que empezó el fin de semana comenzó la tormenta que por fin se cierne sobre el desatino llamado gobierno de Israel, manejado por gente que está siendo investigada, inculpada, condenada y que impide a los que tienen todavía un mínimo sentido de la decencia (que los hay, aunque parezca increíble) tratar de manejar las cosas en forma digna, aceptable y con un mínimo sentido de conciencia por los derechos de los ciudadanos que les confiaron su voto. 

Pero no es mi intención referirme aquí y ahora al gobierno, a las acusaciones y a las investigaciones que van creciendo y multiplicándose como una bola de nieve sucia, pesada y desagradable: esa sería, como se dice en criollo, "la fácil". Muchos y mejores que yo ya se van a encargar de llenarles la cabeza a vosotros, caros lectores,  con kilómetros de texto, miríadas de palabras, quintales de sesudos comentarios, que a veces provienen de quienes saben pero no los dejan, aunque la mayoría de las veces, cuando saben, viene el famoso "secreto de sumario" que cierra las bocas de la verdad, porque así están dadas las cosas. 

Pero todo ésto, caro lector, si bien subleva, duele y molesta, como muchas otras cosas que nos están pasando, y a mi modesta y estrictamente personal manera de ver, merecen un capítulo aparte y a mi juicio empalidecen ante el tema que voy a comentar a continuación. Y me apuro a aclarar: empalidecen porque es un problema puntual, técnico y burocrático, un asunto que cualquier tinterillo de cuarta puede resolver de un plumazo.  

Acabo de ver por canal 2 el programa "Uvdá" (Hecho), de la eficaz Ilana Daián, periodista e investigadora de las buenas y de las nuestras, de origen argentino. Su padres y los míos fueron entrañables amigos años ha, allá en la físicamente lejana Buenos Aires, pero aun tan cercana a nuestros afectos… Siempre trato de ver ese programa porque tiene buena factura, los temas que elije Ilana siempre apuntan a defender a quienes no pueden a veces hacerlo por sí mismos, sus investigaciones siempre tratan de ser voz y alerta en defensa de sectores a veces olvidados, a veces desamparados, a veces segregados… duele ver como a veces, después de transmitirse una investigación, alguien en las apáticas e insensibles cúpulas administrativas de nuestro desmadejado y desorientado gobierno de repente se acuerda de esos sectores desamparados y olvidados, y es como si unos engranajes oxidados por la desidia y trabados por la corrupción se pusiesen de repente en movimiento. 

Esta vez mostraron un lugar en el Hospital Shiba – Tel Hashomer, un rincón de 30 camas que no necesita tecnología de avanzada, que no requiere instrumental ni maquinaria sofisticada… sólo requiere mucho amor, consideración y respeto: me estoy refiriendo al Hospicio ("Hospice"), nombre terrible y doloroso pero que no admite sinónimos porque es precisamente eso: con toda la limpieza, la luminosidad y el amor que reparten en el lugar voluntarios y empleados, es un depósito de moribundos adonde van a parar todos aquéllos enfermos terminales ante quienes la ciencia médica levantó los brazos, cosa que si sucede en Israel, uno de los países a la vanguardia en la medicina y la ciencia, es porque real y lamentablemente no hay más nada que hacer. Sólo resta procurarle a la desventurada víctima de un destino cruel e implacable un tránsito digno hacia el final inevitable, una estadía digna y aceptable en este valle de lágrimas durante los pocos días que aún le resta vivir a quien fue desahuciado por una ciencia médica que aún siendo de las más adelantadas y sofisticadas del mundo entero, a veces no tiene consigo todas las soluciones. 

La cámara eficaz  de Ilana entra en el Hospicio. Vemos habitaciones limpias, aireadas, gente que va y viene afanándose entre las habitaciones de los enfermos terminales que vinieron a terminar sus vidas con dignidad, voluntarios y voluntarias que se afanan entre enfermeras y la única médica ayudando, alimentando, limpiando, y por sobre todas las cosas acariciando… como una de esas voluntarias que le explica al periodista: "aquí, lo que más les hace falta a estos pacientes es la caricia, el amor… aquí tratamos que los últimos momentos de quienes ya no tienen esperanzas se despidan de este mundo con altura, con dignidad y por sobre todas las cosas, con mucho amor. 

La cámara, despiadada pero eficaz, invade la intimidad de Tova, una mujer de apenas 58 años consumida por el cáncer, cuyo esposo cayó en la Guerra de Yom Kipur. Con los rasgos lívidos de alguien que vive diariamente con el dolor y el sufrimiento, nos muestra su colección de CD de música, nos cuenta de las ganas que tiene que llegue el Séder de Pesaj, señalando coquetamente un vestido que una amiga le trajo del Marrakech y que se propone lucir en la fiesta. Pero Tova sabe que le queda poco tiempo. Tova sabe que quizá no llegue a la fiesta. Tova es consciente que la enfermedad la carcome y que está llegando inevitablemente al final. Pero se niega a rendirse, se aferra desesperadamente a la vida… y sabe que el Tesoro decidió cerrar el Hospicio y que tanto en el Tesoro como en la cúpula del Hospital juegan a ver quién es más fuerte, quien la tiene más larga, a costa de esos pocos desventurados que todo lo que quieren es morir con dignidad. Porque aun los moribundos, caro lector, aun los moribundos, los desahuciados y los incurables todavía tienen sus derechos. Aunque ésto es algo que alguien, o algunos, olvidaron allá en las alturas de la olímpica soberbia que se llama ministerio del Tesoro. Desde el año pasado que el Tesoro Nacional decidió que el Hospicio se cierra porque no hay presupuesto. Sí, caro lector. Tal cual. No hay presupuesto. En una dirigencia económica que inventa presupuestos inverosímiles e invierte sumas enormes en cosas, proyectos e inversiones que a veces sólo tienen por objeto mantener en pie una coalición política o alimentar la insaciable codicia de un sistema corrupto, donde a muchos de sus dirigentes ya se les probó por encima de toda duda manejos non sanctos por decirlo de una manera suave, y por una cuestión de soberbia y de orgullo, de ver quién gana la pulseada, quién es más macho, el Hospicio se va a cerrar. 

Un dato al margen, caro lector. 

En varios países europeos hay 50 camas de hospicio por cada millón de habitantes. Aquí hay tan sólo 50 camas… para todo el país. Si triunfa el oscurantismo político, si esta absurda riña de gallos la gana la estulticia burocrática, quedarán tan sólo… 12 camas. En todo el país (sic)

La cámara vuelve a enfocar a Tova, rodeada del amor de sus familiares, de la ternura de las voluntarias… mirando a la cámara, postrada porque ya no puede estar sentada, a pocos días del Séder le dice al periodista que teme seguir sufriendo el dolor, que teme morir… pero por sobre todas las cosas teme que el cierre del Hospicio la sorprenda aún con vida. "Vine aquí huyendo de los tratamientos, del dolor de la quimioterapia, del constante dolor de las inyecciones… y ahora quieren quitarme este refugio postrero. No es justo… no me lo merezco". 

El Hospicio, creado hace veinticinco años, fue mantenido por un tiempo por la Liga de Lucha Contra el Cáncer. Cuando el presupuesto de esta entidad empezó a flaquear, el hospital debió hacerse cargo haciendo malabarismos con unos pocos estándares de personal, donaciones, voluntarios, et sic de ceteris. Hasta que llegó la decisión del Tesoro: el Hospicio se cierra.

El director del hospital acusa frente a las cámaras a los funcionarios del Tesoro. Escuchándolo hablar, uno casi se convence que está atado de pies y manos, hasta que nos revela la clave: el problema que tiene la dirigencia del hospital es que el Tesoro lo obliga a destinar camas y personal de otros departamentos del nosocomio. "Y eso es algo que jamás vamos a hacer. De ninguna manera vamos a sacrificar camas de enfermos". Claro, señor director, los moribundos igual se van, máximo y a estar por las estadísticas, en dos semanas más o menos. Ellos no son enfermos. Ya no. Ni siquiera eso. 

Del Tesoro llega la reacción apurada que la culpa la tiene la dirección del hospital, que a estar por el Tesoro tiene amplias facultades para transferir presupuestos internos, destinar personal y camas. Suena familiar?  Deja  vu? 

Como dijo Paulina, una de las enfermeras del Hospicio: "no entiendo tanta insensibilidad. A nadie le importa. Es como que nadie piensa que algún día les puede tocar a ellos…" 

Permíteme, caro lector, ahorrarte el relato de lo que sucedió con Tova y con otros, la impresión que me causó la fiesta de Pesaj, de la que Tova participó pero no pudo lucir el vestido con el que tanto soñaba. No puede ser que nuestra dirigencia esté tan mal manejada y corrupta, no puede ser que nadie pueda evitar que el Hospicio se cierre, que sea lo que parece que va a suceder. No puede ser que nadie entienda lo que ya dije anteriormente y que repito en mi indignación y mi bronca: en el Israel de hoy, a 60 años de su creación, hasta los moribundos, los desahuciados y los enfermos terminales tienen sus derechos. Y si vamos a ignorar esos derechos, no sé exactamente qué vamos a festejar.

Así nos va.

Un material imprescindible

A pocos días de conmemorarse el Yom Hashoah (Día del Holocausto) llegó hasta mis manos un material duro, terrible pero eficaz y sin concesiones en lo testimonial. Ya Claude Lanzmann probó fehacientemente que el testimonio personal, el relato individual frente a una cámara inmóvil y desprovista de todo aditamento más que un ojo que capta sin emociones todo el horror que encierran las palabras de quienes estuvieron allí, de quienes fueron llevados por rieles de terror a ese planeta tan cercano en lo físico y tan lejano en lo imaginable, tan descarnadamente real en el pasado y tan increíble, inasible e impensable en su lejano presente, el testimonio personal de quienes al desgranar los horrores que uno no puede creer que está escuchando, al contar con sencillez, crudeza y un destello indefinible en esos ojos que guardan en el fondo de sus cristalinos imágenes que mil fotografías y cien precarias y grises filmaciones jamás podrán mostrar fidedignamente, se va desgranando palabra por palabra, horror tras horror, muerte y más muerte... cada tanto la cáscara que tanto les costó crear a esos desdichados se quiebra bajo el llanto, la garganta se sofoca y la cámara, pudorosa, humanamente hace "cut" hasta que el relato se reanuda exactamente donde se interrumpió, y el vocero de tantos que no tuvieron la posibilidad de estar ahí, frente a esa misma cámara y gritar en voz baja para que el mundo lo sepa, para que el mundo no lo calle y para que no se repita, continúa con su implacable relación de los hechos. Cada tanto, la cámara va intercalando imágenes de los horrores que se van escuchando, el terror de los condenados, la sonrisa de los ejecutores, el cinismo de los lemas de quienes se arrogaron sobre sí mismos el derecho de establecer quién vive y quién morirá... el relato personal, con el agregado esporádico de imágenes de difícil visión, se transforma en un vía crucis multiplicado por millones, un Monte Calvario donde respirar es morir y donde el fuego del Averno se liberó de las profundidades, asentándose en la superficie de la Tierra y ardiendo en hornos donde los sacrificios humanos son deber, la muerte gobierna, la desesperanza es el pan y la indiferencia es el carbón que alimenta las llamas.

Jack Fuchs, Eugenia Unger, Eugenio Boschan... son algunos de los sobrevivientes que desgranan sus historias en el filme "Algunos que vivieron" de Luis Puenzo, uno de los tantos que se realizaron en el marco del gigantesco proyecto de Steven Spielberg, cuya Fundación se tomó muy en serio el evitar que lo sucedido en la Shoah pase a la simple historia, sino que quede grabado en la memoria de todos y NUNCA se olvide. El filme se divide en tres capítulos, uno hecho en Hungría, el segundo en Rusia y el tercero en Argentina, siendo este último el dirigido por el talentosísimo Puenzo y hablado, por supuesto, en castellano. Se puede ubicar en Internet y bajar, en inglés se llama "Broken Silence" y en lo personal, lo bajé por UTorrent. Imprescindible para quienes consideran que ver, investigar, analizar, no olvidar, no perdonar y mucho menos tratar de entender lo sucedido es un deber en honor a quienes les tocó nacer a contramano de la vida, a quienes no vivieron y a pesar de haber sobrevivido, siguen no - viviendo y cargando sobre sus espaldas los tres más terribles de los interrogantes: "por qué a mí"?, "por qué yo sobreviví y mis seres queridos no"? y "por qué nadie me devuelve la vida que no viví"? 

En su honor, en honor de quienes no salieron del infierno y para evitar que decir "no se repetirá" no sean simples palabras, veamos esta producción como si estuviésemos frente a ellos, rindiéndoles el homenaje que mas se merecen: el homenaje de nuestra memoria eterna

Mi padre, Polonia y el día internacional de la shoá  

Uno de los cuentos que escribió mi padre que más me impresionó fue su "Diálogo con un compañero muerto", título que para quienes de vosotros, caros lectores, que conocéis algo de la obra de Simja Sneh les resulte extraño o hasta desconocido. Pues bien, se trata del cuento "El que partió" donde relata con una escalofriante sencillez su diálogo con uno de sus mejores amigos. Más allá de los detalles asombrosos con que describe  el entorno que lo rodeaba (la descripción del lugar donde transcurre la acción del relato es nuestra vieja casa de la calle Ángel Gallardo, y la descripción que hace de su cuadro familiar es un calco de mi madre, de mi hermana Perla y de mí), el cuento describe con una sencillez cruda, casi terrorífica, una conversación con un ser cínico, inteligente, pero a la vez dejando traslucir detrás de su coraza de sarcasmo una ternura y una sensibilidad que se traducen en la impotencia de no haber podido luchar contra la inevitabilidad de su destino… porque en el fondo, Berl Grynberg, el poeta, también fue un enamorado de la vida, y su suicidio seguramente fue un momento de debilidad contra el que no pudo sobreponerse… contrariamente  al espíritu de mi padre, que aun en sus peores momentos, en los estratos más bajos del dolor y del sufrimiento, jamás le pasó por la cabeza ni siquiera la idea de escaparle al destino… yendo a su encuentro.  

Y ese cuento marcó a fuego mi vida.  

A tal punto que cuando estaba frente a la sepultura de mi padre, mirando caer los negros terrones de la generosa tierra argentina que lo recibía en su seno, esta vez para siempre, repitiendo las frases del Kádish como una inútil letanía que pretende adular a un destino implacable con frases melodiosas que pretenden barrer bajo la alfombra el dolor de lo inevitable…entendí de repente la frase de Hemingway… "nunca nadie muere nada". Porque a partir de ese día empecé a dialogar con mi viejo como nunca lo había hecho antes. Es curioso: cuando un ser querido se aleja, pone distancia, es cuando más queremos compartir, sentir, intercambiar… dialogar con él. Siempre tenemos la esperanza de poder achicar esas distancias… pero cuando el alejamiento implica cruzar el río Estigia de la mano de Caronte, cuando el alejamiento físico es definitivo… la comunicación crece en proporción directa a lo que sentimos por quien se ha alejado para no volver.  

Al menos físicamente.  

Porque en realidad nunca se va.  

Se queda.  

Se queda a vivir… en nosotros.  

Y nosotros hablamos.  

Con mi viejo empecé a hablar mucho en estos últimos años.  

Hablamos de su obra, de sus ideas, de las cosas que hubiese hecho si se hubiese quedado un poco más… de nosotros… de la relación tormentosa que tuvimos durante mi infancia y mi adolescencia… a veces me habla, a veces aprieta mi mano, como cuando lo vi en el hospital al bajar del avión y le dije que si sabía si era yo… que apriete mi mano… ya ahí estaba mal… tuvimos que inventar el diálogo del final, un apretón de manos era "sí" dos apretones "no"…

Poco después del sepelio se me empezó a aparecer, ya podía hablar libremente, fumar ("aquí ya nadie me rompe la paciencia por fumar… esto es el paraíso"-decía sarcásticamente) y hablábamos. De sus cuentos, de sus notas, de la situación… de mi situación… es increíble, así como el Nano Serrat canta que debemos aprender a ser padres… cuánto que perdí por no haber aprendido a ser hijo…

El otro día se me apareció. Excitadísimo. En estado natural, bah. Y empezó a hablar hasta por los codos. Que qué mierda es eso que Ángela Merkel va a hablar en la Knesset, qué es eso de andar coqueteando con los polacos… y quiénes son los no judíos para conmemorar un "día internacional del Holocausto… narishe kintzn!" (tonterías).

Traté de tranquilizarlo, de explicarle que el tiempo había pasado, que el mundo había tomado conciencia de la Shoá…

- "Sí, mucha conciencia… ¿por qué los israelíes van a dejarle plata a los malditos polacos, en una parodia de acto de recordación que se parece más a una excursión de turismo? ¡Esos chicos israelíes no parecen tomar conciencia de por qué están parados sobre esa tierra maldita!" ¡¡¡Pareciera que están apurados por cumplir con el acto e irse a hacer turismo por ahí!!!"

Ahí me enojé.

- "Perdóname, viejo, pero no es tan así. Hay mucha gente que es consciente de que tiene de alguna manera que mantener encendido el rescoldo de la memoria. Como vos muy bien lo decís en tus obras, pronto se morirá el último de los sobrevivientes y no quedará nadie para contarlo. Por eso mandamos, los que podemos, a nuestros hijos y nietos, los que quieren ir, a ver los horrores, que aunque se alejen cada vez más por la carretera de la historia, deben mantenerse vivos para que nunca nos vuelva a suceder. Reconozco que algunos lo hacen por vanidad, otros por turismo, me revienta que hayan aumentado el precio del viaje…"

 - "¡A mí me parece muy bien! – tronó mi viejo dando una larga chupada a un espantoso cigarrillo negro – ¡que el que realmente quiera viajar por la memoria de su pueblo, que pague!"  

- "No, papá – le contesté tozudamente – el precio tendría que ser menor, tendría que haber más becas, más subsidios… ¿o ya te olvidaste de tu cuento sobre el bar mitzvah de Apolinario Avreimele al que su mejor amiga Sebastiana Sheindele  no podrá concurrir porque los padres no le pueden comprar el vestido "necesario" para entrar a "Ulamei Chonchon"?  

- "Mejor no hablemos de eso – declinó mi viejo acompañando su frase con un desalentado movimiento de desdén con su mano – "al final los chicos de la comunidad en Argentina no son ni mejores ni peores que los israelíes en ese sentido… se van a Polonia como cosa del status, se apuran después a irse a pasear… qué les importa…"  

- "Pero no todos son así, papá – le dije – sabés que un amigo mío, un suboficial de la Fuerza Aérea de Israel, el ex rosarino Adi Matus, al lado del portón de Auschwitz y en mangas de uniforme, con un frío de dos grados bajo cero (él decía que "si nuestros hermanos podían estar parados aquí mismo en el frío y desnudos, mi mejor abrigo puede ser una simple camisa militar… con la estrella de David"), recitó los nombres de toda tu familia tragada, como vos decís, por la inusitada crueldad del enemigo… como él me dijo antes de viajar: "no tengo antepasados muertos en la Shoá… dame el honor de leer los nombres de tus muertos… permitime recordar a Mendel el relojero, a Dora, a Nina… mientras los aviones israelíes, aunque sea con un atraso de más de cincuenta años, sobrevuelan el campo de la muerte como no dejando lugar a dudas que esto nunca se va a repetir..."  

Noto como un destello de emoción en tus ojos de acero, papá. Lo que te voy a contar ahora… creo que ya lo sabés, pero me parece que querés escucharlo de mí. Resulta que Lucía, la hija de Lidia, la mujer que vino como el mejor obsequio del destino de mi vida… Lucía, papá, la medio rusita y medio gallega, de carácter fuerte y levantino (a veces medio podridón) como el tuyo, morenita y preciosa como tu hermana Dora… ¿te acordás? se me acercó y como con miedo de interrumpir mi trabajo de escritura (¿suena conocido?) y con los ojos brillantes por la emoción, me dijo "Marcelo, quiero ir a Polonia"… "Sé que es caro, pero siento que tengo ir allá a cerrar un círculo… me parece que te lo debo y se lo debo a tu papá, del que tanto me contaste… no tengo por suerte a nadie a quien recordar de esos horrores, pero ahora estás vos aquí, entre nosotros, y tu papá se merece que le rinda homenaje… no se sentó a llorar por la muerte de toda su familia… se hizo jaial (soldado) y peleó… no se rindió… sé que no voy a poder hacer lo que tanto quisiste hacer, no me van a dejar… pero cómo quisiera traerte una foto de la casa natal de tu padre…"  

¿Entendés ahora, viejo, por qué hay que seguir yendo a Polonia? Que vos no quieras ir es entendible y atendible, pero los Adi y las Lucías tienen que seguir yendo, aunque sean los menos, porque ellos…"  

Mi viejo no me dejó seguir. Tomó mi rostro entre sus manos y antes de besarme, dijo: "este beso es para Lucía, mi séptima nieta… sabés que tengo debilidad por las nietas… me la prestás…?"  

Las duras y callosas manos de mi padre en mi rostro se transformaron de repente en las suaves y cálidas de Lidia mi mujer, y la voz bronca y tabacal dio lugar al cantarino contralto de mi mujer: - "te quedaste dormido…arriba del teclado…"  

No me pidas que te preste a Lucía, papá.  

Lucía es tuya. Lucía es tu nieta. Y Lucía va a viajar a Polonia. Cueste lo que cueste.  

Lucía es de todos aquellos que necesitan de la memoria como el oxígeno para respirar, para poder irse tranquilos de este mundo con la certeza que nunca vamos a olvidar lo que sucedió.  

Ni a la gente como vos, supo sobrellevar el dolor y enfrentar lo inevitable con dignidad.  

Hasta nuestra próxima charla, viejo.

Otra prueba de amor, de vida y de esperanza

Se acuerdan que hace poco hablé sobre la importancia de la donación de órganos?  

Hace unos días el cielo ennegreció y el destino se abatió sin piedad sobre las almas de Sandra y Oren González, un matrimonio de nuevos inmigrantes sudamericanos, al arrancar sin piedad de su lado a su hijito, el pequeño Aharón de apenas 7 años, que falleció en un incendio originado en la vivienda que ocupaban en Maalé Adumim. 

Mientras tanto, en el Hospital Hadassa Ein Kerem, otro niño de 10 años, Daniel, agonizaba prácticamente, condenado por una terrible enfermedad hepática y por un muy infrecuente grupo sanguíneo que provocaba que su pobre cuerpito rechazara sistemáticamente toda compatibilidad posible para un trasplante salvador. Pero el destino, ese destino que a veces arranca despiadadamente de nuestro seno lo más preciado, lo más amado, lo más querido, también provoca coincidencias asombrosas, provoca encuentros fortuitos entre vida y muerte... como en este caso, que el pobre Aharón, que murió horrible muerte en un incendio, llevaba en él el mismo grupo sanguíneo que Daniel, rarísimo y tan buscado. Lo demás sucedió con la rapidez de un cuento de hadas: el hígado de Aharón fue trasplantado al cuerpito de Daniel, quien se encuentra en este momento recuperándose en forma más que favorable, merced a la rapidez y la premura con que los padres de Aharón, en medio de un dolor tan grande, diligenciaron todas las formalidades.

La cámara los muestra sentados en su duelo, en su inmenso dolor: hablan en un dulce y doloroso castellano: "al menos Aharón continúa viviendo en otra criatura. Quizá sea ese el destino del pobrecito... salvar otra vida"  

La madre de Daniel, Ela Staczynek, una mujer joven, inmigrante de Rusia, que se debate entre las terribles horas de incertidumbre que vivió cuando todo parecía perdido para Daniel, su único hijo y la tremenda emoción de saber que su hijo sigue vivo pero transida de dolor porque su niño vivirá gracias al sacrificio de otro niño, habla ahogada en un llanto en el que se mezclan el dolor, la emoción y el alivio: "a los padres de Aharón... qué más puedo decirles que gracias... que sean fuertes... sean fuertes... ya no están solos... ahora vuestro hijo vive en el mío... ahora somos familia... una sola familia"

Y un detalle que provoca escalofríos: Aharón Z"L y Daniel... son asombrosamente parecidos... al extremo de parecer hermanos.  

Querido amigos... les recuerdo que ADI espera vuestra inscripción.  

El teléfono es 1-800-609-610.  

Cuando el destino nos alcance, que estemos ahí para que alguien pueda seguir viviendo.  

Como Daniel.

Los 36 justos, la niñez y la esperanza

Menos mal.

Mil veces menos mal.  

Siempre me prendo al noticiero de los viernes de Canal 2 porque siempre tengo la esperanza, cada vez más débil pero esperanza al fin, de asistir a algún rincón oculto iluminado por la débil luz de la esperanza, de enterarme de la existencia de gente buena, de conocer algún resquicio que rescata con su luz la cada vez más oscura situación sociopolítica en la que se va hundiendo nuestra amada Mediná sin que a nadie se le mueva una pestaña.  

Y en ésta, la primera semana de un nuevo y esperanzado 2008, tampoco me equivoqué. Pude enterarme, y también a través de una nota breve, sin promoción y casi casual, de que la simpática leyenda de los 36 Justos (*) tiene mucho de cierto. Me enteré que al menos uno de ellos existe entre nosotros, vive, respira y hace obra, en medio de tanta desidia, tanta egoísta corrupción, tanta codicia de poder, tanto egocentrismo político, tanta injusticia y dolor.  

Y ese justo, caro lector, tiene nombre, apellido, alma y por lo que les voy a contar de él, un corazón enorme. Se trata de Meir Shouaf, un martillero inmobiliario del centro del país cuya santa y altruista actividad en pro del prójimo comenzó hace pocos años, cuando llegó a sus manos el Informe sobre la Pobreza publicado por el Seguro Nacional. Por ese entonces y una vez leído dicho informe, Meir Shouaf decidió empezar a ayudar a los chicos necesitados preparando sándwiches que solía repartir en los colegios de los alrededores de su casa. Lentamente su obra fue trascendiendo y algunas personas fueron sumándose a su cruzada contra el hambre infantil, llegando al reparto de más de 400 emparedados por día en distintos colegios de la zona.  

Pero ésto no quedó en el reparto de sándwiches. Meir Shouaf decidió abrir un comedor popular para niños necesitados que comenzó a funcionar y funciona todos los días como un reloj, porque al decir de Meir, "el ruido del estómago hambriento de un niño no tiene horarios". – "No me gustaba la definición de 'comedor popular' – nos cuenta Meir con el decir liso y llano de las almas grandes – los niños se sentían un poco incómodos, por lo que rebauticé el lugar con el nombre de ' La Cocina del Gordo Meir', y a los chicos les resulta más simpático y se sienten más cómodos."

Y es con ese nombre, " La Cocina del Gordo Meir", con que se conoce a ese remanso de humanidad donde los niños necesitados no sólo disfrutan de una buena comida caliente después de clases, a la hora del almuerzo. – "Aquí los chicos me conocen todos – sigue contando con una modestia y una sobriedad cautivantes – y yo los conozco a todos ellos. Cuando vienen a almorzar, siempre me saludan con un beso… hemos puesto aquí mesas, sillas, algunas computadoras… los chicos, después del almuerzo, pueden quedarse a jugar, a hacer los deberes… y no necesitan andar merodeando por la calle".  

A la pregunta inevitable (porque todos sabemos, caro lector, que no hay comidas gratis en este valle de lágrimas) sobre cómo se mantiene en lo financiero este rincón lleno de bondad y calor humano, Meir nos cuenta que además de su propio peculio, a su "restaurante" concurre lo más graneado del arte culinario israelí: los más célebres "chefs" del centro del país vienen a dar clases de cocina para adultos y el producido de esas clases se destina totalmente a solventar en parte los gastos de esta obra santa… y los deliciosos productos finales de los "trabajos prácticos" de los alumnos de dichas clases siempre quedan para entretener el paladar de los pequeños parroquianos. Meir abre uno de los hornos, nos muestra orgullosamente su interior y nos dice sonriente: "hoy dieron clase dos chefs de uno de los hoteles más importantes de Tel Aviv… así que hoy los chicos, en vez de milanesa con papas, van a disfrutar de un delicioso 'coq au vin' (pollo al vino)!"  

Y como si ésto fuera poco, Meir, que conoce personalmente a cada uno de sus pequeños parroquianos, decidió en su generosidad sin límites festejarle a cada uno su cumpleaños… tal cual, caro lector. - "Vienen los padres, los hermanos, a veces los abuelos – refiere Meir -  les preparamos variedad de ensaladas, un plato de carne… con mis asistentes armamos bolsitas con sorpresas para los chicos, una torta con velitas…"y la alegría que resplandece en el rostro de los chicos lo dice todo.”  

Le preguntamos a Meir si alguna institución gubernamental lo ayuda, si algún ente oficial arrima algún subsidio, alguna participación… "No, para nada, absolutamente de nadie" – dice Meir sobriamente, borrando de su rostro su sempiterna y optimista sonrisa.  

Y antes de irnos le preguntamos a Meir si tiene algún sueño, alguna visión… - "sí… tengo un sueño, y es el de cerrar este comedor, de no tener que alimentar más a niños hambrientos… tengo un sueño, y es que ningún niño venga más por aquí con hambre".  

Pero mientras tanto, este santo varón no desmaya en su cruzada por los niños necesitados, tan sólo con ayuda de otras gentes buenas y haciendo caso omiso a la indiferencia de quienes tendrían que procurar que esos niños tengan en sus propios hogares lo que sólo pueden obtener… en la Cocina del Gordo Meir.  

Decididamente, caro lector, Meir Shouaf es uno de los 36 Justos. Y desde estas modestas líneas lo estrecho en un emocionado y respetuoso abrazo, porque él es parte de un Israel de vida y de esperanza. Un Israel que existe y late en el corazón de muchos Meir Shouaf que están ahí, a la sombra de un modesto anonimato, haciendo el bien sin mirar a quién y ayudando a quien lo necesite.  

Y la frase que puede leerse en las bolsitas que contienen los bienhechores sándwiches que Meir prepara diariamente lo dice todo:  

 "Halevay she hayom… itgashem lejá jalom" (Ojalá que hoy… se te cumpla un sueño).  

Que así nos vaya. Siempre.  

(*) Leyenda popular judía que dice que durante cada generación viven entre los hombres 36 santos varones, enviados a la Tierra por D"s, para hacer el bien, asistir a la humanidad y mantener la esperanza en el espíritu humano.

Esto… también es Israel, y del mejor  

Una sola noticia.  

Un flash que pesqué de casualidad, en el marasmo monótono, remanido y monocorde que es el informativo del Canal 1.  

Después de seguir las noticias de las 8 de la noche por Canal 2, por algún misterioso motivo pasé al canal 1. Quién sabe, quizás salga al aire alguna nota interesante, alguna noticia de último momento, además hoy es Nochebuena, y en muchos informativos mostraron mi ahora lejana y añorada Nazareth, la ciudad con alma europea, sábado inglés y microclima de montaña, engalanada hoy ante las inminentes navidades…  

Y no me equivoqué.

Una noticia breve, sencilla y eficaz.  

Una nota de pocos minutos que hablaba de un aspecto desconocido, inusual… y maravilloso de Tzahal, el Ejército de Israel.  

La acción se desarrolla en una base en el centro del país, de Pikud Ha Oref (Comandancia de Retaguardia), en las instalaciones donde se entrenan los efectivos de la Unidad Oketz (Aguijón), que es la unidad de perros rastreadores, sacrificados canes que a riesgo de su vida, olfatean y descubren explosivos, gente atrapada entre escombros (¿quién no los recuerda entre las ruinas de nuestra malograda AMIA?)… drogas, terroristas… Hermosos ejemplares, en su mayoría ovejeros de grandes orejas y mirada dulce pero acerada, entrenados y conducidos por soldados que pasan como sus caninos subordinados por un severo y exigente entrenamiento.  

Resulta que Tzahal, en colaboración con la municipalidad de Petaj Tikva y los ministerios de Educación y de Bienestar, conjuntamente con la dirección de la Escuela de Educación Especial "Janusz Korczak", pergeñó, organizó y llevó a cabo un proyecto de "servicio militar especial" para educandos con problemas de desarrollo que deben estudiar en la mencionada escuela.  

Para evitarles la desazón y la tristeza de no recibir la famosa y por muchos adolescentes tan esperada "Primera Convocatoria" (Tzav Rishón), decidieron que con las lógicas y necesarias limitaciones del caso, darles una oportunidad a estos chicos tan castigados por el destino, convocándolos a ellos también a un "servicio militar" especial: se los convoca una vez por semana a revistar en la mencionada unidad "Oketz" (Aguijón), junto con las tropas regulares… y los canes.  

Formación matinal.  

Mientras el cetrino comandante del grupo de la escuela "Janusz Korczak" arenga a la tropa con voz tonante en una forma tan imperativa como si se tratara de soldados regulares, la cámara recorre en un paneo emocionante las filas. Créeme, caro lector, que los rostros estragados por el implacable destino de estas pobres criaturas, con sus birretes perfectamente encasquetados, las mangas de las camisas verdes perfectamente arremangadas y la sigla "Tzahal" sobresaliendo orgullosamente por el pecho henchido de orgullo, provocaron en mí una emoción incontenible.  

- Estos chicos son algo especial – refiere el teniente Maty Kohen, a cargo del grupo – cuando paseo por el centro comercial, si alguno de ellos me ve de lejos corre a mi encuentro gritando "ahí va mi mefaked (comandante)!" y eso… ningún soldado común lo haría".  

- "Éste proyecto es algo especial, una excelente idea" -  apunta Iris Lanchut,  pedagoga de la escuela "Janusz Korczak" y nexo entre las autoridades educacionales y el ejército – "los chicos se sienten muy orgullosos de servir a su país, les hace muy bien sentirse útiles, con el agregado que las actividades en contacto con animales, perros en este caso, dan excelentes resultados en el desarrollo mental de estos muchachitos".  

Después de la formación matinal y de contarse ("números de hierro", en la jerga militar)… al trabajo. En grupitos de cuatro trabajan con un soldado regular y un perro, los hermosos ejemplares de ovejero, con los bozales impuestos por la disciplina de su entrenamiento, son objeto de la ternura y el cariño de estos muchachitos.  

Uno de ellos, Yossi,  un hermoso morochito con dificultosa dicción, interrumpe sus tareas para contarnos ante las cámaras: "estoy muy orgulloso de servir en Tzahal, aunque sea una vez por semana. ¡Me ato solo los cordones de las botas!" – exclama orgulloso mostrándonos sus borceguíes perfectamente lustrados y acordonados.  

Estos muchachitos, caro lector, aunque el plan sea por tiempo limitado y una sola vez por semana, son todo un ejemplo para todos aquellos que le esquivan el bulto a sus obligaciones ciudadanas.  

Ellos, por sus limitaciones, hacen mucho más servicio militar que cualquier soldado regular, porque para ellos cada cosa pequeña que deben aprender es todo un esfuerzo, es casi un proyecto. Por eso, hacerlos sentir útiles y acercarse a los animales son lo mejor que les puede haber pasado. Desde aquí toda mi emoción y mi aplauso a quienes propiciaron este proyecto. No por nada, la escuela lleva el nombre de Janusz Korczak, paradigma de la pedagogía, la educación y el respeto por los menores.  

Así… nos tiene que ir. De la mano de la esperanza.  

Y a quien festeje… feliz Nochebuena.

La segregación, la impunidad y el heroísmo

A veces uno se pregunta cómo llegar a sus lectores, cómo despertar su interés, a veces uno se pregunta cómo se puede ser original, cómo se puede alcanzar el fondo mismo del alma del lector con un titular que pegue, que llegue sin caer en el sensacionalismo, en la chatura, o lo que es peor, en la chabacanería amarilla.  

Convengamos, caro lector, que titulares no faltan en estos últimos tiempos. Pero tampoco faltan aquéllos que analizan, atacan, machacan y repiten dichos titulares, agotando a los sufridos consumidores de noticias, a todos los que tan sólo cometimos el imperdonable pecado de querer estar informados. Torrentes de palabras, repetidas como el ajito de la provenzal, reiterados una y otra vez, noticiero por noticiero, boletín tras boletín… hasta que uno mismo empieza a preguntarse si tiene sentido analizar determinados temas, hablar de ellos sin que los lectores que esperan saber semana a semana nuestra opinión den vuelta la hoja de nuestro trabajo periodístico con un gesto de desaliento y con un suspiro de "otra vez lo mismo".  

Pero bueno, a veces tenemos que volver sobre ciertos temas, revolver ciertas heridas con el a veces muy doloroso cuchillo de la memoria, para luego poder limpiarlas y si es posible restañarlas. Y ésto por la sencilla razón de que determinados temas no pueden ni deben caer en el olvido, por más que la legítima repercusión que tuvieron en su momento haya sido producto de una indignación momentánea. Muchas veces prestamos atención a algo que pasa y que es realmente terrible, doloroso o indignante: hablamos del tema, nos enojamos, tratamos por todos los medios de sacudir la modorra de la opinión pública con la energía de nuestra pluma, pero cuando vemos que todo queda en el olvido, o lo que es peor como en este caso, en la más exacerbante impunidad, no podemos sino retomar el tema y ponerlo otra vez a consideración de nuestros lectores, sobre todo cuando el tema cobra alarmante y nueva actualidad. Me estoy refiriendo a la vergonzosa actitud de la escuela "Lamerjav" de Petaj Tikva, cuando hace unas semanas saltó a los titulares por haber puesto en un aula aislada de las demás alumnas a cuatro niñas etíopes, no sólo para que estudien separadamente del resto de las educandas, sino que tampoco podían salir a los recreos con el resto de sus compañeritas y se las enviaba de regreso a sus casas después de la jornada escolar en un taxi por separado.  

De más está decir que este vergonzoso escándalo provocó un obvio y esperado estallido de indignación en la opinión pública toda: enérgicas manifestaciones de la comunidad etíope, voces de protesta de todas las tendencias políticas y de todo el espectro sociocultural, aunque de la dirección que más se esperaba una reacción enérgica y justiciera vinieron tan sólo tibios comentarios de "crear una comisión investigadora", "investigar a fondo el tema" y demás evasivas por demás oleaginosas, típicas de nuestro inefable Ministerio de Educación. En resumidas cuentas, el caso terminó con el traslado de las cuatro niñas etíopes a otra escuela "dispuesta a recibirlas" y que "no ejercía la discriminación, agrupando a todos sus alumnos en forma igualitaria, sin distinción de origen o de tez".  

Hasta aquí todo fenómeno, si no fuese porque lo que acabo de mencionar, si bien fue positivo para las niñas, se constituyó en una carta de triunfo para el Rabino (?) Granevitz, director de la escuela "Lamerjav" y artífice y numen de esta vergüenza racista por la que todos los israelíes tuvimos que pasar. Se sacó de encima a los "elementos menos judíos que el resto del alumnado" (según sus propias palabras) y por sobre todas las cosas su detestable conducta quedó en la más vergonzante de las impunidades.  

Y hoy… cuando todavía este humilde servidor de ustedes, cual ingenuo Quijote luchando contra los molinos de la injusticia, el racismo más vergonzoso y la impunidad más indignante, montado sobre el pobre y vapuleado rocín de la justicia, trata que este tema tan enojoso no se olvide… precisamente hoy, el canal 2 de televisión le da a este racista desvergonzado y caradura que detrás de su título de rabino y de su cargo de director de escuela esgrime el poder de ejercer el apartheid y la peor de las segregaciones: el apartheid por color de piel, la segregación por origen étnico. Por supuesto que este "señor" lo primero que dijo que todo lo referido por canal 2 fue "difamación pura y simple", y que "no se trataba de segregación, sino de discriminación correctiva (sic)", y que "todo el problema residía en el nivel educativo de las niñas…"  

No quiero abundar en más detalles de esta vergonzante entrevista, que mostraba al señor director Granevitz como un pobre y heroico educador difamado por los medios y la opinión pública que no entiende sus prístinas intenciones pedagógicas. Claro, desperdiciar el presupuesto de una sola clase para cuatro alumnas, sólo para que no contaminen al resto, movilizar un taxi para que las cuatro niñas no contagien al resto con su mera presencia… todo eso es parte de su esfuerzo pedagógico para mantener la pureza de su escuela.  Ah! y para quienes esperaban saber qué pasó con las investigaciones que el caso exige por parte del Ministerio de Educación… al cierre de esta nota estaba prevista la visita de la Ministro de Educación a la mencionada escuela. Por supuesto que seguiremos tomando el pulso a este caso, y en lo personal lucharé por todos los medios a mi alcance para que no quede impune.  

Estas son cosas que pasan en mi querida Israel… y que deben saberse. Para que nunca vuelvan a suceder y para que luchemos para que ni siquiera comiencen a suceder.

Me hubiera gustado saber qué hubiese opinado de este vergonzoso suceso el cónsul portugués en Burdeos, Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, don Arístides de Sousa Mendes, uno de los veintidós mil "Gentiles virtuosos del Mundo" (Jasidei Umoth Haolam), del que recordamos en estos días un nuevo aniversario de su desaparición física. Como Wallemberg y Shuguihara en Hungría, como Schindler y Gerstein (el "testigo de D's") en Polonia y tantos otros, Sousa Mendes se aprovechó de la mejor manera de su privilegiada posición diplomática y del poder del que disponía para firmar pasaportes y otorgar visas, salvando a miles de personas cuyo único pecado en la vida y en el tiempo en que transcurrían sus desdichadas vidas era haber nacido judíos. Arriesgando su puesto, su ciudadanía y la de su familia y hasta su propia vida, Sousa Mendes dio al mundo una lección de igualdad entre los seres humanos como tales, siendo reconocido por el instituto Yad Vashem como uno de los veintidós mil justos que sin ser judío demostró a los hijos de Israel que hay quienes no sólo los consideraba seres humanos, sino que se había tomado como compromiso personal ayudarlos hasta lo imposible, saliendo de la apatía y la medrosa indiferencia que llevó a tantos de nuestros correligionarios a la hoguera.  

Y la relación que quiero hacer aquí es que Granevitz segregó judíos de judíos, haciendo gala de un racismo "corrector", mientras que alguien que nada tenía que ver con los judíos lo arriesgó todo para demostrar a esas pobres gentes que el ser judíos no tenía por qué hacerlos distintos. Y como israelí siento vergüenza ajena porque un medio israelí como el canal 2 que debe ser imparcial, le dio mucho más centimil al permitirle escenario gratis a un racista con sus propios correligionarios que a un héroe de guerra, católico ferviente y hombre íntegro como lo fue el cónsul Sousa Mendes, que ayudó a judíos no en tanto judíos, sino en tanto seres humanos perseguidos por el racismo desenfrenado y la discriminación más endemoniada y asesina.  

A Sousa Mendes – bendita sea su memoria.  

A sus familiares – los abrazo en el orgullo de haber sabido de la existencia de un ser humano de su talla. Quien salva un alma, es como si salvara cien.  

La huelga, la indiferencia y la discriminación

Seré breve.  

Mis chicos, Lucía (16, 11º. Grado) y Gustavo (15, 10º. Grado), como otros cientos de miles de chicos en nuestra ultrajada, mancillada y sufrida Mediná, están ya un mes y medio, o 45 días, o seis semanas, o 1080 horas sin desarrollar la actividad primigenia, principal y prioritaria para la etapa de la vida por la que están atravesando: IR A LA ESCUELA.  

Lo pongo así, en mayúsculas, para que a nadie le queden dudas de la importancia de esas tres palabras en la formación del ser humano a tan temprana edad. No voy a irme por las ramas en analizar qué comprenden esas tres palabras en el terreno de lo práctico, cuáles son las consecuencias e influencias de su ausencia en nuestra sociedad, presentes o futuras, y no digo pasadas, porque a pesar de muchos comentarios periodísticos, si esto sigue así… lo peor está aún por venir.  

Soy un convencido que ciertos sectores de la población, para luchar por la reivindicación de sus legítimos derechos en forma democrática, humana y civilizada, sólo disponen de un arma: el derecho de huelga. Y los maestros no son una excepción a esta triste regla. Y digo triste  porque nadie que puede trata de evitar que se llegue a situaciones tales como que enfermos terminales tengan que irse a sus casas con el turno de una operación quirúrgica largamente aguardado que quizá les salve la vida metido donde les quepa, trabajadores que no puedan llegar a sus trabajos esenciales como no sea a patacón por cuadra, o como en este caso que chicos pierdan un año de sus estudios.

Al respecto, y a pesar del tiempo transcurrido, sigo opinando que los maestros, si llegaron hasta aquí en su protesta, no deben aflojar ahora bajo ningún concepto. Aunque en lo que a mí respecta, dos de mis chicos pierdan un año de sus estudios  

Y aquí llegamos al nudo de esta nota.  

"Perder un año" en Argentina, por ejemplo… pasó varias veces. Como supongo que habrá pasado en otros países del orbe. Los maestros lograron o no sus reivindicaciones, se firmaron convenios y maestros y educandos volvieron a las aulas, con renovadas energías y un año perdido… pero no irreparablemente perdido.

Aquí, en Israel, sin embargo… tenemos otro problema. Y es el problema de los tiempos. Todos los que somos padres o que en su momento fuimos estudiantes, sabemos que hay una entidad oficial en Israel que se llama Tzva Haganá Le Israel, en criollo el Ejército de Israel. Es sabido asimismo, o por lo menos así fue desde que se creó el Estado de Israel, que Tzahal, a la hora de la leva de nuevos reclutas, no fue jamás a la huelga: nunca, cuando fuimos a alistarnos orgullosamente en las huestes de Israel, nos encontramos en la Oficina de Reclutamiento con ese famoso cartelito que reza "Anajnu be Shvitá (estamos de huelga)… itjem haslijá (Sepan disculpar… Jeh)".  

¿A qué quiero llegar, caro lector? Que si a mis chicos, por culpa del hermetismo mental de un gobierno al que sólo le interesa los carteles publicitarios en las calles de Tel Aviv o fotografiarse con Abu Mazen en Anápolis se les va por el inodoro un año de estudios, eso bien poco le va a importar a la máquina procesadora de carne fresca que se llama la Oficina de Reclutamiento del Ejército de Israel. Llegados a los 18 años, estos chicos irán a cumplir con su servicio militar sin finalizar sus estudios secundarios y lo que es peor, sin haber rendido las bagruiot (exámenes de graduación) imprescindibles para tener en la mano uno de los principales atributos para poder seguir, después del servicio militar, una carrera universitaria.  

Me dirán "pueden rendir los exámenes de graduación después del Servicio militar, como muchos otros lo hicieron… ¡por favor! No me vengan con ese argumento de mi cu… tis, porque no todos los que rinden bagruiot después del servicio militar lo hacen por huelgas o razones de fuerza mayor… además, ni hablemos de los costos astronómicos que ello implicaría a las ya agotadas y sufridas faltriqueras paternas.  

Y todo ésto, caro lector, me trae a otra reflexión. Por culpa de un gobierno amorfo, todo un sector de la población potencialmente estudiantil de Israel se verá obligada a dar otro paso atrás a favor de otros sectores de la población que no ven al servicio militar ni en las revistas de historietas, como los religiosos o las minorías árabes, teniendo estos últimos un nuevo motivo para luchar denodadamente contra todo intento oficial de ponerlos en su lugar respecto de sus obligaciones como ciudadanos israelíes: un año más de ventaja para lograr un título o un año más de experiencia laboral. Y los religiosos… bueno, a ellos les importa tres belines la huelga, total, sus instituciones educativas (ieshivot, koilelim y demás ejemplos del pluralismo y la convivencia) siempre funcionan… nuestros impuestos para mantenerlos nunca van a la huelga. Y respecto del servicio militar… bueno: animémonos y vayan ustedes, total pierden tiempo en huelgas y cuando no hay huelgas estudian materias corruptas…  

Así nos va.      

El racismo, la estupidez humana y el sistema educativo

No puede ser.  

Pero es.  

Y no estoy inventando nada.  

El tema al que quiero referirme en esta nota me saltó al rostro como un gato rabioso desde la primera plana de uno de los diarios decanos de Israel. No se trata de un relato histórico de los aciagos y oscuros días de la Alemania de la infame década del '30, ni es fruto de mi febril imaginación, no tiene el más mínimo adorno sensacionalista ni trata de ser una "nota interesante". Esto está sucediendo aquí y ahora, en la Israel de diciembre del año 2007, el séptimo año del siglo XXI. Esta nota sólo pretende ser una simple relación de hechos, hechos que dolorosamente suceden en nuestra casi enferma Mediná, enferma de cosas como ésta, enferma de un racismo que tendría que ser algo tan prohibitivo en el alma de los hijos de Israel como la carne de cerdo o el trabajo en Shabat… pero lamentablemente parece que esto no estaba contemplado en la Halajá (dogma religioso judío). 

Se trata de un nuevo aunque no inesperado caso de racismo puro y simple, al mejor estilo del "apartheid" sudafricano: en la escuela estatal "Lamerjav" de la ciudad de Petaj Tikva, una de las ciudades pioneras del Estado de Israel y cuyo nombre significa curiosamente "La puerta de la esperanza",  cuatro alumnas de segundo grado provenientes de familias de inmigrantes de Etiopía fueron separadas del resto de sus compañeritos de clase, puestas en un aula especial (sic), con una maestra por separado, recreos por separado, y transporte escolar por separado.  

Sí, caros lectores, es difícil de creer, pero en una escuela  que se precia de albergar en su seno alumnado religioso, temeroso de D's y que proviene de grupos familiares que se precian de cumplir celosamente con preceptos religiosos de estudio, caridad y amor al prójimo, se lleva a la práctica la más vergonzosa de la teorías racistas. El director del mencionado establecimiento educacional (educacional… allek!), el Rabino (si, leyeron bien… rabino) Yeshayahu Granevitz decidió que las alumnas de origen etíope que se inscribieron en la escuela a principios del año lectivo sean separadas del resto del alumnado por el color de su piel (sic) y no podrán entrar en contacto con otras alumnas. Salen al recreo en horarios diferentes de las demás alumnas, por supuesto para no mezclarse jas ve jalila (¡que el Cielo no lo permita!) con ellas, y se las transporta en un taxi, fletado especialmente para separarlas del resto. Faltaría sólo que les cosan en las camisitas un remiendo donde diga "Ethiopen…"  

Estas cuatro niñas llegaron a Petaj Tikva con sus familias desde Haifa a principios del presente año. Dado que en la mencionada ciudad no funcionan escuelas definidas como "religioso-estatales", se decidió que las cuatro niñas serían inscriptas en la escuela "Lamerjav", establecimiento que alberga alumnas que pertenecen a la corriente religiosa ortodoxa-nacional: se trata de una corriente religiosa desprendida del grupo de los así llamados "kipot srugot" (solideos tejidos) que se consideran  religioso ortodoxos.  

Cuando en la escuela se supo que se trataba de alumnas de origen etíope, el director decidió separarlas inmediatamente del resto del alumnado, argumentando que "no se puede integrar a estas niñas con el resto de las alumnas porque no son lo suficientemente religiosas" (sic!). Y así fue: cuando llegaron estas niñas a su primer día de clase fueron llevadas a un aula al final de un pasillo, separándoselas absolutamente del resto de sus compañeritas. No bastando ya con este escandaloso ejercicio de poder, el director decidió que una sola maestra dictaría clases en todas las materias en esta "clase especial". También se decidió que estas alumnas no salgan al recreo en las mismas horas que las demás, para evitar que entren en contacto con las demás alumnas. Y como si todo esto fuera poco, se decidió que las cuatro alumnas etíopes regresen a sus casas en un taxi especial fletado a tal efecto, por separado de sus compañeritas.  

Caro lector, huelgan los comentarios.  

Sólo quiero agregar que no voy a darle escenario a ninguna de las sandeces que como perlitas de la más exquisita miel de la estulticia rodaron de las bocas de ciertos funcionarios, que se limitaron a mencionar que "esto es un fracaso del sistema educativo" o que " nos ocuparemos de investigar el asunto (pero no se hace un c…)"  

No.  

Sólo me limitaré a aclarar por qué uno de los componentes del título de esta nota es la estupidez humana:  

Cuando un importantísimo sector de la actividad docente se encuentra librando una dura batalla por sus más que justas reivindicaciones salariales, cuando uno de los reclamos de los maestros tiene mucho más de lógico que de pretencioso, ya que no es una reivindicación salarial: simplemente se trata de reducir, aunque sea un poco y en forma gradual, la cantidad de alumnos por aula en los establecimientos educacionales, resulta que el director de la escuela "Lamerjav" de Petaj Tikva, este señor al que la imbecilidad de un sistema no solamente le dio título de rabino sino que también le confió la dirección de una escuela, decidió malgastar fondos públicos, es decir los impuestos que tú y yo, caro lector, oblamos religiosamente, en dedicar un aula en forma exclusiva para cuatro alumnas, sólo porque él considera, y esto ejerciendo su poder directorial de la forma más brutal y execrable, que estas cuatro alumnas deben ser aisladas de las demás como si fuesen leprosas sólo porque provienen de Etiopía. Dedicar presupuesto a un aula, una maestra exclusiva y un taxi diario a cuatro alumnas porque se consideran "menos religiosas" o porque simplemente son más morenas me parece, además de un robo liso y llano a mi bolsillo de contribuyente fiscal, una afrenta y un crimen de lesa humanidad. El racismo es un crimen y debe ser castigado como cualquier otro delito penal.  

Así nos va.

La Shoá , la indiferencia y el heroísmo  

Hay un aspecto en la historia de la Shoá que aún no ha sido estudiado con la profundidad y la atención que se merece: me refiero a los no judíos que aún a riesgo de sus propias vidas, hicieron todo lo posible y más aún para tratar de salvar a quienes todo el pecado que cometieron fue nacer perteneciendo a una confesión  distinta a la de ellos.  

La "Solución final del problema judío" tal como la definieron en Vansee sus siniestros artífices, no era en la práctica algo fácil de llevar a cabo, ya que se trataba de un complicado proceso que implicaba, en cada país donde la peste nazi lograba enseñorearse, un proceso compuesto de varias etapas a llevar a cabo por los grupos especiales de tareas: al principio, los pasos de la operación eran aislar, acorralar y eliminar a los judíos, tanto sus vidas como sus cuerpos. Más tarde, con el advenimiento de los campos de extermino, el proceso agregó otra etapa que era la del transporte y los hornos que simplificaron en parte la eliminación. Y como decía, todo este proceso dependía de la población local invadida y su colaboración, ya sea por comisión o por omisión.  

En épocas en que el exterminio de judíos alcanzó su punto más álgido en Europa Oriental, las matanzas fueron iniciadas incluso por grupos de pobladores locales, con el antisemitismo fluyéndoles junto con la sangre en las venas y que históricamente tenían una rica tradición de persecuciones contra judíos. Por supuesto que todo judío que lograba ocultarse de algún modo precario o escapar momentáneamente y tenía la desgracia de ser descubierto por sus "vecinos" podía considerarse perdido. A lo sumo podían, los más pudientes, escapar nuevamente a las garras de la muerte mediante el pago de un chantaje, como los "shmaltzovniks" (1), chantajistas polacos que primero exprimían a sus víctimas hasta no dejarles un centavo, hecho lo cual, los entregaban a la Gestapo. Otros , muchos otros, no colaboraron activamente con los nazis, pero prestaban su conformidad con lo que veían y escuchaban a su alrededor, se encogían de hombros y se tranquilizaban a sí mismos diciendo que lo que pasaba no era de su incumbencia. Otros se hacían los indiferentes o permanecían o se declaraban neutrales, sin colaborar con los nazis ni ayudar a sus víctimas. O al menos… eso es lo que creían. Porque todos sabemos que la indiferencia es el mejor cómplice de cualquier crimen. Y como criminales que eran, los nazis dependían de la indiferencia o de la falta de interés en sus actos que demostraron los aliados, de los que se sabe a ciencia cierta que desde el año 1942 estaban perfectamente enterados de las atrocidades cometidas por los nazis.  

Un ejemplo claro de lo antedicho es el comportamiento de la Iglesia católica. Si bien el Vaticano condenó enérgicamente el plan de eutanasia nazi, nunca se pronunció en forma contundente en contra de los asesinatos masivos de judíos. Si bien el Vaticano protestó enérgicamente contra el bombardeo aliado sobre el monasterio de Monte Cassino, en Italia, por los valiosos tesoros e incunables que allí se guardaban, nunca protestó, ni enérgicamente ni nada, contra las matanzas y diabólicos experimentos "científicos" sobre niños en los campos de concentración, por el sólo hecho de ser judíos. Tampoco siquiera hizo  un acto de contrición al enterarse de los cientos de víctimas que tomar ese monasterio les costó a los norteamericanos, ya que  por complacer a Pío XII tuvieron que escalar y tomar el monte a pie.  

Pero lo peor es que la Iglesia estaba en condiciones de estar al corriente de todo lo que estaba sucediendo. El Vaticano tenía una fuente de informaciones excelente: en cada ciudad, pueblo, aldea o villorrio, había por lo menos una iglesia con por lo menos un párroco: decenas de miles de vicarios de D´s que vieron saqueo, presenciaron deportaciones, escucharon confesiones… y muchos de ellos ayudaron, a diferencia de sus jerarcas del Vaticano, terminando muchos de ellos en Dachau. De modo tal que el Vaticano fue uno de los primeros en saberlo todo, de estar al tanto de todo el horror. Son bien conocidos los informes enviados por las representaciones diplomáticas vaticanas en marzo de 1942 a la Santa Sede.  

De los Estados Unidos, que si bien su ingreso en la contienda y su actuación en el conflicto fueron los que decidieron su desenlace, tampoco puede decirse mucho respecto de sus esfuerzos por salvar judíos, más bien escasos o casi nulos. Un antecedente terrible fue el envío de regreso a Europa del trasatlántico "Saint Louis" cargado con casi 1000 refugiados judíos que simplemente huían por sus vidas.  

 A principios de 1942, un hecho estadístico asombroso da que pensar qué hubiese pasado si los EEUU hubiesen distraído parte de sus efectivos aéreos para bombardear sino los campos de exterminio por lo menos las vías férreas que conducían a dichos campos de muerte: al primer trimestre de 1942, el 80% de la población judía en Europa estaba aún con vida. Increíble, ¿verdad? Una acción expeditiva por parte de la poderosa maquinaria aérea norteamericana quizá hubiese pateado el tablero de la estadística de la muerte… quién sabe. No, quién sabe, no, es seguro. En 1944, en pocos meses, medio millón de judíos húngaros salieron de Auschwitz por las chimeneas de los crematorios.  

Pero hay algo que debe quedar en claro: ante el desequilibrio de fuerzas entre victimarios y víctimas, la neutralidad era una humorada obscena. Para los nazis, la neutralidad suponía de hecho apoyar a los asesinos. 

Sin embargo… no todos colaboraron con los nazis, así como tampoco todos demostraron indiferencia cómplice. De un lugar a otro en la Europa arrasada por los nazis, hubo muchos, miles, que arriesgaron su propio pellejo por salvar a judíos. Muchas y variadas fueron las formas en que esta gente actuó: algunos actuaron por cuenta propia, otros, con sus familias, amigos vecinos… en algunos casos, comunidades enteras asumieron la riesgosa responsabilidad de salvar judíos, como Le Chambon-Sur-Lignon en Francia, y a nivel nacional, Dinamarca fue una nación completa que se unió para evitar la deportación de sus ciudadanos judíos.

Finlandia, con su manifiesta simpatía hacia el eje, no permitió que se les toque un solo pelo a sus judíos.

Y un capítulo aparte merecen los diplomáticos como Raoul Wallenberg, el cónsul japonés en Hungría Shuguihara, el portugués de Sousa y otros.  

¿Cuál era el motivo que llevaba estas personas a actuar así? Hubo quienes simpatizaban con los judíos. Hubo, para nuestro asombro pero los hubo, antisemitas que dentro de su ideología de prejuicios no podían aprobar ni aceptar ni el asesinato ni el genocidio. Otros eran amigos, vecinos,  compañeros de trabajo, subordinados o jefes de quienes salvaron. Y hubo otros que asumieron el increíble riesgo de ayudar a perfectos desconocidos, algunos por ideas políticas o convicciones religiosas. Sea como sea, para muchos la decisión de arriesgarse a ayudar no fue más que el resultado de una sencilla apreciación moral: la vida debe ser preservada frente a la muerte. Y para otros no hubo alternativa: lo que hicieron fue natural e instintivo.  

Muchos de ellos sintieron que estaban actuando sencillamente por una cuestión pura, simple y elemental de decencia humana. Estas mismas buenas gentes, cuando mucho tiempo después habrían de llegarles los emocionados agradecimientos de quienes ellos salvaron, llamándolos héroes, ellos se apuraban a bajar tímidamente la cabeza y decir que en realidad de héroes no tuvieron nada, y que lo que hicieron, por lo menos para ellos, no tenía nada de especial ni de extraordinario, se trató de una conducta básicamente humana: estaban actuando como cuadra a seres humanos.  

Analicemos ahora qué se logró con toda esta ayuda, escasa ante la magnitud del total de las víctimas pero inmensa de la mano del versículo del Talmud que dice que "el que salva una sola vida, salva a un mundo entero". La "Solución Final del Problema judío" pergeñada por los nazis fue creada con el fin de transformarse en una política de alcance universal, única en su género y aplicable a nivel mundial. Pero a través de Europa, el variable grado de éxito que tuvo la ejecución de la Solución dependió en grado sumo, por una parte, de la actitud de los invasores nazis hacia el país que ocupaban y su gente, como de la actitud de la población local hacia sus vecinos judíos por la otra. Dos ejemplos polares: en Polonia nueve de cada diez judíos fueron asesinados, mientras que Dinamarca nueve de cada diez judíos… fueron salvados. Una diferencia crucial que se encontraba en el comportamiento de ciudadanos comunes para con sus vecinos.  

Cuando la gente miraba sin hacer nada, los judíos eran liquidados. Cuando los ciudadanos pasaban a la acción, los judíos por lo menos tenían una chance. Citamos con emoción a Elie Wiesel, en una charla que dio en 1984 sobre estos anónimos, altruistas y abnegados héroes:  

"Recuerden que es fácil salvar vidas humanas. Uno no tenía que estar loco para sentir compasión por un niño desamparado. Bastaba con abrir una puerta, arrojar un trozo de pan, una camisa, una moneda; era suficiente con apiadarse… En aquellos tiempos, uno se elevaba a la cúspide de la humanidad al simplemente continuar siendo humano".  

Caros lectores, ésto fue a modo de introducción. Los casos de los heroicos diplomáticos que arriesgaron sus vidas (algunos la perdieron, como Wallenberg, e irónicamente a manos de quienes eran enemigos de sus enemigos) los iré presentando en próximas notas, así como también la historia de ese país asombroso que es Dinamarca y de cómo salvó a sus conciudadanos de origen judío de una muerte segura. También hubo historias individuales de gente que cuando fue invitada a testificar qué los movió a hacerlo, dijeron con la mejor de las sonrisas y los ojos brillantes por la emoción: "porque somos seres humanos y ellos también eran seres humanos. Simplemente sentimos que había que salvarlos… nada más".  

1-     Schmaltzovniks: despreciables chantajistas que se ocupaban de sacarle dinero a los judíos a cambio de su silencio ante la Gestapo sobre ellos. El nombre viene de "schmaltz" (grasa) ya que solían dirigirse a sus víctimas con la frase "entrega tu grasa". De más está decir que cuando a sus víctimas se les terminaba el dinero, eran entregados sin miramientos a los nazis. (N. del R.)

Los artistas, el ejército y el arte de usar la torah

De todo se habló ya esta semana.

Así como también pasó de todo en esta semana. Y en la anterior.

Nos llenaron las orejas con la próstata de Olmert, con el prepucio del bebé de Rosemary Trimbovler y del magnicida ygal amir, con lo que gritaron los de la barra brava de Betar Jerusalén (si se los compara con la barra brava xeneixe, éstos son como los niños cantores de Viena), caterva siniestra que todavía tienen el caradurismo de querer justificar la vergüenza de la noche del 4 de noviembre con las excusas más imbéciles, lo que dijo Gaidamak por defenderlos, lo que no dijo Yoram Arbel por no ofenderlos, premio Pulitzer a la cobardía… de la huelga docente ya no se habla tanto porque está pasando a ser parte del paisaje cotidiano con el que nos enfrentamos cada mañana, cuando amanecemos para irnos a trabajar y vemos a nuestros párvulos dormir plácidamente un sueño absolutamente trastrocado por la inactividad y la falta del imprescindible marco educativo… pero hay un temita del que hace tiempo no escuchamos voz alguna levantarse, y me estoy refiriendo al alistamiento en Tzahal (el Ejército de Defensa de Israel) de determinados sectores de la población, como los artistas, por ejemplo.  

En todo lo que respecta a los artistas (motivo de admiración, modelos de emulación para las tiernas generaciones venideras, númenes de la opinión pública y otras yerbas), es sabido que están siempre bajo la lupa del público, que se ocupa de constatar hasta qué punto son "desertores". Por supuesto que no hablo de casos como el de ese muchacho de barbita, Jacko Aizemberg,  que ganó uno de los certámenes "Nace una Estrella", suerte de "Si lo sabe cante" de lujo, que no solamente le esquivó el bulto sino que habló pestes del mismo ejército que cuida las fronteras para que él pueda cantar tranquilo… pero nos estamos yendo por las ramas.  

Hubo en su momento una epidemia de falso patriotismo, cuando se empezó, en una suerte de maccartismo incomprensible, a averiguar entre los artistas quién sí fue al ejército, quien no fue al ejército, quien podía actuar frente a efectivos militares, quien no, las condiciones para volver a ser "limpio" y poder actuar frente a los soldados… en fin, toda una situación digamos algo absurda. Pero quiero aclarar algo antes que se me malinterprete. Creo y considero que TODOS deben saldar su deuda con su ciudadanía bien entendida: no puede ser que un artista, por serlo, no sirva aunque sea en algo de su especialidad, pero por otro lado, creo que la tendencia se volvió un poquito extremista, y no solamente con el tema del servicio militar de los artistas.  

No se puede llegar al extremo de llamar "enemigo de Israel" a alguien que no hizo el servicio militar… y saben por qué? Porque detrás de todo aquel que le esquiva el bulto al servicio militar, hay alguien detrás de un escritorio con uniforme verde oliva que le firma la autorización para que esquive legalmente el bulto. Sean cuales fueren las razones que esgrimen todos aquellos artífices del "animémonos… y vayan", sean artistas, religiosos, laicos "con problemas de conciencia", determinados sectores minoritarios et sic de ceteris, si no hubiesen sido aceptadas por las autoridades militares, todos hubiesen tenido que ir a agarrar la bolsa, cortarse el pelo bien cortito… y a correr!  

En realidad, son las autoridades militares las que cambiaron los criterios, siendo la dirigencia militar misma la que facilita las cosas para quienes no quieren servir en el ejército. Y en un país donde todos los ideales de antaño parecen hoy un melancólico anacronismo, no es de asombrar que un vasto sector de la juventud en edad premilitar en general y jóvenes artistas en especial no se apresuren especialmente por vestir el uniforme en defensa de su única tierra. Creo que el Estado y las autoridades militares son los que tendrían que rever un poco cómo están actuando al respecto, y constatar dónde se están equivocando.  

Y retomando este mismo tema, me pregunto si alguien se acuerda que hace unos tres años se creó una comisión especial (las comisiones especiales con como parte del folklore israelí, surgen como el "labriut" al escucharse un estornudo, y son el recurso más socorrido para ganar tiempo, estirar un tema escabroso o simplemente joder a quienes tienen razón y legítimos derechos), bajo la dirección del general (RE) David Ivri, que recomendó obligar a los ortodoxos y a los árabes, ya no a cumplir con el servicio militar (az ojn vei! O uzzu bill'ah! para equilibrar) (1) sino para que por lo menos, tanto como para saldar un poco la deuda civil con el país que les da todo, amén de una ciudadanía, hagan lo que se llama "Servicio Nacional".  

No voy a entrar en detalles de lo que implica el Servicio Nacional, porque nos iríamos un poco de la intención de la nota. Digamos que es servir al país sin empuñar armas de fuego. En sus recomendaciones, esta comisión especial establecía que a todo aquel que le esquivara el bulto a esta fácil opción equivalente al servicio militar se le nieguen derechos básicos y esenciales tales como salario familiar, hipotecas con garantía del Estado, asignación de lotes por parte de la Autoridad de Tierras de Israel, etc. y otros derechos varios de los que sólo disfrutan aquellos que sí sirvieron en Tzahal.  

Y si se me pregunta una opinión, y aunque no se me pregunte, la digo igual, porque esto ya pasa los límites de lo inaceptable: estoy de acuerdo. Quien no pague su deuda con la sociedad, quien no pague el precio mínimo por tener derecho a ser ciudadano orgulloso, no tiene por qué disfrutar de ciertas prebendas, por más elementales que éstas sean en lo que respecta a que son derechos elementales que le asisten a cada ciudadano. No puede ser que un chico que se coma 3 años arrastrándose por el barro, corriendo atrás de terroristas o arriesgando su vida para proteger a colonos que encima lo odian, si tiene suerte y termina su servicio militar entero,  llegue a la universidad y se encuentre con que otros, porque pertenecen a cierta minoría, porque tienen "problemas de conciencia", porque "el estudio de la Torah es vida", porque y porque y porque… le lleve 3 cómodos años de ventaja, en los estudios y en experiencia en el mercado laboral.  

Y ojo, caros lectores, aquí me estoy refiriendo a todos los que le esquivan festivamente el bulto: a los árabes, a los religiosos, a los laicos "almas puras" que pueblan los cafetines y se esconden en determinadas excusas ideológicas para no tener la suficiente hombría como para aunque sea acogerse a los beneficios de un sucedáneo de servicio militar como lo es el Servicio Nacional. Aunque sea eso.  

Pero no nos engañemos ni nos dejemos llevar por ciertos falsos patriotismos. El tema del servicio militar es un tema del que siempre se va a ocupar la opinión pública, como se viene ocupando desde que nuestra querida Medinah inició con un paso su camino de mil millas. Es cierto que en esos tiempos difíciles y azarosos el concepto de servicio militar era distinto, los índices de deserción tendían casi a cero por una simple cuestión de supervivencia o muerte. Pero hablando de esos días, digamos que los únicos que tienen una excusa valedera para no hacer ni el servicio militar, ni el servicio nacional, ni el servicio del servicio son los religiosos, ya que por aquellos días difíciles, y para preservar la fragilidad de una endeble coalición de gobierno, David Ben Gurión, estadista sin tacha, político como pocos los hubo, líder indiscutido y artífice de la creación y la puesta en marcha de la Medinah , depositó en manos de la dirigencia del entonces Agudat Israel una carta con la que dejaba inaugurado un "statu quo" que se prolonga hasta nuestros días y en la que reconocía ante la dirigencia ortodoxa de entonces el derecho de los estudiantes de yeshivot y koilelim "que la Torah era para ellos su arte" y que quedaban exceptuados del servicio militar, pudiendo así dedicar todo el tiempo de su vida al estudio de las Sagradas Escrituras.  

Que había una guerra por ese entonces? No importa, para eso hay laicos, sobrevivientes de la Shoah demás ingenuos patriotas para ir a morir al frente… Por lo menos, y a estar por lo antedicho, a este sector poblacional lo asiste un subterfugio legal legítimo para gambetear alegremente el servicio militar. Quien lo quiere hacer como voluntario, que lo haga. Pero siempre tiene bajo la manga del caftán o en la cinta del shtraiml (gorro de piel que usan los ortodoxos) el as de la posibilidad de no ir al ejército. Nosotros, los laicos, no tenemos opción alguna. Salvo que nos pongamos firmes de una vez, nos dejemos de joder y empecemos a pensar seriamente  en una Constitución.  

Así nos va.  

La falsa moral, la vergüenza ajena y el racismo

Terminó el noticiero.

Y empezó mi bronca.

En accidentes de tránsito… no aprendimos nada.

En convivencia entre laicos y religiosos… menos todavía.

Y ni hablemos de las voces que de una derecha que desconozco y me atemorizan, se elevan plañideras diciendo que "la izquierda detentó el homenaje a Rabin" o que, en el colmo del cinismo, dicen que "ciertos sectores, incluido el periodismo "puso en cuatro patas (sic) a la derecha sionista, progresista y religiosa, impidiéndole rendirle honores a Rabin" (no es invento mío, lo dijo el diputado Hendel, del Mafda"L - Partido Religioso Nacional, otrora realmente identificado con el sionismo religioso, hoy despide de sus filas un tufillo extremista que asusta),  algunos llegando a extremos inauditos, pidiendo "clemencia" para Igal Amir, el maldito asesino, que descerrajó tres balazos en una nueva, naciente y esperanzada Medinah, dejándola en el mayor de los desamparos y al borde del peor de los abismos.

Podría contarles de los cinco "ortodoxos" que en un autobús de línea entre Beit Shemesh y Bnei Irak la emprendieron a golpes contra un soldado y contra una chica porque ésta, que viajaba sentada compartiendo el mismo asiento con el soldado mencionado, tuvo la osadía de negarse al requerimiento de esos matones "vendedores de moral" de abandonar su asiento y pasar a la parte trasera del vehículo. El conductor del autobús, mostrando entereza y civilidad, se apresuró a estacionar el vehículo a un lado, cerrar las puertas y llamar a la policía… pero todo lo que logró fue que los "amigos" de esos cinco parásitos de la Medinah , a los que mantenemos con nuestros impuestos, se apersonaron al lugar y reventaron los neumáticos del autobús. Al ser interrogados, esos "señores" declararon pertenecer a la "policía de la moralidad" (sic) cuerpo parapolicial (¿se acuerdan de esa palabreja? ¿No les da un poco de escalofríos?),   dedicado a hacer cumplir los preceptos morales a rajatabla. No sé cuánto daño esos energúmenos lograron infligir al soldadito y a la muchacha, pero desde aquí les deseo toda la salud, inmediata mejoría y como padre de soldados que ponen y pusieron el pecho por defender a la Medinah y a estos parásitos de cuarta que viven de nuestros impuestos y ni se molestan en cumplir con sus obligaciones con un estado al que desconocen pero del que no rechazan sus dinerillos, aplaudo vuestra entereza y lamento no haber estado en ese momento allí para defenderlos y ponerme de vuestro lado, cosa que juro hubiese hecho por la santa memoria de mi padre.  

Pero no, de ese tema quería escribir hoy. Quería referirme a otro caso de racismo religioso, fundamentalista y oscurantista… pero esta vez no entre religiosos y laicos… eso ya no es tan noticia. Como el ejemplo tan conocido de quienes alguna vez estudiamos periodismo y medios, que en este caso sería "el perro que mordió al hombre", esta vez ni siquiera es "el hombre mordió al perro", lo cual sí sería noticia desde el punto de vista de este añejo ejemplo informativo. Esto que voy a contar es el típico ejemplo de "el hombre… mordió al hombre" lo que ya no es ni original ni noticia, pero es infinitamente peor.

Se trata de la red de educación religiosa nacional privada (sic) de las escuelas religiosas

"Beit Yaakov" que decidió en Jerusalén, en un paso sin precedentes, establecer una nueva separación entre sus educandos, en este caso las niñas. Sí, caros lectores: esta afamada red educacional, conciente de su deber para con sus alumnas y sus generosos padres (las matrículas son altísimas, pero eso es harina de otro costal) ha decidido separar a las educandas en dos grupos: las pertenecientes al judaísmo occidental (ashkenazim) y las del judaísmo oriental (sephardim o mizrajim), y nos simplemente separarlas; en todos los establecimientos de esta afamada red educacional, se han puesto lonas en los cercos de manera que el contacto entre ambos grupos sea absolutamente nulo: que ninguno de los dos grupos sepa de la existencia del otro. Ya no hablamos de inmigrantes etíopes, o de inmigrantes hindúes, cuyo judaísmo, a pesar de ser más fuerte y sincero que el de muchos "espíritus elevados" que pululan por nuestra maltratada Medinah, es denigrado e ignorado por los capitanes del Monopolio de la Sabiduría , es decir Su Majestad la Autoridad Rabínica Ortodoxa; ya no hablamos de devoradores de impurezas o de quienes no guardan el Shabat, hablamos de personas de raza blanca, muchos de ellos mucho más europeos que Bialik, pero que… qué le vamos a hacer, son "levantinos". Ezra Garashi, representante de la Comisión de Padres de dicho establecimiento jerosolimitano, declaró que se trata de "un apartheid puro y simple. No puede ser que en nombre del mismo D"s en el que todos creemos y al que todos veneramos, se cometan semejantes atrocidades con la formación espiritual de nuestras niñas. Mi hija viene llorando de la escuela porque la separaron de sus dos mejores amigas… no puede ser que se separen a quienes llevan apellidos Tubul, Garashi, Zohar u Ovadia se los considere "inferiores" sólo porque no se llamen Mendelovich, Zaidemberg o Rozenblum…"

Hasta aquí los execrables hechos.

Pero lo que más subleva es la reacción de la dirección de la mencionada red educativa, que depende directamente del Departamento de Educación Religiosa Privada del Ministerio de Educación (sic): "Según se nos ha informado de la dirección de la red, la separación se hizo por las alarmantes diferencias observadas en el "nivel espiritual" detectado entre las niñas de uno u otro grupo… de ahí la separación, que sólo contribuirá al mejor desenvolvimiento espiritual de ambos grupos…"

Inaudito, ¿verdad? 

Hoy y aquí. 

En nuestra querida y castigada Medinah.  

Así nos va.

Ah! Y antes que los "mastines de la moralidad" de siempre me salten a la garganta, cito fuentes en las que he abrevado para escribir esta nota: Canal 2, Noticiero de las 20 horas del día 24/10/07. Gracias.

El dolor del para siempre - la Partida de un pilar

Hoy inicié el día con una infausta noticia: perdón por la falta de originalidad, pero cuando tengo que hablar de la muerte de un ídolo, la partida de un grande, no puedo sino atender a la pena que oprime y atenacea mi alma: la pena de lo inevitable, el dolor de lo irremediable. Se fue Poli, Israel Poliakov, a la temprana edad de 66 años y por culpa de un infarto; uno de los tres "Gashashim" del glorioso e irrepetible trío "Hagashash Hajiver" (El Rastreador pálido) nombre absurdo que ocupa un lugar en el panteón de la gloria del humor y el mejor histrionismo israelí.  

Poli, uno de los mejores ejemplos de la Israel Hayafá (la hermosa Israel) y típico exponente de lo que damos en llamar "melaj haaretz" (la sal de la tierra), sabra de nacimiento e israelí por antonomasia, soñaba de adolescente con ser agricultor. Al inscribirse en la escuela agrícola "Hakfar Hayarok" empezó a activar en el grupo de teatro de dicha escuela, y en ocasión de una visita del conjunto "Lehakat Hanajal", en la que revistaban "nenes" de la talla de Arik Einstein, entre otros, fue descubierto su talento.  

Luego vinieron el conjunto "HaTarnegolim" (los Gallos) y otras peripecias, hasta que el ojo clínico del decano de los representantes artísticos de Israel, el desaparecido Abraham Deshe (Pashanel) descubrió el mencionado trío Hagashash Hajiver, el que durante décadas, además de sentar las bases del humor israelí, llevó a sus policromos personajes por todo el país y por todos los rincones del mundo.  

Poli tenía una asombrosa capacidad de histrionismo y un maravilloso talento de imitación, no había acento extranjero que no supiese imitar, y podía saltar de un personaje de la Europa oriental a un iraki o a un "masri" con gran facilidad y maestría.  

Este humilde notero que hoy llora su partida sin consuelo, supo de Poli, de Gabry y del gordo Shaike (eximio cantante) todavía en su lejana Argentina y en su más lejana aun adolescencia, a través de discos que alimentaban sus sueños y fantasías respecto de la Tierra Prometida : el humor en hebreo caló muy hondo en mi alma, y cuando por fin llegué a Israel, muchas veces corrí al teatro a deleitarme con sus genialidades, siendo testigo de una experiencia alucinante: escuchar como el público coreaba junto con los tres grandes, cada palabra de sus sketchs.

Y en el cine, una película que pasó a ser parte inseparable de la historia de la cinematografía israelí "Guivat Halfón einá oná" (La colina Halfón no contesta, satirización del primer filme bélico israelí "La colina 24 no contesta"), en la que Poli personifica a Serg'io Constanza, el rumano desertor del Ejército constantemente perseguido por Víctor Jasón (personificado por Shaike) obsesionado también por casar a su hija mayor... en fin, no me voy a extender más.  

Muchos de quienes me leen saben de qué hablo, y muchos de nosotros lloramos la desaparición de Poli, de Israel Poliakov. Pero Serg'io Constanza, Jajam Maimon o Jamordejai... esos nunca van a desaparecer, y en su imborrable recuerdo Poli va a continuar viviendo. En su recuerdo y en nuestras almas que nunca lo van a olvidar. Poli, ya te extraño.

IHIÉ ZIJRÓ BARUJ

Un aniversario, una anécdota... y el destino

Esto que estás por leer ahora, caro lector, puede parecer sólo una simple y colorida anécdota, pero en realidad se trata de una historia tan hermosa como bizarra, tan jocosa como emocionante. Le pasó a alguien a quien quiero homenajear en el día de su cumpleaños, ya que ayer, si todavía estuviese con nosotros, hubiese tenido que hacer trabajar horas extras a sus pulmones ennegrecidos por el tabaco negro de los "Particulares sin filtro" o el fragante "Capstan" para pipa, hubiese tenido que soplar apenas… 99 velitas.  

Se trataba de un soldado del ejército de su Graciosa Majestad Británica, que volvía para Londres después de buscar infructuosamente en su Polonia natal algún familiar que hubiese podido escapar de las garras de la destrucción, de las fauces de la bestia parda… el tren traqueteaba alegremente por las verdes praderas de los Países Bajos, más verdes que nunca en aquellas esplendorosas postrimerías de 1945, como si nada hubiese ocurrido, como si no hubiese corrido tanta sangre… como si Satanás no se hubiese levantado sobre la faz de la tierra buscando la destrucción de la humanidad toda. Nuestro soldado viajaba pensativo, triste, con una inmensa y terrible sensación de soledad sobre sus fornidas espaldas de estibador rematadas en un cuello de toro casi inexistente… acariciaba sin darse cuenta su condecoración con la Estrella al Valor de Italia, mirando pensativa y melancólicamente el bucólico paisaje, cuando de repente el tren se detuvo con brusquedad, haciendo chirriar sus mal engrasados frenos. Habían llegado a la estación de Utrecht, donde subieron algunos, bajaron otros… la gris monotonía de un tren de línea. Uno de los que ascendieron fue a ubicarse al compartimiento donde viajaba l'anglais.  

Se trataba de un marinero mercante belga, rubio, fornido y campechano, fácil de reconocer por el pompón en su gorra y por su áspero acento flamenco al expresarse en inglés. La charla se enhebró enseguida en ese único idioma posible, y cada uno de ellos contó a su vez sus experiencias de guerra, sobre sus familias,  sus pérdidas, sus heridas abiertas, sus desgarramientos… y como el viaje prometía ser largo, trataron de llevar la conversación a terrenos más frívolos y accesibles para almas torturadas que acaban de pasar por terribles situaciones límite y todo lo que buscan es un poco de descanso, físico y mental… Así fue como la charla se fue deslizando a terrenos más personales, y en un momento dado, el belga echó mano a su morral y extrajo de él algo que en esos difíciles tiempos era casi un milagro: un fiambre cuyo penetrante aroma a ajo y especias inundó el compartimiento, así como ambas bocas se inundaron del agua de un poderoso apetito… Al fiambre le siguió un rústico pan de centeno y un queso amarillo y tentador… y el marinero, con el cuchillo de monte preparado para empezar a sajar esas piedras preciosas para el paladar, se quedó mirando al soldado inglés, como recordándole el viejo dicho británico de los bajos fondos: "show me yours… I'll show you mine" ("mostrame los tuyos…que yo te muestro los míos"). Con una sonrisa, el soldado inglés no se hizo esperar. Echó mano a su mochila y sacó algo que para el belga fue como la ambrosía de los dioses: una botella de la mejor ginebra holandesa. 

Sellado el pacto, procedieron ambos hombres al festín, y cuando el porrón silbaba melancólicamente su total ausencia de contenido y el fiambre ya era un recuerdo vago y lejano, se repantigaron ambos a fumar sendos cigarrillos ingleses de una lata de 50, ofrecida por el soldado británico. De repente, ambos cayeron en cuenta que habían simpatizado entre sí, por esa extraña fraternidad que se produce entre dos almas que se descubren sobrevivientes del desastre, salvados de la hecatombe. Es como si la vida sobreponiéndose a la destrucción exacerba el instinto gregario… Y llegó la pregunta inevitable: para dónde cada uno iba a dirigir sus pasos… el soldado británico, mirando melancólicamente la verde pradera, dijo que no sabía… que no tenía dónde volver… nadie lo esperaba… todos habían muerto… y ni él mismo se explicaba cómo había sido él el único sobreviviente de una familia de más de 60 personas… El marino belga, en cambio, con los ojos brillantes, le dijo a su ocasional compañero de viaje que en tres días se embarcaba en Le Havre con destino a Buenos Aires, Argentina.

Aquellas dos palabras parecieron encender una luz en el alma torturada del soldado inglés. ¿Buenos Aires? ¿Argentina? Con los ojos centelleantes por la emoción, le dijo al belga: "quiero pedirte un favor. Cuando llegues a Buenos Aires quiero que busques a un amigo mío, un compatriota, se llama Yuszek Lenger, y quiero que le entregues una carta que ya me pongo a escribir". Antes que el asombrado belga pudiese reaccionar o decir algo, el fornido soldado inglés ya estaba escribiendo su carta con los rasgos medidos y elegantes de alguien que está acostumbrado a expresarse por medio de la palabra escrita. Una vez finalizada y firmada la carta, la introdujo dentro de un sobre, lo cerró, escribió sobre él, sencilla y escuetamente "Yuszek Lenger", luego el remitente al dorso, y se la entregó al perplejo marino belga, junto con la lata de los cigarrillos "por las molestias ocasionadas".

- Pero no ha escrito usted la dirección…

- No importa, my friend. Sé que usted llevará esta carta y sé que esta carta llegará a destino, me lo dice mi corazón… - le contestó dando una larga chupada a su cigarrillo y mirándolo fijamente con su obstinada y profunda mirada.

En París, finalmente, cada uno tomó la senda de su destino. El marino belga se embarcó y al mes desembarcaba en el puerto de Buenos Aires, y el soldado inglés partió rumbo a Edimburgo, en Escocia, donde tenía proyectado vivir un tiempo por el momento. Por supuesto, ninguno de los dos tenía la menor idea de lo que esa carta iba a provocar en la vida del soldado que se disponía a desmovilizarse y buscar en la campiña escocesa la paz del espíritu que tanto tiempo le fue violentamente negada.

El marinero belga, naturalmente urgido por la larga permanencia en alta mar, apenas desembarcó dirigió sus pasos hacia los "piringundines" (bares de citas) en el Bajo porteño, en la calle 25 de Mayo. Al entrar en uno de ellos, y acordándose de la carta que tenía en el bolsillo y que prometió llevar, se limitó a fijarla con una chinche en una pizarra de anuncios que había en la entrada del cabaret: corrían tiempo difíciles, mucha gente buscaba a mucha gente, muchos se aferraban a la a veces  estéril esperanza de encontrar con vida a un familiar, a un ser querido, a una amante… Seguramente alguien verá el nombre, habrá pensado el belga, apurado por la sonrisa de una copera que lo invitaba a sentarse a su lado.

Poco tiempo después, por esos caprichos misteriosos e inexplicables que tiene el destino, que es una fuerza sobrenatural, apareció por el cabaret un judío de edad madura y buen ver… qué buscaba por esos ambientes no viene al caso, lo importante es que esa misma fuerza sobrenatural lo trajo a ese bar, lo hizo pasar por la pizarra de búsqueda de familiares y lo hizo fijar su mirada incrédula una y otra vez en ese nombre tan familiar que se trataba de escaparse y se destacaba entre ese inútil clamor de mensajes, cartas, fotografías… El hombre, olvidado de los propósitos que lo habían llevado a ese lugar, tomó la carta con manos temblorosas, abordó un taxi y voló a la casa de Yuszek Lenger, llevando esa misiva como quien lleva un niño dormido que recién ha sanado de una terrible enfermedad…

Yuszek Lenger no podía con su asombro, al ver el nombre del remitente… no podía ser, no podía ser… a medida que iba leyendo, su rostro endurecido por los avatares de una vida de trabajo, lucha y persecución iba siendo surcado por las lágrimas. Finalmente levantó sus ojos arrasados por la emoción y dijo a su mudo emisario, que esperaba con respeto y ansiedad una palabra suya: "lo encontramos, Israel… lo encontramos. Y vamos a traerlo a la Argentina, cueste lo que cueste."

El resto es historia… otra historia. Ese fue el comienzo de un largo peregrinaje que llevaría a ese soldado de la Brigada Judía del Ejército de Su Graciosa Majestad Británica hasta la Argentina, al encuentro de su destino unido para siempre a ese generoso país donde vivió en segunda oportunidad la más intensa y fecunda de las vidas y volvió a conocer el amor en la forma más profunda, siendo uno de los resultados de ese amor un humilde servidor de ustedes, ya que ese fornido soldado ingles era mi padre, Simja Sneh, bendita sea su memoria. Ayer hubiese cumplido 99 años y quise recordarlo con esta anécdota que no es más que otra prueba de que el destino es inevitable, insondable… e imprevisible.  

La medicina, la miel y la esperanza

Y bien, ha comenzado un nuevo año, y los festejos quedaron atrás. Como todos los años nos hemos reunido alrededor de pantagruélicas mesas y como siempre nos hemos deseado felicidades, comimos como si fuese el fin del mundo y libamos como si recién empezara. Pero este humilde servidor de ustedes, adicto perdido como lo es a los noticieros, no pudo menos que prenderse al último boletín de fin de año del Canal 2, la última edición de un incesante desfile de desastres y accidentes, corrupciones y corruptos, políticos y politiqueros, estafadores y estafados, nace una estrella, bailando con las estrellas, estrellándose contra una estrella… Casi todos trataron de disuadirme, "no te masoquees, aunque sea por hoy"… "es fiesta"… pero por alguna misteriosa razón seguí mirando el boletín. Y créeme, caro lector, que valió la pena. Una sola nota, "breve, sencilla y eficaz", al decir del inmenso escritor Ambrose Bierce, valió por toda la sarta de pavadas y obviedades con que se despide un año que tampoco logró dar vuelta nuestro algo vapuleado destino. Una nota que en pocos minutos logró resumir todo el enorme cariño solidario que dos personas pueden tener por los desposeídos de la Tierra. Una nota que se constituyó en la gota de miel con la que quiero endulzar este gajo de manzana que ahora comparto con ustedes. Pero basta de circunloquios, les cuento:  

La nota nos lleva a la no muy lejana África, más precisamente a un campo de refugiados en Kukuma, ubicado en la castigada Kenia. La cámara, hábilmente manejada por Yoram Benita, nos va mostrando a pobres gentes aquejados con terribles enfermedades oculares. Adultos y ancianos, mujeres y niños, todos sentados frente a la cámara con resignada pasividad y hermético pesimismo. Muy pocos balbucean algunas palabras en inglés, aunque entre ellos hay un hombre corpulento, de monda calva y barba gris, que habla en un árabe lo suficientemente fluido como para hacerse entender con uno de los muchachos del equipo de producción. "Soy musulmán, refugiado de Darfour" - dijo con su agradable voz de bajo - "me han traído hasta aquí desde el campamento, dijeron que vienen unos médicos a curarnos… "- "Aiua, min el Izrail" (Sí, de Israel) - acota su intérprete, en "off".  

El hombre no termina de salir de su asombro, cuando entran en escena los dos ángeles sin alas, los dos enviados de lejanas tierras, dos personificaciones de la solidaridad humana vestidos de verde, el Dr. Nir Zaider, oftalmólogo del Hospital Rambam de Haifa, y la Dra. Drora Zarfati, del Hospital Ha Emek en Afula. Ambos recorren las precarias instalaciones, se demoran en las instalaciones sanitarias, refiriéndose a la lamentable situación de higiene en que se encuentran en la forma más educada posible, aunque sus ojos delatan el asombro típico de alguien que está acostumbrado a trabajar en la limpieza más estricta y en la esterilidad más severa y con la tecnología más avanzada del planeta a su disposición como algo obvio. La cámara se detiene ante una enorme cucaracha en el lavabo de cirugía, que está allí como si fuese un símbolo… Pero nada se interpone ya entre los mensajeros del milagro y sus esperanzados pacientes. Para ahorrarte detalles técnicos, caro lector, te cuento que en 11 días de permanencia en Kenia, merced a un programa de intercambio subsidiado por miembros de una fundación filantrópica cuya bondad queda más enaltecida aún por el anonimato, estos dos oftalmólogos atendieron a más de 500 pacientes y efectuaron más de 70 intervenciones quirúrgicas, todas ellas coronadas con el éxito.  

La cámara fue paseando por los rostros de los pacientes, algunos ataviados con sus adornos tribales, otros con aros y anillos inverosímiles, como ese anciano cuya sonrisa jamás olvidaré cuando abrió el único ojo que el esforzado Dr. Zaider pudo arrebatarle a una despiadada y ya muy avanzada tracoma y vio por primera vez a su pequeño nieto, el que lo miraba desde la natural curiosidad de su incipiente vida. Pero el caso que más conmovió a todo el mundo fue el de Ajaratu, una delgada y hermosa muchacha de la ignota y lejana tribu de los Turkana. Una extraña y terrible dolencia le había dado vuelta los párpados hacia adentro, lo que le impedía cerrar correctamente los ojos y mantenerlos debidamente húmedos. El destino quiso que estos dos ángeles de la guarda llegaran a Kenia poco tiempo después de declarada la enfermedad en la muchacha. Por supuesto que una experta intervención quirúrgica le devolvió la normalidad a sus hermosos ojos azabache de la muchacha. - "Ahora, Ajaratu podrá parpadear normalmente, sus ojos no se verán ya amenazados por la sequedad, uno de los peores enemigos de una vista normal, volverá con su familia, crecerá tan hermosa como ahora, será parte de su entorno social, podrá casarse, tener hijos…" - dijo la Dra. Zarfati , visiblemente emocionada.  

Cerró la nota el momento en que le quitaron el vendaje al corpulento musulmán refugiado de Darfour. Con su agradable y cantarina voz y visiblemente emocionado, el hombre dio las gracias en árabe a los médicos y a todo su equipo, y dirigiéndose a las cámaras dio las gracias a Israel y a los israelíes por haberle enviado el milagro de recuperar la nitidez de su vista en una operación donde el escalpelo fue el arma, la solidaridad la bandera y el trabajo y los conocimientos de los médicos la estrategia.  

Creo que esta nota vale más que mil deseos de un buen año. Hasta Yom Kipur (el día del Perdón), transcurrirán los Días Terribles, en los que D´s, según los que así lo creen, inscribirá a cada una de las almas en el Libro de la Vida … o no. Después de haber visto esta nota, creo que hay dos médicos,  un equipo de asistencia médica y otro de producción que ya tienen ganado su lugar en el Libro de la Vida , en la primera página y con letras de molde. Y seguramente el mundo debe estar lleno de mucha más gente así. Con ellos, uno recupera las ganas de desear un feliz año nuevo. Con gente así, uno siempre recupera la confianza en un mundo mejor.  

Así nos tiene que ir… siempre.

La religión, la muerte y el silencio

No hay caso, es imposible.

Busqué, caro lector, te juro que busqué… y digamos que encontré algunos temas optimistas de mi querida Medinah para escribir sobre ellos, alegrarme y alegrar tu lectura… pero en estos últimos días, digamos en estas últimas horas, me enteré de cosas, supe de eventos, vi cosas realmente dolorosas… pero si tengo que escribir sobre todo lo que me jodió, me dolió o me molestó… tendría que abarcar varias notas y además hay temas que no quiero tocar porque me parecen la quintaesencia de la demagogia y el facilismo periodístico.  

Pero hay temas que me llegan muy profundo, hay temas que me corroen el alma. Y no pude evitar retrotraerme a una nota que escribí en tiempos no muy pretéritos: cuando escribí sobre un efímero y muy remoto "Festival Buenos Aires de la Canción", allá por los sesentas. La canción que parecía más firme candidata era "Las cosas que me alejan de ti" cantada por un ignoto cantante llamado Django, pero cuya letra estaba llena de contenido y era un atrevido canto de protesta por las cosas que pasaban por ese entonces en el país y en el mundo. Pero lamentablemente pudo más  el facilismo estulto y la pacatería barata, resultando ganadora una intrascendente, boba y pasatista "Nave del olvido"… que tan tonta y superficial me pareció que ni siquiera recuerdo quién cantó ese esperpento. 

Pero trataré de no irme por las ramas. Lo que quería decir es que esa canción (que a quien le interese podrá bajarla de algún programa de nostalgia de Internet) empieza con la frase - estribillo: "estas… son las cosas que día tras día… me alejan… de tu corazón, querida mía… amada mía". Luego la letra va enumerando cosas tales como "morir en cualquier frente" o "una fiesta, mil invitados…" y no caigamos en la ingenuidad de suponer que "querida mía… amada mía" se refiere a una novia o a una amante: es absolutamente claro que el corazón del autor del poema sangra por su país, su querido país que se hunde en un tráfago de corrupción, desigualdad y desesperanza. 

Por eso traje a colación esta canción, caro lector. Me duele mi país, me duelen las cosas que están pasando… como por ejemplo enterarme que un Rabino de Israel, alguien que al tener la influencia que tiene sobre multitudes, que es conciente que su palabra llega a millones de oídos en forma masiva y es seguida y obedecida sin la más mínima duda, que su respuesta a cada consulta tiene más valor que la de un médico, un maestro o un bioquímico… me estoy refiriendo a su Ilustrísima el Rav Ovadia Yossef, mentor espiritual de multitudes, censor, vigía, padre espiritual y controlador de cientos de miles de almas, algunas descarriadas y otras no tanto, que siempre gusta de regurgitar sermones en los cuales siempre tiene una "buena palabra" para todos los que él, convencido de tener el monopolio de la santidad y la sabiduría, considera como judíos "clase C" (nótese que la clase "B" son aquellos laicos infieles que de todos modos consideran la posibilidad de volver a las fuentes religiosas).  

Este buen señor, que no hace mucho dijo muy suelto de cuerpo que "las víctimas de la Shoah murieron por sus pecados" (SIC) Y hoy, en otra de sus brillantes y preclaras alocuciones, este "guía espiritual" (a veces, por las cosas que dice, más que espiritual, parece espirituoso) dijo, como siempre muy suelto de cuerpo y muy seguro de lo que decía, que "los soldados de Tzahal que cayeron en la última guerra murieron en pecado… murieron por no estudiar la Torah, por no cumplir con los preceptos, por no ponerse cada mañana las filacterias…" (SIC).  

Por supuesto que las reacciones de indignación ante este indignante brulote oral no se hicieron esperar: cientos de ciudadanos asqueados e indignados levantaron su escandalizada voz de protesta: eso, y sentarse a tomar mate sentado sobre la tumba de un soldado que cayó en combate mientras sus familiares visitan el cementerio, es a mi modo de ver prácticamente lo mismo. Pero quiero rescatar, entre los cientos de airadas protestas que tal "comentario" provocó, la de un pobre hombre, un tal Shaul, que perdió a su hijo Jonatan  en la última y lamentable escaramuza en el sur del Líbano que nuestros soberbios dirigentes dieron en llamar la "Segunda guerra del Líbano": "… mi hijo era religioso, muy creyente… el último día de su vida estaba de guardia en una casa tomada por su regimiento… y se le ocurrió pedir a uno de sus compañeros que lo reemplazara por los últimos diez minutos de su guardia, porque después había que salir a la acción, al terreno, y no habría luego tiempo de ponerse las filacterias y cumplir con los rezos matinales… por supuesto que uno de sus compañeros lo reemplazó inmediatamente, y él se fue a un rincón a colocarse las filacterias… se puso la de la cabeza y la del brazo izquierdo, el brazo del corazón… no alcanzó a decir "Shma…" cuando un obús reventó a pocos metros de donde él se encontraba… y el pobre Yoni fue alcanzado sólo por dos esquirlas: una le dio en la cabeza… y la otra en el corazón. Murió como un héroe, con las botas y las filacterias puestas, defendiendo a su país… y a su fe…" 

Leyó Ud., Ilustrísimo Rabino Ovadia Yossef? Ese soldado caído no está precisamente encuadrado en la categoría que Ud. mencionó en su último y preclaro mensaje… ¿con qué derecho mancilla así el honor de un soldado, el nombre de una familia? Qué tenía que haber hecho Jonatan, eh? ¿No ir? ¿Quedarse estudiando Torah con otros cientos de parásitos que se la pasan cacareando que "La Torah es nuestro arte" y así no necesitan arriesgar sus vidas, dejando esas tonterías a gente laica e infiel como mi hijo, que estuvo durante semanas arriesgando su vida y vigilando un centro de estudios religiosos en un asentamiento en Judea y Samaria, y que en las peores horas de calor ninguno de esos honorables estudiantes, incluidos sus ilustres rabinos profesores, se dignó acercarle un vaso de agua fresca o un cigarrillo? 

Qué le vamos a hacer, Don Ovadia, a veces, como decía ese otro laico hereje que se llamó Albert Einstein, para no decir  tonterías, es mejor callarse la boca. Por eso, y  tal como lo escuché por la tarde… sus disculpas tienen para mí la misma utilidad que puede tener una oreja para un sordo o un cenicero en una moto, por decirlo lo más suavemente posible. Como decía el cantante del conjunto "The Tremeloes", a veces, el silencio es de oro…  No se disculpe, Don Ovadia, porque su disculpa, ahora que ya hizo daño, no tiene ningún valor. Y tampoco diga que siempre reza por ellos, porque usted sólo reza por quien usted considera un buen judío. Lo dicho, dicho está, y no se puede jugar con los sentimientos de padres que perdieron lo más preciado de sus vidas sólo porque Ud. se dio cuenta que dijo algo que no tenía que haber dicho. Jamás. 

Así nos va.  

Los sobrevivientes, la shoah y la vergüenza ajena

Ustedes ya me conocen, creo.

Saben de mi carácter, de mi cortedad de genio, saben que cuando algo me molesta me broto y escribo tirando a quemarropa y en todas direcciones: además de molestarme la injusticia, la mentira, la omisión deliberada, la hipocresía y la burla en la cara de la gente, me molesta sobremanera la indiferencia de quienes se supone que al ser receptores de todas esas manifestaciones de desprecio por parte de la clase gobernante deberían tomar decisiones, actuar, demostrar que a uno le importa, luchar, oponerse… pero nada.  

También se me criticó duramente por la manera que tengo de exponer mis ideas, quizá de una manera un tanto unilateral, a veces parece como que no aceptara la opinión de los demás, pero… en este caso, y respecto del tema al que voy a referirme, y respecto de quienes acuso de culpables mi indignación no tiene límites, porque se trata de un tema que no merece debate, un grito de denuncia por el que no pienso aceptar ninguna "reacción ingeniosa", una cuestión que no puede tener más que una respuesta: VERGÜENZA.  

Vergüenza ajena por la vil y despreciable actitud de los funcionarios responsables de tan execrable y absurda situación, y vergüenza propia porque nadie hace nada.  

Todos se rasgan las vestiduras cuando escuchan informes sobre ese tema, dicen "pobre gente", pero… NADIE HACE NADA. Nadie hace absolutamente nada por un determinado sector de la ciudadanía israelí, remanente de centenas de miles de sobrevivientes del infierno que volvieron, algunos para encerrarse en un justificado silencio, algunos para contar a viva voz la impensable y concreta pesadilla que soñaron despiertos día tras día tras maldito día.  

Aunque seguramente ya deben haberse percatado de quiénes hablo, correré el riesgo de la obviedad en homenaje a la memoria de quienes no sobrevivieron y por respeto a quienes sobrevivieron, ya ejerciendo la memoria silencio o gritando  a los cuatro vientos el testimonio de su paso por el más macabro de los Círculos, donde ni Dante ni Beatriz hubiesen osado siquiera asomarse: me estoy refiriendo a los Sobrevivientes de la Shoah. 

Aquellos que salieron vivos de los campos de concentración, aquellos que lograron unirse a los partisanos y hacer justicia… aquellos que sobrevivieron a los pogroms que estallaron después de la guerra, como el de Kielce, los que sobrevivieron a su calamitoso estado de salud, y entre ellos los que terminaron en hospicios psiquiátricos con el raciocinio aplastado por visiones que ni el más experimentado artífice de la palabra escrita podría describir, así como también los que no llegaron al encierro psiquiátrico pero quedaron atrapados por las cuatro negras paredes de sus más espantosas pesadillas… noche tras noche.  

Hoy, después de 62 años, aquellos que aún siguen siendo para nuestro insensible Estado un simple "beneficiario de pago", un número como el que muchos llevan tatuado en el brazo, una "molesta" estadística compuesta por los que tuvieron la malhadada idea de rehacer sus vidas en Israel, nuestra Medinah, que surgió, creció, medró y sigue medrando en gran medida gracias a las Reparaciones que el gobierno alemán se vio obligado en su momento a oblar.  

Aquellos que llegaron a estas playas huyendo de la muerte sobrevivieron por segunda vez, ya que a estos desdichados, en vez de darles la bienvenida y darles trabajo, en vez de acogerlos con amor, hacerlos laborar intensamente pero a la vez tratar de demostrarles que aquí estaban seguros, en vez de un documento de inmigrante se les dio un fusil, en lugar de una carta de ciudadanía se les dio pertrechos, en vez de un "ulpan" (curso) de hebreo se les enseñó a cargar y tirar y ellos, con un orgullo ejemplo para muchos que nacieron en este noble suelo, fueron al frente orgullosamente y sin chistar, aceptaron la falta de pertrechos y el deficiente entrenamiento militar y cayeron defendiendo esta tierra que los recibió para albergarlos en su seno definitivamente.  

De estos héroes no siempre se habla en los actos de recordación por los caídos en las Guerras de Israel… 

Todos aquellos que sobrevivieron por segunda vez trataron de adaptarse a la difícil vida de Israel, y más o menos lo fueron logrando.  

Hoy, 62 años después, quedan con vida poco menos que doscientos treinta mil.  

Y cada año van quedando más en el camino, cayendo en una Marcha de la muerte que es la marcha por los macabros vericuetos de la burocracia social israelí, quién en busca de su legítimo derecho a medicinas para sus males, quién en pos de un lujo asiático como sólo puede serlo una dentadura postiza para poder masticar su frugal comida con un poco de dignidad… Mueren día tras día, y los que van quedando no tienen fuerzas para luchar… sólo unos pocos osaron levantar su voz de protesta ante la indiferencia oficial, ante la usurpación de sus legítimos derechos y sus protestas cayeron en el saco roto de la desidia oficial y del monstruo llamado los intereses creados. 

Gobernantes, diputados, funcionarios, todos expresaron su indignación ante el atropello cometido y la injusticia perpetrada contra los sobrevivientes de la Shoah, pero hacer… no se hizo nada. Perdón… sí se hizo.  

El inefable "premier" Olmert, en un sentido discurso desde el Parlamento, dijo que "merced a su intervención personal, quedan borrados a partir de ahora sesenta años de ignominia". ¿Y cuál es el "tajles " (1) de la "ignominia borrada"? Un aumento en las ya vergonzosamente miserables asignaciones a los sobrevivientes de la Shoah de 83 (sic) NIS mensuales, pagaderos a partir del año 2008 (sic).  

Es decir, dejemos pasar un poco más de tiempo para que la naturaleza y la estadística hagan lo suyo y queden cada vez menos "beneficiarios" por culpa de los cuales se ven recortados otros presupuestos…  

Pero la falta de vergüenza no tiene límites: el Director General de Ministerio de Bienestar Social, de cuyo nombre no quiero acordarme porque acabo de cenar, manifestó sumamente suelto de cuerpo que había un problema de "diferencia entre cantidades de beneficiarios" ya que los encuadrados en ese "aumento", según sus cálculos eran tan sólo sesenta o setenta mil, y que cada caso debía ser revisado exhaustivamente y por separado".   

Tampoco quedaron fuera de esta danza macabra de indiferencia y de cobardía por no enfrentarse a un problema que para solucionarlo hace falta tener los nísperos suficientemente grandes como para animársele a la poderosa y aceitada máquina del Presupuesto: algunos políticos tales como Ehud Barak, Bugi Hertzog y otros ni se dignaron responder a las preguntas de los medios, escabulléndose cobardemente de un seguro "centimil negativo". O el inefable Bibiahu que iba camino a una reunión partidaria, y cuando se le formuló la pregunta y se le pidió se refiera al tema, se hizo acompañar por los periodistas hasta la oficina donde se llevaba a cabo la mencionada reunión partidaria y una vez allí, seguramente convencido que los periodistas y los espectadores de los medios son todos ingenuos o sandios, y seguramente abrasado por el divino mishigás (2) de la gloria política, empezó a pergeñar una serie de diatribas demagógicas, inauditas e insoportables, defendiendo la posición (ante las cámaras, claro, non plus ultra, che, tampoco la pavada) de los sobrevivientes de la Shoah y seguramente atacado de una pequeña amnesia parcial que le borró  de la mente el período en que fue ministro de finanzas y desde su olímpico, suficiente y petulante ministerio fue uno de los artífices del recorte presupuestario que afectó, entre otros, a los arriba mencionados sobrevivientes de la Shoah.  

Mientras tanto, silenciosa y dolorosamente, todos los días algún otro sobreviviente de la noche más negra de la historia deja este mundo sin haber podido aunque sea tener el consuelo de vivir un poco más decentemente, sin poder abrigarse en invierno o refrescarse en verano, sin haber tenido el dudoso y pretencioso privilegio de saber cómo sabe en la boca el alimento cuando se lo puede masticar, y por sobre todas las cosas sin entender cómo es que la Medinah, su Medinah más que de ningún otro de sus habitantes, que como el Ave Fénix surgió no ya de sus propias cenizas sino de las cenizas de quienes quedaron para siempre en zonas abominables e ignotas o en las más cercanas llanuras que rodean al monasterio de Latrún y que se fortaleció no sólo gracias al heroísmo de sus habitantes sino gracias a las divisas que en concepto de Reparaciones fueron transferidas a Israel para que aquí haya puertos, ferrocarriles, armas para la defensa, tecnología industrial… pero ellos, los que sobrevivieron a lo más espantoso, quedaron relegados en el rincón del olvido y cada amanecer mueren castigados por la impía mano de la burocracia y de la desidia y por la indiferencia de quienes tendrían que ayudarlos a luchar por sus legítimos derechos.  

Lo que se viene haciendo con los sobrevivientes de la Shoah en Israel abre un interrogante terrible: por qué en otros países donde residen grupos de sobrevivientes de la Shoah, como por ejemplo Alemania (sic) se les abona lo que corresponde?  

Curiosamente, la asignación por Reparaciones de Guerra más alta es la que se cobra ese "país" (sic). Siento vergüenza propia y ajena por lo que está pasando, pero siento una terrible indignación tanto por los 83 shekel por mes como por las inauditas y descaradas declaraciones de Olmert respecto de que "se reparó una ignominia de 60 años" qué ignominia, Olmert?  

¿No le da nada de vergüenza, che? Realmente indignante. Ni las trastadas cometidas durante una escaramuza lamentable que se dio en llamar pomposamente "guerra del Líbano II", ni la continua actitud de silencio ominoso ante el secuestro de nuestros tres soldados ni la olímpica indiferencia ante las acusaciones de un Informe firmado por una Comisión de dignísimos jueces de la Nación… todo eso empalidece ante la inmoral actitud de nuestros gobernantes con Olmert a la cabeza respecto de los sobrevivientes de la Shoah.  

Esto no tiene perdón, ni de Di"s ni del diablo, aunque sí tiene arreglo, pero parece que a nadie de los que podrían reparar esta ignominia le importa un ardite. Hagamos algo por esa pobre gente antes que también para ellos sea demasiado tarde. 

Así nos va. 

(1) Tajles: lo concreto, lo esencial, el "grano", la letra chica (N. del R.)

(2) Mishigás: locura (N. del R.)  

Marcelo Sneh

Sobre matrimonios y cerdos, el servicio militar, la deserción y el caradurismo, dos notas en una, todo por el mismo precio

La semana pasada publiqué una nota sobre actualidad israelí, traté de tocar y recorrer algunos de los graves titulares que tendrían que mantener ocupada a una opinión pública un tanto indiferente, pero lamentablemente uno de esos titulares resultó de mucha gravedad y no pude dejar de referirme a él en forma un tanto extensa.

Luego de enviar la nota, encendí el televisor para masoquearme con las noticias… y oh! Sorpresa: un enorme titular en letras gigantes abre el informativo: "MATRIMONIO CIVIL - POR PRIMERA VEZ EN ISRAEL"… SIC. Lo leo y no lo creo, pero inmediatamente mi enanito cínico me dicta desde adentro "prestá atención, sos el papá de los ingenuos, no puede ser que estos fundamentalistas hayan visto la luz al final del túnel y decidieron hacer algo por los pobres laicos…" Presto atención… y tal cual.  

El titular es solamente un engaña pichanga para evitar el zapping y quedarse en canal 2. La locutora, con una sonrisita sardónica se apura a aclarar que el titular un poquito… digamos… confunde, ya que se trata de una ley destinada a un reducido segmento poblacional de Israel como lo son los que nacieron de padre judío y madre no judía: la Ley del Retorno los considera israelíes pertenecientes a la comunidad nacional judía (le´om) y por tanto judíos, pero para nuestros inefables rabinos no son judíos ni por las tapas, e´cir: Supongamos que uno de estos judíos para la ley pero goim (no judíos) para las autoridades clericales de Israel conoce a la mujer de sus sueños, pero esta resulta (pobrecita) estar encuadrada en la misma figura jurídica: padre judío, madre no… no judía. Y supongamos que quieran casarse… guevald! ¡Prohibido! No son judíos y no tienen acceso al rabinato! Impuros…  

Y es para ellos que esta nueva ley viene a dar una solución, tan sólo para unos 650 israelíes, judíos para la ley civil, seres clase "B" para quienes tienen como decía el malogrado Uzi Gitman "el monopolio de la sabiduría"… para estos grandes mentores que deciden quién puede hacer vida normal en Israel, quién puede casarse, quién puede nacer, quién puede morir (por el tema de la sepultura), en resumidas cuentas, quién es judío y quién es un hereje que pretende serlo, esta ley, curiosamente, ha tenido repercusiones positivas, y lo más extraño es que un grupo más político que religioso como lo es SHAS: los grandes líderes de dicha agrupación declararon que apoyarán la promulgación de dicha ley, por la cual dos personas que no tengan acceso al matrimonio rabínico podrán casarse inscribiéndose en un tribunal civil. ¿Bondadosos? ¿Comprensivos con quienes tienen problemas para casarse? Qué va. Simplemente apoyan esa ley porque consideran que la isla de Chipre está lejos y mejor que se casen aquí, pero como ambos no son judíos… ¿para qué nos vamos a meter? Que se casen en un juzgado, que se casen en un bosque… pero que a nuestro sagrado Rabinato que ni se acerquen… Caro lector, no te apures a alegrarte: todavía no hay ley de matrimonio civil en Israel. Esto ayuda tan sólo a 650 desdichados que si no tienen dinero para viajar a la isla de Chipre para casarse, como decían nuestros mayores… se joden.  

A propósito de coerción religiosa, otro titular me golpeó la cara como una sonora cachetada: Por obra y gracia de un decreto municipal firmado por su intendente, la Sra. Miriam Faierberg, en la hermosa, cosmopolita, balnearia y pluralista ciudad de Natania, a partir de ahora, queda prohibido el expendio, venta y demás actividades relacionadas con la comercialización de la carne de cerdo. E´cir: no se puede vender chancho en Natania. E´cir: la Señora Intendente ha decidido meterle el dedo en salva sea la parte a todo un sector poblacional de la ciudad y después meterlo en su plato para indicarle en la forma más displicente y despótica qué puede comer y qué no. Señora Faierberg, con todo respeto… ¿quién es usted? ¿Con qué derecho se mete en la vida de sus vecinos, con qué derecho decide qué se come y qué no se come en su ciudad? Resultó Ud. muy valiente al frente de un consejo municipal donde todos van detrás de usted porque tienen miedo de perder su silla y su lugar… pero quisiera verla, Sra. Faierberg, tratando de pasar una ley así a nivel nacional. Señora Faierberg, con lo que acaba Ud. de hacer ha demostrado varias cosas de la persona de usted: Ha demostrado en la forma más explícita que prefiere ensañarse con las comunidades rusa y latina que desafiar las iras de su coalición religiosa (si se los pone en contra chau coalición de mayoría, ¿no es cierto Sra. Faierberg?) o de la barra brava de Macabi Natania, pero lo peor de todo, Señora Faierberg, es que usted ha violado una de las reglas de ética más sagradas a la que cualquier político principiante respeta a rajatabla: Muchos de esos rusos o latinoamericanos que se vieron afectados por su decreto fundamentalista y despótico … le otorgaron su voto, y ahora usted les devuelve la cortesía con este decreto arbitrario, fundamentalista y descolgado. Por eso vuelvo a preguntar… ¿quién es usted, Sra. Faierberg, para decidir qué comen y qué no comen las cien mil personas que forman la población de Natania? ¿Quién le escribe los libretos, Sra. Faierberg? ¿Ajmedinagh´ad?  

Suerte que vivo en Beer Sheva, señora Faierberg… aquí si quiero comer un sándwich de jamón y queso… puedo, y no necesito pagarle multas a ningún inspector. ¿Que no tengo playa y mar aquí, señora Faierberg? No importa… siempre puedo llegar a Playa Balila en Asheklon y tampoco tengo que pagar entrada, como se estila en su ciudad. ¿Cuál es su próximo decreto, Señora Faierberg? Prohibición de ir a la playa en Shabat?

Otra pregunta: ¿Dónde está la democracia que tanto cacareó cuando agradeció a todos aquellos que la votaron pensando que iban a poder hacer su vida en libertad en la ciudad de Natania? No es el prosciutto, señora Faierberg… es el principio.  

Una semana después....... 

Bueno, bueno… parece que mi última nota tuvo bastante repercusión, ya que encendió una interesante polémica, a estar por las reacciones recibidas, algunas de acuerdo con el tenor de mi humilde opinión, otras no tanto… hubo quienes, sin dejar de sostener su legítima manera de ver y concebir el mundo, ejercieron su disenso en interesantes mensajes que son verdaderos desafíos al debate, mientras que otros, escudados en el más cobarde de los anonimatos, bajaron a la grosería chabacana, al insulto fácil típico de las mentes estrechas y fundamentalistas de quienes tienen miedo a pensar, a ver más allá de un mundo preconcebido y diseñado especialmente para quienes prefieren creer para no esforzar la mente, aceptar para no investigar más allá, consideran al que pregunta, analiza, disiente e investiga como un "hereje librepensador…" Gracias a quienes trataron de ponerse de mi lado, pero con esta gente es como gastar pólvora en chimango. De todos modos, tantas reacciones estultas y estrechas no son más que un alentador indicio que mis humildes líneas le mueven la estantería a más de uno, para bien… o para mal. "Ladran, Sancho…" 

Y como me quedó en el tintero un tema que considero muy importante y que está relacionado con el tema de mi nota anterior, voy a referirme a él porque es algo que me molesta, me mueve las estanterías y me pone del tomate: el servicio militar y cómo esquivarlo. 

El autor de estas modestas líneas y vuestro humilde servidor, masoqueándose como es su costumbre recorriendo los titulares, se encontró con uno breve, sencillo y eficaz: "La ley Tal fue prorrogada por otros cinco años". Para quienes no saben, caro lector, nos estamos refiriendo a una ley que permite a los jóvenes religiosos de todos los sectores (ortodoxo, ultra ortodoxo, moderados conocidos como los del "solideo tejido" (kipá srugá, en hebreo), pueden presentarse ante las autoridades militares y declarar que "estudian Torah" y que la "Torah es mi arte" y de este modo no alistarse en el Ejército, ni siquiera para cumplir aunque sea con un servicio administrativo, de apoyo de combate… simplemente no se alistan y tienen tres años por delante de ventaja frente a quienes deben dar tres años de su vida al Estado, ya sea para estudiar (Torah, por supuesto) o para hacer de su juventud lo que les venga en gana, como por ejemplo negar el Estado de Israel, cobrar el Seguro Nacional (Bituaj Leumí), hablar mal de quienes sí se alistan, escupirles en la cara cuando deben cumplir con la obligación de llamarlos a sosiego y mantener el orden cuando salen a apedrear a quienes consideran conveniente descansar los sábados sin rezar o sin quedarse en sus casas, sin siquiera tomar en cuenta que a la hora de un ataque o un atentado, esos mismos soldados van a poner el pecho para proteger sus vidas…  

Y ojo, caro, lector, no soy tan ciego o ignorante como para no tomar en cuenta a los laicos que también hacen todo por esquivarle el bulto al servicio militar… sé de muchos que inventan todo tipo de motivos, apelan a todo tipo de argumentos y presentan todo tipo de certificados para evitar alistarse y cumplir así con una obligación que TODOS tenemos para con nuestra Medinah.  

Algunos irán a unidades de combate, otros serán chóferes, otros serán cocineros, otros serán dibujantes de mapas… pero todos tenemos la obligación de servir a la Medinah.  

Este humilde servidor lo ha hecho, mis hijos también, hasta ahora y por lo menos todos los que llegaron a la edad de alistarse…  

Pero la diferencia entre los laicos que esquivan el bulto a alistarse y a los que, ojo, no les niego su derecho a reclamar, porque algunos tendrán sus razones y otros no tanto, algunos que realmente por algún motivo de salud u otro no pueden o no quieren alistarse, así como están los que no paran hasta lograr liberarse del servicio militar y por los cuales otros deben poner el hombro y arriesgar sus vidas por ellos sin darse cuenta que los motivos que esgrimen para liberarse de servir en el ejército son un arma de doble filo que puede volverse en su contra a la hora de ir a buscar trabajo, y los religiosos que con sólo declarar que "estudian la Torah" o que "la Torah es su arte" están amparados por la Ley (sic) y con sólo firmar una declaración se liberan de una obligación con el mismo Estado que ellos a veces niegan pero que los subsidia, les da hogar nacional, ciudadanía, etc.  

Es cierto que una cierta cantidad de religiosos sí se alistan en el Ejército, incluso en unidades de combate… pero son los menos, lo hacen voluntariamente y siempre tienen y tendrán la opción, protegida por una ley parlamentaria, de no alistarse en el Ejército si así lo hubiesen deseado. 

Pero como mis hijos y los hijos de muchos de nosotros, o nosotros mismos en su momento, tenemos una concepción del mundo laica y distinta, no hay ley que nos proteja.  

El general Eleazar Stern, jefe de Recursos Humanos de Tzahal, despotrica contra las "celebrities" que visten el uniforme para fotografiarse o van a hacerse ver a alguna base militar, "exige" de la Knesset (Parlamento) y del gobierno que hagan más para evitar la deserción al servicio militar, llega a declarar muy suelto de cuerpo que "a él no le importa si el gobierno aumenta la matrícula universitaria a 15.000 NIS o a 25.000, todo aquél que sirva los tres años de rigor en el Ejército debería recibir tres años de estudios universitarios gratuitos.  

El que no sirve en el Ejército - que pague". Brillante lo suyo, general Stern, sólo que es algo por lo que muchos y hace mucho vienen luchando y Ud. se lo dice a los medios como si hubiese inventado el agua tibia…  

Ahora yo pregunto: ¿dónde estaba, General Stern, cuando empezó esta ola de deserción al Ejército? ¿Sabía Ud. que cuando se legisló la famosa Ley Tal, todos los mandos del Ejército, desde su Comandante en Jefe hasta el menor de sus oficiales se llamaron a silencio por algún motivo que no logro entender ni quiero suponer? Además, ¿por qué en sus declaraciones se refiere únicamente a los laicos y no dice ni una palabra respecto de los religiosos que no se alistan? 

Para cerrar esta nota, quisiera compartir con Uds. las declaraciones de una "Celebrity" que sí se alistó en el ejército y que sí sirvió a su país con orgullo: se trata de Pablo Rozenberg, cantante de los buenos, ciudadano consciente de sus obligaciones e integrante orgulloso de la comunidad argentina en Israel:  

"La deserción del servicio militar es una quiebra moral. Nunca se me pasó por la mente la idea de evitar servir en Tzahal. Cuando mi familia llegó a Israel, mi padre - un afamado médico cardiólogo que por aquel entonces tenía 31 años y 4 hijos - se alistó y sirvió en el Ejército durante un año y medio. Creo que es el mismo Ejército el que permite la deserción de ciertas "celebrities", permitiéndoles ponerse el uniforme y concurrir una vez por mes a la base para fotografiarse y hacer creer a los demás que sirven en el Ejército… y después la gente se asombra del índice de deserción a Tzahal? Si sus ídolos, sus ejemplos de vida, le esquivan el bulto a sus obligaciones ciudadanas, ¿por qué ellos tienen que ser distintos?" 

Así nos va.

Los Apaches, Mahmoud Abbas y la “Paz"

"Como decíamos ayer…"

Aquí me tienen de nuevo, caros lectores, para bien o para mal, con espíritu de lucha y con muchas ganas de decir lo que siento y que a veces me atenacea el espíritu. Mucha gente me pregunta por qué le doy tanta importancia a las noticias, a la actualidad y a lo que pasa en Israel, el Medio Oriente y en el mundo… ¿periodista o masoquista? Esa pregunta, tácita o implícitamente, me la han formulado muchos de los que me conocen y que saben de mi cuasi enfermiza afición por estar enterado de lo que pasa. Por eso quiero dejar por esta vez mi estilo amable y coloquial de lado (disculpándome de antemano si un arranque irónico se me escapa aquí o allá) y que recorramos juntos algunos titulares rayanos en lo absurdo por lo increíbles. 

Leamos: "¿Apchi (onomatopeya del estornudo) para Abu Mazen?” No, con este calor, y encima Mahmoud Abbas aparece siempre con traje y corbata, así que difícil que el líder del Fatah y de la Autoridad Palestina se resfríe… Intentémoslo de nuevo. "Apachi… ¡Apache! ¡Eso es! ¡Apache para Abu Mazen! Todos saben que el un tanto imprevisible gobierno de nuestra querida y vapuleada Medinah, con Ehud Olmert, el gobernante de rostro de granito reforzado ha decidido, como gesto encomiable y de buena voluntad, liberar 250 terroristas que ni siquiera insinúan un mínimo de arrepentimiento por sus actos, amnistiar a 178 buscados y permitir el ingreso en nuestro territorio del tristemente célebre archiasesino Naief Hawatmeh, siendo todos estos algunos de los gestos de "buena voluntad" (az ojn vei) (1) destinados a apoyar a Abu Mazen. Con una seriedad digna de mejor causa, tanto Olmert como Tzipi Livni, también  de granítico rostro, se apuraron a explicar cuán importantes son estos pasos para Israel: Que Abu Mazen es un líder moderado, que el Fatah es una organización moderada (sic), que si reforzamos a Abu Mazen él ya va a arreglar las cuentas con los "extremistas" y todo esto solamente para probarle al mundo, a través de nuestra eficiente y tan bien aceitada "hasbarah" (2)(psé…) hasta dónde Israel quiere y puede llegar, sólo para lograr la paz con los palestinos.  

Si la peligrosa ingenuidad de nuestros gobernantes supone que tanto Abu Mazen como todas sus organizaciones terroristas van a cambiar de camiseta en forma instantánea, como quien ve la luz al final del túnel (¡perdón! Acto fallido…), se desviarán como por arte de magia hacia el sendero de la paz… entonces ¿por qué no apoyar a Abu Mazen en aspectos que realmente pueden promover cambios profundos en las luchas internas que están desgarrando actualmente a la calle palestina? Según la académica e irrefutable opinión de los que están donde están y saben con una suficiencia rayana en el pecado capital, qué es bueno y qué es malo para nosotros, los ignorantes y molestos integrantes del pueblo de los "libera terroristas", sus gestos de buena voluntad podrían compararse a la intención de proporcionarle a Abu Mazen, en otro gesto de excelente voluntad, una flotilla de helicópteros "Apache", la que una vez en manos de Abu Mazen y de los esforzados y heroicos y moderados luchadores del Fatah les permitirá terminar con la gente del Hamás, sin molestos Tribunales superiores de Justicia, periodistas fisgones u organizaciones pacifistas como Amnesty y otras de igual y molesto jaez, adueñarse nuevamente de la Franja de Gaza, de la Cisjordania e imponer democráticamente su gobierno amante de la paz. Por supuesto que merced a este gesto heroico e hidalgo, y con la invalorable ayuda de nuestra inefable "hasbarah", todo el mundo aplaudirá a Israel, sin necesidad de ser campeones de tenis o de básquet por este heroico gesto, que sólo probará nuestras firmes intenciones de paz. 

¿Parece una propuesta algo fuera de contexto por absurda, verdad? Pues a pesar de ser fruto de una imaginación febril no es tan descolgada como los pasos que se propone dar el gobierno "pluralista" que nos representa. Si la propuesta es que los terroristas continúen con sus "actividades", entonces, ahora muy en serio, y sin darles ni siquiera la foto de un helicóptero, estamos frente a actos rayanos en la irresponsabilidad cuasi criminal, por los que podremos llegar a pagar un altísimo precio de nuevas e incontables sepulturas de soldados mal equipados y civiles inocentes. 

Sr. Liberman… sí, Avigdor, Sr. Yvett, a ud. le estoy hablando… creo que Ud. fue nombrado Ministro de las Amenazas Estratégicas, ¿no es cierto? Y creo que ante lo antedicho Ud. declaró que las estrategias a adoptar como política - o mejor dicho, como no-política - gubernamental son la peor amenaza estratégica que se cierne ahora sobre nuestra maltrecha y amenazada Medinah. Entonces, estimado Sr. Liberman, si Ud. es el encargado de resolver las amenazas estratégicas, y no sólo no las resuelve, sino que se limita a medir su centimil frente a las cámaras de los medios… ¿qué espera para renunciar? ¿Qué hace todavía sentado en este gabinete…?

Para "respect" hace falta "dignity…" pero con quién estoy hablando… 

Quiero cerrar esta nota con una declaración desprovista de toda ironía o cinismo. Soy hombre de paz, creo en la coexistencia pacífica, quiero la paz, sé que la paz se hace con enemigos y que a veces no es algo fácil de lograr… pero esto fue demasiado, Ehud. O es Ud. muy ingenuo, o este humilde servidor no entendió bien sus intenciones… pero Shalit, Goldwasser y Reguev siguen sin aparecer (ya va más de un año), los Kazzam siguen cayendo en Sderot y en otros lugares que ahora no nombro para no sembrar el pánico, los muertos de la última y lamentable escaramuza que Ud. llama pomposamente la "segunda guerra del Líbano" no volverán… y Ud. sigue en el gobierno. Realmente, lo suyo es granítico. 

Así nos va.

 

Como llegué a Israel – Segunda nota

Una vez acomodado el Sefer Torah, el capitán estrechó mi mano, me dijo que cuando quisiera podía venir a la cabina y ver que el precioso cargamento no se había movido, ni se había caído (lo único que me faltaba en ese viaje prometedor era un ayuno), en resumen, que podía volver a ver que el sagrado elemento seguía allí.

Fui al asiento que me habían asignado, cuando la gacela rubia se acercó, tomó amablemente de la mano a mi bobe y nos ubicó en asientos preferenciales: "en nom du capitain" cantó como una nereida. Cuando ya empezaba a creer seriamente que me estaba enamorando perdidamente de aquella alucinación de ojos celestes como el cielo del desierto,  se nos acercó otra azafata que nos volvió a la realidad con una deliciosa colación.

Después de un largo viaje mechado con una película que para mis inexpertos y urgentes 20 años resultó intrascendente ("La profesora de piano" con Shirley Mc Laine, un estreno por ese entonces) y otra deliciosa comida (se ve que Air France, como el ejército napoleónico, creía que "La aliah vuela sobre su estómago"), llegamos al entonces Aeropuerto de Orly. El capitán me entregó personalmente el Sefer Torah y me deseó "bon chance á Israel". Vanamente busqué a la princesa rubia de las alturas, pero ya se había ido… si supiese las ganas que tenía de darle un abrazo… en fin. En Orly tuvimos que aguardar unas horas para abordar el avión de El Al, pero dichas horas pasaron rápido, merced a un vuelo rasante que hice por el "Duty free", debidamente equipado por la rumbosa mano de mi bobe, que no escatimó billetera, ni para que "Mendele se compre algo" ni para que julile ve jas! Me quede con hambre…

Y por fin el viaje a casa. Subimos al avión de El Al… qué les puedo decir, cada uno en el asiento que encontraba, las azafatas ni siquiera sonreían, todas hablaban en un hebreo de extraño acento, que resulto ser del sur de Francia (o del norte de África). Este humilde servidor de ustedes, seguido por su animosa abuela, subió la escalinata del avión albiceleste, el "idisher aeroplan" como decía embelesada mi bobe… me acerqué a una de las azafatas, de rostro algo acidulado y aspecto algo impaciente, y le empecé a decir en mi hebreo florido: "traigo un Sefer Tor…" - "dejalo por ahí y sentate en algún asiento, y ubicá a la señora de una vez, que estamos atrasados con el despegue…!"- contestó la dulce levantina con sus hermosos ojos pardos llameantes de impaciencia y un tono imperativo que no dejaba lugar a dudas. Queriendo quebrar el hielo con un inocente chascarrillo le pregunté sonriente a la morena clara de muy poco talante: "hay guefilte fish (pescado relleno) para la cena"? Y la levantina voladora me miró como creyendo seguramente que la estaba cargando, porque contestó: pedíle a tu mamita… pedazo de joker"… Bueh, pensé para mis adentros, "¡bienvenido a la Tierra Prometida!"

El viaje fue corto, unas pocas horas, la comida me hizo extrañar desesperadamente al chef que preparó los refrigerios de Air France… pero por suerte llegamos. El avión aterrizó sin contratiempos, todos aplaudieron y se pusieron a cantar "shalom aleijem" como si fuesen los ex esclavos que salieron de Egipto. Bajamos, mi bobe enseguida fue recibida por los familiares de Jerusalén, mi primo Ytzjak se me acercó, tomó amorosamente el Sefer Torah de mis brazos, se lo entregó a un muchacho que estaba con él, que resultó ser el rav del barrio San Simón, luego mi primo me miró largamente, me estrechó entre sus vigorosos y me besó con lágrimas en los ojos. Luego el rav también me besó, me abrazó y me dijo que "no sos un simple olé jadash (nuevo inmigrante), sos un shelíaj kavod (emisario de honor)". 

Mientras mi primo acompañaba a mi emocionada bobe a hacer los trámites aduaneros, yo tuve que ir a registrar mi ingreso como nuevo ciudadano israelí. Eran casi la una de la madrugada, y un provecto empleado de la Sojnut (Agencia Judía), algo somnoliento y malhumorado, procedió a tramitar mi ingreso.

- "Do you speak English? I don't speak Spanish" (habla Ud. inglés? No hablo español) - me espetó impaciente el burócrata del sionismo.

- Aní medaber ivrit (yo hablo hebreo) - le respondí con la más luminosa y orgullosa de mis sonrisas.

El funcionario se quedó mirando con renovado respeto a ese producto de las pampas salvajes, donde seguramente todavía andaban con pluma y taparrabos, y no sin un dejo de alivio continuó con su derrotero burocrático valiéndose ya de la hermosa, gutural y nunca bien ponderada "mame lushn" (la lengua materna, en este caso, más cariñosamente, "el idioma de mamá"). Cuando ya tenía en mis manos la anhelada y soñada "Teudat Oleh" (Certificado de inmigrante) y un billete de 50 liras (sic) que el kafkiano personaje arrojó displicente y magnánimo sobre la mesa "para sus primeros gastos", apareció de repente mi primo Ytzjak y le espetó al burócrata un escueto vocablo que con el tiempo se volvería para mí de uso casi cotidiano y frecuente: NU?

Cuando le dijo el funcionario que me esperaba un transporte al kibutz Ein Hamifratz, cerca de Akko, para ingresar ahí al ulpan ivrit (curso de hebreo), yo intervine y dije tímidamente que ya sabía bastante hebreo, y fue ahí que aprendí otro adagio muy popular por esas latitudes: "si te dan, tómalo, y se te pegan… tomátelas". Después de una corta negociación, cuyo tenor me resultó un poco difícil de comprender por la rapidez del diálogo, se me permitió llegar al kibutz el lunes (era jueves), así que enfilamos todos para Jerusalén. Mi primo puso en mi regazo el Sefer Torah y me dijo: "fuiste su custodio en un viaje de quince mil kilómetros… tendrás el honor de transportarlo hasta Jerusalén."

El vehículo se desplazaba mansamente por la moderna y lisa autopista, los faros iluminaban la cinta asfáltica y los costados del camino, donde vi por primera vez los restos herrumbrados de los camiones de las caravanas que intentaron quebrar el bloqueo a Jerusalén… La noche trataba vanamente de cubrir los frondosos pinos del bosque de Ben Semen, luego empezamos a trepar la cuesta, lenta y trabajosamente, cuando de repente mis ojos vieron un espectáculo que difícilmente olvidaré por el resto de mi vida: en un momento dado de ascensión por la empinada ruta, aparecieron de repente las primeras luces de Jerusalén, de un barrio que resultó ser Romera. Cuando el vehículo por fin dobló y enfiló ya para entrar en la ciudad, sentí como que se había cerrado un círculo, como… como si hubiese llegado a casa.

En la sobria pero dulcemente acogedora casa de mi primo abracé a Tzipi, mi prima hermana, que nos esperaba con una suculenta comida (Sí, que incluía guefilte fish, para alivio de mi previa angustia aeronáutica) y con todo el amor que era capaz de dar. Al otro día, le tocó a este laico recalcitrante ingresar el Sefer Torah al simpático, sobrio y humilde templo improvisado del barrio de San Simón, en la milenaria Jerusalén. Mi bobe y mi prima lloraban a lágrima viva y todos bailaban y cantaban alrededor de mí… Por supuesto que la primera aliah (ascensión) a la Torah con ese rollo fue para mí, y todos hablaban en idish con mi bobe y la bendecían por ese "voiler idisher bujer" (buen muchacho judío, o sea este humilde y hereje servidor… bueh), que cambió su fecha de aliah sólo para hacer esta mitzvah (precepto, o buena acción). Créeme, caro lector, que si hay alguien laico en este mundo es el autor de estas modestas líneas, pero ese fin de semana, el primero en Israel para mí como ciudadano del montón, como parte de esta loca, vapuleada, pero querida Medinah, quedará grabado a fuego en mi alma para siempre. Es como si una fuerza misteriosa me hizo hacer todo lo que hice como convencido que estaba haciendo lo correcto, y más aún que estaba haciendo lo mejor.

Y así fueron mis primeros días en Israel. Después vino el Ejército, la Universidad, los amigos, los paseos, las emociones, mi hija mayor que nació aquí… pero por ahora no quiero abrumarte más, caro lector, invito a quien quiera contar su experiencia de Aliah, hacerlo, es bueno recordar esos momentos. Y gracias a todos ustedes por compartirlos conmigo.

Hasta la próxima.  

Como llegué a Israel primera nota

Y bien, acabo de terminar con las obligaciones diarias, y puedo darme ahora el gusto de sentarme, como decía el recordado Carl Alpert, y escribir a mi gusto.  

Créeme, caro lector, que podría escribir de política, podría escribir de la situación en la Franja, podría (debería) enviar desde estas modestas líneas un modesto homenaje a los refugiados, tanto en Israel como en todo el mundo, ya que el lunes pasado se conmemoró el día del refugiado, y quién como nuestro elegidamente sufrido pueblo sabe lo que es ser refugiado, lo que es errar de un puerto a otro en barcos-fantasmas… podría referirme al suceso ocurrido con la niña sudanesa, que despertó la piedad y la ternura de muchos… como si un adulto no fuese merecedor de un poco de piedad, a veces un poco de misericordia… pero dejemos eso para otra nota.  

Puedo hablar hoy de muchos temas, pero dado como están las cosas en nuestra querida, dolida y vapuleada Medinah, me embarga una sensación mezcla de melancolía, de tristeza… y de esperanza. Por eso hoy empecé a hacer el ejercicio de recordar, de ejercer la memoria. Y me retrotraigo a una época de la que mucha gente en Israel gusta de hablar, de compartir, de referir… todos tenemos algo que contar respecto de nuestra Aliah.  

Quien una anécdota picante, quien una historia reidera, quien algo menos alegre… pero para todos, el arribo a Israel para quedarse tiene un significado muy especial. Es un poco como cómo conocimos a nuestra primera novia (o novio, las chicas)… la Aliah es una experiencia muy profunda, muy fuerte… algo que parece tan sencillo, como lo expresa Martín Fierro, "cambiar de querencia", pero que encierra tanto en sí… por eso les quiero contar, como algunos de mis colegas ya lo hicieron muy acertadamente, cómo llegué a Israel. Espero no aburrirte, caro lector, porque para mí fue una experiencia muy especial. 

Corría el azaroso año de 1970. En mi amada Argentina natal, el defasaje político estaba en su apogeo, en Israel  la guerra de desgaste cobraba su par de víctimas diarias promedio en el Canal de Suez,  pero mis 20 años lo habían decidido. Aliah. Comencé a hacer los trámites, carpeta, análisis, corridas, llanto (de mi vieja, por supuesto), despedidas, pasaporte, despedidas, valija, "por qué dejaste la medicina" (mi viejo… no importa, papá, igual no era mi vocación), y a dos semanas de viajar, cuando ya tenía el pasaje en el bolso y la magia en el alma, mi vieja me llama que necesita hablar conmigo.  

Sonamos, pensé, quiere convencerme que no me vaya, quiere que posponga el viaje, que piense en mis estudios… Pero no. Mi vieja me hizo el café que tanto me gustaba y como sólo ella sabía preparar, y me preguntó que si ya que hacía Aliah, ya que viajaba a Israel, no podía llevar un péquele… Bueh. ¿Eso es todo? Pensé. Pero resultó que el "péquele" era acompañar a mi Bobe, que viajaba a Israel por el primer aniversario del fallecimiento de mi Zeide, D. Marcos Bialy Z"L llevando un Sefer Torah para donarlo a un "shil" (todavía los llamaba así) en Jerusalén, en memoria de su bendito recuerdo, un shil del "Bnei Akiva" inaugurado hace poco, donde mi primo era parte de su comunidad y esperaba ansiosamente la llegada del Sefer Torah.  

Imagínense, todo el entusiasmo del sionismo, mis hormonas políticas… había hecho tantos planes para ese viaje… viajar con todo un grupo de amigos y amigas que también hacían Aliah… y encima un Sefer Torah, toda una responsabilidad, y mi bobe, pobre, agobiada todavía por el fresco recuerdo del vacío de la ausencia, la tristeza de la soledad… y justo nadie podía viajar con ella… acepté. 

Así fue que mi viaje se postergó por unos días. Mi vieja, con la alegría del problema resuelto y los vastos contactos que tenía en la Comunidad, se las arregló para cambiarme la fecha de Aliah. Por supuesto que mi padre trató hasta el último momento de convencerme que me quede a estudiar, pero la suerte estaba echada. Y cada día que pasaba algo extraño se iba apoderando de mi mente ya de por sí enloquecida y tensa por el cambio profundo que se avecinaba en mi vida.  

Era como que la curiosidad de cómo iba a ser ese viaje me embargaba cada vez más… hasta que llegó el día. Aeropuerto, despedidas, besos, abrazos, recomendaciones, llanto… y ahí me fui (nos fuimos, perdón, mi bobe detrás de mí caminando con sus pasitos cortos y animosos) con el bolso colgado al cuello (cuando me lo saqué en el avión, un b… me preguntó si me había escapado del cadalso, por la marca de la soga en el cuello) y con el Sefer Torah en brazos… Se sabe, caro lector, que un Sefer Torah es muy pesado, pero en ese momento y extrañamente, sentía como que no me pesaba nada, como si lo que llevaba en brazos era casi etéreo… ascendimos por la escalinata del avión de Air France, mi abuela con su cartera tipo Golda Meir y yo con el sefer Torah.  

Por supuesto que la azafata, un francesita hermosísima de ojos luminosos y el cutis más fresco que vi en mi hasta entonces breve y poco experimentada vida, me abordó, obviamente, con una pregunta más que obvia, pero en francés y con su hermosa vocecita me sonó como el canto de las Nereidas: "Qu'est ce que c'est, monsieur?

Resistiendo estoicamente el calor que sentía, y no sólo porque aún no habían prendido el aire acondicionado en el avión, tragué saliva, y tratando de impresionar a esa Brigitte Bardot voladora, balbuceé, en mi escaso, somero y cómico francés: "C'est un… c'est un… Sefer Torah!" y me sentí como De Gaulle pronunciando su discurso de la victoria. Sólo que la diosa de la aeronáutica gala puso cara de "muy bueno lo suyo, pero no entendí un c…" pero por suerte, ahí fue que vino en mi ayuda el navegante del avión, un amable caballero que resultó ser de "la familia", e'cir, a id, y le explicó a la francesita de mis sueños de qué se trataba. Y así nomás me llevaron a la cabina del piloto, donde me recibió el capitán en persona, me abrió un placard de la cabina de mando, puso unas frazadas, tomó el Sefer Torah de mis manos y lo acomodó amorosamente sobre las frazadas, con el cuidado que sólo se puede tener con un hijo pequeño. 

                                                                        (Continuará la próxima semana)  

La política, la vida y la muerte

Las calurosas noches del desierto tienen una cierta magia. Alguna fuerza oculta hace como un pase mágico y cada tanto sopla una agradable, fresca aunque efímera brisita que acaricia nuestras sufridas anatomías por pocos segundos, los suficientes como para aliviar el bochorno y secar la transpiración de nuestras neuronas, las que una vez frescas y secas pueden trabajar nuevamente, entonces corremos al teclado, porque este terrible calor, entre otras cosas, derrite nuestra inspiración, disuelve nuestro entusiasmo y pone más nervioso aun a nuestro sufrido director. Como dicen los españoles, "nueve meses de infierno y tres de invierno".  

Pero basta de hablar del clima, caro lector. No es para decir que "lo que mata es la humedad" o "qué calor que hace" es que me senté por fin frente a mi fiel, sufrido y vapuleado teclado. Ni del clima, ni de enfermedades.  

Hay temas mucho más serios que merecen nuestra atención, y a ellos quiero referirme con tu amable permiso. Y no creas que estoy llamando "tema serio" a la circense, absurda y cuasi incomprensible situación política de nuestra querida, herida y sufrida Medinah.  

Tampoco estoy llamando "tema serio" a la virtual guerra civil que parece haber estallado en la Franja de Gaza. Y digo virtual porque si bien fuimos testigos de escenas terroríficas de muerte y de sangre, de cómo al mejor estilo de los esbirros en "La lista de Schindler" que ingresan a un hospital y matan a todos los desventurados pacientes terminales, a los que previamente se les ayudó a morir con veneno, los desenfrenados terroristas del Hamás entraron ayer a un hospital, y en venganza por la muerte de uno de los suyos anteayer a manos de sus adversarios, mataron a 18 personas, muchas de ellas, como un padre con sus dos hijos pequeños que se encontraban casualmente en el hospital, no tenían nada que ver con la fundamentalista sed de sangre de los desatados terroristas del Hamás, fueron arrojados por la ventana desde un séptimo piso. Y al "analista experto" que me venga a decir "que se maten entre ellos", que ésto es una guerra civil, le comento que está equivocado. Una guerra civil no se va a resumir en 18 muertos, una guerra civil puede estallar por cualquier imbecilidad, una guerra civil entre palestinos, si estalla… pobre de nosotros. 

Pero no quiero hablar de muerte hoy, caro lector, quiero hablar de vida. Hace un par de semanas, la parca se me acercó, me habló, me tocó, me acarició… y se tuvo que ir puteando por donde vino.  

Por eso hoy quiero hablar de la vida. Y volviendo a apelar a la película "La Lista de Schindler" y trayendo a la memoria una de las escenas claves de dicho filme, cuando el contador Stein (interpretado por el enorme genio que es Ben Kingsley) acaricia los bordes de la recién confeccionada y famosa lista de quienes hubieron de ganar la gracia de sobrevivir, y le dice a Oskar Schindler, con la voz quebrada por la emoción: "Herr Direktor… (Señor Director…) esta lista, estos papeles… son LA VIDA… más allá de los bordes de estas hojas… están las tinieblas…" Y así, caro lector, quiero contarte, a propósito de la VIDA y sus enigmáticos límites, que hay dos entidades en Israel que son como un contorno más allá del cual no hay salvación ni ayuda, hay sólo tinieblas, impotencia, llanto y bronca. 

Una de ellas es la entidad SACH (Save a child's Heart - Salvad el Corazón de un Niño) que es uno de los emprendimientos más grandes e importantes en el mundo que provee servicios de cardiocirugía infantil junto con ayuda a niños humildes de países del tercer mundo y de países en desarrollo. Todos los niños, no importa su raza, religión, sexo, color, situación económica, etc. reciben la mejor atención médica que la medicina moderna les puede ofrecer. 

Todo el equipo, ya sea médicos, cirujanos, enfermeras, asistentes, etc., ofrecen sus servicios en forma voluntaria y robándole horas a su tiempo libre. Este templo de piedad, profesionalismo y amor, tiene su sede en el centro Médico Wolfsohn de Holón, su jefe es el Dr. Sasson, quien en una pausa en su ardua tarea nos cuenta que una de las peores dificultades que tiene que enfrentar la entidad es la financiera, entidad mundial de la que el Centro Médico Wolfsohn de Holón no es más que una sucursal en todo el mundo. 

Además de la cantidad increíble de operaciones infantiles que ya llevan realizadas en forma totalmente gratuita, que son más de mil, a niños de todo el mundo, especialmente de Palestina, los países africanos más pobres y hasta de Ecuador, el SACH se mantiene a duras penas de donaciones y del tiempo donado por los profesionales, y en el caso de Israel, se cuenta con una casa quinta en la hermosa localidad de Azur, donde enfermeras y asistentes voluntarias se ocupan de cuidar amorosamente a los niños convalecientes… 

Amor… amor puro. Y vida. Caro lector, prometo dentro de muy poco una nota más extensa sobre este maravilloso santuario de la Vida. Por ahora quiero compartir mi alegría con ustedes respecto de la existencia de este lugar, y que no todo es "primaries", Winograd, votos, sillas calientes, guerras civiles, etc. Este lado de Israel también existe, como diría Nano Serrat el genio. 

El otro contorno de la vida al que quiero referirme es la Fundación "Javerim" (Amigos) que se ocupa de procurar medicamentos para enfermos graves cuyo costo no puede ser solventado por los sufridos pacientes, por no estar incluidos en la absurda, insensible y a veces casi asesina Canasta de Medicamentos. "El sistema es sencillo" - nos cuenta Yejiel Landman, gerente general de la Fundación - "pero maravilloso, porque en su sencillez ya hemos salvado muchas vidas que parecían perdidas por un simple problema de falta de dinero o de escasez de algún específico.  

Tenemos un equipo de telefonistas que reciben constantemente llamados de gente que tiene en su poder medicamentos que ya no necesita o que le sobraron de algún tratamiento, o que fueron indicados a pacientes que lamentablemente no sobrevivieron a sus terribles dolencias, y desean donarlos a quien lo necesite. 

Nosotros nos encargamos de recoger esos medicamentos y de hacérselos llegar a otros pacientes faltos de medios que ya no tienen con qué comprarlos, y así vamos salvando vidas, como podemos". Un ejemplo: una mujer, cuyo esposo falleció de cáncer y ella se vio con una gran cantidad de comprimidos que podían significar la vida para alguien que aún podía luchar contra la muerte, donó esos medicamentos al esposo de una mujer que ya estaba agonizando por falta de remedios… y así pudo seguir viviendo.  

El hombre, con lágrimas en los ojos, dijo que "el valor monetario de esos específicos se traduce en más de 10 mil shekel, pero el valor de haber salvado una vida, eso no se puede calcular en valores monetarios".  

Caro lector, si quieres unirte a esta cadena de VIDA, si tienes en tu poder medicamentos aún no vencidos y que tienen la suficiente importancia terapéutica y que pueden salvar a alguien que no tiene los medios para adquirirlos, PUEDES LLAMAR AL 03-5792220, y ¿quién sabe? Quizás salves una vida. Si quienes rigen nuestros destinos son insensibles y poco les importa desde sus cómodas sillas, debemos tomar el toro por las astas y empezar a movernos nosotros. Y no sólo donando medicamentos. Debemos sacudirnos la modorra de la indiferencia y empezar a actuar. Y cuanto antes… mejor. POR NOSOTROS. POR LA VIDA. 

Quiero cerrar esta nota con una frase que cita el Dr. Sasson en su relato: 

"SALVAR UNA VIDA… ES SALVAR UN MUNDO" 

QUE NOS VAYA MEJOR.

 

La Indiferencia, Bertol Bresht y la vuelta a la vida

Caro lector… aquí me tienes de nuevo. Como decíamos ayer, no sé si tú estás contento de volver a leerme, pero es seguro que este humilde servidor siente una gran alegría al poder retomar el contacto maravilloso e invisible contigo, el mágico feedback que resulta de presentir que cada palabra que fluye de mi mente por vía de mis revitalizados dedos llega hasta ti provocando tu emoción, tu alegría, tu ira, y hasta tu reprobación, aunque a veces ésta se traduzca en reacciones destempladas, porque todo eso forma parte de esa misteriosa y complicada maquinaria intelectual que es el contacto de dos almas a través de la palabra escrita: acción y reacción, creación y recreación, expresión y diálogo. Y todo eso se logra mediante una palabra mágica, VIDA. Hoy, que mi mente por fin dejó de negarse a sacar afuera lo que un terrible y progresivo sufrimiento físico que estalló la semana pasada en una crisis que pudo haber tenido consecuencias irreversibles bloqueó durante semanas y merced a los eficientes tratamientos médicos a los que fui sometido en el Hospital Soroka pero muy especialmente gracias al amor y los cuidados que me prodigaron mi compañera Lidia y mis hijos Pablo, Meital, Lucía y Gustavo, transformándose en la razón y el motivo más poderosos para recuperarme, hoy vuelvo a escribir y dialogar contigo, caro lector, por este mágico medio que es la palabra escrita. Gracias a todos los que me desearon pronta recuperación, y parafraseando a Héctor Alterio en "Caballos Salvajes", sólo puedo decirte, caro lector… "LA PUTA… QUE VALE LA PENA ESTAR VIVO"!

Muy bien, basta de hablar de mí y de enfermedades. Hoy es un día de reencuentros, es un día de retomar la… no quiero llamarlo rutina, digamos costumbre, agradable costumbre, este pequeño y agradable vicio del alma que es escribir a mi gusto de cosas que me duelen, que me emocionan, que me ponen de la nuca o que me agradan… traté de buscar un temita interesante, no demasiado triste, no demasiado frívolo, no demasiado profundo… pero se ve que la larga ausencia como que me oxidó un poquito. Y por más que lo intento, y trato de evitar el tema, no puedo evitarlo… tengo que hablar de actualidad política. Pero no pretendo aburrirlos con "sesudos análisis" ni con citas prefabricadas de ciertos fantoches que sólo pretenden contar votos y absolutamente nada más, aunque su mención deberá ser inevitable en esta noteja. Pero antes me gustaría compartir contigo, caro lector, la desazón que me embarga cada vez que intento hablar con algún amigo, conocido o allegado de la actualidad política de nuestra querida y tan injustamente castigada Medinah. Lo intento, y las respuestas que invariablemente recibo son "no me interesa la política" "no entiendo de política" " los políticos son todos unos…" Lo lamento, caro lector, no puedo entender cómo puede ser que compatriotas, vecinos, amigos, gente que habita este suelo hace poco o mucho tiempo, gente que vino de tan lejos a jugársela por esta pequeña chacarita de Di's, se haya vuelto tan indiferente a sus destinos, que le importe tan poco qué es lo que sucederá en el futuro… Hace algunos años, Dudu Topaz, un demagogo busca-fama metido a cómico pergeñó un personaje que pretendía ser cómico, "Miguel Jorge", un argentino "que hacía cuatro años que estaba en el país y era la primera vez que votaba". Mire que le llevó tiempo encontrar la urna, paisano… Más allá del éxito fácil de provocar la hilaridad hablando con exagerado acento argentino (cosa que lo hizo muy bien, en lo personal a mí me gustó mucho y me hizo reír a carcajadas), el terrible meta mensaje de advertencia con que cerró el sketch es la frase "al final entendí qué quiere decir votar en Israel… aprendí que no importa por quién voy a votar después de cuatro años de analizar la situación del país y a los candidatos: mi voto siempre se lo va a llevar quien nos va a joder durante los próximos cuatro años…"

Terrible, ¿verdad? Ese sketch fue estrenado hace 15 años y cobra hoy terrorífica e inusitada actualidad. Mucha gente le rehúye a la política como si fuese una enfermedad infecciosa, sin darse cuenta que es precisamente lo que los "cirujas de votos" persiguen, ya que para ellos lo único que vale es el voto para ocupar la silla y después hacer exactamente lo contrario de lo que prometieron. Y ojo, que no estoy generalizando: cuando hablo de "cirujas de votos" me refiero a quienes están ahora disputándose como hienas hambrientas el trono de una agrupación política ahíta, destruida desde adentro y desmembrada como lo es el laborismo, representada en el actual gobierno por elementos tales como Amir "Largavista" Peretz, que después de ser parte de la responsabilidad por la inútil muerte de 115 soldados en una escaramuza lamentable que se llamó "la segunda guerra del Líbano"  que ni siquiera logró su cometido primigenio, no tuvo siquiera el pudor de renunciar a su cargo, detentándolo payasescamente hasta el día de hoy, este personaje que como decía sigue siendo hasta el día de hoy "Ministro de Defensa" (az ojn vei), es uno de los "cirujas de votos" que junto con un ignoto, imprevisible y sumamente voluble Ami Ayalon (ilustre desconocido, convengamos) y un peligrosísimo Ehud Barak que ya fue primer ministro y que amenaza, gracias a la indiferencia e ignorancia política que se cierne sobre nosotros, con volver a regir los destinos de un pueblo al que casi llevó al acabóse yéndose del Líbano entre gallos y medianoche con el beneplácito de los terroristas del Hizballah, este peligrosísimo trío es una de las escasas y pésimas opciones que se nos ofrecen. Y ni hablemos de la opción de la derecha, el inefable Bibiahu… Es como que el Laborismo y el Likud están manejados por quienes ya dieron sobradas pruebas de ineptitud… y en esto estoy plenamente de acuerdo contigo, claro lector, es clara la sensación de vacío de poder y de falta de opciones. ¿Es tan así? NO. HAY opciones. Hay interlocutores válidos, hay quienes pueden sacar, aunque sea en forma lenta y gradual, al país del estancamiento moral e institucional en que se encuentra. ¿Cómo? Eso es algo que debemos dejárselo a quienes saben y quieren hacer, pero precisamente por su capacidad y sapiencia nunca logran llegar a la celebridad que estos "iluminados" que detentan impúdicamente las casi nulas opciones de liderazgo que se nos ofrecen. ¿Y cuál es la salida? La indiferencia? NUNCA. Y qué mejor que compartir contigo en este momento, caro lector, este fragmento de Bertolt Brecht, escrito hace muchísimos años pero que inusitadamente nunca pierde vigencia, y dice en escasos vocablos lo que a otros podría llevarles enciclopedias enteras:

"EL PEOR ANALFABETO ES EL ANALFABETO POLÍTICO. ÉL NO OYE, NO HABLA, NO PARTICIPA DE LOS ACONTECIMIENTOS POLÍTICOS. ÉL NO SABE QUE EL COSTO DE LA VIDA, QUE EL PRECIO DEL POROTO, DEL PAN, DE LA HARINA, DEL ZAPATO Y DE LOS REMEDIOS DEPENDEN DE DECISIONES POLÍTICAS. EL ANALFABETO POLÍTICO ES TAN BURRO QUE SE ENORGULLECE Y ENSANCHA EL PECHO DICIENDO QUE ODIA LA POLÍTICA. NO SABE QUE DE SU IGNORANCIA POLÍTICA NACE LA PROSTITUTA, EL MENOR ABANDONADO Y EL PEOR DE TODOS LOS BANDIDOS QUE ES EL POLÍTICO CORRUPTO, MEQUETREFE Y LACAYO DE LAS EMPRESAS NACIONALES Y MULTINACIONALES."

Interesante, verdad? Fuerte e interesante. Analízalo, caro lector, trata de llegar al fondo de lo que este preclaro intelectual quiso decir, y entenderás que hoy más que nunca debemos asumir compromiso político, debemos buscar líderes nuevos, darle chances a gente nueva, unirnos alrededor de interlocutores válidos y de líderes que demuestren su capacidad conductora, unirnos por ellos y no contra ellos, pero por sobre todas las cosas, UNIRNOS. Unirnos y concientizarnos. Votar y elegir, pero sabiendo elegir. Tomar conciencia y asumir responsabilidad. Y si lamentablemente, como seres humanos que somos, nos equivocamos con nuestra elección… luchar con todos los medios lícitos a nuestro alcance para reparar nuestro error.

ASI NOS VA… PERO UNIDOS QUIZÁS NOS VAYA MEJOR.

La vida y la  muerte, el compás de espera... y la esperanza

            El Yom Ha Shoah ve ha Gvurá, el día de la Shoah y el Heroísmo, es el día en que se conmemoran la vida y la muerte y es un día  en el que recordamos a los muertos y nos acordamos de los sobrevivientes, pero por sobre todas las cosas la enseñanza más importante de ese día es el honrar los tres pilares que nos hacen seres humanos y nos diferencian de los demás seres vivos y de otros humanos: honrar la vida, honrar la memoria y honrar la esperanza. Dicen que la esperanza es la más humana de las cualidades, porque está unida a la conciencia y va de nuestra mano desde el mismo momento en que nos damos cuenta que estamos en este mundo hasta el terrible momento de tener que abandonarlo. El dicho "mientras hay vida, hay esperanza" no es un simple cliché, ni mucho menos una muletilla: es una frase inmensa, es algo difícil de abarcar y de comprender por quienes tenemos el raro privilegio de una salud a toda prueba, jugarreta de un destino que nos hace sacar "pleno" en la ruleta genética del casino de la vida, y nos permite disfrutar de banalidades tales como orinar sin necesidad de acostarse en una cama, ser perforado por impías agujas que nos sacan las toxinas de la sangre a través de un aparato y nos la devuelven limpia después de una operación llamada "diálisis" porque nuestros riñones son dos pedazos de carne incapaces de cumplir con una función que por obvia nos parece tan sencilla y falta de trascendencia, o respirar con sólo abrir nuestra boca, a veces demasiado  habladora, sin necesidad de sofisticados mecanismos, para no hablar de cosas más íntimas y desagradables como los sistemas "contra natura…"

            Y al que le parezca, caro lector, que este humilde servidor de ustedes está hablando socarronamente, o está manejando en forma asaz chabacana un tema delicado y terrible como lo indican el título y la introducción de esta nota y como lo comprobarás al adentrarte en estas terribles líneas, le voy a ir aclarando que mi quizá cuasi sorna es sólo un escudo, una pose, un esfuerzo por no dar rienda suelta a mis sentimientos y dejarme llevar por mis emociones, tal como me sucedió hace un par de días, cuando abocado a mis tareas frente al sufrido teclado, y como siempre con la TV encendida a mi derecha, la sintonía clavada en canal 2 y con un oído atendiendo al noticiero de las ocho: apenas terminó el boletín informativo ingresó Lidia, mi compañera de siempre y para siempre, para decirme que "Ilana Dayan iba a pasar un programa sobre el doble trasplante de pulmón que le hicieron a este muchacho Yaniv Rajamim en el Hospital Beilinson, tenés que verlo y escribir una nota, y también hacer un llamado a la conciencia sobre la donación de órganos, mirá lo que le pasó a este pobre muchacho…"

            De más está decir que me dispuse a ver el programa. Para mí la donación de órganos es algo más que sagrado, es una empresa de vida, es un culto a la esperanza. Soy donante, mi compañera es donante y quien quiera tomar esta nota firmada por mí como declaración jurada, puede hacerlo: el día que algún familiar o ser querido necesite de un riñón o de un lóbulo pulmonar, que son partes que hasta donde dan mis escasos conocimientos en la materia pueden donarse en vida, allí estaré.

            Comenzó la transmisión. El conocido rostro de Ilana, cuyos padres fueron entrañables amigos de los míos, con los ojos inusualmente húmedos, comenzó a desgranar la historia de la familia Rajamim: la dolencia sin concesiones de Yaniv, un simpático muchacho en la fresca treintena de su vida, atrapado en una maraña de tubos que trataban en lo posible y en una carrera desgastante contra un tiempo sin concesiones de mantener el sistema respiratorio de Yaniv funcionando, ya que Yaniv venía de un cáncer maligno del que a duras penas pudo salir, pero del que una de las peores secuelas fue la transformación de sus pulmones en dos pedazos de carne casi inútiles, y ahora necesitaba con urgencia recibir el trasplante de uno o dos pulmones ya mismo, "ayer", si es posible. Y aquí viene lo increíble, lo terrible, lo espeluznante: el joven y brillante periodista Roni Kuban, relator y acompañante de la sufrida familia y del equipo médico que luchó denodadamente por salvar a Yaniv, me cuenta en su estilo que parece que estuviera dialogando con cada teleespectador por separado:

"Yaniv Rajamim necesitaba un pulmón con urgencia. En lista de espera, su lugar es el número 61"

La cámara, con una vehemencia escalofriante, lisa y llana, nos enfrenta con la madre de Yaniv, una hermosa y joven mujer llamada Mazal (nombre que curiosamente significa "suerte"), la que nos cuenta que "cuando escuché eso, reuní a mi familia, a mi marido Nuriel (un hombre también de aspecto joven para su edad, que casi no habló durante todo el programa, sólo abrió la boca para rezar porque 'no quería que lo vieran llorar') y mis otros 5 hijos y les dije que estábamos frente a una situación que teníamos que resolver, que el Dr. Motti Lifschitz, director del Departamento de Trasplantes del Hospital Beilinson de Petaj Tikwah, me dijo que si Yaniv esperaba su turno para un trasplante no tendría ninguna oportunidad de vida, pero si recibía ya mismo el trasplante de dos lóbulos pulmonares, podría vivir, quizás. Tal como lo esperaba, mis hijos me dijeron que todos se movilizaban para ayudar al hermano en peligro…"

Después de los análisis y las investigaciones de rigor, quedó establecido que los donantes de los dos lóbulos que significaban la vida para el hermano en peligro serían la hermana mayor de Yaniv, Tirán, una joven mujer con esos atributos especiales de la característica belleza de las mujeres orientales y los rasgos ennoblecidos por esa sensación de que lo que uno está haciendo es lo correcto, a pesar de los miedos y las responsabilidades: no olvidemos que Tirán es casada y madre de un hermoso niño de corta edad, quien deberá esperar un tiempo antes que mamá pueda volver a ser suya sin límite de tiempo ni de circunstancias…

El segundo donante será Netanel, el benjamín de la familia, un hijo casi de la vejez, que se encontraba en ese momento sirviendo en Tzahal, el Ejército de Israel, como enfermero de combate, con toda una carrera militar por delante, con tantos proyectos y aspiraciones… Qué llevó a Tirán (que no era la primera vez que se movilizó para salvar la vida de su hermano, ya que cuando éste estuvo enfermo de cáncer ella le donó médula ósea) o a Netanel a renunciar a parte de sus propios proyectos de vida, qué extraña y a la vez elevada abnegación los llevó a correr el riesgo de dejar de lado algunos de sus propios sueños, los que como muy bien cantaba Charly García, guardados estaban en los castillos de cristal de la vida, es algo que difícilmente podamos llegar a comprender, a abarcar con nuestro entendimiento. El programa, sabiamente libre de la a veces irreverente y sucia profanación de los cortes publicitarios, nos iba llevando por los pasillos del hospital, por los rostros arrasados por las lágrimas, por las explicaciones de los médicos… Los relatos con voz quebrada de la madre Mazal, interrumpidos cada tanto por un llanto maternal incontenible capaz de contagiar a alguien como este humilde servidor, al que mucha gente lo definió como "una roca…"

Por fin llegó el día. Someramente y para no recargarte de detalles innecesarios, caro lector, he de contarte que primero operarían a Tirán, luego a Netanel, y a mitad de camino entre ambos, prepararían a Yaniv para recibir a sus hermanos dentro de sí, para ayudarlo a seguir viviendo. Hasta vino a participar de la triple intervención un médico japonés considerado la máxima eminencia mundial en este tema de los trasplantes de pulmón, el Dr. Yoshiai Hague. En total se habilitaron tres quirófanos, con 9 cirujanos, 8 anestesistas y enfermeros, camilleros, sanitarios… la cámara va de quirófano en quirófano, de pasillo en pasillo, de sala en sala… de rostro en rostro. El transido rostro de la madre, el angustiado rostro de la esposa de Yaniv, una nueva inmigrante de Gran Bretaña a la que Mazal le hizo "shiduj" (1) con el hijo, aparentemente con excelentes resultados, los ojos tranquilos y profesionales de médicos y enfermeras, y los ojos cerrados y entregados al letargo de los tres pacientes, los más ajenos a todo este drama que se va desarrollando en ese campo de batalla donde día a día se lucha una escaramuza más… en la eterna guerra por la vida.

Finalmente, la triple intervención ha sido un éxito. Los lóbulos pulmonares de Tirán y Netanel, esos pequeños pedacitos de carne, están insuflando mágicamente el elixir de la vida en el cuerpo de Yaniv, el hermano bienamado. El padre reza, la madre llora, los dos héroes van saliendo del pastoso marasmo de la anestesia, los hermanos se abrazan… pero lo que sucedió luego ya era sabido por todos. Yaniv recibió bien los dos lóbulos pulmonares de sus hermanos, empezó a respirar mejor y su torturado cuerpo fue bendecido por un poco más de oxígeno y de calidad de vida… pero diez días después su organismo se vio afectado sorpresivamente por la caída de todos sus sistemas vitales, muriendo sin poder salir de esa crisis. 

He de ahorrarte, caro lector, el relato de las terribles escenas de la "shivá" (2). He de ahorrarte también los intercambios de acusaciones, las opiniones cuando lo que no tendría que haber pasado (o sí) ya pasó, he de ahorrarte los gritos desgarradores de su viuda… solo una cosa quiero decir: nadie tiene la vida comprada, nadie conoce ni el qué ni el cómo, ni el cuándo respecto de su propia vida. Pero algo me queda claro, muy claro, más claro que el agua con que la que Mazal lavaba las manos el rostro de su hijo Yaniv todas las mañanas después de haber velado su sueño en un duro sillón, a su lado: si Yaniv no hubiese estado en el turno 61 para un trasplante de pulmón, si hubiese habido suficientes donantes como para acortar la espera hasta un plazo lógico y no haber tenido que conformarse con esa solución apresurada y casi desesperada de trasplantarle dos lóbulos que más que darle vida lo hubiesen mantenido vivo de alguna manera… otro hubiese sido el resultado. O no. Eso nunca lo sabremos. Pero lo que sí sabemos es que historias terribles como ésta quizá puedan reducirse en número si paralelamente se reduce el número de pacientes en lista de espera para un trasplante y proporcionalmente aumenta la lista de donantes potenciales, en vida o in articulo mortis. Porque si es que hay un más allá, o no lo hay, es preferible que un riñon o un pulmón o nuestro páncreas, en lugar de pudrirse inútilmente en alguna sepultura olvidada, sean la clave para que alguien siga permaneciendo en este mundo y disfrutando del maravilloso don de la vida.

A quienes quieran sumarse, el teléfono del Centro de Donación de Órganos es 1-800-609-610, y el sitio de Internet es www.health.gov. il/transplant. Quienes no dominan ni el hebreo ni el inglés pueden dirigirse a éste, mi correo electrónico: marcelo.sneh@ gmail.com, y gustosamente brindaré mi modesta ayuda en todo lo que sea traducción al castellano y/o orientación, asesoramiento y ayuda sobre este tema. ¿Por qué lo hago? Quizá por lo que dijo Netanel, el menor de los hermanos del malogrado Yaniv, cuándo se le preguntó por qué donó el lóbulo pulmonar a su hermano, sacrificando así una carrera militar brillante: "siempre soñé con ser útil en algo a alguien, siempre quise que parte de mí pudiese ser útil a alguien… y ahora siento que con el trasplante de Yaniv se cumplió mi sueño. Y aunque Yaniv ya no está con nosotros, igual creo que mi cometido se cumplió. Y sé que allí donde él descansa está protegido, porque parte de mí está con él para velar por su reposo" (…) "Sé que ya no podré volver a ser combatiente, pero tampoco quiero volver a serlo, ya que ahora mi misión es seguir sirviendo en el Ejército, pero yendo de base en base para concientizar a todos mis compañeros y compañeras de armas en la importancia de la donación de órganos, en el inmenso significado de un rectangulito de cartón donde nuestra firma significa a veces la vida…" 

Caro lector, Netanel ya no necesita ser soldado combatiente, porque Netanel ya libró la más noble de sus batallas, saliendo victorioso aunque en ella haya caído su hermano Yaniv. El alma noble de ese chico merece la mejor de las medallas, y si él, que por su edad podría ser mi hijo, pudo hacerlo,  pues yo también puedo. Todos podemos.

Familia Rajamim, que encontréis consuelo en el recuerdo de Yaniv o en la sonrisa de vuestros nietos o en el inconmensurable altruismo de vuestros hijos Tirán y Netanel. Pero si aumentamos el número de donantes de órganos, si logramos aumentar la conciencia de la gente respecto de este tema tan importante, entonces su sacrificio y por supuesto y principalmente el de Yaniv,  ya no habrán sido en vano. 

Mishpajat Rajamim… She lo tedú od tza'ar. 

(1) Shiduj: unión, llevar a una pareja en potencia a que se conozcan presentándolos entre sí. 

(2) Shiv'á: (Lit: siete). Precepto hebreo que consiste en permanecer sentados sin calzado y con los espejos cubiertos durante siete días a partir de la sepultura de un ser querido.  

La Shoah, los gentiles y el heroísmo 

Se acerca una fecha trágica y difícil para nosotros, el Yom Ha Zikaron la Shoah ve la Gvurah (Día de Recordación de la Shoah y el Heroísmo) y lo nombro así, en hebreo, porque quien de vosotros, caros lectores, que haya leído una de mis notas al respecto, donde hago referencia a los vocablos "Shoah" y "Holocausto" marcando las diferencias de sus significados, y además porque creo que en los países donde también se están llevando a cabo homenajes, actos y campañas de memoria y esclarecimiento, como por ejemplo se viene haciendo en Argentina, recordará que estimo que la palabra a utilizarse, aún a riesgo de establecer un neologismo en castellano, tendría que ser "Shoah" y no "Holocausto". 

Pero me estoy alejando del tema al que quería referirme en esta humilde nota de homenaje. Como ya sabemos, y como fue citado y recordado por muchísimos oradores en tantos otros actos de recordación de tan terrible suceso, "no todas las víctimas de la Shoah fueron judíos… pero todos los judíos fueron víctimas". Hubo muchos no judíos que ofrendaron sus vidas a las insaciables bocas de los hornos crematorios, entre ellos gitanos, rusos, polacos, clérigos católicos, testigos de Jehová, homosexuales… y también hubo muchos gentiles que demostraron un heroísmo no menor al de los partisanos judíos o de aquellos que marcharon hacia su destino con la frente bien en alto y no como ovejas al matadero, como muchos "preclaros pensadores" declararon más de una vez. Y me estoy refiriendo, caro lector, entre otros a heroicos diplomáticos y cónsules como el sueco Raoul Wallenberg, al portugués Mendes de Sousa o al japonés Shuguihara, a los que me referiré en próximas notas. Aquí y ahora me estoy refiriendo a quienes, pudiendo haberse desentendido, pudiendo haber alegado que ellos no tenían nada que ver, pudiendo haberse excusado por los peligros que tales actividades implicaban, arriesgaron sus propias vidas ayudando, escondiendo, protegiendo, alimentando, higienizando a miles de judíos que con distintos grados de éxito lograron llegar al final de la guerra a salvo de las garras alemanas. Hubo quienes no llegaron hasta el final, como el famoso caso de Ana Frank, hubo quienes fueron delatados, hubo quienes fueron expulsados de sus escondrijos sin la menor explicación… hubo de todo. Y que nadie me venga a objetar sobre quienes exigieron pago en dinero o en mercancías para llevar a cabo tan santa misión, porque a mí eso me parece una blasfemia… no olvidemos el costo de los alimentos en tiempos de guerra, no olvidemos que mantener la higiene y la salubridad en covachas improvisadas no era precisamente tarea fácil… Pero aquí y ahora quiero escribir sobre quienes llevaron su empresa hasta el final, sin parar mientes en el peligro que ello implicaba, arriesgando su propia vida y las de sus familias, ya que para los asesinos alemanes, proteger a un judío y ocultarlo era un delito que se castigaba con la muerte inmediata sin juicio previo.  

Quiero contarles sobre un caso específico del que me enteré por el Canal 1 de la TV israelí: en escena, un hombre de más de 70 años ocupaba la pantalla todo el tiempo, al mejor estilo de Andy Warhol, en cuadro casi fijo, cuando lo único que se movían eran sus labios desgranando una historia espeluznante, relatada en forma lisa y llana, sin tonos altos pero tampoco sin concesiones. 

El hombre de referencia, hoy día un próspero industrial radicado en Norteamérica, contaba a una cámara y a un alelado cronista de cómo él, su tío y otro matrimonio pasaron 504 (sic) días en un hoyo excavado en la tierra, al que se tenía acceso desde una puerta trampa disimulada por unos arbustos en el patio trasero de la casa de un matrimonio de jóvenes campesinos polacos, católicos devotos, iletrados, que criaban a sus 5 hijos pequeños con las lógicas privaciones de los tiempos de guerra, y arriesgaron sus vidas por ayudar a estos 4 judíos que se tuvieron que pasar 504 días acostados de costado, que debían hacer sus necesidades en un balde, cada uno a su vez enfrente de los demás, siendo el balde retirado una vez por día, este hombre iba contando con una voz agradable y de barítono y en forma monocorde cómo charlaba con su tío durante las innumerables horas que pasaron en ese pozo de oscuridad (en el momento de esconderse él tenía 15 años de edad) charlando de la vida, de filosofía, de literatura, de cómo su tío le enseñó los secretos del álgebra sin pizarra y de la inteligencia preclara con que su tío que supo administrar sabiamente lo poco que tenían para poder solventar los gastos de alimentación… cuenta que "un día mi espíritu se quebró, empecé a llorar, quise salir, y mi tío me dijo que de ahí no salía, sólo muerto, que él no vacilaría en matarme porque si salía y era apresado al salir, no tardarían en encontrar a los demás y balearlos sin miramientos, junto con la familia que tantos esfuerzos estaba haciendo por ocultarnos… y me convenció. Era un hombre muy inteligente, y su inteligencia quizá fue la clave de que yo esté hoy aquí contando mi experiencia".  

Y así fueron pasando esos terribles días, hasta que llegó el fin de la guerra, y al filo del final, la casa de estos campesinos polacos fue tomada por los alemanes como comandancia, ya que el frente se iba moviendo al ritmo de la retirada de los nazis hacia el oeste. Por un milagro imposible de explicar, durante todo el tiempo que los alemanes ocuparon la casa evacuada por sus moradores, el refugio improvisado no fue descubierto, y cuando los polacos pudieron volver a su hogar, encontraron a los "huéspedes" sanos y salvos. Aquí el cronista pregunta al relator: "pero durante el tiempo en que no estuvieron sus protectores, no hubo quien saque el balde todos los días…"  - - "Y… no"-, contestó. -" Entonces, el balde seguramente llegó a desbordar o a casi desbordar…" - "Llegó a desbordar" - contestó el relator de este terrorífico relato con una cínica sonrisa. 

Y aquí caro lector, quiero citar la frase con que contestaron los dos cónyuges del matrimonio polaco, esa pareja heroica que durante más de un año y medio se expusieron a que los balearan como a perros rabiosos, a ellos y a sus hijitos… cuando se les preguntó por qué lo hicieron, qué los llevó a semejante nivel de heroísmo y de altruismo, y el ya envejecido Pan (1) contestó con lágrimas en los ojos: "lo hicimos porque teníamos que hacerlo… conocíamos a los cuatro de antes de la guerra… lo hicimos porque tenían que salvarse, y lo volvería a hacer, y no sólo por ellos, por cualquier otro que acudiese a pedirnos ayuda… mi mujer y yo somos analfabetos, pero sabemos de la enseñanza de Pan Jeszusz sobre la caridad humana y el valor de la vida humana". 

¿Sus nombres? No alcancé a registrarlos, tanta era la emoción que me embargó al ver este testimonio. Prometo investigarlos. Tampoco alcancé a registrar el nombre del sobreviviente o el de su tío, o el de los otros dos que convivieron con ellos tanto tiempo en un simple y exiguo agujero excavado en la tierra, protegidos por el heroísmo a veces inexplicable de quienes, sin ser judíos, demostraron ser seres humanos en todo el sentido de la palabra, merecedores absolutos del título de Yad Vashem "Jasidei Umoth Haolam" (Gentiles Virtuosos del Mundo) y de mucho más que la plantación de un árbol. 

(1) Pan: Señor, en polaco.  

AISHER KOAJ.

Pesaj, la libertad, la vida y la muerte

Se acerca la festividad Pésaj, si se quiere una de las más solemnes y centrales efemérides de nuestro pueblo. Para muchos, esta festividad es sólo la alegría de reunirse en familia, los manjares, para otros (muchos, cada vez más) es una excusa para escaparse al exterior, en una suerte de "Éxodo al revés" provocado por las limitaciones alimenticias del "isur jametz" (prohibición de ingerir alimentos levados o que estén preparados con harina "sospechosa", llegando a veces a extremos increíbles de celo a veces gratuito) y por… bueno, pero esta nota, caro lector no apunta al debate entre laicos y religiosos, no es mi intención en absoluto. Al contrario, esta modesta nota quiere referirse a un tema central y absolutamente necesario: LA LIBERTAD. No es la primera vez que hablo desde estas humildes líneas de este tema tan apasionante.

Desde pequeño crecí en un ambiente judío, tradicionalista y sionista. Nunca fui especialmente religioso, los que me conocen saben que no soy precisamente lo que se dice un creyente, pero desde mi más tierna infancia siempre esperaba ansiosamente el Seder de Pesaj en lo de mi recordado y ya finado "zeide" (abuelo) D. Marcos Bialy z"l. El recuerdo del salón de la casa iluminado por decenas de lamparitas y candelabros, el inconfundible aroma del pescado relleno (increíblemente dulce, pero bueno, mi sangre es poilishe cien por cien) y de la sopa con kneidalaj (bolitas), todos nosotros sentados alrededor de la mesa en un ambiente a la vez solemne y familiar, respetuoso pero risueño, y mi abuelo, mis tíos y mi padre, desgranando cada uno a su vez el kidush (La bendición del vino), todos con esa extraña y curiosa entonación asheknazí que hacía rodar por sus lenguas cómicos diptongos que provocaban la dulce e infantil hilaridad en los chicos como nosotros, acostumbrados al "hebreo de Israel" que nos enseñaban en la escuela judía, como lo mencionábamos con infantil orgullo y arrogancia. Recuerdo a mi abuelo con su radiante sonrisa, cuando con la copa en alto me miraba y me decía "du bist a terkish" (sos un turco), refiriéndose a mi pronunciación en hebreo.

Pero una vez terminada la cena, al calor de los vasos de té y el añorado dulzor de las golosinas, mi padre tomaba la palabra para referirse a un agregado que él siempre gustaba mencionar, su "agregado a la Hagadá", y era su referencia a la libertad como acontecimiento central de la fiesta, la libertad que le fue otorgada al pueblo judío, esa libertad que hizo que quizá nuestros antepasados en Egipto dejaran quemándose el pan en hornos y cocinas y se llevaran lo que estaba listo, aún sin leudar, no sé, quizá esa premura fue parte de saber aprovechar una de las oportunidades de la libertad otorgada, el tema era que nos sentaba a los niños y nos contaba anécdotas apasionantes sobre el éxodo de Egipto, pero por sobre todas las cosas hacía hincapié en la forma que el pueblo judío, al tener ese precioso tesoro en sus manos, en cierto momento del éxodo por el desierto pareció que se les escapaba de las manos, porque la libertad no siempre trae maná del cielo, la libertad no siempre provoca el hallazgo de manantiales, la libertad… es responsabilidad. Y cuando los adoradores del becerro de oro y de las promesas facilistas se aprovecharon de la ausencia de un liderazgo fuerte, legítimo y válido (suena conocido y como actual, ¿verdad?), muchos comenzaron a cuestionarse si la libertad sin comida ("en Egipto éramos esclavos, nos hacían trabajar muy duro y hasta nos pegaban… pero había lo que comer") para rebelar a la población.  

Cuando todo parecía perdido, cuando la libertad parecía perdida, volvió el liderazgo enérgico y válido de Moisés, "con mano fuerte y brazo en ristre" y devolvió la conciencia a su pueblo, le devolvió el entendimiento, y libres ya de  nefastas influencias, los líderes válidos de los judíos que salieron de Egipto, para asegurarse que esa pérdida repentina de conciencia volviese a tener lugar, decidieron quedarse en el desierto por unos cuantos años más, para que ciertas generaciones "aún influenciadas" dejaran lugar a una niñez y a una juventud absolutamente libre, y sólo entonces llegar a la Tierra Prometida. Todo eso, caro lector, es algo muy profundo para analizar en una sola nota. Raúl Alfonsín, el primer presidente democráticamente elegido después de la noche de los generales sangrienta y oscurantista que se cernió sobre la Argentina y que dio comienzo esta semana hace 31 años, en su acostumbrada salutación a la Comunidad Israelita de la Argentina en ocasión de la festividad de Pesaj (creo que esa memorable nota se llamó algo así como "Pesaj y Pascuas en Libertad") se refirió precisamente al tema que mi padre tanto gustaba de mencionar en el Seder de Pesaj: la libertad, la conciencia de la libertad, el saber enfrentar la responsabilidad de la libertad y por sobre todas las cosas saber vivir en libertad.  

Quizá ése, caro lector sea el mensaje más importante y primigenio de la festividad de Pesaj, y quizá así quisieron expresarlo los 60.000 judíos aislados del mundo en el ghetto de Varsovia, a los que se decidió liquidar durante la noche del segundo Seder (1) de Pesaj. La tarde anterior, con un cinismo inaudito, los nazis recorrieron las murallas de un ghetto silencioso y desesperado (del lado de afuera, el miedo no es zonzo) proclamando que "la gobernación militar de Varsovia desea a los judíos felices Pascuas, y los invita a dirigirse al Umschlagplatz (explanada de deportación, dentro del ghetto de Varsovia) donde se les entregará pan ácimo y mermelada". Los judíos no sólo no obedecieron la llamada, ni esa noche, ni la siguiente, hasta que los nazis decidieron ir a buscar a los judíos.  

De la misma manera que para muchas almas inocentes de nuestro pueblo una matanza masiva era algo inasible hasta último momento, para muchas diabólicas y sucias mentes de los asesinos alemanes y ucranianos una autodefensa por parte de los judíos era algo también inasible e imposible… pero sucedió. Se abrieron las puertas del ghetto al caer la segunda noche de Pesaj y comenzaron a ingresar "heroicos" alemanes usando a no menos "heroicos" uniformados ucranianos como escudos humanos y avanzaron lentamente. Cuando creían que no habría resistencia, como muchos de los asesinos debieron suponer en el último de los pensamientos de sus miserables vidas, una lluvia de fuego graneado se abrió sobre la fuerza nazi: fusiles viejos, revólveres que conocieron épocas mejores, granadas de fabricación casera, gritaron al invasor en su idioma "no nos entregaremos tan fácil, nos quemaremos en el infierno pero por lo menos algunos de ustedes vendrán con nosotros…"  

El resto es conocido y sabido: la fuerza se retiró, vinieron más soldados, luego vinieron tanques y aviones y el ghetto no fue más que una pila de escombros y de restos humanos, un excelente "regalo de cumpleaños" que el "heroico" general Stroop puso en manos de Hitler. Pero esa noche, la primera noche, durante la primera escaramuza, esos héroes de verdad, héroes sin tumba, esos esclavos de un aciago destino de aislamiento y de ignorancia intencionada, demostraron al mundo que a pesar de no haber tenido vino para bendecir o pan ácimo con hierbas aromáticas para saborear, por lo menos quisieron degustar el platillo más valioso y más preciado de la festividad de Pésaj… el sabor de la libertad, aunque sea por poco tiempo, matando a sus enemigos bajo cuyos pies, lamentablemente, ni se abrieron las fauces de la tierra ni se abatieron sobre ellos las aguas del Mar Rojo. Pero vaya desde aquí mi (nuestro) homenaje a quienes, encerrados en los muros del ghetto e ignorados por los "espíritus elevados" y los "países adelantados" (que sabían perfectamente qué pasaba más allá de las murallas pero no movieron un dedo para ayudar a ninguno de esos desventurados), supieron gritar al mundo que quisieron ser libres, que comprendieron el significado de la palabra libertad, y al no poder vivir en esa libertad, como héroes que fueron, prefirieron morir en libertad.

Ihié Zijram Baruj

Jag Sameaj (Ki ha jaim mamshijim)

(1) Segundo Seder: Costumbre instituida entre los judíos que vivían en la Diáspora para asegurarse de no errar el momento de la celebración del Seder.

La esperanza, el cha-cha-cha, el Altalena y Les luthiers  

¿Título extraño, verdad, caro lector? Yo diría hasta casi bizarro… y si tu ceja izquierda acaso se levante mordaz y  tu mente, además de extrañarse por un momento, se retrotraiga a escritos pretéritos fruto de mi inspiración ingenua, de mi fútil intento de aferrarme a una esperanza que en estos últimos días y ante el desarrollo de los acontecimientos se va transformando tan sólo en un chiste malo, en una chanza gratuita y pasada de moda. Mi mente trata de mantenerse seria y equilibrada (para eso dormí una siestita) para poder transmitirles lo que siento respecto de la situación insólita y absurda por la que está atravesando nuestra bienamada y cada vez más vapuleada Medinah en estos últimos días… y me pasa algo extraño. Por supuesto, caro lector, que sé exactamente qué quiere decir la palabra "esperanza", sigo pensando y creyendo en la esperanza como tal y la nota que escribí hace un par de ayeres tiene total y absoluta vigencia… Sólo que cuando trato de asociar el significado de la palabra "esperanza" a la situación sociopolítica de nuestra querida Medinah, la única esperanza que me viene a la mente es esa chica morocha y linda de ojos verdes, que según la vieja canción, "sólo sabe bailar cha-cha-cha…" Porque nunca, pero nunca, estuvimos en una situación como la que en este momento nos envuelve, tan terriblemente absurda, tan falta de respuestas, es como una sensación de desprotección, de incertidumbre, aunque no de desesperanza… porque eso es lo último que se pierde. Pero de todos modos, no es muy auspicioso empezar la semana cantando el estribillo de la sátira a la marcha de San Lorenzo genialmente pergeñada y cantada por les Luthiers, cuando imbuidos del más sano de los revisionismos, nos recuerdan que "Perdimos… perdimos… perdimos otra vez".

Y esta vez perdimos, caro lector. ¿Y sabes por qué? Porque bajo la brincadeira indecente que se llama "Gobierno de Unidad Palestino" (Sí, Juan. Perdón… Abu Abbas), el Hamás pasó de repente de ser un movimiento terrorista con sus manos tintas en sangre y no sólo de israelíes, a ser un interlocutor válido (sic) de varios y muy "representativos" países de Europa y la Comunidad Europea. Y hete aquí que con el cuento chino de la "unidad", el Hamás se vio de repente libre de todo anatema o tabú, sin que por ellos se vean en la obligación de desdecirse respecto de reconocer al Estado de Israel o de cambiar sus ideas de destrucción del mismo  y/o arrojar a los sobrevivientes a las bullentes y verdes aguas del Mar mediterráneo, señalarles en dirección al Occidente y aconsejarles que se pongan a nadar lo antes posible en dicha dirección sin osar siquiera volver la cabeza. A todos los ingenuos que creyeron que al pueblo palestino le restaba un poco de materia gris como para darse cuenta del daño que les causa (y el que les va a causar) un gobierno como el del Hamás, y tener la valentía de votar otra cosa, permítanme comentarles como al pasar que pueden ir considerándose desilusionados. En lo que respecta a los craneotecos que manejan esos dos rubros aparentemente tan faltos de importancia y trascendencia como lo son los destinos y el rostro de nuestra Medinah ante el mundo, sólo les resta echar mano a un "tissue", limpiarse la saliva del rostro y contarle al pueblo que "es sólo lluvia". 

E'cir… una organización terrorista y patotera, después de haber sufrido los peores embates, le hizo creer al un pueblo que se muere literalmente de hambre que se unió al Fath, pero ahora, en una posición mucho más afianzada y dominando toda la franja de Gaza el Hamás se dispone, en uno de los absurdos políticos más trascendentes de la historia de nuestros enemigos, a afianzar su status en el Medio Oriente (que nunca le costó mucho que digamos) y lo que es peor, en Europa y el resto del mundo. Dan tierna lástima los payasescos intentos de nuestros funcionarios a cargo de nuestra "imagen" (az ojn vei) (2) ante el mundo de tratar de que los países europeos mantengan su posición respecto al Hamás, tratando de auto convencerse que su alianza con el Fath ablandará su posición, reforzando la de Abu Mazen… pero ojo, no olvidar que el tema pasa también por el infaltable y asqueante interés político de ciertos funcionarios de nuestro gobierno en un cierto período de silencio, tan importante como lo es para el Hamás. Sólo el tiempo podrá decir si este gobierno fue o no fue una etapa en el sendero hacia el cambio en la posición del Hamás, tal como le pasó al Fath en su momento, o quizá sólo sea (y parece lo más probable) una manganeta política del Hamás camino al dominio absoluto de toda la franja de Gaza en un futuro más mediano que lejano. Y si queda alguien entre mis caros lectores a los que le interesa mi opinión personal, lamento desilusionarlo comentándole que mi humilde opinión es que el Hamás no va a cambiar… quizá por ahora se hagan los buenitos porque necesitan tiempo, tiempo precioso para afianzar una imagen, para establecer una posición, entonces hagan como que hay paz y calma y silencio, pero no creo que duren. 

Cuando surgió el Estado de Israel, y como seguramente algunos de mis caros lectores lo leyó en una de mis notas pretéritas, tuvo lugar el dolorosísimo, vergonzoso pero a mi parecer casi necesario tratamiento del caso Altalena (y digo "casi" porque si no se hubiese ametrallado a los pobres voluntarios sobrevivientes que trataron de ganar la costa, si se hubiesen tomado prisioneros a toda la gente del Altalena y después se hubiese volado la embarcación, esa hubiera sido una lección perfecta de quién manda en la novel Medinah), procedimiento que a pesar de sus errores de manejo demostró a las claras que grupos paramilitares, terroristas, etc., con todo el respeto que me inspiran sus operaciones, la valentía de sus efectivos, que sin ellos y sus actos quizá no hubiésemos  podido llegar a lo que llegamos en materia de logros militares, no tienen lugar en un país democrático y gobernado por civiles. Pero una vez declarado un estado independiente, se acabó el Palmaj, se acabó el Etze"l (1), se acabó Lej"i, se acabó el Irgún… todas esas organizaciones deben quedar disueltas (como efectivamente sucedió) y sus miembros pasar a ser efectivos de la única fuerza armada LEGÍTIMA del democrático y naciente Estado de Israel: TZAHAL, Tzva Haganá le Israel, el Ejército de Defensa de Israel. 

El caso Altalena se dio precisamente por eso, porque los líderes de la organización que a bordo del Altalena traía armas y voluntarios para luchar por la independencia de Israel querían ser un grupo paramilitar armado paralelo a Tzahal, y eso era un abuso a la autoridad que Ben Gurion no estaba dispuesto a admitir. Cómo lo hizo, si se equivocó en el procedimiento, si las muertes entre hermanos fueron innecesarias, de ahí no me aparto, caro lector. Esa fue la más sombría de las equivocaciones que cometió Ben Gurion en su fecunda y preclara carrera política. Pero que quedó establecido que NINGUNA ORGANIZACIÓN TERRORISTA IBA A SER PARTE DEL EJÉRCITO NACIONAL Y LEGÍTIMO DEL ESTADO DE ISRAEL, esa es una realidad innegable. Y el Gobierno de Unidad Palestino surge con un mensaje terrible y alarmante: una simple, lisa y llana organización terrorista está formando parte de un gobierno que la va de "democrático", es una organización que no nos reconoce, que va a seguir matando gente inocente como se fumigan las hormiguitas del jardín, y que se ríe en las propias barbas del gobierno israelí, en las de Abu Mazen, que tiene el caradurismo de declarar a cada rato que "la liberación de Guil'ad Shalit es un hecho…" Si la Autoridad palestina no hunde su propio Altalena… le va a ir mal, muy mal. Por lo menos en lo que a democracia se refiere, y si es su objetivo, el de crecer como un país democrático, y con terroristas en el gobierno ese objetivo nunca se va a lograr. 

Para finalizar, caro lector, si dentro de dos días a las 14:00 horas, escuchas una sirena de alarma (sonidos ascendentes y descendentes), y no hubo ningún cambio en el comunicado del Portavoz del Ejército, no hace falta que corras nuevamente a buscar un refugio gritando "zafarrancho de combate". Total, nadie te va a entender, nadie te va a explicar qué tienes que hacer… pero tranquilo, será sólo un simulacro, aunque conviene ir acostumbrándose a la idea que sea "dendeveraj". Pero si para la misma época te levantas a la mañana y descubres que no se ha juntado la basura de la puerta de tu casa, que no tienes transporte para ir a tu trabajo, que el Correo no está dispuesto a recibirte ni una carta, ni siquiera un 4 de copas, que el Seguro Nacional está cerrado como si fuese Shabess, si los hospitales trabajan en estándar de ídem… entonces entérate que eso no es ningún simulacro: Estarás dentro de una nueva e inconducente huelga general, que estoy seguro que no logrará su cometido ni por las tapas. Ojalá me equivoque. 

Y lamento, lamento profundamente tener que volver a decir que… así nos va. 

Aunque, dentro de nuestro himno tan lindo, hay una frase que dice "Od lo avdá tikvateinu" (aún no se ha perdido nuestra esperanza).

1) ETZE"L (Irgún Tzvaí Leumí - Organización Militar Nacional) 

2) Az ojn vei: D's libre y guarde - expresión popular

Mi Israel, la vida y la esperanza

            Son las 20 y 30 de un jueves agotador. Un jueves que cierra una semana terrible, plagada de enojos, de desencuentros, de amarguras, de Esterinas, de títulos falsos, de mentiras descaradas por parte de quienes están donde están y todo lo que se espera a cambio de sus pingües ganancias que provienen de nuestros impuestos abonados sin chistar es que por lo menos le digan la verdad a quienes los votaron y a quienes no los votaron, pero que también se merecen el mínimo respeto de la verdad; una semana plagada de ridiculeces, una semana en que no basta que ineptos estén a cargo de nuestra seguridad frente al enemigo, también tengan que hacer el ridículo (como el vergonzoso caso de Amir "Guillermo Nimo" Peretz con los binoculares tapados) ante los medios de todo el mundo, que se deben estar preguntando qué les pasa a estos israelíes… no les importa hacer así el ridículo ante el mundo? Menos mal que todavía no escucharon el mamotreto con el que el conjunto Tipex (¿quién los conoce en Eurovisión?) tendrá el descaro de representarnos (¿quién los eligió?), ni el escandalete que hace pocas horas protagonizó un presuntamente "achispado" (según sus propias palabras) diputado de la Knesset (Parlamento) sobre el que pesan ahora denuncias… en resumen, una semana de vergüenza ajena, de bronca, de intentos frustrados por parte de quienes ya llevan 11 meses sin cobrar sus haberes de hacer oír su clamor de protesta ante un dirigente sindical torcido y obsecuente… Todo eso, caro, lector, obviamente me pone mal, me deja un amargo regusto de impotencia, de bronca… me enoja con mi querida Medinah, me aleja de sus bellezas naturales, de sus cosas tan propias, tan folklóricas, con las que a través de estas últimas décadas aprendí a convivir a partir de cada mañana, una rutina hermosa, fragante como el café "turkí…" pero que hoy, ver como pareciera que a nadie le importa nada, como que las cosas están como están porque así tiene que ser, porque hay a quienes le conviene que las cosas estén así… duele. Duele y enoja. 

Y es en esos momentos en que un humilde servidor de ustedes trata de encontrar cosas que lo reconcilien con su entrañable, maltratado, ultrajado y hasta casi violado país… país con el que uno descarga a veces un enojo que no se merece, entonces uno busca y busca, porque si Abraham logró la certeza de que si hay un solo justo en Sodoma y Gomorra, éstas no serán destruidas… y de repente, caro, lector, cuando parece que todo está perdido, aparece no un justo, decenas de justos, se pone de manifiesto ante los asombrados ojos del autor de estas humildes líneas un mundo del que nadie habla, algo que merece muy poco centimil por parte de los medios envenenados por el rating y el sensacionalismo… aunque por suerte esa misma avidez de rating los lleva a hablar de estos temas casi desconocidos de esta Israel secreta, hermosa y emocionante, de una Israel sin discriminaciones, de una Israel piadosa y cálida… Increíble, caro lector? No. Todo esto existe, y se encuentra en el Hospital Wolfsohn de Holón, para ser más exactos su Departamento de Cirugía Infantil. Ambulancia tras ambulancia van descargando camillas con la carga más delicada del mundo: pequeñas y desventuradas almitas infantiles aquejadas de terribles, ignotas y peligrosas dolencias que sólo expertos cirujanos y facultativos con la más alta y adelantada tecnología al alcance de la mano podrán salvar. Hasta aquí, caro lector, todo obvio, no es cierto? Te veo levantando una ceja y preguntándote qué tiene de asombroso lo que acabo de exponer: es obvio que niños enfermos lleguen en ambulancia a un departamento de Cirugía Infantil para ser tratados… pero la diferencia es que estos niños, víctimas de peligrosísimas dolencias terminales, vienen a salvar sus vidas… de Palestina, de la lejana Nigeria, de Irán (sic), de Irak (también sic). Sufridos pastores kurdos velan las cabeceras de las camas de sus retoños, madres ahogadas en llanto, ataviadas con extrañas túnicas coloridas, tratan de besar las manos de los cirujanos que acaban de intervenir a sus hijos y salvarles la vida… El Prof. Eli Guil'ad, director del Departamento de Cirugía Infantil del Hospital Wolfsohn, nos cuenta que "vienen de lugares absolutamente hostiles a Israel, y nosotros los recibimos con los brazos abiertos… he visto hombres duros y curtidos llorar a lágrima viva al ver a su hijo o a su hija salir del quirófano, ya a salvo, y no poder comunicarse con nosotros por la barrera del idioma… algunos de ellos hablan árabe, con ellos podemos hablar…"

Y el artífice de este cuasi milagro de convivencia humana es Sami Sahmoun, mentor de una fundación de alcance mundial que trabaja en equipo con Variety, es gente que destina generosamente fondos (nada de esto es gratis) para que este proyecto siga adelante, y es de subrayar el amor y el cariño con que el personal israelí atiende a estos desventurados para los que el mundo pareció terminar y ahora pareciera que puede recomenzar con la salvación de la vida de sus hijos e hijas. Y como si esto fuera poco, la Fundación cuenta con una vivienda para albergar a quienes llegaron de tan lejos y necesitan llevar aunque sea un remedo de vida normal…

 

Aquí tendría que terminar la nota, caro lector, pero en estos momentos acaba de entrar mi hija Lucía, una hermosa morochita de 15 años, con sus ojos pardos húmedos y brillantes por la emoción, y me contó que pasaron el día en el Kibutz Urim, donde llevaron a cabo un día de actividades con chicos con problemas de motricidad, con ciertos retrasos mentales, minusválidos, etc… preparando "mishlojei manot" (envío de obsequios, en traducción bastante libre) ante la inminencia de la fiesta de Purim, y ayudándolos en la confección de sus disfraces para la fiesta… la nena nos cuenta de la emoción de esos pobres desventurados a los que el destino les negó una vida normal, de la alegría sin límites de ver que alguien los vino a visitar, que a alguien le importa de su presencia en este valle de lágrimas… y la adolescente cuenta del día que pasó con la emoción manifiestamente apretándole la garganta…

Éstas, caro lector, son las cosas que me reconcilian con mi querida Israel. Éstas y otras más… de las que hablaremos en próximas notas.

Y si así nos va… es porque todavía hay esperanza.  

La gota de miel, la gota de acíbar y la lucecita de la esperanza

Hoy, en cierta manera, estoy de festejo.

Pero del motivo de mi festejo hablaré al final de esta nota.

Primero quiero descargar un poco mi bronca por cosas que están pasando en mi querida, sufrida y vapuleada Medinah. En forma porfiada y reiterativa suenan en mi cerebro los acordes de esa canción de la que les hablé en una de mis mordaces notejas pretéritas, esa que se llama "Las cosas que me alejan de ti…" ¿recuerdas, caro lector? Nunca como hasta ahora los medios nos golpean el rostro cada mañana con amargos desayunos de corrupción, crímenes, desprecio total hacia la población, diletantismo enervante, historias de abusos sexuales, violaciones, muerte… La gente con la que hablo suele reaccionar con desaliento, sorna y desprecio… pareciera que el descreimiento, la falta de fe y confianza en el quizá casi único justo que podría salvar a Sodoma y Gomorra son moneda corriente, son parte inseparable de una opinión pública cuyo motto pareciera ser siempre el mismo: llorar por los rincones, despotricar en los pasillos, pero a la hora de reaccionar permanecen en un estado de apatía enervante. 

Pareciera que a nadie le importa que el señor presidente (¿ex? o ¿shmex?) Mauricio Carnicero va a cobrar la más jugosa jubilación a la que se puede aspirar, guardaespaldas, coche oficial, y todo eso ¿de qué fondos? ¿De los fondos reservados de la cruzada justicialista? No, caro lector, de los fondos formados por los impuestos que tú, yo y todo el resto de nuestro apático pueblo paga sin chistar. Pareciera que a nadie le importa que Amir Peretz siga siendo ministro de defensa (no sirve ni para ministro de guardabarros) sin que nadie lo cuestione, pareciera que a nadie le importa que los soldados secuestrados siguen secuestrados, pareciera que a nadie le importan las terribles historias de corrupción en la hasta ahora endiosada Policía israelí, pareciera que a nadie le importa que cualquier cacatúa que tenga mas de dos millones de dólares en el banco se pueda plantar frente a una cámara de TV y decir lo que se le canta el fundillo del pantalón sin que a nadie se le mueva un folículo.

Pareciera que a nadie le importa que un señor, por ser ministro, pueda dirigirse a otra ministra que luchó denodadamente por ayudar a los estudiantes universitarios a solucionar parte de sus problemas, para decirle que lo único que a él le importa es que la ministra violó la santidad del Sábado, porque se ve que se trata de estudiantes laicos, seculares y comedores de conejos… Pero como soy un convencido que la esperanza es lo último que se pierde, y a pesar de todos los terribles sucesos que nos golpean el rostro diariamente como cachetazos en serie, creo todavía en la democracia, voy a dar dos galardones desde estas modestas líneas, para lo cual me voy a servir de una sección chispeante y entretenida que alegró mis horas de lector en mis lejanas niñez y adolescencia, fruto de la inspiradísima pluma de un grande como lo fue Abel Santa Cruz: LA GOTA DE MIEL Y LA GOTA DE ACÍBAR. Creo, caro lector, que no hace falta explicar cuál es el premio y cuál es el castigo: todos sabemos de lo amargo del acíbar y de la dulzura eterna de la miel.


Por eso, y para que vean que mientras hay gente con buenas intenciones siempre habrá esperanzas, permítaseme galardonar a los personajes que en el día de hoy se hacen acreedores a las menciones. Y yendo de lo fácil a lo difícil, primero… LA GOTA DE ACÍBAR. Y la gota de acíbar va para una terna: Yvet Liberman, Ehud Olmert y Esterina Tartman, Ministra designada (UZZU B'ILLAH!) (1) de Turismo, profesional universitaria (Diplomatta a Cattanzaro, Contabilittá e Administrazione di Trattorie), mujer de armas llevar, esforzada trabajadora (sólo 4 horas por día, tampoco la pavada, che) y heroica luchadora por la igualdad racial y social en Israel. A Esterina, por haber llegado a donde llegó mintiéndole descaradamente a quienes le confiaron sus votos. A Yvet Liberman por haber secundado a Esterina en sus mentiras, y a Ehud Olmert por haberle dado respaldo a todo este carnaval siniestro, arrastrando tras de sí a todo su gabinete y defenestrando a un Herzog que quizá no hubiese podido hacer mucho con el tiempo por el turismo, pero por lo menos demostró ganas y buena intención. Aunque de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno… ¿no?

 

Ahora pasemos a LA GOTITA DE MIEL.

Este galardón ya es más difícil de otorgar en estos tiempos de cólera que se abaten sobre nuestra sufrida y vapuleada paciencia. Pero créeme, caro lector, que como decía mi viejo Z´L, "el que busca, encuentra". Y encontramos a un candidato más que merecedor al premio, y éste no es otro que el Diputado Gid'on Sa'ar, integrante de un partido con el que disiento totalmente en materia política e ideológica, pero al que hoy miro con renovado respeto, ya que de sus filas salió el único diputado de la Knesset capaz de luchar por los derechos de los animales. Gracias a esta "avis rara", que para más orgullo de quien estas líneas escribe se trata de alguien de origen latinoamericano (sus padres llegaron a Israel con él desde Argentina), quedó aprobada en primera instancia la ley que prohíbe los experimentos, comerciales o medicinales, en animales indefensos, así como también regula los castigos ante cualquier exceso, ensañamiento o crueldad con los animales. Seguramente ni te habrás enterado de esta noticia, caro lector, porque a muy pocos les interesa la suerte de un gatito, de un mono o de un indefenso cobayo. Por eso la rescato y la menciono aquí, orgulloso de que quien la haya llevado adelante sea alguien salido de las filas de nuestra comunidad latina.

Gid'on Sa'ar - Aisher koaj!

Así nos va… pero podría irnos mejor.

Ah! Me olvidaba. Hoy estoy de festejo, y el motivo de mi festejo son los 100 números del excelente periódico internético NAZARETH ILLIT JADASHOT, magistralmente armado, pergeñado, compaginado y dirigido por Daniel Edelstein, Director implacable, lector y crítico sin concesiones, sufrido corrector de mis desmanes cometidos por el apuro de entregar siempre las notas a último momento, pero por sobre todas las cosas amigo entrañable.

Felicitaciones… ¡por 1000 ediciones más!

(1) Uzzu billah: D´s libre y guarde, en árabe (N. del R.)

Los templarios, los judíos y el nazismo

Permítaseme ante todo, caro lector, disculparme por mi ausencia… razones de salud y de trabajo me han impedido el placer de mantener vivo este "feedback" con Uds., que al mantenerse vivo me mantiene vivo. Créeme que te he extrañado, caro lector. A ti que ejerces el  arte del "firgún" (1) porque te identificas con mis a veces iracundas palabras, a ti que me criticas sin piedad, y aún a ti que entras sólo a ver si he escrito, y sólo sabes descargar tu veneno sin consideración y sin molestarte siquiera en ejercer el legítimo derecho a la crítica constructiva que a todos nos asiste. A todos ustedes los he echado de menos en este período de ausencia forzada, porque vuestra buena o mala predisposición ante mis escritos (buenos para algunos, abominables para otros), es el plasma vital, es la médula ósea, es la ambrosía con la que mi alma se nutre: Saber que del otro lado del sufrido y vapuleado monitor hay un par de ojos que esperan ansiosamente ver qué he escrito, leer… y opinar en consecuencia. Por eso, caro lector… he vuelto. 

Tendría que haber escrito una nota de actualidad, tendría que haber dejado de lado un poco por un tiempito el tema del Holocausto y la investigación histórica, a pesar de que soy consciente de haber quedado debiendo el último capítulo de mi serie de notas sobre la resistencia y el heroísmo judíos durante la Shoah, que prometo vendrá en próximas entregas… y fue entonces que me decidí a volver a mi vieja afición de despotricar contra lo que está sucediendo en nuestra querida, vapuleada y nunca tan mancillada Medinah: Policías acusados de corrupción, presidentes acusados de violación, ministros acusados de lingüística, funcionarios que se supone que tendrían que ser los menos corruptos porque son los que tendrían que desenmascarar a los corruptos, y sobre ellos pesan las peores acusaciones… en resumen una notita sensacionalista, facilista y hasta podríamos llamar proselitista, porque son muchos los que se desgarran las vestiduras hablando de "lo que nos está pasando" para poner inmediatamente sobre un granítico pedestal a Fulano o a Mengano, que "ellos tendrían que estar en el Gobierno", olvidándose que fueron ellos quienes precedieron a esta caterva inaudita que está poniendo en tela de juicio la existencia misma del Estado de Israel como tal. Sí, caro lector… SIC. Repito: me sería muy fácil ahora escribir sobre el Comisario General (por un mes más)  Karadi, sobre Jaimito Ramon, sobre Mauricio Carnicero (Moshé Katzav, ¿quién si no?)… me sería muy facilongo contarles sobre la sonrisa con las comisuras destilando testosterona del presidente ruso Putin y sus ministros diciéndoles a Olmert  que "todos nosotros lo envidiamos a vuestro presidente…" Az ojn vei! (2) 

Por eso me dije que mejor sería encender la cajeta boba y buscar algo o alguien a quien criticar sanamente y en familia y sin caer en el facilismo, pero lo único, el único tema con que el aparatejo me bombardeaba sistemáticamente fue con "corrupción", "renuncia", "Karadi", y las imágenes, bastante monótonas por cierto, iban de la calva de Karadi a la calva de Franco y de ahí a la calva de Uri Cohen Aharonov, que como Periquita hizo lo que pudo tratando de cubrir un reportaje más obvio que lo obvio. Cuando terminó ese lamentable remedo de noticiero, el socarrón canal oficial anunció un programa que hace tiempo dejó de darse, "la verdadera historia", y sentí que iba a venir algo interesante… y no me equivoqué. Por eso esta nota va a ser un poco de actualidad, un poco de historia. 

La monótona voz del locutor anunció que iban a dar un programa documental sobre los templarios en Eretz Israel, y me dije que sería interesante no sólo verlo, sino también compartir con mis lectores esa parte oculta de la historia de nuestra querida Medinah en ese entonces en camino… y a medida que el programa iba desgranándose frente a mis asombrados ojos, entendí que nunca estuvimos tan cerca de la hecatombe total y final, que durante años "dormimos con el enemigo". Aunque creo que lo mejor sería primero compartir con ustedes un poco de historia respecto de este grupejo de teutones que vino a insertarse como ladillas en el Yishuv judío y colaboró alegremente "desde adentro" para procurar nuestra destrucción en la forma más entusiasta. 

No te voy a abrumar, caro lector, con datos históricos a veces innecesarios, falsos o rimbombantes sobre la "nobleza" de ciertos "caballeros teutónicos" que un día salieron a conquistar Jerusalén de manos de los infieles (los musulmanes y los judíos, quiénes si no?), Que mataron a mansalva a todo aquél que no besara la cruz de Lorena… Bueh. 

Pero mejor saltemos ahora unos añitos. El tema del programa del Canal 1 de TV sobre los templarios en Eretz Israel arranca desde fines del siglo XIX, 1871 para ser más exactos, cuando un grupo de la orden de los templarios llegó desde Alemania a establecerse en Eretz Israel. Arrendaron tierras (desde la hermosa Haifa hasta casi Ashkelon) y fundaron aldeas que todas juntas eran conocidas como la "Zona del Saron" y se dedicaron a todo tipo de actividades industriales y comerciales lícitas, dedicándose también a traer sus propios arquitectos para construirse hermosas viviendas, escuelas para sus hijos, centros religiosos para ellos mismos… hasta aquí suena idílico, no es cierto? Pero en 1933, con la subida de Hitler al poder, ciertas actividades y movimientos inquietantes que la gente de la Haganá, que por otra parte nunca dejó de vigilar de cerca de esa caterva sospechosa de alemanes implantada como un cáncer maligno en las propias barbas del ultrajado Yishuv, entre ellos se empezó a notar que cada mes, uno o dos templarios viajaban a Alemania por uno o dos meses, para volver y contar que fueron al terruño por "negocios" o por "turismo…" en realidad viajaban para ser entrenados por efectivos nazis en técnicas de terrorismo, y al regresar a Eretz Israel, se ocupaban de inculcar dichos "conocimientos" a los árabes (sí, los ascendientes de los mismo árabes a los que se llama hoy pomposamente "árabes israelíes" y a los que Hitler y sus corifeos gustaban de llamar "macacos", en especial a su líder de entonces, el Mufti de Jerusalén, Hadg' Amin el Husseini, rata arrastrada que se dedicaba a pasar la lengua por las botas de cuanto nazi se ponía a su alcance), para que éstos, a su vez, pudiesen mejorar sus técnicas terroristas contra los judíos. 

Imagínate entonces, caro lector, la situación: el mariscal nazi Edwin Rommel  avanzaba desde El Alamein, África del Norte… directamente hacia Tel Aviv, los templarios de Tel Aviv, que en su casi totalidad eran miembros del partido nazi, y cuando se enteraban de cada triunfo de Rommel, de cada centímetro de su avance… izaban la bandera nazi en Tel Aviv (SIC) y cantaban el Horst Wessel en Yafo (SIC), porque cada día estaban más seguros que pronto les enseñarían a los petulantes judíos por donde orina el pez…Pero por suerte (y fue uno de los poco motivos por los que bendita fue allí su presencia) en Eretz Israel estaban estacionadas tropas coloniales de Su Graciosa Majestad Británica, y encima al mando de oficiales de lujo como Wingate o Allenby, que además de estar preparando a la Brigada Judía del Glorioso Ejército Británico de Su Majestad, y que al ser enemigos naturales de los nazis decidieron presentar resistencia a tanta estupidez, agrupando un día a todos los "caballeros teutones" y a sus familias y en menos de 48 horas  o mandarlos de regreso a su gloriosa Alemania o a la inhóspita colonia del Commonwealth australiano. Pero la Haganá, aun  antes de eso no se había quedado quieta, y comenzó a minar la tranquilidad de semejantes "vecinos": atentados, boicots, y otras actividades de ese jaez que terminaron con el ajusticiamiento clandestino de Wilhelm Wagner, el líder de los templarios en la Eretz Israel de entonces. Como uno de los líderes de la Haganá de entonces se explicó frente a las cámaras con preclara lucidez: estaba formándose un Estado Judío, ese estado que se estaba formando tenía valores, tenía una línea de conducta, tendría que arrancar en estado puro… por eso se hizo necesario terminar con esa lacra. No se podía crear un Estado judío con malditos nazis adentro. Por eso fue que se decidió liquidar a Wagner (la excusa utilizada fue un conflicto por unas tierras) y poner una estampilla en las asentaderas de cada uno de esos intrusos y remitirlos a su madriguera alemana lo más pronto posible. 

Hace poco se hicieron presentes en Israel un grupo de descendientes de esos templarios, junto con ingenieros y arquitectos, con el objeto de reconstruir "sus" casas, recuperar sus pertenencias… ojo, no me opongo, lo que es de cada uno, es de cada uno… pero lo que me hizo hervir la sangre es ver como israelíes hablaban con esos… señores en alemán, les mostraban las casas, se apuraban a devolver monedas de oro que habían permanecido ocultas en paredes durante decenios… con la misma facilidad que un sobreviviente de Auschwitz o Sobibor todavía está esperando que se le reintegre su patrimonio. Con un caradurismo digno de mejor causa, se dedicaban a criticar al "gobierno judío" que no permitía que ellos también percibieran "dinero de reparaciones" por sus pérdidas materiales. 

Es la magia de la de la democracia, de la burocracia…  

Y así nos va. 

1)       Firgún – lefarguen (Del slang hebreo): halagar, elogiar.

2)       Az ojn vei: D's libre y guarde.

Janusz Korczak, el Alma Judía y la dignidad humana

Ante las inminentes efemérides del 27 de enero próximo, día declarado por la ONU como el Día de Recordación de la Shoah, es importante destacar que en esa fecha se verificó la liberación del Campo de concentración de Auschwitz (Oswiecim, en Polonia) a manos del Ejército Rojo. Los efectivos militares soviéticos, que irrumpieron en el campo en esa gélida mañana de invierno implacable, sólo encontraron a unas cuantas decenas de miles de desdichados enfermos, heridos, tullidos… todo el resto de la población del campo fue llevada a la tristemente célebre "Marcha de la Muerte" camino a Alemania. Por supuesto que lo que sucedió en esa dantesca y a la vez milagrosa mañana de invierno no es el motivo de esta nota, caro lector, pero lo será de una próxima.

Hoy quiero referirme a una de las víctimas más ostensibles de la Shoah, uno de los tantos símbolos del daño irreparable producido por la Shoah sobre la humanidad entera, alguien para el que la liberación llegó tarde, como para muchos millones de sus hermanos. Y me estoy refiriendo a alguien de quien seguramente la mayoría de ustedes habréis oído nombrar, y que en su lejana juventud o adolescencia habrán disfrutado de alguna de sus maravillosas obras literarias, y que por su forma de ser, por su proyecto de vida, por ser quien fue y por haber actuado como actuó, además de haber sido médico, educador y pedagogo de los mejores, fue lo que nuestros hombres de campo, en la sabiduría infinita que dan los años y la vida, definirían como un "Santo varón". Me estoy refiriendo al Dr. Janusz Korczak, y esta nota tiene la humilde pretensión de constituirse en un sentido homenaje de quien fue entusiasta lector de su prolífica obra y seguidor incondicional de sus teorías educativas.

Su verdadero nombre y apellido fue Henryk Goldszmidt, lo que nos puede llegar a indicar que descendía de alguna familia de orfebres judíos (Goldszmidt- Orfebre, joyero). Si bien él jamás mencionó o se refirió a su ascendencia, se sabe que su padre fue un abogado famoso y su abuelo fue médico. A pesar de haber crecido y ser educado en una atmósfera absolutamente asimilada, se sabe (porque de ello sí hizo mención en algún pasaje de sus memorias) que su primera visita a una Sinagoga en Varsovia, durante su tierna infancia, dejó una marca indeleble en su alma. Korczak creía profundamente en la bondad y en la dignidad del ser humano. Es posible que su dedicación al cuidado y educación de niños, tanto judíos como no-judíos, proviniera de un estrato de su alma que le sugería que la hermandad de los pueblos constituye un valor superior en mucho al que divide al género humano en tribus, pueblos razas…

Una acotación: en la Polonia de preguerra, la filiación para obtener la ciudadanía polaca obligaba a mencionar etnia bajo la denominación de "nacionalidad", y una de las "nacionalidades" era la de "judío". Esto, dicho sea de paso, permitió a los nazis, al invadir a Polonia, individualizar sin mucho esfuerzo a los "juden".

Janusz Korczak fue el primero en dirigirse a la sociedad polaca con un ferviente llamado, pidiendo ayuda para los "niños de la calle". Cuál fue la motivación de ese llamado? Difícil saberlo… fue su gran amor por los niños, o su profundo desprecio por una sociedad burguesa y despiadada que se daba el lujo de abandonar a huérfanos o hijos de pobres, o el no poder confiar en las entidades benéficas cuando de niños se trata… Quizá fue su corazón judío… quizá fue su conciencia… vuelvo a mencionar que su atención estaba dirigida tanto a ayudar a niños judíos como no judíos. Carente de trasfondo cultural judaico, salvo esporádicos chispazos como el que mencioné anteriormente, el Dr. Korczak tenía en claro en forma absoluta que un niño es un niño y merece toda la ayuda y toda la asistencia de la sociedad. Y de estos niños se ocupa su primera obra, "Los chicos de la calle". A la enorme y dolorosa brecha social provocada por el dinero en las distintas capas de la sociedad, se refiere Korczak en su obra "El niño del salón", en la que describe con sencilla dureza la vida de aquellos niños que dependían de la terrible "dictadura del dinero". Por supuesto que ambas obras suscitaron acalorados debates, tanto entre círculos judíos como polacos. En 1911, Korczak fue nombrado director de un orfanato judío, reteniendo ese puesto hasta el fin de sus días e impulsando paralelamente la creación de una institución semejante para huérfanos polacos.

El método pedagógico de Korczak se basaba en la elevación del sentido de la responsabilidad del niño, de darle un status igualitario como al de los adultos en lo que respecta a su derecho a la intimidad y a la independencia como seres humanos. Su lema era "Los niños tienen derecho a su independencia”, lo que significaba la negación de ciertos atributos de adultos en la vida íntima del niño. No debemos olvidar que todas estas refrescantes corrientes de viento pedagógico renovador se verificaron a principios del siglo pasado, época todavía "conservadora”. Uno de los logros más manifiestos de su teoría fue la escritura, edición y diagramación de un semanario… hecho totalmente por niños. Korczak se hizo famoso en Polonia, y luego en el mundo entero por lo preclaro de sus teorías pedagógicas. Tan sólo repasar algunos títulos de su vastísimo acervo literario ("Cómo amar a un niño" - "El derecho de ser respetado" - "Si yo volviera a ser niño" lejos, su obra cumbre, en mi humilde opinión) hablan por sí solos de su inmenso amor por los niños, de su inmenso valor como pedagogo.

Y así, caro lector, podría escribir líneas y más líneas de la inmensamente fecunda y prolífica obra de este simpático doctor varsoviano, de baja estatura y de inmenso corazón, inmensamente erudito, quien con la ascensión de Hitler al poder sintió su judaísmo ostensiblemente fortalecido, y decidió aceptar un nombramiento en la Agencia Judía como vocero de los Apartidarios. Tanto en 1934 como en 1936 visitó Eretz Israel, pasando breves temporadas en el Kibutz "Ein Jarod", donde encontró a algunos de sus ex alumnos, convertidos en "jalutzim", en pioneros del naciente Estado Judío. Esa breve experiencia kibutziana quedó marcada a fuego en la mente del ya veterano educador, y su alma se debatió entre quedarse allí, en Israel, o volver a sus huérfanos. Él, un hombre totalmente asimilado, alguien para quien el judaísmo había sido algo casi ajeno, sintió de pronto el despertar de su estirpe. Pero al reflexionar que quedarse en Israel hubiese sido un egoísta abandono de sus huérfanos, de esos niños de la calle, a los que él, el buen doctor varsoviano, había devuelto la voluntad de vivir dignamente, se sintió en deuda, sintió que su destino era volver. Y volvió. Sabía que su regreso era volver a la boca del lobo, pero también sentía que no le quedaba otra alternativa.

Poco después de su regreso, estalló la guerra, Polonia fue invadida y Korczak, con su compañera de toda su vida, el portero cristiano del orfanato que insistió pasar a vivir al ghetto para no abandonar a los niños y sus huérfanos, quedaron atrapados por la dolorosa frontera del hambre y la muerte, los muros del Ghetto de Varsovia. Pero Korczak estaba allí, en su puesto, junto a sus niños, los ex "niños de la calle" a los que él enseñó a vivir dignamente, como seres humanos y como judíos fieles a su pueblo.

Después ocurrió lo inevitable. Los nazis se apersonaron una mañana en el orfanato para llevarse a los 200 niños que allí estaban al campo de exterminio de Treblinka, famoso por ser un campo meramente de exterminio, "sin trabajo ni selecciones”. El oficial de la SS, después de matar al portero cristiano del orfanato de un balazo como se mata a un perro rabioso sólo porque al escuchar decir al alemán que al no ser un sucio "jude" podía irse al lado ario, él insistió en quedarse con los niños, el esbirro SS, conocedor del Dr. Korczak y su obra, le ofreció la libertad y la vida. Korczak ni siquiera se tomó el trabajo de oírlo. Con uno de los niños más pequeños en brazos y una niña de la mano, seguido por la formación del resto de los niños, y su compañera cerrando la marcha, el doloroso desfile cruzó las calles del Ghetto hasta el Umschlagplatz (Plaza de la deportación), donde fueron obligados a subir a un vagón de ganado. Cerradas y precintadas las puertas de los vagones, de uno de ellos se podía escuchar un coro infantil que cantaba "viajamos regocijados…”.

El Dr. Korczak, su compañera y todos esos desventurados niños fueron gaseados, sus cuerpos quemados y sus cenizas barridas por los fieros vientos del Este.

Desde ese día nefasto pasaron ya más de sesenta años. En cada uno de nosotros, descendientes de quienes de alguna manera sobrevivieron a la hecatombe y escaparon a la destrucción de la hoguera, seguirá vivo para siempre en nuestros corazones y en nuestra memoria la imagen y la memoria de nuestros seres queridos, llevados a la muerte por los mil veces malditos nazis y su maldita y execrable memoria. Todos nosotros hemos perdido familiares, abuelos, tíos… Entre todos ellos, por lo menos en el alma de este humilde servidor, reluce la figura del gran pedagogo, humanista y judío de corazón: Janusz Korczak, Zijronó le Brajá.

SOLO LOS SANTOS MUEREN ASI!

IHIE ZIJRO BARUJ 

Los judíos, la shoah y la resistencia armada   (Segunda Nota)

Dadas estas circunstancias (como lo mencioné en la nota anterior, que me referí al a veces profundo antisemitismo que demostraban algunas poblaciones bajo la opresión del yugo nazi), la resistencia armada judía distaba mucho de constituirse en una alternativa válida para las masas judías. El oeste polaco carecía de zonas boscosas donde los partisanos pudiesen organizar su lucha armada. Pero en la zona oriental de Polonia, limítrofe con Rusia, los combatientes judíos pudieron hacer suya la idea de la lucha y de la rebelión armada. Cuando más oriental y cercana a la frontera rusa era la zona boscosa, mejores eran las condiciones para los judíos, aunque en la mayoría de los casos debían ocultar su condición de tales, sobre todo los que se enrolaban en grupos de partisanos no - judíos. 

La resistencia armada, contrariamente a la imagen que el prejuicio expresa sobre todo entre los detractores antisemitas y los negadores de la Shoah, tuvo su expresión en los bosques, dentro del marco de la guerrilla partisana, en los ghettos, en los campos de concentración, en algunos movimientos generales de resistencia antinazi no-judíos y en organizaciones urbanas judías. En el oeste de Europa la lucha se concentraba especialmente en los grandes centros urbanos, tanto por la presencia de grupos antinazis no-judíos como por la ausencia, ya desde antes del estallido de la guerra, de comunidades y centros judíos en dichas ciudades, lo que dificultaba a los nazis la identificación de judíos como tales. Por supuesto, hubo muchos jóvenes judíos que quisieron unirse a la lucha contra los nazis y fueron salvajemente asesinados por partisanos no-judíos, para no hablar de fusilamientos en masa de comunidades judías enteras por haber encontrado entre partisanos a algún combatiente judío, seguramente denunciado por algún "compañero de armas…"

Se calcula que unos veinte mil judíos tomaron parte en la lucha armada en los bosques de Rusia y Polonia, así como también en Lituania. Se sabe que un grupo de oficiales del Ejército Rojo se ocupó de entrenar y armar a grupos de partisanos y dirigirlos en su lucha.

En la zona de Volinia, característica por ser un lugar con mucha espesura y pantanoso, se hizo famoso el nombre de M. Guildenmann, alias "Tío Mischa", un personaje valeroso y temible.

Una mención aparte merecen los grupos de combatientes judíos que se organizaron para combatir a los nazis en la Ucrania soviética. Estos grupos, lamentablemente, tenían que combatir en dos frentes: contra los nazis y contra las bandas de los nacionalistas ucranianos, comandados por el tristemente célebre "Bandera", que asesinaban sistemáticamente a todo judío que se le cruzara en el camino.

Pero donde más se destacaron los grupos de resistencia armada judía fue en Polonia, donde los rebeldes polacos estaban divididos en dos grupos principales: la "Armia Ludowa" (Ejército Popular) y la "Armia Krajowa" (Ejército Nacional, o Ejército del País), que se guiaba por las directivas del Gobierno polaco en el exilio desde Londres, por medio de emisarios. Resulta claro que la "Armia Krajowa" tendía más a la lucha interna conducida por elementos reaccionarios y antisoviéticos, y no faltaban los elementos antisemitas que preferían colaborar con los alemanes cuando de cazar judíos se trataba, en vez de ocuparse de la lucha contra el enemigo común. Fueron muchos los casos en que los partisanos judíos, al igual que como lo mencioné más arriba en el caso de Ucrania, tuvieron que defenderse contra esos "guerrilleros" polacos que llegaron a colaborar con los nazis cuando de judíos se trataba. A esa gentuza se los conocía como los "shmaltzovniks", palabra que viene de la palabra alemana "schmaltz" que quiere decir grasa. El judío que tenía la desgracia de caer en manos de semejantes "partisanos" sabía que era su fin cuando ellos solían mencionar su famosa frase; "Guib dein schmaletz" (entrega tu grasa). Chantajeaban a sus víctimas y cuando verificaban que no tenía más dinero, lo entregaban a la gestapo o simplemente le descerrajaban un balazo en la cabeza.

En el ghetto de Varsovia, la idea de la resistencia armada estuvo siempre latente, aunque llevó cierto tiempo a los judíos reaccionar en la práctica, debido a que las circunstancias jugaban todas en contra: el hambre, las enfermedades, la falta de recursos para comprar armamentos… y la oposición a la resistencia armada de ciertos elementos del Judenrat (Consejo Judío) del ghetto varsoviano, por diversos motivos que a veces pasaban por la cobardía o por la codicia personal. Pero así como hubo casos de polacos que denunciaban a judíos que se ocultaban en el lado "ario", hubo quienes demostraron un heroísmo sin precedentes, ocultando judíos en sus casas, y cuando éstos, al saberse la inminencia de la rebelión armada en el ghetto, dejaron sus escondites y volvieron al lugar del que tanto trabajo les costó huir, muchos polacos se unieron a ellos para combatir juntos contra los nazis. Por supuesto que las armas con las que contaban los combatientes judíos eran pocas y precarias. Hubo muchos casos en que los oficiales del ZOB (Zydowska Organizatzia Bojowa - en polaco - Organización Judía de Combate) fueron meramente estafados por "intermediarios" polacos al abonar sumas enormes por armas precarias, primitivas o en estado deplorable. Así y todo, en abril de 1943 comenzó la rebelión del Ghetto de Varsovia, sangrientamente aplastada por un ejército muy superior en número de efectivos y que contaba con tanques y aviación, además de la indiferencia de la gran mayoría de la población polaca, que venía a "divertirse" contemplando los combates y festejando cada vez que un judío se arrojaba al vacío desde la ventana de un edificio en llamas.

Si bien tanto la rebelión del Ghetto de Varsovia como las de otros lugares no lograron, digamos, un objetivo concreto de triunfo militar contra los nazis, por lo menos demostraron a todos los detractores de nuestro pueblo que no todos fueron a la muerte con mansedumbre o como ovejas al matadero, pero de todos modos debemos tener en cuenta que para que madure una rebelión y una resistencia armada en un lugar donde no hay qué comer, la muerte acecha en cada esquina y hay que cuidarse tanto del odio del invasor como del odio de sus propios vecinos, el proceso lleva mucho tiempo, y no sólo entre judíos. No olvidemos que cuando los nazis decidieron invadir Hungría en 1944, ya venían "con experiencia", ya que apenas entraron en Budapest encerraron a todos los judíos que pudieron en un ghetto y en menos de seis meses deportaron a casi medio millón de ellos a Auschwitz, pasándolos por el gas y el horno en una operación de exterminio masivo sin precedentes. Es decir, a los desdichados judíos húngaros no les dieron tiempo ni a darse cuenta de lo que les iba a suceder. 

                                                                                                (Continuará)

Los judíos, la shoah y la resistencia armada

El tema que podría desarrollarse a partir de este título es tan amplio, caro lector, que resultaría muy difícil, hasta casi imposible, presentarte un panorama real resumido en un par de notas de la lucha armada de los judíos contra el nazismo, en aquellos días tan nefastos en que la terrible catástrofe que se cernió sobre nuestro pueblo causó la muerte violenta de más de seis millones de hijos e hijas de nuestro pueblo. Por supuesto que otras comunidades y pueblos de la humanidad sufrieron enormes pérdidas durante el tiempo en que duró la guerra y durante los prolongados períodos de ocupación de la bestia parda. Pero a pesar de ello, resulta innegable que a ningún otro pueblo o nacionalidad se le han infligido heridas tan profundas como a la comunidad judía de Europa. No olvidemos que los crímenes de guerra que los nazis cometieron sistemáticamente iban dirigidos hacia los pueblos que se oponían a su política de expansión y de ocupación, pero en el caso de nuestro pueblo, ya el solo hecho de ser judío era de por sí un "crimen" imperdonable. La matanza masiva de poblaciones enteras de judíos comenzó en Europa Oriental, en los primeros días en que el territorio de la Unión Soviética fue ocupado por los nazis. Si bien no debemos olvidar que anteriormente, los nazis ya habían cometido crímenes de guerra contra la población judía de su propio país, Alemania (sería interesante analizar si para los nazis, o para los alemanes en general todo aquellos judíos nacidos en Alemania y que ingenuamente y hasta el día de hoy, se autoproclaman "alemanes" no eran [o no son] más que "lausige juden" [judíos miserables]), el asesinato masivo de la desventurada población judía dio comienzo, como ya lo mencionamos más arriba, cuando las legiones hitlerianas invadieron la Unión Soviética. Debemos mencionar que hasta aquellos momentos existía una especie de "convivencia pacífica" entre el "imperio rojo" y el tercer reich, cuya "consistencia" llegó a estar avalada por un patético "Pacto de no-agresión" firmado entre Von Ribbentropp y Molotov. Pero me estoy yendo por las ramas de la historia, así que volvamos a lo nuestro. Muchos judíos cruzaron la frontera con la esperanza de encontrarse bajo protección en la zona polaca ocupada por los ejércitos soviéticos: no olvidemos que una de las finalidades del "Pacto" antedicho fue repartirse el territorio polaco como si se tratase de una vulgar pastafrola. Como resultado de dicha repartija, todos los judíos polacos que pudieron hacerlo cruzaron la frontera en dirección a la parte "soviética" de Polonia, que casualmente ya estaba ocupada por el "glorioso y popular Ejército Rojo" ya en 1939, una tanto antes de la firma del mencionado "Pacto". Curiosidades de la historia… 

Pero lo que no resulta una curiosidad, ni mucho menos una casualidad, fue la invasión totalmente inesperada y sorpresiva de los nazis a la Unión Soviética, cuya primera víctima fue el famoso territorio "polaco – soviético" donde se encontraba viviendo refugiada la casi totalidad de los judíos polacos.

Quiero hacer aquí una observación al margen. Si bien no es mi intención atiborrar a mis lectores con datos y reseñas históricas, hay determinados hechos que si no los mantenemos vivos en nuestras memorias, nunca contaremos con las respuestas adecuadas para los interrogantes, a veces incrédulos, a veces socarrones, que nos plantean quienes (o tienen la impresión, en cierto modo legítima) están convencidos que el pueblo judío se dejó llevar como ovejas al matadero y en ningún momento intentó oponer resistencia. De ahí que este material que intentaré desplegar ante ustedes de la manera más somera posible, tampoco puede ser resumido arbitrariamente.

Como les iba diciendo, las cohortes nazis que invadieron sin aviso previo a la Unión Soviética se encontraron  de buenas a primeras con la inmensa mayoría de la población judeo-polaca bajo su égida. 

Pero hay un factor en todo este análisis que no admite polémica alguna y es que toda resistencia armada ante un invasor que además de invadir, privar de la libertad, anular la identidad del invadido y saquearlo sistemáticamente de todos sus bienes, se propone lisa y llanamente exterminarlo de la faz de la Tierra, lleva un tiempo de maduración, lleva un período de entendimiento, de "caer en la cuenta" de lo que está sucediendo. Si bien hubo quienes entendieron que la caída de la noche era inevitable mucho tiempo antes del crepúsculo, e instintivamente lo abandonaron todo, territorio propio, posesiones, afectos, con tal de salvar sus vidas, algunos para volver a combatir, otros para simplemente poder continuar viviendo, la inmensa mayoría no alcanzó a captar lo que iba a pasar, algunos no podían llegar a albergar en sus raciocinios la idea que un pueblo "culto" como el alemán se proponía hacer lo que llegó a hacer. 

Podemos afirmar que los primeros núcleos de resistencia armada contra la bestia parda surgieron en la ciudad de Vilna, en Lituania. El poeta Abba Kovner  (que también fue uno de los testigos de la fiscalía en el proceso contra Adolf Eichmann en Jerusalén, Israel), escribió un inolvidable llamamiento a la rebelión masiva contra los nazis, y muy especialmente atacó la pasividad con que los judíos reaccionaban frente al peligro mortal de un enemigo que no sólo amenazaba a todo el pueblo judío en el continente europeo. Sin embargo, las primeras noticias sobre el exterminio de las comunidades judías de Lublin (Polonia), comenzaron a darse a conocer en la primavera de 1942, época en que fue acelerada la deportación ("reubicación" fue el cínico apelativo que le dieron los nazis) de las poblaciones judías de la Europa central hacia las regiones orientales, de donde comenzó a llegar información sobre campos de concentración y exterminio inaudito, no sólo por su ferocidad sino también por sus dimensiones numéricas.  

Fue entonces que entre las dirigencias de los grupos ilegales (resulta interesante analizar qué podía llegar a considerarse "ilegal" por aquellos tiempos de dantesca locura) de la autodefensa judía se llegó a la conclusión de que no se trataba de persecuciones pasajeras, sino que se trataba de un plan de exterminio puro y simple de la totalidad del pueblo judío. En la capital de Polonia, Varsovia maduró durante el mismo período la idea de una resistencia y a la misma conclusión se llegó entre otros núcleos de autodefensa judía entre la primavera y el verano de 1942, tres años después del estallido de la guerra y dos años después de la invasión nazi a la URSS, un período bastante prolongado en el que los nazis alcanzaron a ejecutar a millones de inocentes, judíos y no judíos, antes de entrar de lleno a lo que dio en llamarse la "solución final del problema judío", que no era otra cosa que no dejar un solo judío vivo sobre la faz de la Tierra. Y resulta obvio aunque digno de mención en honor de la pobre gente que no tuvo siquiera tiempo de reaccionar ante la inaudita crueldad del invasor, que en aquellas poblaciones donde en vez de encerrar a los judíos en ghettos o campos de trabajos forzados, se los llevó simplemente a un barranco, se los obligó a cavar sus propias fosas y se los mató sencillamente de unos cuantos balazos (como en Babi Yar) que hubo quienes, como en el caso mencionado, no tuvieron ni siquiera tiempo de suponer que podían oponerse contra semejante fuerza asesina. Varsovia, Bialistok, Vilna, como ghettos urbanos, o Sobibor, como campo de concentración, exterminio y trabajos forzados, fueron centros en los que el factor tiempo jugó un factor preponderante. Hubo tiempo para pensar, para madurar, para "darse cuenta". Por ese motivo, cuando los nazis decidieron terminar con la farsa húngara e invadieron Budapest, corría ya el año 1944 y los exterminadores estaban mucho más "experimentados", ya que encerraron a todos los judíos de Budapest en un ghetto, y en seis meses, en una operación que ni el mismísimo Dante Alighieri hubiese imaginado, exterminaron a más de 450.000 judíos húngaros en la bien aceitada máquina de muerte montada en Polonia "para la gloria del reich". En una palabra: el Levantamiento del Ghetto de Varsovia les enseñó a los nazis que no hay que tener a los judíos encerrados mucho tiempo, porque se rebelan. 

Existía una gran diferencia entre la lucha de los grupos no-judíos y los judíos. Los nazis intentaban, a veces, ganar la simpatía de la población de los territorios que iban ocupando, mientras que los judíos eran considerados y tratados como enemigos por el simple hecho de ser judíos. Por otra parte, el establecimiento de campos de concentración y de exterminio donde la mayoría absoluta de los allí remitidos y recluidos eran judíos fue argumento suficientemente convincente para los dirigentes de las comunidades de que se trataba de un plan de exterminio metódico. 

De todos modos, la diferencia entre los métodos y recursos de lucha de los  resistentes judíos y los no-judíos era en cierto modo muy pronunciada. Los resistentes no-judíos luchaban por recuperar su independencia política y por el restablecimiento (o el establecimiento si se trataba de un orden nuevo) de un determinado orden social y nacional en sus países respectivos. Pero no es mi intención extenderme en este aspecto del análisis. En realidad, quisiera referirme a la tragedia de la resistencia judía con respecto al medio ambiente que la rodeaba en muchos lugares de la Europa ocupada. Los resistentes judíos carecieron en muchos casos, como el de Varsovia, del apoyo y la ayuda de la población local y debieron luchar, salvo honrosas expresiones, absolutamente solos y aislados y como minoría nacional contra un enemigo implacable que poseía todos los elementos para una victoria decisiva. La opción de los judíos no fue "luchar o someterse": a los judíos les quedaban tan sólo dos alternativas: la de "someterse o morir" o la de "luchar y morir". Dadas estas opciones, la lucha traía aparejada la implacable ausencia de perspectivas, aunque los luchadores judíos sabían que defendiendo su derecho a vivir defendían también la dignidad y el honor de su pueblo. No olvidemos, por otra parte, que lamentablemente los grupos de partisanos que si bien luchaban contra los nazis también estaban infectados por el germen del antisemitismo y se mostraron más bien renuentes a colaborar con la resistencia judía armada. 

(Continuará)

El olvido, la memoria y la negación

Por encima del gran dolor que nos causa la Shoah en tanto integrantes del pueblo judío, del pueblo del libro (será por eso que las hordas hitlerianas quemaron tantos en aquella aciaga noche de 1938?), del pueblo elegido… por el exterminio de seis millones de sus hijos, hombres, mujeres, niños y ancianos, pareciera como que comienza a extenderse una nebulosa grisácea – azulina de olvido… y es ahí cuando debemos apelar a nuestras armas más eficientes, más certeras… más nobles: La memoria y el archivo. Es verdad que se ha escrito mucho sobre el tema, se han editado en numerosas lenguas, principalmente en hebreo, numerosos libros, tanto de carácter histórico como científico o literario. Se han rodado películas, se han convocado congresos… si bien los actos de recordación en las escuelas judías de la Diáspora son cada vez menos y se limitan al socorrido rito de encender seis velas, pronunciar un par de discursos, declamar uno que otro poema, derramar una lágrima e irse a casa. Y ni hablemos de las cosas que se escuchan de ciertos comportamientos de alumnos secundarios israelíes que componen delegaciones a la "Marcha por la Vida" (no todos, debo subrayar, la mayoría se comporta a la altura de las circunstancias y reacciona de acuerdo al objetivo que los educadores se proponen al llevarlos a semejante experiencia). Pero cuando nosotros, la primera generación que vino al mundo prácticamente sobre las cenizas de la Shoah, notamos que en la Diáspora la Shoah se recuerda con una frecuencia cada vez menor, dialogamos con nuestra conciencia (cosa que sucede muy raras veces, reconozcámoslo) seguimos buscando la forma de justificar estas actitudes. 

Nos decimos, entonces: no podemos llorar y recordar a los muertos cada instante del resto de nuestras vidas. Tampoco podemos recargar la capacidad de dolor y sufrimiento de nuestros hijos y nietos (en especial quienes unimos desde hace decenios nuestros ya un tanto provectos destinos al Estado de Israel), que no son capaces de imaginar siquiera la magnitud de ciertos horrores, y menos aún de comprender la necesidad de llorar las muertes ocurridas hace ya varias décadas. Por otra parte, nos decimos: nosotros, la gente ya mayor de edad, hijos e hijas de quienes lo han sufrido en carne propia y nos lo han transmitido con la fuerza que sólo una aguja hipodérmica puede transfundirnos sangre en las venas hasta (como en mi caso personal, como hijo de un orgulloso soldado judío combatiente, he llegado a casi sentir en mis fosas nasales el hedor de los hornos, me he despertado a veces por las noches después de haber tenido pesadillas por relatos que había escuchado pocas horas antes de sobrevivientes del horror) hacernos casi sentirlo en carne propia… somos hijos y nietos de los muertos, esos mismos muertos a los que no hay que olvidar. Por ello, tenemos la obligación moral (y religiosa, para aquellos que creen) – de recordar, de no olvidar, de relatar, de explicar, y en consecuencia, de transmitir los recuerdos que nos fueron transmitidos por quienes caminaron el horror e hicieron equilibrio en la cuerda floja de la pesadilla. Por más que nos duela, por más que sintamos que no siempre se nos escucha con la misma unción y con la misma atención, toda palabra, todo detalle, toda imagen graficada mediante el relato debe ser arrancada de las tinieblas y debemos tratar que aletee de algún modo en dirección a las jóvenes mentes de nuestros hijos y nietos…

Pero al mismo tiempo comprendemos la imposibilidad de transmitir un dolor de semejante magnitud y profundidad. Nuestros hijos, nuestros nietos, no lo comprenderían… ¿o sí?

Asimismo, de repente parece como que nos damos cuenta que aquel pasado remoto comienza a tornarse borroso también en nuestras mentes, y luego viene lo peor: sentimos como que nosotros también quisiésemos olvidar. Volviendo a ese infrecuente diálogo que solemos tener con nuestra propia conciencia, nos preguntamos: acaso se puede estar de duelo durante toda una vida, podemos pasárnosla todo el tiempo en la congoja del dolor que la memoria nos provoca? Nuestra religión (o fe, o filosofía de vida, o planteo de vida, como quieran llamarlo) limita el período de duelo estrictamente a siete días… entonces, ¿por qué hacerlo a lo largo de toda una existencia?

Por otra parte, los años siguen transcurriendo, para algunos más lentamente, para otros más raudamente, para todos… implacablemente. Si nosotros los hijos ya hemos obtenido las respuestas, los nietos ni siquiera preguntan. Ojo, no preguntan porque no saben, sus frescas y dulces mentes esperan ávidas el alimento de la memoria, el néctar del testimonio. Todo está escrito y explicado en los manuales de historia, en los filmes testimoniales, en las Marchas por la Vida… Nosotros, la generación inmediata a la desventurada que le tocó vivir el horror, nos damos cuenta que a pesar que los tizones encendidos del Averno nos pasaron raspando, somos en cierto modo como el ramalazo de una historia trágica… pero remota, muy triste, pero distanciada por el implacable paso de los años. ¿Ríos de sangre humana? La prensa actual aporta cientos de "modernos" ríos de sangre humana. El período de matanzas, masacres y conflictos sangrientos no ha concluido y parece que tiene para largo. Los ecos nos llegan en especial de la sufrida África, del continente asiático, en especial de un Irak bañado en la sangre de sus propios y desventurados pobladores. Las masacres en la desgarrada Yugoslavia ya se han acallado hace tiempo, nos llega el trueno de las masacres en África, la prensa nos trae diariamente y pomposamente, "noticias de los frentes de batalla". Claro que ni la moderna CNN, ni la FOX, la nueva "Al Jazheera" no hablan de "intentos de exterminio". Son sólo "luchas armadas…"

Ya nadie construye cámaras de gas. Hay métodos de exterminio más rápidos, más eficaces… más limpios. Además, la Shoah tuvo lugar hace tanto tiempo…

Esto ya es historia. Uno que otro historiador y/o estudioso, judío en primera instancia, seguramente manifestará su interés por el tema. Además, ya existen en varios rincones del mismo mundo que calló ominosamente mientras la Shoah se iba llevando a cabo, infalible y fatal como la marcha de un astro, museos en los que se exponen material testimonial y/o del otro, de modo que los científicos a quienes pueda interesarle el tema, pueden obtener respuestas a los interrogantes derivados de sus investigaciones. Repito: se trata de estudios e investigaciones, no de sentimientos. Ni tampoco de sufrimientos por lo ocurrido hace casi sesenta años… 

Tan sólo aquéllos que lo han vivido, y en cuya memoria siguen palpitando los gritos, el horror, el dolor y por qué no, un cierto sentimiento de culpa (¿por haber sido elegido por el destino para sobrevivir? ¿Por no haber podido tomar parte activa en la lucha armada?), se acuerdan de los horrores… y hacen lo posible… por olvidar. 

Resulta, empero, que con el correr del tiempo los acontecimientos actuales siguen constituyéndose en una advertencia, en una severísima y concreta amenaza, en una prohibición absoluta y concreta de pasividad u olvido. Por supuesto que muchos cambios se han producido tanto dentro del pueblo judío como en el mundo que nos rodea. Y si bien en casi todo el mundo las comunidades judías gozan – por lo menos formalmente y en apariencia – de todos los derechos en pie de igualdad con todas las otras nacionalidades y grupos étnicos, en algún que otro país aparecen, inesperadamente, brotes del antisemitismo más cruel e inhumano, a veces hasta asesino, que se basa en las mismas teorías y enseñanzas que han engendrado al nazismo.

¿La historia se repite? ¿La historia puede repetirse? ¿La historia puede repetirse? La respuesta es categóricamente SÍ. En Teherán se reunió un absurdo, ridículo e imbécil CONGRESO PARA LA NEGACIÓN DEL HOLOCAUSTO (sic), presidido por el inefable caudillo iraní Ahmedinag'had

(El mejor exponente del viejo proverbio criollo "más peligroso que mono con metralleta") al que concurrieron representantes de países adelantados, cultos y progresistas, como Francia (sic). Pero lo peor de todo es que a ese "congreso" concurrieron judíos… si, caro lector, leíste bien, judíos, representantes de esa caterva que descaradamente se auto titulan "judíos" viven en Jerusalén y se hacen llamar Neturei Jarta (perdón… Neturei Karta, acto fallido), niegan sistemáticamente al Estado de Israel, niegan el sionismo, niegan la Shoah, niegan… y es terrible verlos estrechar la mano de quien quiere reventarnos como a batracios, y a la hora de hacerlo no va a distinguir entre judíos orientales y ashkenazim, laicos, religiosos… o Neturei Jarta. Esos imbéciles que ni siquiera merecen ser llamados judíos no entienden que a la hora de matar, los nazis no hicieron distingos: los hornos acogieron alegremente a todos, sin distinción, y los neturei jarta no son ni fueron la excepción. Y ahora ver que un judío pretende negar la Shoah, un evento que segó la vida a tantos millones de desventurados, y que una banda de mal nacidos intenta por todos los medios negar que sucedió… para volver a cometerla con la mayor de las impunidades.  Por eso debemos estar alertas y mantener nuestras dos armas más efectivas siempre bien calibradas y aceitadas: la memoria y el archivo, pero por sobre todas las cosas la memoria. Ahora que el malvado descubrió que negando lo que sucedió se puede mandar lo sucedido al olvido, debemos estar más unidos que nunca, luchar contra los enemigos tanto de afuera como de adentro, y defendernos de los negadores de la Shoah como de los mismos nazis que la cometieron y no trepidarían en volver a cometerla, corregida y aumentada. 

DESPIERTA, ISRAEL.

LO IANUM VE LO ISHÁN SHOMER ISRAEL. (1)

NO OLVIDAR… NO PERDONAR.

Kaf Tet Benovember – 29 de noviembre

Pasado mañana el Estado de Israel tendría que festejar y recordar con unción y con la misma intensidad y entusiasmo con que se festeja el día de la Independencia (Yom Haatzmaut), uno de los episodios claves en su historia, una circunstancia crucial y decisiva, uno de los pilares que constituyeron los cimientos mismos de la Medinah. Me estoy refiriendo a la votación en la ONU respecto de la partición de Palestina (o Eretz Israel) en dos estados, uno árabe y otro judío. Dicha votación se llevó a cabo 30 años después de la famosa declaración de Lord Balfour en Gran Bretaña, al inaugurarse la colonia Británica en Palestina. Dicha declaración decía sencillamente y sin vueltas, que Palestina debía dividirse en dos estados, uno judío y otro árabe. Y así, 30 años y 6 millones de muertos después, esa pregunta llegó a la flamante Organización de las Naciones Unidas y fue sometida a votación. En nombre de la historia y de la memoria, aunque casi todos nosotros tenemos grabados a fuego los resultados de esa votación, aquí los recuerdo: 33 países votaron a favor de la Partición, 6 países en contra (Grecia fue el voto más inexplicable entre ellos) y 13 se abstuvieron (que era casi como decir "no" y entre ellos... Argentina). Cada vez que escucho la grabación del representante de Brasil ante la ONU, Oswaldo Aranha contando los votos, me dan escalofríos. Pero esa votación, que fue uno de los primeros clavos en el ataúd de la opresión y la orfandad nacional del pueblo judío, costó mucho. Hubo que esperar un Holocausto, hubo que convencer gente, negociar, pedir, ir, venir... pero finalmente se logró dar ese importantísimo primer paso.

Ya al otro día de la votación se empezaron a escuchar voces discordantes tanto del lado judío como del (obvio) lado árabe. Muchos residentes del Yishuv (Comunidad) en Eretz Israel expresaron su disconformidad con la votación, porque el arreglo territorial era casi ridículo: un territorio más chico aún que el que quedó delimitado en el acuerdo de Rodas de 1948 (no se iba a recibir ni Wadi Ara ni Nazareth, por ejemplo), pero la dirigencia judía dijo "está bien, aceptemos, lo importante es declarar la independencia y poner en marcha de una vez por todas el Estado de Israel". Los árabes (sí, los mismos ascendientes de aquellos árabes que después se sumaron al estado de Israel como ciudadanos, algunos de ellos plenos) pusieron el grito en el cielo: la dirigencia árabe seguía en sus trece de pretender que toda la Palestina era de ellos, y de llevar a todos los judíos hasta las entonces no tan contaminadas aguas del proceloso Mar Mediterráneo e indicarles la dirección hacia el Occidente en la línea del Horizonte, hacia la que todos los judíos tendrían que dirigirse nadando, pero eso sí, sin derecho de volver a las playas israelíes.


Craso error de la dirigencia árabe, por supuesto. Por quererlo todo, casi se quedan sin nada. Porque al poco tiempo de la Partición, curiosamente, Su Graciosa Majestad Británica decidió que no tenía nada que hacer en Palestina, y en tiempo récord desmanteló la colonia y se fueron con el león rampante y la música de las gaitas escocesas a otra parte. Y al otro día en que Sir Alan Cunningham dijo en el Puerto de Yaffo "Good bye" y enfundó la mandolina, el Viejo, es decir Ben Gurion el Grande, con la voz firme pero emocionada le gritaba a todos los que trataron de matarnos y no pudieron que "declaramos por la presente el surgimiento de un Estado judío en Eretz Israel, que será el Estado de Israel". Fue un viernes por la tarde, antes de la entrada del Shabat, en un edificio que se llamaba Beit Ha'am en Tel Aviv, ciudad que tuvo el honor de ser sede del cumplimiento de un sueño de dos milenios, porque ese día, Jerusalén ya estaba siendo bombardeada. Y ya al otro día, siete países árabes armados hasta los dientes junto con toda una turba que nunca nos quiso aquí invadieron el modesto territorio que nos había tocado en suerte, esa pequeña chacarita de D´s que parecía que ni eso nos iba a quedar después de tanta sangre.

 
Pero a costa de casi 7000 muertos, muchos de ellos sobrevivientes de la Shoah que bajaron del barco que los trajo del infierno, recibieron un arma y fueron a defender algo que tantos años soñaron como un refugio de paz y bonanza y del que les quedó tan solo una parcela de tierra y una modesta lápida.

Lo que vino después todos lo sabemos: la guerra se ganó, el tratado de Rodas fue bastante injusto con nosotros, pero bueno... el territorio era un poquito más grande que el propuesto por la partición. Y la Medinah salió a caminar ese camino de mil millas que comenzó con un paso que fue el dado el 29 de noviembre de 1947.

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Revolviendo papeles encontré un texto que tengo guardado y me parece muy interesante, lo comparto, seguramente muchos lo conocen... es algo breve, pero dice más que mil palabras.


"El peor analfabeto es el analfabeto político. Él no oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. Él no sabe que el costo de la vida, que el precio del poroto, del pan, de la harina, del zapato y de los remedios dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales."

Bertolt Brecht

Una muchacha, un desconsuelo... y once años de ausencia 

Mañana a la tarde, 4 de noviembre y también en "Motzaei Shabat" (la salida del Sábado) como entonces, se llevará a cabo el acto de homenaje a Ytzjak Rabin, a once años de su cobarde y despreciable asesinato a manos de alguien que se supone es un correligionario, un compatriota, no sé, algo así, del entonces Primer Ministro de Israel.

El autor de estas líneas estaba en el momento del terrible crimen lejos, muy lejos de la plaza de los Reyes de Israel, hoy Plaza Rabin, y cuando llegó la aciaga noticia (lo recuerdo como si fuese hoy: había comenzado en el canal 1 la proyección de un filme baladí y pasatista, y las imágenes de ese encuentro en la plaza, uno de los tantos para reafirmar los deseos de paz y convivencia que todos aquellos que confiábamos en Rabin esperábamos que Israel iba a lograr al fin, llegarían en cuestión de minutos, cuando empezaron a aparecer los "rollers" con fragmentos de información que no preanunciaban nada bueno) no lo pude creer… al principio muchos de nosotros pensamos que se trataba de un atentado, que un terrorista, un fundamentalista musulmán o algo así, había disparado sobre Rabin,. Pero algo no encajaba en todo el asunto, algo no se entendía muy bien… hasta que se aclararon las cosas, y nos enteramos que fue un ciudadano de nuestro país, un judío, quien descargó tres balas a quemarropa y por la espalda sobre quien parecía haber encontrado la clave de la paz y la convivencia en Medio Oriente

Después de una noche terrible, llegaron al otro día los funerales. Todos los que los vimos recordamos lo surrealista de la presencia de líderes de países hasta hace horas enemigos irreconciliables de Israel, la extraña presencia del solideo (kipá) en la cabeza de un anonadado Bill Clinton, los siempre severísimos y duros rasgos del rostro de Hossni Mubarak, el presidente de Egipto, luchando contra una emoción difícil de dominar… Pero a la hora de los discursos de despedida (de los que recuerdo uno brevísimo pero lleno de contenido: el "Shalom, Javer" de Bill Clinton), de todos los que se pronunciaron rescato uno, uno solo, y tengo el alto honor de traducirlo aquí para ustedes al castellano: el discurso de Noah Rabin, la nieta del guerrero de la paz caído en cumplimiento del deber, una dulce criatura que ese primaveral y casi caluroso día sólo quiso decirle a todos del dolor que le producía haber perdido a su abuelo, a su Saba Ytzjak:

 

"Perdónenme que no quiera hablar hoy sobre la paz. Hoy quiero hablar de mi abuelo.

Siempre se despierta uno de una pesadilla, pero desde ayer sólo me despierto a una pesadilla. La pesadilla de mi vida sin él – y eso es algo imposible de asimilar.

La televisión no cesa de transmitir tus imágenes, y eres tan tangible… que casi puedo tocarte. Pero tan sólo casi… porque ya no podré hacerlo.

Abuelo, fuiste la columna de fuego al frente del campamento, y ahora nosotros quedamos solos en el campamento. . . y cuánto frío tenemos, y cuánta tristeza. Yo sé que la gente habla en términos de desastre nacional, pero cómo podrías consolar a todo un pueblo o compartir con ellos tu dolor personal cuando abuela no cesa de llorar y nosotros permanecemos mudos, sintiendo el vacío gigantesco que se produjo con tu ausencia.

Muy pocos te conocieron realmente. Ellos podrán hablar aún mucho sobre ti, pero siento que no tienen la menor idea de lo inmenso del dolor, el desastre… y sí, esto fue un holocausto, por lo menos para nosotros, la familia y los amigos que quedamos, sólo tu campamento, sin nuestra columna de fuego.

Abuelo, tú fuiste y serás nuestro héroe.

Quiero que sepas que siempre que hice algo te tuve frente a mis ojos. Tu respeto y tu amor nos acompañaron en cada paso y en cada camino, y siempre vivimos a la luz de tus valores. Nunca abandonaste a nadie, y ahora te abandonaron. Y aquí estás, mi héroe eterno, frío y solitario, y no puedo hacer nada para salvarte. Y eres tan maravilloso…

Más importantes que yo ya se han despedido de ti, pero ninguno de ellos tuvo el privilegio de esa caricia de tus manos cálidas y tiernas, ese cálido abrazo que estaba reservado sólo para nosotros. Tu media sonrisa, que tanto siempre me decía, esa misma sonrisa que ya no está y se congeló contigo. No siento deseos de venganza, porque mi dolor y mi pérdida son tan grandes… muy grandes. La tierra se abrió bajo nuestros pies, y nosotros tratamos de alguna manera de permanecer en ese vacío que quedó, pero por ahora no podemos lograrlo.

No me siento capaz de finalizar, pero por lo visto una mano extraña, la mano de un miserable, ya finalizó por mí. Sin otra alternativa me despido de ti, héroe, y te pido que descanses en paz, que pienses en nosotros y nos extrañes, porque nosotros aquí abajo te queremos mucho. A la hueste de ángeles del cielo que te acompañan ahora, le pido que te cuiden bien, porque te mereces tan gloriosa custodia.

Te queremos, abuelo… siempre."

Esas fueron las palabras de Noah, su nieta, dichas con dolor, con desconsuelo, la voz ahogada por el llanto, y creo que fue el epitafio más dulce, sencillo y eficaz que un grande supo merecer del ser que quizá más lo quiso en su vida: su nieta. Y creo que leerlas en castellano y reflexionar sobre el dolor inconsolable de la entonces casi adolescente Noah puede ser una opción válida de homenaje a un prócer inmenso, al que cada año se lo extraña más, como líder y como persona.

Ytzjak Rabin: Bendita sea tu memoria, por siempre.

Una canción, un recuerdo... y una realidad (Segunda nota)

La canción: "Las cosas que me alejan de ti".

El cantante: Django.

El estribillo: "Estas, son las cosas que día tras día, me alejan… de tu corazón, querida mía, amada mía…"

Y bien,  recién termino de indigestarme con el noticiero.

A veces uno sabe que es adicto a cosas que lo perjudican, que le hacen daño… como por ejemplo la adicción que tengo a los noticieros, a los diarios, a escribir sobre actualidad, sobre cosas que me molestan, que me duelen… pero atacado por una inexplicable y demoníaca vehemencia, vuelvo todos los días a lo mismo: noticiero, mala sangre, su ruta.

Quería hacer de esta nota un homenaje a Ytzjak Rabin, ante la inminencia de otro aniversario. Pero el benemérito canal dos decidió que hoy, a cuatro días nada más del triste recordatorio, mencionar únicamente el "problema que se suscita si el presidente Katzav anula o no el evento en la Casa Presidencial", dada la vergonzosa e imperdonable imagen que tenemos que mostrar al mundo de alguien que tendría que ser ejemplo de ejemplos… o por lo menos un poco más prolijo. Pero de eso hablaremos en otro momento. Y por supuesto, un grande como Rabin merece una nota aparte, que seguramente publicaré la semana que viene… me interesa, caro lector, ver, apreciar y sentir cómo transcurrirá este aniversario, dadas las terribles, asqueantes y vergonzosas circunstancias que lo rodean. Este decimoprimero aniversario tiene una coincidencia macabra y sugestiva a la vez: Cae sábado de noche (motzaei  shabat), como aquella terrible, aciaga y no tan lejana noche, en el tiempo y la memoria.

Hubo una noticia (¿una sola?) que me golpeó en la cara como un cachetazo, y está relacionada con la inminente "Marcha del Orgullo" a llevarse a cabo en la ciudad de Jerusalén. Y no te creas, caro lector, que voy a hablar de quienes llevarán a cabo esa marcha: al fin y al cabo esta nota no viene a abrir juicio sobre la forma de vida y el comportamiento de esta u otra comunidad de seres humanos con las que se conforma el conglomerado humano que puebla nuestra Medinah. Si bien tengo mis ideas como todos las tienen respecto de sus identidades sexuales, de la singular naturaleza de sus vidas cotidianas, del prejuicio y la ignorancia con las que tienen que medirse día a día, con la interpretación que tienen respecto de cómo formar una familia y criar hijos (uno de los puntos más delicados en cuestión) este "notero" (con el permiso de Roberto Arlt, dueño y creador de un vocablo tan lindo) quiere referirse exclusivamente a las preocupantes y aparentemente terribles repercusiones que pueden llegar a tener lugar por esta marcha. Se habla de gente armada con palos, de elementos que esperarán, al mejor estilo de las invasiones inglesas, a los protagonistas del desfile desde los techos de los edificios con huevos podridos y fruta podrida con hojitas de afeitar adentro (sic)… y los que tenemos memoria sabemos que todavía está fresco, muy fresco en el recuerdo de quienes lo vimos, cómo uno de esos despreciables elementos fundamentalistas apuñaló a un integrante del desfile en plena marcha… que casualmente era sólo un "straight"  simpatizante.

Indigna, por ejemplo, que las verdaderas víctimas de este próximo conflicto van a ser 9.000 policías destacados para "cuidar el orden" en dicha marcha, lo que los distraerá de otras minucias tales como correr a arrestar a un ladrón o a un violador, evitar que siga aumentando el número de víctimas en los accidentes de tránsito, en fin dedicarse a cosas un poquito más acorde con sus funciones.

Indigna, por ejemplo, ver que de repente dos comunidades irreconciliables, como los judíos ortodoxos y los árabes musulmanes, encontraron un denominador común para llenarse la boca con las palabras "alianza en pro de la moral", y dar de este modo rienda suelta a un fundamentalismo digno de mejor causa. Y ésto es algo que especialmente me da asco, y ese asco que siento es un poco el nudo gordiano de esta nota.

Indigna, por ejemplo, ver como una comunidad a la que nadie le niega su derecho a existir, ignora en forma tozuda los alcances que pueden llegar a tener las palabras "provocación" o "ubicación" o "convivencia".

Pero por sobre todas las cosas, indigna el inmenso centimil del que siempre disfrutaron estas cosas en los noticieros.

No basta con el caso Amir, no basta con el caso Katzav, no basta con la sangre etíope en los tachos de basura, no basta con la olímpica desfachatez con la que nuestros gobernantes se dirigen a veces a nosotros… también tenemos que soportar ésto.

Estas… son las cosas que día tras día, me alejan de tu corazón, querida mía, amada mía… mi amada Israel. 

Así nos va.  

 

Una canción, un recuerdo... y una realidad

Hace muchos años, caro lector, para ser más exactos en la década de los '60 del siglo pasado (del siglo pasado… ¡uf! ¡Empiezo a sentirme una reliquia arqueológica!) se organizó en el paese lontano, en la televisión, un fatuo y frívolo "Festival Buenos Aires de la Canción", bajo el molde al que también Israel y otros países nos tenían resignados. Unas cuantas canciones se presentaban, tres llegaban al pináculo de una fama que no siempre estaba asociada a la calidad de la composición melódica o a la coherencia creativa de la letra. Y en prueba de lo que acabo de mencionar, recuerdo claramente el desarrollo de ese "festival" que fue un típico exponente de la industria del "pan y circo" destinado a que la gente compre discos determinados y viva en la nebulosa de la indiferencia, la frivolidad y la bajísima pretensión de calidad musical… sí, caro lector, más de uno de ustedes se apresta a llamarme "snob" o algo peor… pero quienes se acuerdan de las dos canciones que mencionaré más adelante y que revivirán en la memoria de mis caros lectores coetáneos, entenderán que un poco de razón… tengo. Volviendo al relato, en el mencionado festival se presentó un entonces casi ignoto cantante ítalo español al que se conocía con el apodo artístico de "Django" con una canción que se llamaba "Las cosas que me alejan de ti". No sé qué raye hizo presa de este humilde servidor, pero justamente esa canción se me ocurrió grabarla en una cassette. Y ya desde la primera vez en que esa canción salió al aire, en vivo y en directo, me cautivó. Una melodía eficaz, una letra sencilla y clara, que decía muchísimo con palabras lisas y llanas. El estribillo decía simplemente: "Estas… son las cosas que día tras día, me alejan de tu corazón, querida mía, amada mía…" y la letra era una enumeración de eventos por los cuales el entristecido autor sentía que cada vez se alejaba más del corazón de su amada… su amada patria, su amada tierra: "morir en cualquier frente" "una fiesta, mil invitados" "más corruptos que ministros". Por supuesto, en esa época el teleespectador era poco menos que un simple número en la ensalada de rating que los capitostes de la televisión de entonces engullían sin la menor vergüenza, razón por la cual no se votaba… "¿votar? ¿Qué es eso? Nosotros los miembros del jurado decidimos por vosotros, gaznápiros…" Así que por supuesto que esa canción no figuró ni por las tapas, cuando fue la que más le gustó al público (Y no lo dice un humilde servidor, lo dijo en su momento la empresa Gallup Argentina de estadísticas), pero los señores del jurado, temerosos del "qué dirán" y de que la gente se ponga a cantar una "canción de protesta", votó por un mamotreto olvidable y frívolo, que creo que se llamaba "La nave del olvido" o algo así. "Las cosas que me alejan de ti" no figuró ni siquiera, y fue la que la gente más hubiese votado de poder hacerlo. 

Hasta aquí la anécdota, con la que espero no haber sido muy pesado, tratándose de un recuerdo de mi remotísima adolescencia. Pero el hecho de haberla compartido con ustedes tiene un motivo. De un tiempo a esta parte, esa canción no deja de sonar en mi mente (no tengo la versión grabada, lamentablemente, pero mi memoria a veces es prodigiosa): no son pocas las cosas que están sucediendo en nuestra querida, sufrida y vapuleada Mediná, que, en definitiva son "las cosas que me alejan de ti…" y no voy a entrar en detalles y enumerar las cosas que me molestan, que me duelen, que ahondan la grieta entre los corazones, no le voy a hacer el juego a quienes están esperando que muestre uñas de ideología política o garras de problemas sociales… no, caro lector, estoy un poco cansado como para entrar ahora en detalle de todo lo que me duele. Pero hay algo, y ese algo sí es una cosa que me aleja del corazón de mi país: que alguien que tuvo la oportunidad y la autoridad de impedirlo, permitió con soltura digna de mejor causa el magnicida asesino Yigal Amir disfrute de una prebenda que muchos otros en iguales condiciones jamás tendrán y no porque se lo merezcan más o menos que él… ¿cuántos presos convictos por homicidio pudieron reunirse, casarse, procrear, encontrarse de la misma y confortable manera que Yigal Amir con la señora Larissa Trimbowler? ¿Cómo puede ser que alguien que se llama periodista haya escrito en defensa de Yigal Amir que "tiene derecho…" qué derecho? ¿Y el derecho a la vida que tienen las víctimas de los asesinos? ¿Qué tenemos que entender acá, que a Yigal Amir se le dio un premio?

En nuestra Mediná, salvo casos muy específicos y muy determinados, no hay pena de muerte. ¿Por qué? Porque la muerte no tiene arreglo. Y he aquí una terrible contradicción en todo este asunto: se le concede la vida y la posibilidad de disfrutar del sublime acto de crear nueva vida a alguien que la quitó a otro ser humano sin motivo alguno, y no me vengan con la estupidez de decir que el que mata en defensa propia, o el que libra una guerra, ok? Me refiero al homicida confeso, al genocida obvio… Yigal Amir es un homicida confeso, y hasta está orgulloso de lo que hizo. Permanecerá en prisión hasta que venga alguien, decida que puede salir en libertad, saldrá al aire libre… y seguirá pensando que lo que hizo está bien. Nunca se va a arrepentir. Parafraseando a la canción mexicana "y si vuelve a nacer, él lo vuelve a matar…" Y ahora, a un ser detestable como Yigal Amir se le concede la oportunidad de procrear, de tener un hijo… ¿alguien puede explicarme qué sentido tiene esto? ¿Traer al mundo a un chico al que todos señalarán con el dedo como el hijo del asesino? Cuando vaya a la escuela va a ser distinto, cuando vaya a la secundaria va a ser distinto, cuando quiera vivir su propia vida… va a tener que vivir la que la sociedad que permitió que nazca le fije con sus reglas inexorables. Yigal Amir mató dos veces: mató a Rabin y con él a la mejor y más tangible posibilidad de paz y prosperidad que pudimos tener en esta tierra, y mató a su futuro hijo antes de que este nazca: lo mató en el sentido que lo trajo a un mundo que le va a aplicar una marca de Caín ya desde antes de salir al exterior, lo mató porque ese futuro ser humano es el símbolo de la descendencia del mal para muchos, será la "semilla de la maldad" aunque quiera, intente y logre ser la mejor persona del mundo. Haberle permitido al despreciable Yigal Amir tener la oportunidad de reunirse con su "esposa" y de tener hijos… es una de las cosas que más intentan alejarme del corazón de mi amada… de mi amada Israel. 

Así nos va.

Acuarelas Israelíes                                                     Primera Nota

  

De peatonales, artesanías y buen gusto                              

Caro lector, con este modesto título y a modo de introito, permíteme compartir contigo una serie de experiencias que los años sólo pueden enriquecer, y son las postales, las fotos y las aguafuertes que sólo el alma de alguien que siente que los pies le hormiguean y la tierra tiembla bajo sus pies puede entender y atesorar nítidamente en los ya añejos fondos de su nítida e incólume memoria: las indelebles experiencias de viajes, paseos, caminatas… en fin, como decía Machado "se hace camino al andar…" y el camino a veces, no es de mil millas, ni siquiera de una: a veces el camino son unas pocas cuadras de nuestro propio hogar. Como en este caso.

Salimos, como todos los viernes a la mañana, con Lidia, mi compañera desde hace cuatro años para toda la vida, sin rumbo predeterminado. Alguna comprita para el Shabat, algún trámite bancario que no se alcanzó a hacer en el tráfago semanal, pero sobre todo e infaltable, el paseo por la peatonal de Beer Sheva, flor en medio del tórrido desierto, ciudad de la que ya les hablaré un poco más en detalle en alguna próxima nota. Como les contaba, dirigimos nuestros pasos a la Ciudad Antigua (Ir Haatiká) para pasear especialmente por la calle Histadrut, la peatonal de Beer Sheva, que hasta la llegada de los shoppings conoció épocas un poco más esplendorosas y pujantes. Pero bueno, ya vendrán tiempos mejores… Como les decía, nuestros pasos nos fueron llevando a la populosa romería que todos los viernes se forma alrededor de los puestos de venta, en su mayoría artesanías y regalos, el infaltable vendedor de CDs… Y cada puesto de artesanías tiene su color especial, su belleza propia, hay de todo tipo: artesanías en madera, en metal, en cuero… hasta hay un puestito – joyería, donde una simpática pareja sudamericana, Dona y Walter, tienen un muestrario que al verlo dejás de extrañar a la calle Libertad, o los míticos Isa y el Sabra, con sus artesanías pintadas a mano… pero de ellos hablaremos en una nota, ya que cada uno de ellos así se lo merece.

Caminando bajo el tórrido, insolente pero maravilloso sol del Neguev, buscando la campechana y hospitalaria sombra de los toldos de los pintorescos puestos y disfrutando del "aroma" de un restaurante oriental cercano, este caminante se encontró de pronto frente a un puesto más bien pequeño y modesto, pero lleno de "jamsot" (1) y demás adornos para colgar… algo nunca visto por lo lindo. Un muestrario de destreza y arte, todo hecho con algo que parecía cristal y resultó ser un acrílico llamado "de plancha" por la forma en que se lo comercializa entre los artesanos, y metal plateado. Por supuesto que tanta lindura nos llamó la atención, y como buenos "dromamericain" que somos, nos detuvimos a mirar, a comentar y a elogiar, por supuesto que a voz en cuello, como cuadra a dos "argies" que cuando algo les gusta no escatiman ni expresión corporal ni decibeles. Y así fue que el dueño del quiosco, un simpático señor de lentes y mirada bondadosa, nos escuchó (cómo no escucharnos con nuestros vozarrones!) y se acercó, contento de poder echar algún bocadillo en "mamelushn" (2) es decir en nuestro querido idioma castellano.

Por supuesto, al principio la charla giró alrededor de las piezas en exposición (todo lo que este hombre vende es muy lindo para llamarlo "mercadería"), cuánto cuesta esto, qué es aquello… al final elegimos un par de piezas, pagamos el importe (odio regatear… debe ser por eso que nunca llego a millonario) y claro, la charla se fue deslizando, como cuadra a una charla entre argentinos, a otros temas más personales de la mano de la calidez y la sociabilidad que a nuestro modo de ser caracteriza. Entonces nos enteramos que estábamos frente a don Miguel Blinder, ni olé ni jadash pero tampoco muy vatik, aunque su soltura y fluidez en el manejo del hebreo nos hizo creer por un momento que sí lo era: "hace poco años que estoy en el país" – nos cuenta con su sempiterna sonrisa – en Buenos Aires siempre fui repuestero automotor en la calle Warnes, vine ya grande a Israel con mi mujer, recibí la jubilación, y me dije a mí mismo… ¿y ahora qué? No me voy a quedar de brazos cruzados, soy una persona activa, que le gusta trabajar, ocuparse… hasta que un día, un amigo me propuso aprender a hacer este oficio de las artesanías".  Mientras lo escuchamos desgranar su relato, nuestros ojos van deteniéndose en cada pieza, obra de sus diestras manos, y dan ganas de comprarse todos los jamsot y todos los adornos por el primor y la exactitud con que fueron creados, con poco material, bastante destreza, mucho arte… y muchísimo amor.

Don Miguel, gracias por su arte, y gracias por formar parte del colorido y abigarrado conjunto del mercado de artesanías de la peatonal de los viernes en Beer Sheva. Pero por sobre todo, gracias por haberme permitido presentarles a mis lectores su ejemplo como persona y la belleza de sus creaciones. El puesto se llama MIGUEL ART y está abierto todos los viernes en la peatonal de Beer Sheva, HaHistadrut, pegadito al puesto de CDs y cerca del mejor shawarma (3) de la zona sur, por si, como, decía Santos Leiva, "la lición noj entra con hambre".

Y para quienes no pueden llegarse hasta la feria los viernes, pero de todos modos, les interesa conocer a don Miguel, un sudamericano en Israel que hace en vez de quejarse y la obra de sus primorosas manos es la mejor prueba de que lo que hace lo hace bien y con la modestia que caracteriza a la buena gente, el teléfono es 054 – 7834407.

(1) Jamsot: (Jamsa) lit. "cinco" en árabe. En árabe coloquial, es un adorno que imita a los cinco dedos de la mano, con el que se cree que se aleja el mal de ojo y las desgracias.

(2) Mamelushn: en idish, "el idioma de mamá".

(3) Shawarma: en árabe, comida levantina a base a carne de oveja (aunque también se puede hacer de carne vacuna o de pavo) preparada en horno giratorio y a fuego lento.

Y Jag Sameaj!

Algunas reflexiones sobre Rosh Hashaná – Segunda nota

 
Hoy es el segundo día de Rosh Hashaná, el año nuevo hebreo. A esta hora temprana de la mañana, cuando todavía de todas las habitaciones de la casa afluye un sueño tranquilo y rítmico, que repara el sano cansancio de las alegrías vividas alrededor de la mesa familiar, estoy frente al teclado tratando de encontrar la forma de no caer con esta nota ni en el facilismo ni en la demagogia sentimental ni (también) en el amarillismo socorrido y barato… pero cuando dos personas te dicen "borracho"… andá a dormir. Y son muchas las personas que vienen señalando al borracho. Pero el borracho, lejos, muy lejos de irse a la cama continúa sosteniendo muy suelto de cuerpo y sin la más mínima vergüenza que nunca estuvo más fresco que hoy, llegando a decir que los que bebieron son otros.

 Todos felicitan y bendicen a todos en Rosh Hashaná. Lo veo por la calle, en mi trabajo, en el edificio donde vivo, en mi fatigada casilla de correo electrónico, atosigada de buenos deseos, de "Shonetoives", de primorosas tarjetitas con dibujitos infantiloides y melodías como "el burrito sabanero" (sic). Todos les desean a todos que el nuevo Año 5767 sea mejor que el anterior, o aunque sea "menos pior", pero nadie, caro lector, y lo repito, nadie señala la necesidad de recordar y honrar la memoria de las 162 víctimas, entre soldados y civiles, que cayeron en la última guerra del Líbano. Alguien se acuerda que la semana pasada, jueves14 de setiembre para ser más exactos, se cumplieron 30 días de la finalización de las lamentables escaramuzas pomposamente llamadas "Segunda Guerra del Líbano" y de la entrada en vigencia del cese del fuego. Ni al gobierno, ni al Ejército (Tzahal) ni a nadie se le ocurrió organizar acto alguno en memoria de los caídos en el Líbano. Como si no hubiese habido caídos. Como si no hubiese habido combates. Como si no hubiese habido soldados secuestrados. Nadie tuvo la delicadeza de poner aunque sea alguna bandera a media asta. Nadie, ni del gobierno ni de Tzahal, nadie se apersonó ante las tumbas aún frescas a colocar, en vísperas de Rosh Hashaná, alguna ofrenda floral. Ningún miembro de la oficialidad militar se presentó ante la tumba de algún caído a saludarlo haciéndole la venia que su heroísmo en combate se merece mínimamente. Y ésto, caro lector, es algo que nunca, pero nunca pasó en los 58 años de existencia de nuestra querida y dolida Medinah. De todos modos, no hace falta razonar con mucha profundidad como para darse cuenta que ni el Señor Primer Ministro Ehud Olmert, ni el Señor Ministro de Defensa Amir Peretz ni el Señor Comandante en jefe de Tzahal, general Dan Halutz, ni ninguno de los Señores ministros del gabinete tienen el valor suficiente como para presentarse frente a las sepulturas, frente a los familiares de los caídos, frente al pueblo... y mirar a la gente a los ojos. Todos se encierran en sus despachos, y tratan de limitar sus declaraciones frente a los "medios" a su "acompañar en el sentimiento a los familiares de los muertos". Olmert, que ya no sabe cómo defender su prestigio (?) político, grita por los micrófonos "dejen tranquilos a los heroicos soldados de Tzahal…" y con el mismo aliento y con un cinismo y una hipocresía dignos de mejor causa agrega que "tampoco hay que atacar al Comandante en Jefe de Tzahal (con el que, nótese el pequeño detalle, hace tiempo que ni habla)". ¿Más? ¿Quieren más perlas de nuestro inefable premier? "Yo no cometí errores significativos…" "si los hubo, fue en el ámbito militar…" ¿Cómo? ¿No era que a los militares había dejarlos? Y ni hablemos del memorable y malhadado "brindis" por el año nuevo en el partido Kadima, donde se hicieron presentes para hacer oír su dolida e ignorada protesta reservistas veteranos de los combates en el Líbano y padres de caídos en dichos combates. Olmert, en su estrado, más allá del bien y del mal, sosteniendo en su mano la copita ritual y con una enervante sonrisa decorando su rostro duro como el titanio, al oír los gritos de los manifestantes (que según los "medios" vinieron a "molestar") se limitó a decir "está bien… se puede protestar… se puede expresar desacuerdo…" mientras que ciertos "elementos" se apersonaron ante el grupo que vino al menos a intentar que el clamor de su voz llegue a alguien en ese festejo intrascendente e hipócrita, y mis ojos vieron algo que captaron las cámaras de canal 2 y que nunca olvidarán: matones levantando  la mano y casi agrediendo a familiares de caídos en combate, cosa que no llegó casi a suceder. Por suerte. Pero esa imagen me quedó grabada para siempre. Si el intento de agresión hubiese sido contra los reservistas… pero fue contra gente que no vino a molestar, gente que en su dolor vino a ver si por una de esas casualidades… alguien podía explicarles por qué. Pero el brindis siguió, los discursos estultos y vacíos continuaron como si nada…y si ésto sucedió en vísperas de Rosh Hashaná, cuando todo son brindis y buenos deseos… qué nos queda para los Yamim Noraim (Días Terribles) que son los 10 días que transcurren desde Rosh Hashaná hasta Yom Kipur (Día del Perdón, o Día de la Expiación), en los que cada uno debe hacer un examen de su propia conciencia y de sus actos durante el año que concluyó? Por favor, basta de hipocresía. 

Así nos va.

Un par de reflexiones para Rosh Hashaná 

Por supuesto, inevitables, infalibles y fatales, como la marcha de un astro, ya están planeando en círculos alrededor de nuestras fatigadas cabezas esas circunstancias que cada año, por una parte vienen a ponernos los nervios de punta ("¿cobrar? Jajaja!!! No tengo firma… vuelva ajarei hajaguim (después de las fiestas)") o por la otra, por qué no, alegrarnos la vida ("no te preocupes, che, el trabajo ese mandámelo para ajarei hajaguim, que igual me voy de vacaciones a Anatalya… ¿y vos?)… y uno, caro lector, que se queda cantando resignadamente "anajnu nisharim baáreeeetz… ad meah ve'esrim…" (°) se dispone a festejar la llegada de un nuevo año del calendario hebreo, tratando siempre de renovar su esperanza de tiempos mejores… aunque cada año, en el ring de nuestras almas y a la luz de los acontecimientos que se vienen sucediendo, el combate entre nuestro optimismo y nuestro pesimismo termina una vez más ganando el "pesi" por puntos… cosa que viene sucediendo hace ya varios años, pero éste año me parece que "pesi" ganó por knock out.

Me acuerdo que cuando era chico, hace ya de esto muchísimos años, festejábamos en familia Rosh Hashaná (literalmente "la cabeza del año" o "el comienzo del año"), y mi vieja solía preparar un guefilte fish (pescado relleno) para chuparse los dedos… y siempre le servía a mi viejo Z"L la cabeza del pescado, que mi viejo se dedicaba a desmenuzar y a comer metódicamente con una precisión de relojero y una devoción casi incomprensible en alguien manifiestamente secular pero tan sabio y conocedor de todo lo relacionado con el judaísmo. Y eso, ¿por qué? Una noche de Rosh Hashaná le pregunté a mi padre por qué comía la cabeza del pescado con tanto placer, y también le pregunté si le gustaba tanto, que por qué no comía eso también en otro momento que no fuese Rosh Hashaná… me sonrió con esa sonrisa que transformaba sus rasgos duros y sufridos en el rostro del hombre más querible del mundo, dirigía su mirada hacia algún punto de la mesa y empezaba a jugar modelando entre sus dedos un pedacito de miga de pan, señal que iba a empezar a hablar, cosa que a mí siempre me apasionaba, porque mi viejo hablando… decir "apasionante" es menospreciarlo. Y me explicó, me explicó por qué come la cabeza del pescado: Rosh, en hebreo, quiere decir cabeza, y la tradición decía que en rosh hashaná hay que comer el rosh, y esto no es por un simple juego de palabras: es porque cada año que empieza, cada Rosh Hashaná, tenemos que rever las cosas que pasan en nuestro rosh, en nuestra cabeza… en hebreo, rosh, tener rosh, significa también tener inteligencia, discernimiento, sentido de la justicia y de la equidad… Los Yamim Noraim (Días terribles, Días de examen de conciencia) son precisamente días de examen de conciencia, días en los que tenemos que revisar nuestro rosh y tratar de mejorarlo, tratando a la vez de mejorar nuestros actos, nuestro comportamiento… empezar el año con un poco más de rosh.

Por supuesto que eso no fue todo lo que hablamos en esa inolvidable y memorable noche de Rosh Hashaná, que por supuesto, duró hasta la madrugada, y tampoco eso fue lo que me movió a querer comer cabezas de pescado (jamás las pude ni probar)… lo que entendí esa noche es que el año comienza por el rosh, por nuestro rosh, porque todos apliquemos un poco más nuestro rosh, nuestro criterio, nuestro raciocinio… que hagamos un balance de lo que hicimos, de lo que no hicimos, de lo que podríamos haber hecho y de lo que deberíamos hacer de aquí en más. Hoy no voy a hablar ni de actualidad, ni de política, ni de geopolítica ni de real política. Esta nota es sólo para recordar y desearles lo mejor en este año que se inicia a todos mis caros lectores (Y por qué no, a mis no pocos detractores).Tengo mucho dolor y mucha bronca en el alma, en este año que termina pasaron cosas terribles, algunas que tienen arreglo y otras que ya no tienen ni tendrán remedio y como buenos seres humanos que somos volvemos a tropezar una y otra vez con la misma piedra, sabemos que todo lo que pasó en el año que culmina puede llegar a ser sólo la entrada de un banquete macabro del que el plato fuerte está sólo en camino, vemos los mismos rostros de siempre, duros como el titanio, sonreírle a la gilada brindando sin sentirse para nada responsables ni aludidos de las cosas que pasaron y están pasando y de las que son los únicos y manifiestos responsables; vemos los mismos rostros transidos de dolor y pálidos de desesperanza y nostalgia por sus seres queridos a los que parece habérselos tragado la tierra y por los que nadie parece querer jugarse; vemos los rostros tiernos de infancia y grises de hambre de tantos otros; vemos rostros… pero en todos esos rostros hay algo que no desapareció, y es, en mayor o menor grado, oculta o manifiesta, creíble o desechable… se ve una de esas circunstancias que nombré al principio de mi nota, caro lector, y que sobrevuela nuestras mentes como ave ya no de rapiña, sino como benigna devoradora de nuestros pesares… la esperanza. Todos los años nos sobrevuela para estas fechas, y está bien que así sea, pero para que sus buenos deseos sean un poquito más sólidos, más coherentes… no nos olvidemos de comer el rosh. Ayudemos a nuestra esperanza comenzando el año con un poco más de criterio, raciocinio, sentido común… y tolerancia.

SHANA HAJÍ AJLAH SHEBAOLAM

BRIUT, OSHER VE (LAMA LO) KAMA GH'UBOT… LE KUUUULAM!

Feliz año nuevo para todos!

La Shoah, el 11 de Setiembre y la memoria colectiva 

 

Hay palabras que dan miedo. Mucho miedo.

Hay otras que nos desvelan, que no nos dejan dormir, y cuando por fin logramos conciliar el sueño, dormimos sin poder soñar, o presenciamos impotentes las más espeluznantes pesadillas.

Tomemos, por ejemplo, la tan utilizada y socorrida  palabra "holocausto". Para serte franco, caro lector, la palabra "holocausto", a pesar de (confieso) haberla utilizado varias veces en mis notas, me resulta un vocablo… ¿cómo explicarte? Un poco ajeno a mi oído. En cambio, la expresión en hebreo "Shoah" se aproxima un poco más a mi sensibilidad, sobre todo cuando debemos referirnos al gran genocidio del que nuestro pueblo sufrió en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Además, y a mi leal y modesto  saber y entender, no creo que "holocausto" sea traducción fiel de la palabra "Shoah". A estar por mis fieles diccionarios, de los que suelo servirme para mejorar cada día un poco más mis aptitudes como traductor, "holocausto" transmite el concepto de "korbán olah" u "olah", cuya fiel traducción es "sacrificio absoluto", es decir, un sacrificio totalmente devorado por las llamas…

Y aquí viene el meollo de la cuestión. Trataron de matarnos a todos en ciertas partes del mundo, pero no lograron hacernos desaparecer. Nos infligieron golpes terribles, una y otra vez, hasta llegar al inasible e incomprensible genocidio de la aciaga década del '40, para nuestro pueblo la más infame de todas las décadas… pero el pueblo judío, diseminado o aglutinado, con Estado propio, como ahora o sin él, siguió y sigue existiendo… ¿y cuántos pueblos, caro lector, han desparecido durante los milenios de nuestra empecinada lucha por nuestro incuestionable derecho a  la existencia? No me animo a echar mano de las estadísticas, pero fueron muchos. Ya desde mi cada vez más lejana adolescencia que recién había comenzado a frecuentar las frías y lúgubres aulas del colegio Nacional, cuando tuve el privilegio de tener como profesor de historia un grande como lo fue el Dr. Juan Carlos "Pipa" Astolfi y me bebía con avidez cada una de sus palabras (esa y la de música eran las únicas clases en las que me molestaba el sonido del timbre llamando a recreo), ya desde entonces, además de haber aprendido a amar a esa anciana sarmentosa, arrugada y aparentemente tediosa que se llamaba Historia, también comenzó a llamarme poderosamente la atención el hecho de pertenecer a un pueblo cuyos orígenes, nociones, costumbres, etc. se estudiaban en la forma somera que el apretado programa oficial lo permitía, pero que a diferencia de otros pueblos, que parecía que a cierta altura de la soirée se los tragaba la tierra y esperaban pacientemente a ser redescubiertos por algún arqueólogo. En resumen: podemos llegar a la conclusión, y para eso basta con echar un vistazo a cualquier libro de historia, que nosotros, el pueblo judío, hemos sobrevivido a muchos enemigos mortales que alguna vez tuvieron visos de nación o de reino o de imperio o de país o de comuna, pero cuyos nombres es dable encontrarlos sólo en los basurales de los recuerdos de la humanidad.

Quizá lo dicho nos cause un cierto alivio… pero no podrá borrar la pena. Quienes sobrevivieron a esas grandes hogueras, recuerdan a sus mártires en cada momento de su paso por el resto de sus vidas, y dentro de ese oprimente e inasible dolor común, siguen ardiendo las penas personales de cada uno. Son penas que tienen nombres y rostros bien definidos, y quienes se dedican a escribir sobre el "holocausto" se dividen en dos grupos: los que lo vivieron, lo sintieron y lo sufrieron en carne propia y quienes leyeron sobre el tema en alguna parte – libros, artículos, ensayos o tratados enteros -. Con el correr de los años, el tema pareció convertirse en algo cotidiano, algo común y hasta quizá para cierta gente, algo vulgar. Cierta vez alguien me dijo, a raíz de un artículo que escribí sobre el tema: "Pero che, ya se escribieron bibliotecas enteras sobre este tema…" y esa frase quedó como pendiente en el aire, sin concluir. Sin embargo, se podía comprender perfectamente lo que se proponía expresar.

Ayer se cumplieron 5 años de una Shoah, de un intento de provocar el sacrificio absoluto quemando con el más infernal de los fuegos a todo un pueblo, de un sañudo genocidio que a diferencia de la Shoah de los años 40, es algo que se va verificando  por cuentagotas, si lo comparamos con la sistemática, uniforme e ininterrumpida matanza de nuestro pueblo durante 6 angustiosos y abismales años. Pero aún así, los mojones de esta Shoah se van sucediendo sin prisa pero sin pausa por  la demoníaca y terrorífica senda de una historia infalible y fatal: los innumerables atentados que ya tuvieron lugar, como Munich, Buenos Aires (la Embajada de Israel y la AMIA), y el aciago 11 de setiembre del 2001, cuando algunos a los que no les importó morir, lo cual los hizo, además de diabólicos asesinos, doblemente peligrosos, encendieron la hoguera de las torres Gemelas inmolándose ellos mismos en un sacrificio que suprimió el derecho a vivir a más de tres mil personas. Cientos de veces hemos visto las terroríficas imágenes de los aviones precipitándose contra las inertes e indefensas moles de cemento, cientos de veces hemos visto a las estructuras derrumbarse en forma terrorífica, cientos de veces hemos escuchado los testimonios de los sobrevivientes, de los heridos… y cada vez que sucede algo así, como ésto en Nueva York, como lo de Buenos Aires, como lo de Atocha, volvemos a las mismas constantes cuando la hoguera del sacrificio se apaga: la impunidad de los genocidas, la apatía de la gente, las divididas opiniones entre quienes quieren olvidar y quienes consideran que la memoria es la mejor arma contra estos símbolos del mal absoluto… Despierta América, despierta Europa… y por qué no, despierta Israel. Lo mío parece cursi, ¿o no? Pero lamento desilusionarte, caro lector. Mi llamamiento, de cursi… no tiene nada. Estamos frente a un enemigo, no solamente nuestro sufrido, milenario e indoblegable pueblo, sino casi todo el mundo civilizado, que no le importa inmolarse si se lleva consigo a su presa. No puede ser que no hayamos aprendido. No puede ser que después lo sucedido hace 5 años, todo siga igual, o casi igual, o aparentemente igual… En Argentina los asesinos quedaron impunes, en EEUU, algunos de ellos también, aquí muchos de ellos siguen libres e impunes mientras nosotros seguimos cavando tumbas para cuerpos jóvenes.

Ayer fue el quinto aniversario de otra Shoah. Tiene que haber alguna manera de detener este avance infalible y fatal, sin prisa pero sin pausa, de este fundamentalismo asesino, sediento de sangre y demoníaco, cuyos enemigos, a diferencia de los nazis alemanes, son todos aquellos que no son musulmanes, en un razonamiento puro y simple. El no – musulmán… tiene que morir. Punto. Estos fueron los que ya libraron contra nosotros seis guerras, y por suerte para nosotros, nunca pudieron triunfar en ninguna, ya que si lo hubiesen hecho, hubiesen perpetrado contra nosotros los mismos crímenes de guerra que con la más absoluta impunidad perpetraron los nazis en la Segunda Guerra Mundial contra nuestro pueblo. O quizá en mayor escala, o más sofisticadamente. Y lo peor es que ellos desprecian la vida propia, por lo que no les importa inmolarse en la misión. A tal punto es peligroso este enemigo con el que nuestros soldados tuvieron que enfrentarse hace un mes, dejando en el campo de batalla 114 muertos gratuitos. Y si a la próxima escaramuza se une ese nazi desequilibrado que maneja los destinos de Irán, que aparentemente tiene en sus manos el poder de provocar un holocausto con sólo apretar un par de botones… ni quiero pensar en el futuro que nos espera. Pero parece que Bush, Annan, Rice, Blair, Chirac, Olmert, etc… todos parecen estar sumidos en una ceguera negativa y apática que aterroriza.

A LAS VICTIMAS DEL 11 DE SETIEMBRE… IEHI ZIJRAM BARUJ

La culpa, el dolor y la esperanza

Parafraseando a un grande, no puedo resistir la tentación de abrir ésta mi nota de "retorno" con esa famosa frase de "Como decíamos ayer…".

A todos los que me extrañaron, que seguramente no son muchos, les digo que aquí estoy para seguir dándoles la lata con mis notas; a aquéllos que ya estaban tomando mis medidas para el cajoncito y afilando la pala para el pocito… pueden guardarse la cinta métrica, estoy mejor que nunca… y en carrera.

             ¿Que si estoy nervioso? Sí. ¿Que si estoy indignado? Muy. Pasó un tiempo prudencial desde la finalización de esa serie de escaramuzas lamentables que algunos colegas dan en llamar pomposamente "La segunda guerra del Líbano". ¿Qué guerra? ¿Qué Líbano?

             Y me voy a explicar antes que todas las "buenas almas" que me leen o directamente no lo hacen buscando directamente mi yugular sin tratar siquiera de interpretar mis palabras: ese conjunto lamentable de escaramuzas podría haber tenido otro resultado… ni uno de nuestros soldados (ojo que no dije "altos oficiales" o "generales"… dije soldados) tiene la culpa de lo que pasó, no la tiene mi sobrino Yoni, comandante de un tanque que ni él ni nadie se explica como regresó indemne después de haber sufrido un despiadado, impune y cómodo bombardeo ("… tío, no sé cómo los obuses y los misiles pegaban y pegaban… no podíamos hacer nada dentro de ese monstruo de metal que parecía con un inmenso leviatán que nos había tragado a los cuatro… estás ahí adentro y escuchás el tintineo de los impactos, y rezás para que ninguno de esos misiles encuentre el punto vulnerable por el cual ninguno de nosotros iba a regresar de ese infierno…") ; no la tienen los soldados de Golani que vivieron durante una semana comiendo manzanas de una plantación o bebiendo agua de cantimploras tomadas como botín de guerra de cadáveres de terroristas de la Hizaballah, o lo que es peor, "robando" un poco de hummus (comida a base de pasta de garbanzos) y agua mineral de un almacén porque la provisión no llegaba y nunca llegó… tampoco tiene la culpa mi hijo, reservista de una unidad de combate, Dujifat, chofer y francotirador de los buenos, al que asombrosamente ni se molestaron en llamar o poner en alerta, como tampoco a ninguno de sus compañeros de unidad, cuando cualquier lego en estrategia como un humilde servidor razona que francotiradores son una fuerza esencial cuando se trata de guerra de guerrillas, y ni un solo francotirador fue llamado a  filas… Tampoco tienen la culpa los tres soldados secuestrados que ni siquiera pueden tener el status de prisioneros de guerra, tampoco la tienen los 114 soldados que dejaron sus vidas por el inaudito delirio de grandeza que se apoderó del siniestro triunvirato que por desgracia y mala leche política estaba al frente de nuestra pobre Medinah (pobre no sólo por pena), tampoco tienen la culpa los heridos como Erán, un hermoso muchacho que perdió una pierna yendo al frente para que los señores gobernantes se llenen la boca con proclamas heroicas y él les da cátedra de hombría de bien y de madurez a ellos y a nosotros, sin perder en ningún momento su sempiterna sonrisa y seguramente sin perder la esperanza de que su sacrificio no ha sido en vano,  para que un señor general aviador tape las bocas de quienes vinieron a cuestionarlo amparándose en sus galones y en el hecho de comandar una fuerza que hace 33 años ninguna comisión investigadora pudo tocar después de otra guerra terrible por la que casi se pierde la Medinah, pero en serio… tampoco tienen la culpa quienes trataron de aferrarse a cada retazo de información, a cada noticia emitida por los medios que adoptaron la postura de "Noticiero para jardín de infantes" privándonos de noticias reales y llenándonos de necrológicas, de "nace una estrella" de "bailando con las estrellas"… ojo, no olvidamos a los muertos, caro lector, tú sabes lo que para mí eso significa, simplemente opino que más allá de la necrológica, todo lo relacionado con perpetuar la memoria de un ser querido está muy bien… pero al finalizar la guerra, no en medio de las hostilidades… ¿por qué tenemos que ensuciar la memoria de nuestros caídos cuando aún no se acalló el estruendo de los cañones? ¿Por qué se retaceaba tanta información sobre los terribles daños y pérdidas, tanto humanas como materiales, que sufrió la población civil, y con una vehemencia casi demoníaca, rayana en el desequilibrio, las imágenes se concentraban una y otra vez en las víctimas y sus familiares, sin hacer durante todo el tiempo que duró esta "guerra" casi ninguna nota sobre lo que quizá podríamos haber llamado "logros" y cuya visión quizá hubiese ayudado a levantar la moral de los soldados? No, claro, a eso nuestras "almas puras" lo llamaban "sensacionalismo…" Tampoco tienen la culpa sectores de la población adonde el estruendo de los misiles no  sembraba su destrucción sin límites y el terrorífico aullido de las sirenas no llegaba a perturbar el sueño de nadie… tampoco tienen la culpa todos aquéllos que debieron autoevacuarse y buscar refugio en los sectores antedichos, y debieron hacerlo solos, al mejor estilo de otras guerras en otras terroríficas épocas, sin que el gobierno, el mismo gobierno que se la pasaba y se la pasa eructando estrategia, moralina y política correcta sobre una población que todavía trata de entender y no entiende nada, y no porque no sea inteligente, sino que ese mismo gobierno, todavía impune, todavía sin que nadie le haya cuestionado nada, no movió un solo dedo para evacuar a esa sufrida población norteña que se las tuvo que arreglar como pudo, algunos gastando de sus magros ahorros, otros con la suerte de poder conseguir gente buena que los albergue, y ese mismo gobierno, del que este humilde servidor pensó que ya había aportado su cuota de estulticia con un premier que ahora borra con el codo y con un caradurismo digno de mejor causa uno de los pilares de su plataforma política con el que engañó a mucha gente logrando así sustraerle su voto, un ministro de defensa que de la única defensa que entiende es de la defensa de su automóvil y un comandante en jefe del ejército que por razones que no vienen al caso y no tiene sentido detallar aquí, era el hombre inapropiado en el lugar inapropiado a todas luces, y no sólo por ser comandante de una de las fuerzas que menos tendría que haber participado en este lamentable juego de guerra que se llevó tantas almas puras al otro lado del río del que no se vuelve, y que por ahora y aparentemente, por lo menos hasta que alguien con dos dedos de frente y un poco de humildad me explique qué sentido tuvo porque el "motivo" de esta "guerra" sigue sin resolver, ésto fue… digamos… un poco al cuete.

Pero volviendo a este "gobierno" (Az ojn vei) (*) lo que nos faltaba es descubrir que el Ministro de Finanzas Hirschzon… tampoco "provee la mercadería" como suele decirse en hebreo. Creyéndose el Zeus del Olimpo, este buen señor anunció una serie de medidas algo draconianas para aplicar al Presupuesto nacional 2007 y sacar plata de donde no hay para cubrir los gastos de esta escaramuza lamentable, que no son escasos: por ejemplo, aumentar la matrícula estudiantil universitaria en un 50 %, reducir las asignaciones y pensiones por vejez, por minusvalía, salario familiar por hijo, reducir presupuestos educacionales… y lo que es peor, lo que es inaudito, lo que es inaceptable, caro lector, este político acomodaticio que parece carecer del más mínimo sentido de la ubicación anunció que iba a anular el subsidio por desmovilización, una considerable suma que venían cobrando nuestros valientes y sufridos soldaditos y soldaditas (ojo, esta última frase la dije en serio, de todo corazón y sin la más mínima ironía o cinismo, que quede claro) tanto combatientes como de retaguardia, en sumas por supuesto proporcionales a sus funciones militares o administrativas y que era una de las motivaciones para soportar tres años difíciles pero que ya son parte de nuestra sufrida idiosincrasia, para llegar al final de ese difícil período y reunirse con un poco de dinero que ayuda muchísimo… en fin, la facilonga de siempre, darle el cachetazo al petiso que no hizo nada y sonreírle al grandote amenazante. Pero este buen señor no tuvo en cuenta de algo que cualquier cacatúa se hubiese enterado antes que él sin ninguna dificultad: algo que un célebre escritor español llamó "los intereses creados"… y nadie, pero nadie en la Comisión de Finanzas va a votar a favor de un presupuesto como el que el "ministro" propuso. ¿Y la anécdota? Una crisis gubernamental que ya salió alegremente al camino, con una fuerza destructiva que no pudieron darle veinte guerras… tira más una amenaza al bolsillo que una yunta de bueyes. Cómo decía Álvaro de Laiglesia, "a nadie le amarga un dólar" Realmente nuestra dirigencia terminó pareciéndose al "reino del revés" de María Elena Walsh.

Y así nos va.

Pero ojo, caro lector, no me olvidé de hablar de la esperanza. Simplemente quise volcar en esta nota un poco mi bronca, y espero que ahora el ritmo se recupere, que las líneas se enderecen, que alguien se dé cuenta que las sillas no están debidamente ocupadas, y por sobre todas las cosas que alguien, de una vez por todas, haga justicia con quienes tienen que rendir cuentas. Y esa es la esperanza, porque en la peor de las situaciones, en el peor cataclismo histórico, ante el peor desaliento… siempre está la esperanza. Y eso es algo que nunca vamos a perder.

Por Shalit, Reguev y Goldvasser… que vuelvan pronto a sus hogares.

Por los muertos… she ihié zijram baruj.

Por todos nosotros… que no perdamos nuestra esperanza… Od lo avda tikvatenu.

(*) D´s libre y guarde (en idish, N. del R.)

 

Un artículo, una respuesta y el fin de las escaramuzas 

 

Acabo de leer un artículo que me llegó por los buenos oficios de mi amigo el excelente periodista Silvio Huberman, "Cómo quedan los protagonistas", publicado en La Nación según el link que me complazco en compartir con Uds. más abajo. Dado que Silvio me ha pedido su opinión, aprovecho la oportunidad para compartirla con vuestro permiso con ustedes, caros lectores.

  

Cómo quedan los protagonistas

http://www.lanacion.com.ar/exterior/nota.asp?nota_id=831514

 Estimado Silvio:

Que querés que te diga... la guerra-no-guerra recién terminó. Me acuerdo de la frase de un alto funcionario americano al salir de las negociaciones de alto el fuego que finalizaron la larga e incierta guerra de Vietnam: "A good joke..."

Cito a Sábato, en su Informe sobre Ciegos: "y luego, como en un campo de batalla lleno de cadáveres y que no ha servido para nada, ambos quedaron silenciosos..."

O me acuerdo de un fragmento de Simja Sneh, autor de "El pan y la sangre", refiriéndose en su "Derrota del Ángel de la Muerte" a otros fundamentalistas, pero cuya definición encaja perfectamente con los esbirros de la Hizballah: "...yo (el ángel de la muerte) vagaba en aquel entonces por ese pueblo vestido de sargento de la SS. Me resultó fácil adaptarme a ese papel, porque esos individuos pertenecen a una calaña muy especial. Su amor a la muerte es el resultado de su incapacidad de aceptar una vida humana. En realidad ellos siguen existiendo y actuando en un constante deseo de matar. Y yo, a pesar de ser, como te dije, un ángel de la muerte, sigo siendo un ángel; ellos son hijos de Satanás..."

Por segunda vez en seis años, el Ejército israelí se retira, con rapidez pero no en forma despavorida, con la misma premura que lo hizo en agosto del 2000, cuando en la más sombría de sus equivocaciones históricas el premier de entonces, Ehud Barak, ordenó salir unilateralmente. Y ojo, que su error entonces no fue ordenar la retirada, sino que una vez que el último soldado traspuso el portón de la frontera, él y su gobierno de "craneotecos" se desentendieron de todo lo que pasaba más allá de la frontera, dejaron de interesarse en lo que de ahí en más haría una Hizballah que recibía una nueva frontera, una línea de fuego de lujo, puestos militares abandonados por los israelíes que (luego se supo, especialmente al empezar a juntarse el botín de guerra de esta última y aparentemente inútil carnicería) quedaron llenos de equipos y suministros militares israelíes, y que, a estar por los "medios" que manejaron nuestras mentes durante todo el conflicto atosigándonos con necrológicas y medias palabras respecto del resultado concreto de las operaciones militares, fueron metódicamente destruidos por el ejército israelí, pero cuando ya habían sido saqueados y prudentemente abandonados por los terroristas de la Hizballah, que si bien salieron bastante maltrechos y golpeados de esta guerra, me resulta difícil creer que su situación sea de derrota, especialmente cuando en la resolución 1701 NADIE habla de desarmarlos, cuando el presidente del Parlamento libanés les propone ser una "fuerza auxiliar" del ejército libanés en la frontera sur... realmente una payasada.

Ya van dos días que no cae un solo misil, ya van dos días que no se pierde lastimosamente una sola vida más de nuestros soldados, que a mi manera de ver, tanto infantería como tanquistas, fueron enviados a hacer de patitos en un tiro al blanco del Ital Park. Y en algo Hizballah, con Nasrallah a la cabeza y Siria e Irán de apoyo logístico, tuvo razón: en iniciar las hostilidades cuando al frente de Israel se encontraba un gobierno  de transición que surgió por la hecatombe física sufrida por Sharon, un gobierno que carecía absolutamente de Ministro de Defensa (considerar a la persona que está al frente de dicho organismo como ministro de defensa o considerar acéfalo al Ministerio de Defensa, es lo mismo), y cuyo Ejército estaba comandado por un excelente aviador, un eximio hombre de Fuerza Aérea pero nada más, cuya misión al frente del Estado Mayor fue servir a los intereses políticos de un gobierno que quiso llevar adelante la primera fase del Plan de Desconexión pase lo que pase y hasta sus últimas consecuencias, y no nos olvidemos  que el anterior Jefe de Estado Mayor (que si hubiese estado él al frente del Ejército israelí, quizás otros hubiesen sido los resultados de esta escaramuza lamentable), Bugui Yeelon, fue el primero en la historia militar israelí que tuvo que retirarse con cajas destempladas de su puesto y un año antes de finalizar su mandato, precisamente por oponerse a la Desconexión, o por lo menos en la forma en que se estaba llevando a cabo.

Y no hablemos de las consecuencias socio - económicas que esta guerra traerá a Israel, por primera vez la población del norte del país debió (los que pudieron hacerlo) evacuarse de sus hogares, de sus ocupaciones, de sus raíces, y huir hacia el sur, un sur que en algunos aspectos parecía vivir en otro mundo, en una especie de limbo aséptico, al que lo único que le llegaba de la guerra eran las medias palabras de los "medios", las terribles necrológicas, la frivolidad con que muchos creían estar viviendo una aventura... por supuesto que hubo mucha gente que ayudó, hubo mucha gente que puso el hombro por los desplazados...

Como te habrás dado cuenta, para mí este artículo no quita ni agrega nada, y lamento ser tan agresivo. Aunque sí hay algo que me subleva, y es el último párrafo, donde la Ministro de RREE, Tzipi Livni, reconoce "por primera vez la posibilidad de negociar por los secuestrados en vez de exigir su liberación incondicional" ¿Y los 114 soldados muertos? ¿Por quién murieron? ¿Para quién murieron? ¿En nombre de qué o de quién murieron?

Ya ahora que hay cese del fuego, ahora que una calma muy chicha, muy extraña, se cierne sobre la castigada zona, ahora que la Comandancia de la Retaguardia invita a los pobladores a "volver a la rutina de vida, pero con prudencia", yo tengo ante mí dos imágenes: una es la de la madre de uno de los soldados secuestrados, que al salir de una charla con el Premier Olmert después de haberse aprobado la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, que omite ostentosamente referirse a la liberación de los soldados secuestrados, uno de los motivos principales que dieron comienzo a esta guerra: "... sí, hablé con Olmert. Ahora estamos a merced del buen corazón de Nasrallah".

La otra imagen que me quedó grabada data del comienzo de las hostilidades, la primera noche que pasaron en casa los miembros de la familia Salmun-Plafnick de la ciudad de Kiriat Yam, que vinieron a estar en casa mientras duraran los bombardeos, y es la de los ojos arrasados por el miedo de Joanna, la hijita menor, cuando Lidia, mi mujer, la tranquilizó diciendo "dormí tranquila, mi amor... aquí no hay Katiushas".

Una última reflexión, quizá repugnantemente egoísta, pero al que no le guste, que se la aguante: mi hijo, reservista de 28 años de una unidad de combate, no fue llamado, y otro de mis hijos, de 20, que se halla revistando en una base del Neguev en una unidad de apoyo de combate, tampoco fue llevado al norte, y me alegro mucho que así haya sido.

¿Querías mi opinión sobre el artículo? Quizá te la pueda dar cuando las heridas que tengo en el alma cicatricen. Aunque no creo que puedan cicatrizar nunca. No mientras vea que la amenaza que se sigue cerniendo sobre nosotros se mantenga igual, tanto desde el norte como desde el sur, ahora con más de 100 soldados muertos más para llorar, ahora cuando Israel está pasando a ser el hazmerreír del ONU.  

Te saluda con estima y cariño, honrado de que me leas

Una nota para leer... y reflexionar

 

Caro Lector, hoy tendría que referirme a la estrategia, a la geopolítica y al análisis de la situación… pero ésto que leí en el diario "Yedioth Ajronot" me golpeó el rostro con la fuerza de una bolita de acero despedida por una Katiusha. Por eso la traduje, para compartirla con ustedes en el idioma que más nos llega al corazón y al alma. Ya he recibido un e-mail de alguien con quien mantengo acerbas discusiones religioso – ideológicas, fanático como sólo yo puedo llegar a ser a veces cuando trato de defender una posición o una idea, que se ha dirigido a mí sólo como un judío puede dirigirse a otro solamente en el día de Yom Kipur, pidiéndome perdón si alguna vez me sentí ofendido por sus dichos… por supuesto que le voy a contestar en el mismo tono, porque hombres como esos son hombres de verdad, más allá de cómo piensan, porque tienen la valentía de reconocer que se equivocaron al sub o sobrevaluar a su contrincante ideológico… aunque hondo, muy hondo en mi corazón, y como padre de dos soldados, uno en servicio y otro en la reserva, uno en apoyo de combate y el otro combatiente, entiendo por qué este hombre se dirigió a mí para compartir su emoción: Porque es padre… de mellizos.

Lean… lean y juzguen. Esto no es una simple traducción, es el llanto de una vida que se quedó sola, es como un espíritu al que troncharon por la mitad.

Supe que caíste en el Líbano, los mellizos realmente nos damos cuenta

Por Shani Mizraji – Yediot Ajronot

"Mi querido hermano mellizo: sentí, supe, miré. Dicen que los mellizos sienten, y es verdad, apoyé mi cabeza en la almohada y soñé las palabras que diría en el sepelio. Me desperté, y llegó la noticia de tu muerte – y ahora es real"

Un escalofrío recorre el cuerpo de los presentes, Yarden Shraier despidió ayer a su hermano mellizo Iftaj, oficial de paracaidistas caído anteayer en el Líbano.

"Éramos los mellizos de Haifa", refirió Yarden, de 22 años, pocos minutos antes del sepelio, "pero éramos distintos. Desde el jardín de infantes y hasta el servicio militar siempre por senderos diferentes. Yo soy alto y regordete, él era bajo y delgado. Él era de carácter travieso, muy sensible, siempre escribió esquelitas a nuestros padres dibujando corazones mientras que yo era más indiferente y maduro. Cuando finalizó el curso de oficiales, se empeñó en recibir el comando de la unidad de los estudiantes de las Yeshivot (Beinishim, en la jerga militar). Somos laicos pero él amaba el patriotismo que esos muchachos sentían por Israel".

Sus familiares contaban ayer que presentían que iba a caer. Yariv, el hermano mayor, estuvo durante cuatro días con la terrible sensación. Su padre, Ami, escuchó que hubo muertos en la zona donde su hijo estaba destacado y viajó al hospital Rambam – sin mencionar una palabra de ello a su esposa Yaffa. Al no recibir respuesta, regresó a su casa y se sentó frente al televisor hasta que a las 22.30 se escuchó un llamado a la puerta, y su esposa dijo "Ami, vinieron soldados".

"Durante tres semanas no volvió a casa", cuenta Yaffa, "pero el jueves pasado fuimos a encontrarnos con él en el cruce Eliakim. No encontramos ningún puesto de Shwarma en Haifa, así que fuimos hasta Yokneam a comprarle". Él me dijo: "no te preocupes, todo va a estar bien, cuídense", "y yo efectivamente no me preocupé. Estoy segura que murió cuidando a sus soldados. Él era como la Mamá Gansa. Por eso murió". Yaffa saca todas las esquelitas que conservó en una bolsa de nylon, las mira y llora: "sabía que iba a morir, si no… para qué conservé todas estas esquelitas".

"Tu sonrisa traviesa es algo que nunca voy a olvidar", dijo Yarden sobre la tumba de su hermano. "Todo tipo de pensamientos recorren ahora mi mente: ¿Qué dijiste? ¿En quién pensaste? ¿Dónde fuiste herido? Estoy seguro que caíste pensando en cómo podrían salvarse los demás. No se dan cuenta, nadie se da cuenta… nuestras peleas, los dolores de cabeza que les dábamos a nuestros padres, las discusiones sobre quién se llevaba el auto los viernes – todo eso se acabó, todo eso pertenece al pasado. Nacimos un once de septiembre, medio como alucinante, ¿no es cierto? El próximo cumpleaños, dentro de un mes, deberé festejarlo solo – si es que lo festejo. Sólo una cosa lamento no haberte dicho más veces – te quiero. De eso me voy a arrepentir hasta el fin de mis días.

 

Fuente: Yediot Ajronot

Traducción del hebreo y notas: Marcelo Sneh (Beer Sheva, Israel)

Reflexiones en tiempos de guerra  

 … Amanece. Nubarrones característicos del clima desértico cubren como retazos de algodón un cielo límpido, azul hasta la agresividad, festoneado por un sol implacable, escandaloso. Los últimos suspiros de la fresca y agonizante brisa nocturna se van rindiendo ante el bochorno que como todos los días se irá enseñoreando sobre nuestras resignadas rutinas, reduciendo en grado sumo nuestras ganas de encarar un nuevo día e invitándonos a permanecer un par de minutos más bajo la caricia del acondicionador o del sufrido y recalentado ventilador. Pero el nuevo día dio comienzo, y con él la realidad dolorosa que nos llega desde el norte: la terrible incertidumbre de la próxima andanada de misiles, dónde acertarán esta vez, dónde dejarán su secuela de destrozo, dolor y muerte… nuestros soldados tratando de evitarlo, nuestra fuerza aérea golpeando una y otra vez, reventando objetivos que vuelven a atacar y parecen ser dueños de fuerzas misteriosas que los hacen resurgir de los escombros de las bombardeadas aldeas de un Líbano víctima del fundamentalismo mentiroso y amenazante de fanáticos religiosos que, a diferencia de sus secuaces del Sur, cuentan con todo el armamento, el apoyo logístico y humano de gobiernos propios y vecinos, un combate diario que está cobrando un precio muy alto de vidas, políticos que hablan y hablan y hablan sin entender que cada día que pasa es otro soldado muerto, cada hora que pasa es ganancia líquida para el enemigo…  Pero como decía al principio, amanece un nuevo día, y voy recorriendo la casa y reflexionando sobre los terribles, absurdos y locos momentos que estamos viviendo… un país tan chico como el nuestro, y donde nosotros vivimos, en el tórrido sur, en el desierto implacable, es como si nada… tranquilidad absoluta. La guerra es lo que se ve en Internet, lo que se ve por la televisión, lo que se lee en los diarios… y los rostros pálidos y angustiados de quienes hablan por teléfono con sus familiares que prefirieron quedarse en sus hogares y exponerse a la locura fundamentalista, a la amenaza asesina de una caterva de locos que amenaza con matarnos a todos, que provoca destrucción y muerte entre sus propios connacionales…Pasaron ya dos semanas del comienzo de la guerra. Recorro las silenciosas habitaciones de mi casa, y de todas ellas afluye como un sueño pesado, tranquilo y rítmico, propio de quienes no sienten su descanso perturbado por la intranquilidad o la incertidumbre. Hay quienes vinieron de las Kraiot, como Judith Plafnick y Josi Salmun con sus hijas Daniela, Ayelén y Joanna hay quienes vinieron de Kiriat Shmona, Como Diana Saban y su hija Ivanna, de Nazareth Illit, como Natalie y su hijito Ronen… diez en total, que sumados a los cuatro que conformamos la familia somos catorce personas. Y convivimos, caro lector. Nadie molesta a nadie, cada uno ocupa su espacio, los turnos para higienizarse se van sucediendo con un respeto al prójimo rayano en la incredulidad, los gastos de supervivencia se reparten escrupulosamente… es como si un misterioso espíritu guiara nuestras mentes en el proceloso mar de una convivencia forzada que cada día que pasa se va transformando cada vez más en un lazo de amistad avalado por una existencia en común que nos ayuda a conocernos más en profundidad. Y los que debemos seguir con nuestra inexorable rutina la continuamos, y quienes obligados por la lejanía de sus hogares y de sus obligaciones cotidianas deben permanecer y esperar a que la guerra termine, siempre encuentran algo que hacer, por ejemplo ayudar en la limpieza de la casa, en la cocina, aportar conocimientos en algún arreglo doméstico, colaborar en los trabajos de servicio de información periodística a la comunidad latina de un humilde servidor… todo vale para sentirse útil, todo es parte de una improvisada y agradable comuna. Y para tratar de explicar qué es lo que siento, nada mejor que lo que Lidia, mi mujer, le dijo a una de las nenas de Judith y Josi, cuando la pequeña se fue a dormir esa primera y pavorosa noche y mirándola con ojos brillantes por el miedo, le dijo "buenas noches Lidia, que duermas bien" y Lidia le contestó con una sonrisa cargada de amor, como arropándola con su cariño, le dijo "vos también vas a dormir bien, mi amor… aquí no hay katiushas".

A toda esta buena gente que tuvo que abandonar sus hogares y ser refugiados en silencio, con humildad, sin echárselo en cara a nadie, a todos estos amigos tan cercanos a mi vida y tan caros a mi corazón… GRACIAS. Gracias por habernos hecho el honor de compartir con nosotros nuestro techo y nuestro pan, gracias por haberme hecho sentir útil de algún modo dentro de esta realidad irreal, en esta cotidianeidad dantesca e inasible que es la rutina de los días de guerra, gracias por haberlos podido conocer un poco más alrededor de una sobremesa fresca de sandía, cálida de amistad, pero por sobre todas las cosas… gracias nuevamente por ayudarnos a comprobar que el bien… siempre vuelve.

A LOS JAIALIM QUE CAYERON PARA QUE NOSOTROS PODAMOS SEGUIR ADELANTE… IHIE ZIJRAM BARUJ.

A LOS JAIALIM HERIDOS… REFUAH SHLEMA.

A TODOS LOS JAIALIM QUE DESDE EL PUESTO QUE SEA HACEN SU HEROICO Y VALIOSO APORTE PARA DEFENDER ESTO QUE ES LA ULTIMA OPORTUNIDAD HISTORICA DEL PUEBLO JUDIO Y QUE SE LLAMA MEDINAT ISRAEL… AISHER KOAJ.

A TODOS NOSOTROS… AM ISRAEL JAI !!!  

El atentado, la guerra y la memoria

Les propongo un ejercicio intelectual, sencillo por lo terrorífico.

Hoy se cumplen doce años del inasible y dantesco atentado contra el edificio de la AMIA de Buenos Aires… todo lo que se pueda decir, todas las especulaciones, los análisis, el desmenuzar esos análisis, volver a masticar los protocolos, las pruebas, las investigaciones, los testimonios… todo eso ya no tiene mucho sentido: los muertos, muertos están y como dice el "Shir La Shalom" (Canción a la Paz): "… ya nadie los regresará del oscuro fondo de un pozo". Por eso, mejor recordemos a los muertos, como decía Churchill, sacudámonos la ceniza y el polvo de los escombros… y conservemos la memoria.

Como muchos de ustedes ya saben, la fecha de recordación del atentado a la AMIA tiene para mí un significado muy especial, ya que ese día, el destino quiso que mi padre Simja Sneh Z"L, como un viejo ave Fénix, saliera caminando de entre los escombros para prolongar su vida por otros fecundos e invalorables cinco años, ese fue el plazo que le dio la Huesuda para vencerlo definitivamente, en una lúgubre salita de terapia intensiva de un derruido sanatorio capitalino a los 90 años de edad.. Pero ese 18 de julio maldito y aciago, mi viejo se tranzó en duelo criollo con la Huesuda… y la ahuyentó.

El ejercicio intelectual que propongo es muy sencillo: a continuación reproduciré el testimonio de lo que le pasó a mi viejo z"l esa mañana de aire cargado de humo y muerte, esa jornada que dejaría en el cuerpo de algunos y en el alma de todos una herida que nunca más iba a cicatrizar… la propuesta es leer ese testimonio escalofriante… y trasladarlo a Israel en estos días, hacer de cuenta que el relato se desarrolla ya no en el malogrado edificio de la AMIA, sino en una casa cualquiera en Naharía o de Haifa en estos días. Espeluznante coincidencia, ¿verdad? Lo más triste y escalofriante es que el enemigo, la mano asesina… fue y es la misma.

 "Como todas las mañanas, ese lunes 18 de julio hice el trayecto desde mi casa (Corrientes y Medrano) hasta mi oficina en la AMIA, a pie. Mi oficina se encontraba en el entrepiso, al que se accedía por la gran escalera de mármol del vestíbulo de la entrada principal... subí por esas escaleras por última vez hasta mi pequeña oficina, dejé mi portafolios a un costado, y como todos los días, me aboqué al trabajo que estaba encarando desde hacía ya varios días, una traducción de un ensayo en idish... a los pocos minutos entro el muchacho (bah, muchacho le decía yo, un hombre mayor), que había dado comienzo a su recorrida por las oficinas, a servirme el té... no sé, el aroma del té siempre tuvo para mí algo de magia, algo de subyugante... sobre todo durante las frescas y agradables horas de la primera mitad del día, y también así fue en la mañana de ese aciago día de julio… del dorado invierno argentino. Mordí el terrón de azúcar y bebí el te a grandes sorbos, mientras meditaba sobre el material que me aguardaba a un costado de la máquina de escribir. De repente algo extraño atacó mis pensamientos... como una visión que empezó a sobrevolar mi mente... sentí repentinamente que algo extraño, muy extraño y terrible a la vez iba a suceder, no tenía la más mínima idea de qué... seguí bebiendo mi té y meditando...  y por alguna extraña razón, mi mente empezó a sobrevolar entre recuerdos, recuerdos de la guerra, de las lejanas Polonia y Rusia... era una cosa de lo más extraña...

Como persona disciplinada que soy, dejé de lado esos pensamientos y comencé a dedicarme a mis tareas diarias... cuando eso sucedió. Fue una explosión que sonó en mi despacho como amortiguada, como el estruendo de un cañonazo a través de un silenciador… detrás de mí, la pared estalló en mil pedazos, la mampostería voló en todas direcciones y sentí como un golpe en el hombro (después, mucho después, me enteré que tenia una clavícula fisurada) y un golpe más fuerte en la cabeza... y como impulsado por una fuerza extraña, me levanté inmediatamente de mi silla, y salí de la oficina. Caminaba como un autómata... un pensamiento pertinaz rondaba mi cabeza lastimada: el estallido me hizo acordar algo, como que no fue el estallido de una garrafa de gas, o de un tanque de combustible... era una explosión que sonó con un estruendo  que creía ya olvidado, el mismo estruendo que sentí una vez durante la guerra, cuando servía en el Ejército Rojo, y la onda expansiva del estallido de un obús me levantó en vilo varios metros y me dejó tirado en una zanja a la vera del camino, malherido pero consciente... y este estruendo se le parecía, cómo se le parecía... Salí caminando, recuerdo cosas absurdas, como por ejemplo, recuerdo nítidamente en medio de mi estado de shock que me faltaba un zapato, y que me resultaba medio incómodo caminar con un solo zapato puesto... recuerdo que al salir de mi oficina paré a alguien que corría despavorido y le pedí un cigarrillo... después me tope con una chica que trabajaba en una oficina contigua a la mía, pálida como el papel en el que hacía apenas medio minuto antes un ser pensante volcaba sus ideas por medio de la escritura... la chica estaba como paralizada, y me miró con una muda expresión de terror... recuerdo que la tomé de la mano y le dije:

 "méidele (1), salgamos lo antes posible de aquí, hubo una explosión, y el edificio puede venirse abajo en cualquier momento..."

Bajamos las enormes y agónicas escaleras de mármol como pudimos, el aire estaba cargado de polvo de escombros, de alaridos, de humo y de muerte.

Transpuse la puerta de entrada al edificio y recuerdo que por fin conseguí un cigarrillo, lo encendí, me senté en el cordón de la vereda de enfrente al ya tambaleante y negro edificio que agonizaba en su luto anticipado, y así como me senté... lentamente, como una grácil bailarina clásica que se va deslizando hacia el piso al ritmo de "La muerte del cisne", o como vi tantas veces  a un soldado deslizarse lentamente a tierra, tocado por la piadosa mano del Ángel de la Muerte al ser alcanzado por una bala, el edificio de la AMIA se vino abajo, despaciosamente, como en una demoníaca y vehemente filmación en cámara lenta, en medio de una tormenta de escombros, polvo, hierros retorcidos, alaridos desgarradores...

Cuando la confusión tomó forma, cuando el polvo se asentó un poco, recuerdo que me puse de pie y caminé hasta los escombros... recuerdo que empecé a escalar un montículo de esos escombros, tal como lo había hecho durante la guerra al llegar a Varsovia uniformado como soldado británico de la Brigada Judia, miré alrededor... de repente despareció en mi toda sensación auditiva, parecía que estaba viviendo en un  mundo de silencio total, no existían los sonidos ni siquiera dentro de mi cerebro... recuerdo que un bombero, o un policía, o un hombre de civil, ya no recuerdo, se me acercó y trató de sacarme de ahí... veía sus labios moverse frenéticamente en un grito desesperado, como de alguien que esta ante una pared que no oye... el hombre me tomó de los hombros... me gritó en la cara, lo vi gritar... pero no lo escuché... de ahí en más, la oscuridad. No recuerdo más nada, hasta que desperté en el Hospital de Clínicas, y la primera imagen que tuve ante mí fue el rostro arrasado por las lágrimas y la preocupación de Berta, mi mujer, y detrás de ella, la bondadosa y también temerosa mirada de mi amigo Ernesto Sábato...

Sobreviví al atentado. Fui sacado de entre los escombros en camilla, inconsciente… alguien me hizo llegar una foto de ese momento. Y no fue la primera vez que le gané la partida a la Muerte. La Guerra, la Embajada… Otros lamentablemente no lo lograron… Fantasma de Plaskin: descansa en paz. Susy Wolynski: sé que tus padres, a los que yo tanto quiero y quise desde siempre, jamás encontrarán algún consuelo… Pero se ve que mi destino fue ese, el de sobrevivir, el de hacerle un corte de manga a la  maldita Huesuda... por quinta o sexta vez".

Recopilación del testimonio: Marcelo Sneh (Beer Sheva, Israel)

IN MEMORIAM

Por las víctimas del atentado

Por los soldados que cayeron para que nosotros podamos vivir

Por nuestros hermanos que encontraron la muerte a manos de los asesinos fundamentalistas

Y PORQUE GUILAD, EHUD Y ELDAD PUEDAN VOLVER A ABRAZAR A SUS MADRES

(1) Méidele: nenita, muchachita, en idish (N. del R.)  

El pogrom, el saludo y la hipocresía  

Hace pocos días, en ocasión de un partido de fútbol del Mundial, evento dueño y señor de una enorme porción del centimil periodístico de todo el mundo, incluida nuestra sufrida Medinah, y para ser más exactos la eliminatoria entre Argentina y Alemania, fui testigo atónito ante el televisor de algo que duró quizá una fracción de segundo y que también quizá pasó desapercibido para muchos: Un jugador de la selección alemana, Jan Podolski (así se escribe), después de patear con éxito su penal hizo ostentosamente en dirección a las cámaras  (o en dirección a los jugadores argentinos, o en dirección a las tribunas) el saludo nazi. Si bien lo hizo con el brazo derecho, cosa que muchas "buenas gentes" me lo hicieron notar campechanamente, como diciendo "che no seas persecuta, por ahí sólo levantó su brazo para saludar a alguien…" también pudo haber querido advertir a algún jugador argentino de la presencia de algún cándido palomo revoloteando sobre su cabeza y de los peligros fecales que ello implica (¿no vendrá de ahí la expresión "ave, César", no?). Pero para mí, caro lector, la intención fue clarita, y eso fue, al parecer, lo que provocó la trifulca entre jugadores, preparadores y comedidos, con trompadas y todo. Por supuesto que la prensa alemana y otros medios europeos de "espíritu elevado" se apuraron a silenciar todo ese asunto tan desagradable para la culturosa Europa, ahora sólidamente unida en una comunidad.

Curiosamente, pocos días después se cumplió el 60 aniversario del terrible e inexplicable pogrom de Kielce, ciudad polaca donde fueron asesinados a mansalva 40 judíos, entre ellos bebés, ancianos, lisiados… todos refugiados sobrevivientes del Holocausto, todos judíos que todavía se creían hijos de Polonia y que estaban camino a Israel o a reacomodarse en la destrozada Polonia de la posguerra. Decenas de ellos se alojaron en un edificio del centro de la ciudad de Kielce, al que la población bautizó "La casa judía". 1946… un año después de neutralizar a la bestia parda. Casi un cuarto de millón de polacos que huyeron a Rusia del terror nazi regresaba a sus lares. Trenes de carga repletos los devolvían al país que ellos creían que era su patria... pero su "patria" no los quería.

Ya al descender de los trenes de carga, después de un viaje en terribles condiciones, empezaron a ver el rostro de la verdad: los judíos eran personas no gratas para los polacos, ellos mismos víctimas de una terrible y sangrienta persecución durante toda la ocupación alemana. De este modo, los polacos no sintieron pena o pesar alguno al ver como los judíos eran deportados masivamente de Polonia: veían cómo se los perseguía salvajemente en los ghettos, cómo se los fusilaba a mansalva para hacerlos caer dentro de fosas comunes que habían sido obligados a cavar minutos antes, cómo se los quemaba vivos dentro de las sinagogas incendiadas, todo ésto vieron los polacos – y callaron.

Como acertadamente dicen algunos filósofos, las épocas de opresión y de conquista sacan de dentro del ser humano lo mejor de sí… y lo peor. No soy tan tonto como para no reconocer que decenas de miles de polacos, aún a riesgo de sus propias vidas y de las de sus familias escondieron judíos, ayudaron a judíos a escapar, alimentaron, albergaron… y por ello muchos de ellos recibieron todo el honor y el homenaje de nuestra Medinah al ser nombrados Piadosos de los Pueblos del Mundo (Jasidei Umot HaOlam). Por otra parte, decenas de miles de polacos mataron judíos con sus propias manos y entregaron complaciente y servilmente a miles de judíos a los nazis (los "shmaltzovniks") (1), por dinero y por codicia y porque era fácil y estaba de moda odiar a los judíos. El resto, los millones de polacos restantes no movieron un dedo, mirando desde los rincones… y esos, caro lector, son para mí los peores, los más peligrosos, los más execrables, ya que el que lo hace por plata o por servilismo o por cobardía, lo hace, se atiene a ciertas reglas de un juego a la postre macabro e infernal, pero juego al fin, pero los demás… bien dicen que el que calla, otorga.

El 4 de julio de 1946, corrió por la ciudad de Kielce un rumor como un reguero de pólvora: Que los judíos secuestran niños cristianos para sacrificarlos en los sótanos de la "Casa Judía" para utilizar su sangre en el amasado de matzoth (pan ácimo). Cuento viejo y conocido, verdad? Esta vez, la calumnia sangrienta se  basó en que un chico se escapó de su casa huyendo de la ira paterna. La "Casa judía" fue rodeada por militares y policías, quienes irrumpieron salvajemente en su interior buscando los cuerpos de las supuestas víctimas y para "detener y arrestar a los asesinos". Mientras tanto, y como siempre pasa en estos casos, en la calle se fue juntando una turba antisemita que exigía de "nuestros soldados polacos ajustar cuentas con los judíos". Y así fue como empezó un pogrom salvaje que duró largas y angustiosas horas, y que se destacó por la cantidad de víctimas, 40 entre mujeres, embarazadas, niños, bebés, ancianos, lisiados… y por quiénes fueron sus autores: soldados, policías (sic) y dirigentes gremiales (también sic) que llegaron desde una fábrica cercana al lugar.

El pogrom cesó cuando ya no quedó a quién dañar, y las noticias sobre este espeluznante genocidio golpearon salvajemente sobre los sobrevivientes del Holocausto, haciéndoles comprender lo indeseados que eran en las quemadas tierras polacas. Inmediatamente, casi un cuarto de millón de judíos abandonó Polonia, en su mayoría con destino a Israel, en una ola de aliah que duró hasta 1949. Es de mencionar que algunos pocos de los culpables de participar en el pogrom fueron apresados, juzgados y ejecutados inmediatamente. Es de mencionar que curiosamente, no fue llevado al banquillo de los acusados ningún soldado o policía.

Hasta aquí los hechos. Pero hace poco leí una noticia donde el presidente de Polonia, con un caradurismo digno de mejor causa (no es mejor ir a Kielce, poner una ofrenda floral, pagarle a un "Jazan" (2) un par de zloty para que diga kadish o el mule rajamim, hacerse el afligido, irse a casa y dejarse de joder?) pidió "perdón en su nombre y en nombre de todo el pueblo polaco por la matanza de Kielce". Basta ya! ¿Qué es ésto, una nueva moda, la de pedir perdón? Resulta que ahora es "in" hacerse el "espíritu elevado", fingir espanto ante los hechos…y pedir perdón, cínica y ostentosamente, total las cosas ya no tienen arreglo, y nuestros muertos muertos están y nadie los va a devolver a la vida, mucho menos un estulto "pedido de perdón" detrás del que seguramente se esconden pingües y millonarios contratos comerciales de importación y exportación entre Polonia e Israel… pero déjense de joder, líderes europeos que la van de avergonzados, si Israel igual va a hacer negocios con ustedes… mejor cállense la boca y dedíquense a honrar a los muertos, tanto propios como ajenos, y dedíquense también a combatir lacras como lo es Jan Podolski, polaquito con pretensiones germánicas que se cree con derecho a hacer lo que quiere frente al público, total, están ganando, y en el circo la gloria y la impunidad pertenece a los triunfadores… No por nada mi padre, polaco de nacimiento, llamaba a su Polonia natal con triste cinismo "mi madrastra…"

(1) "Shmaltzovniks": forajidos polacos que se dedicaban a cazar judíos para chantajearlos so pena de entregarlos a la Gestapo. La frase con que se daban a conocer era "entrega tu grasa" (shmaltz: grasa, en alemán).

(2) Jazan: cantor litúrgico judío.  

El secuestro, la demagogia y los asesinos 

Quiero ante todo disculparme ante mis lectores por mi ausencia de la semana anterior, tanto los que me extrañaron como aquéllos que no tuvieron a quién criticar… pero una semana pasa pronto, caro lector, y "como decíamos ayer…" otra vez firme en la brecha para decir lo que pienso.

Y lo que pienso hoy es que estamos ante un nuevo enemigo, un enemigo impensado, imprevisible, sin medias tintas: o se manifiesta con la mayor estulticia y procede de la manera más bruta e ignorante, sin importarle las consecuencias, o lo hace en la forma más zorra, astuta e inteligente. Son capaces de matar gallinas que ponen huevos de oro con la misma facilidad con que saben ganarse la simpatía, el apoyo y el "rajmunes" (1) de las "almas buenas" y los "espíritus elevados" del mundo occidental, que recién en estos últimos tiempos empezaron a darse cuenta de la amenaza fundamentalista que poco a poco fue infiltrándose y enseñoreándose en sus apacibles, bucólicos y ahítos países. No tienen idea ni de lo que es la honradez, de lo que es una democracia, de la forma en que se levanta un país, no saben convivir con el distinto, y lo que es peor, no tienen idea de lo que es la vida, no saben valorarla, ni la ajena ni la propia.

 Cito: "…esos individuos pertenecen a una calaña muy especial. Su amor a la muerte es el resultado de su incapacidad de aceptar una vida humana. En realidad, ellos siguen existiendo y actuando en un constante deseo de matar… y yo, a pesar de ser un ángel de la muerte, sigo siendo un ángel: ellos… son hijos de Satanás"

Este fragmento fue tomado de "La derrota del Ángel de la Muerte", de S. Sneh, y se refiere en este caso a los SS, pero es terriblemente asombroso como encaja al milímetro con los delirantes líderes y asesinos del Hamás y su constante deseo de matar sin importarles morir. Otro grupo "humano" que cayó en esta terrorífica y diabólica deformación mental fueron los soldados de Millán Astray, con su tenebrosamente famosa frase "Viva la muerte!" durante la guerra civil española.

Al que se apure a escandalizarse o rasgar sus vestiduras y llenarme de todo tipo de epítetos por haber llamado "SS" o "nazis" a los del Hamás… se equivoca. Los del Hamás tienen la misma mentalidad asesina, tienen el mismo desprecio por la vida humana… pero no son disciplinados, no son nacionales ni socialistas… son asesinos puros y simples, que ni siquiera tienen idea por lo que están luchando (o sí, pero no se animan a declararlo públicamente porque así perderían la simpatía de ciertos "espíritus elevados", o lo que es peor, la ayuda financiera para mantenerse dentro de su incontenible corruptela), y que a partir de la Desconexión, pasando por la dorada época de los años '90 tuvieron la oportunidad irrecuperable de empezar a fundar de una vez por todas un estado independiente… pero no. La cuadratura mental de algunos, el pánico de otros (el Juan Pueblo que los votó, si no, no se entiende qué motivo llevó a los palestinos pacíficos que todo lo que quieren es trabajar y vivir en paz a votar por semejantes energúmenos), sed de sangre, el fundamentalismo y la irrefrenable codicia de ciertos líderes ultra corruptos llevaron a desperdiciar una de las más preciadas y raras oportunidades de la Historia, que fue la posibilidad de empezar a solucionar el problema palestino, aunque sea empezar.

Caro lector, no soy tonto o ingenuo, reconozco que si hablamos de oportunidades perdidas, la que desperdició Israel desde 1967 en adelante fue mucho peor, pero eso, en este momento, es harina de otro costal. Lo que nos preocupa ahora es lo que viene sucediendo desde que Israel, sea como sea y a cualquier costo llevó a cabo los planes democráticamente votados de la Desconexión, llevándola a cabo sin parar mientes, sin detenerse a mirar atrás, como un primer paso hacia una posible solución. Y los incautos de entonces pensamos que cuando ellos estén allá y nosotros acá, habrá paz para Israel… qué ingenuos (por decirlo diplomáticamente), ¿no? Los israelíes salieron de Gazza, pero muchas cosas no cambiaron: los misiles contra Sderoth, los atentados a mansalva, y ahora lo que todos pensamos, otra vez cándidamente, que Israel no iba a permitir que pase: la invasión descarada, por medio de un túnel que pudieron excavar tranquilamente y sin ser molestados, hasta doscientos metros dentro del territorio Israelí, enfrentarse con un tanque, asesinar a dos soldados y secuestrar a otro, y llevárselo con toda tranquilidad. Repito, por si no quedaron claros, los términos "asesinar" y "secuestrar", porque nunca falta un buey corneta o un "israelí a control remoto" que desde la comodidad algo fría pero "culturosa" y "progresista" de su "exilio" me aclare que se trata de "caídos" y de "prisionero de guerra"… No. Lamento tirarles abajo la inmaculada concepción que tienen del problema, pero en este caso no se trata de una guerra, se trata de una descarada, criminal, artera e indeseable invasión, los soldados fueron asesinados y Guilad Shalit fue secuestrado. Guilad Shalit no es de ninguna manera un prisionero de guerra, por si a alguien le quedan dudas: Guilad Shalit es un rehén en manos de patoteros asesinos que pretenden jugar a una guerra que no existe, que defienden algo que dista mucho de ser una razón revolucionaria, una bandera política o un ideal nacional: con el cerebro lavado, el alma sucia de muerte y las manos llenas de sangre, los delincuentes comunes que retienen a Guilad por lo menos de algo tienen idea: saben que Israel lo quiere vivo (si es que aún lo está) y que podría llegar a dar lo más impensable a cambio de su vida. Pero ya sabemos que fue lo que pasó cuando fueron  secuestrados los tres soldados en la frontera norte: un tipo de moral algo dudosa y cientos de terroristas con las manos manchadas de sangre a cambio de tres cadáveres. Y no quiero seguir porque quizá me vaya un poco de boca contra quien en este momento es probable que deba callar, mordiendo los labios hasta hacerlos sangrar porque tiene información que mejor no salga a la luz… quizá, quién sabe. Todas las noches la pantalla del televisor nos muestra el rostro joven y torturado del padre de Guilad, el cinismo y la asombrosa capacidad para poner cara de poker que tienen algunos de nuestros gobernantes, como nuestro inefable "Ministro de Defensa" (¿defensa? ¿Qué defensa? ¿La calle Defensa?), O nuestro petulante y "a la vuelta de todo" comandante en Jefe del Ejército, que en vez de arremangarse y tratar de terminar con este asunto, aparece ante las cámaras para decir que "él no discute ni toma en cuenta la palabra de un soldado raso", cuando cada partícula de información es importante, o lo que es peor, que se le dé centimil a Hannia, que con una cara más dura que el granito, se dirige por los medios a los raptores  de Guilad diciéndoles que "por favor no lo maten", ya que los raptores, con un caradurismo y una impunidad absoluta "cortaron contacto" con los intermediarios.

Mientras tanto, Tzahal sigue cañoneando, aparentemente sin saber bien adónde apuntar, sus topadoras continúan cavando y buscando túneles, nuestros políticos siguen hablando y hablando sin decir nada coherente al respecto y los "periodistas" se refocilan con sus "flashes en directo" desde la casa de la familia Shalit en Mitzpeh Hilah, pero cuando cae la noche, los periodistas corren a cubrir el 4 de julio yanki, el Mundial, "Nace una estrella" y demás "temas importantes"… y la familia Shalit se queda sola con su angustia, con ese sentimiento aterrador, que atenacea el corazón y la garganta: la incertidumbre. La rutina vuelve a cubrirse con el negro y piadoso manto de "ojos que no ven, corazón que no siente" hasta la próxima mañana, y así día tras día… tras maldito día. La frase del título de un reportaje a Noam Shalit, el padre de Guilad, y que encabeza una nota en Ynet, lo dice todo: "a la noche uno se queda solo con la verdad…"

La verdad, caro lector, es el dolor de la incertidumbre, el silencio opresivo, la terrible sensación de que otros se están ensañando con el dolor ajeno, de que otros están aprovechando ese dolor para cortar cupones en provecho propio…

La verdad es la terrible certidumbre que quienes tendrían que estar haciendo algo no saben para qué lado disparar, aquellos a quienes votamos y en quienes confiamos están dando manotazos de ahogado o se las tienen que ver con cachetazos de locos en la oscuridad, la verdad es que pasaron nueve días y Guilad no aparece. ¿Rezar? No sirve, señores, hay que hacer, y lo antes posible.

Es doloroso… pero así nos va.

(1) Rajmunes: lástima, compasión (N. del R.)

La alegría. La angustia y la estadística

Quisiera compartir con mis lectores un par de sentimientos encontrados. Son cosas que tienen que ver con mi orgullo paterno, con la angustia, con la estadística… y la bronca. El viernes pasado, mi hijo Pablo rindió examen práctico de manejo, y como dicen en nuestro paese lontano, "aprobó de una", igual que mi otro hijo, Daniel, de esto hace ya muchos años. Ambos estaban cumpliendo su servicio militar cuando dieron pruebas irrefutables de su capacidad para el manejo… y así fue que Pablo tuvo que volver el domingo a su base y a sus obligaciones militares. De más está decir lo ansioso que debe estar por reunirse con su flamante licencia de conductor, y por supuesto que un humilde servidor de ustedes, con mucho orgullo, paciencia y resignación, deberá acompañar sus avatares frente al volante, como muy acertadamente marca la ley Israelí, que todo aquel que obtiene su licencia de conductor deberá manejar acompañado de alguien mayor de 24 años y que ya posea licencia de conductor con una antigüedad mínima de manejo de por lo menos 3 años en la "selva de cemento con semáforos en flor", como tan lindo lo menciona el tango del taxista, y que son las calles y las rutas tan peligrosas y ávidas de vidas humanas de nuestra querida y sufrida Medinah. Puedo comparar con toda seguridad al sistema de rutas israelí con ese ídolo pagano de tiempos ha llamado Moloch, al que la estrechez mental de dichas épocas pretéritas atribuían una sed de sangre que sólo podían saciar unos cuantos sacrificios humanos cada tanto… y eso es lo que son nuestros caminos, caro lector: un enjambre de negras cintas de cemento por las que, agarrada de la defensa de algún automóvil, agazapada en alguna curva cerrada o sobrevolando cruces señalizados donde la tentación de violar la luz roja parece ser una prueba de valor para muchos, la Huesuda busca víctimas para Moloch. Quizá sea algo repetitivo, quizá muchos de ustedes ya lo saben, pero creo importante citarlo: Israel lleva ya más de veintisiete mil muertos… por accidentes de tránsito, cuando la cifra de los caídos en las guerras de Israel es de más de veintidós mil… estadística escalofriante y sugestiva, si las hay. Hace muchos, muchos años, daban por TV (miren si no es hace mucho, que todavía era en blanco y negro) una serie que se llamaba "Patrulla de Caminos", protagonizada por un actorazo, el inefable Broderick Crawford, el famosísimo Teniente Matthews, que pasó a la historia de la tele argentina con su frase para el bronce "veinte cincuenta a jefatura…" ¿se acuerdan? Y de esa serie recuerdo un capítulo: una charla entre Matthews y un ciudadano detenido por alguna infracción grave de tránsito: el inspector tratando de hacerle entender la gravedad de los hechos y el acusado discutiendo con él y ofendido por el tiempo que le hacen perder con peroratas sobre manejo" En un momento dado, el teniente, agotada su paciencia, desenfunda su revólver, lo arroja iracundo sobre el escritorio y conmina al acusado: "a ver, señor, agarre ese arma… tómela. Tómela!!!" - yo no toco armas – dijo el acusado, incómodo y medio confundido…  - ¿Ah, no? – respondió a su vez Matthews – ¿y cómo llama usted, señor, a su Buick de casi dos toneladas de peso, con una carrocería sólida como la de un tanque Sherman lanzado a 90 millas por hora en una carretera media húmeda?" El hombre, por supuesto, no supo qué contestar y ya no viene al caso cómo terminó ese capítulo de la serie. Lo importante, caro lector, es el mensaje que ese diálogo nos deja… el camionero que trató de adelantarse a un embotellamiento por la derecha y a 90 Kph (sic), o ese otro camionero que desvió su vista del camino por unos instantes para "prender un cigarrillo" y mató así a gente inocente cuyo único pecado fue estar en ese cruce a esa hora y ese madito día esperando obedientemente que cambie la luz roja del semáforo, o ese abogado que mató a una pobre mujer con su hijo inocente de 10 años, y que "no recuerda nada…" O todos aquellos que manejan en estado de ebriedad, o que no descansan lo suficiente antes de sentarse frente al volante…Todos esos "ciudadanos" son el acusado de Matthews, que tienen en sus manos un arma mortal, cuyo gatillo son toneladas de metal, su disparador es su comportamiento en la calle y el seguro que podría evitar una tragedia… ¿cuál sería? ¿Dónde está? Caro lector, el viernes empiezo a ser acompañante de Pablito. Y me angustia pensar que él no es el problema, él no es el peligro, él dio muestras de una pericia incuestionable, de una preclara inteligencia y una pasmosa tranquilidad a la hora de enfrentar el tráfago automovilístico y tomar decisiones frente al volante que exigen a veces velocidades que se miden en milésimas de segundo. No me angustia ser acompañante de Pablito, y mucho menos me angustia que él maneje, ya sea en la ciudad o en la ruta… me angustian los demás, me angustian los peligros que nos rodean y nos acechan en cualquier rincón de las cintas de asfalto. Como decían nuestros sabios ancianos allá por nuestros pagos añorados: "no siempre somos nosotros un peligro, a veces el peligro son los demás, y contra eso no hay prudencia que valga…" Escalofriante, ¿verdad?

¿Y el ministerio de transportes? Bien, gracias.¿Y la Fundación contra los Accidentes de Tránsito? Fenómeno, siempre repartiendo peliculitas educativas clase c y cartelitos y calcomanías…Y menos mal que la lluvia de palabras de nuestro ministro de transportes no moja, porque si no… alcanzaría para enchastrar y poner resbalosos a todos los caminos de nuestra Medinah, y todavía sobraría para que Rujama Avraham pueda regar su almácigo robado, no ya de los jardines de Quilmas como decía Jorge Asís, sino de su oficina, tema candente si los hay. Tampoco hablé del accidente entre dos vehículos en el medio de una vía férrea, la irrupción de un tren lanzado a 140 Kph (sic) en el cruce, y el saldo: 5 muertos absolutamente gratuitos, tema del que también forma parte la mencionada lluvia de palabras del también mencionado ministro de transportes. 

Así nos va… y hoy juega Argentina. ¡Vamos todavía!

El mundial, el pan y la apatía

Al final se cumplió mi teoría, lamentablemente. La encuesta que Sever "ácido muriático" Plotzker arrojó desde su columna en Iediot Ajronot como guante retando a duelo al rostro  de la sufrida población, arrojó resultados exactamente tal como estaban previstos. La pregunta fue: "¿con cuál de estos tres elementos el israelí no puede vivir?"                   .

Las opciones fueron:

a) pan integral

b) el intestino grueso

c) el mundial de fútbol

Y por supuesto que los resultados fueron más obvios que el calor en verano. Desde el viernes pasado que todo el mundo está viviendo una verdadera locura colectiva, la Crítica de la Razón Pura de toda la población es el Mundial, lo único que le preocupa a la gente es saber dónde puede ver partidos gratis, todos protestan por lo que tienen que pagar para ver los partidos en casa pero después despotrican por lo que tardan los telefonistas de la TV por cable para inscribirlos, cueste lo que cueste, porque "después de todo es imperdible… por una vez…" y ojo, que a mí me gusta el fútbol, lo considero uno de los juegos en equipo más apasionantes que hay, ya que incluye técnica, trabajo en equipo, picardía y caballerosidad en la misma medida. Pero el delirio, el amok en que mucha gente parece estar envuelta, las casas embanderadas, y ni siquiera nos clasificamos… bah, mejor, porque volver a jugar en Munich… y encima contra Irán…Los pobres enfermos de cáncer de intestino grueso creyeron haber llegado al fin de sus sufrimientos cuando se les dijo que se iba a agregar el faltante presupuestario para sus medicamentos y que podían levantar la huelga de hambre… lo que no se les dijo era que el dinero conseguido, por supuesto sacado de otra parte presupuestaria, iba a cubrir solamente el faltante por un año, hasta el próximo presupuesto… incluso ahora mismo la comisión que estudia el tema fue disuelta, no hay quién se ocupe… o sea: que nadie se llame a engaño. Nada fue resuelto en el tema de los medicamentos que entran en la canasta, como se dice acá "está todo abierto". ¿Y del pan? ¿Alguien sabe algo del precio del pan? No, claro, para el Mundial se comen semillitas y sandía. Y no se preocupen ni se sientan culpables ni me salten a la yugular: después de todo… ¿Argentina jugó muy bien, no? ¡Esperemos que siga así! Y cambiando de tema, y respecto de las terribles imágenes de la nena corriendo por la playa de Gaza como única sobreviviente de una terrible explosión que segó ocho vidas de inocentes que estaban sentados de picnic: las imágenes son escalofriantes, la visión de la nena desgarrada por la brutal pérdida de ocho familiares llorando a un cielo violentamente azul e indiferente, el uso cínico que los medios palestinos hicieron del dolor de la nena… pero lo que más me enervó fue que enseguida se apuraron a acusar a Tzahal de asesinos, que dispararon indiscriminadamente contra gente inocente en la playa… y algo muy sugestivo, generalmente estos hechos se investigan en equipo por ambas partes, esta vez los de Hamás y los del Fatal (pa' enchastrar son como hermanos) evitaron a toda costa investigar el evento… porque casualmente la operación israelí terminó minutos antes de registrarse la explosión, además parece que esta pobre gente murió por explosivos puestos por los mismo palestinos, quizá con el propósito de minar, quizá se trataba de una pieza de explosivo olvidada en el lugar… ¿Investigar? No se puede, ya nos desconectamos… De las katiushas y los kassam que ya me tienen un poco bastante podrido, se habla, se habla y se habla… Se dicen cosas rayanas en la estulticia, como lo que dijo Amir Mariano Peretz, (¿no se parece un poco al inefable "Yeneral González", el personaje genial creación del malogrado Olmedo?) que "se iba a suspender un poco el cañoneo de Tzahal por el lamentable suceso en las playas de Gaza" Realizás ahora, caro lector, cuál es la relación? Y eso que todavía no hablé del accidente ferroviario, de los sueldos de los empleados de Bank Israel…  ¿Y nuestra hasbará? Bien, gracias.

Así nos va… ah, y me olvidaba… ¡hoy juega Brasil!

El nazismo, el fundamentalismo y la amenaza

Hace más o menos dos semanas, para ser más exactos el 19 de mayo pasa-do, el periódico canadiense National Post publicó una nota que encendió la ira en muchos, despertó miedos latentes en quienes creían haber empezado si bien no a dominar, por lo menos mantener el terror a lo sucedido en un rin-cón oscuro de sus torturados intelectos, y provocó la reprobación de todos: el Parlamento Iraní aprobó una ley según la cual todo habitante de la República que no estuviese encuadrado en la definición "musulmán" o "no islamista" debía llevar en un lugar visible de sus vestimentas un parche distintivo: Judíos (de color amarillo), cristianos (de color rojo) y zoroastrianos (de color azul). Según los considerandos de dicha ley, la finalidad de obligar a los habitantes "distintos" de Irán a circular con ese parche infamante era la de individualizarlos fácilmente y evitar que los ciudadanos iraníes islamistas se mezclen con los "impuros" (najis). Por supuesto que fue inevitable, al leer semejante explosivo periodístico, retrotraerse a épocas pasadas y a regímenes que tanto daño y muerte causaron a nuestro pueblo en especial y a la humanidad toda en general, y como un terrorífico "dejà vu" es casi un calco de la ordenanza de diciembre de 1939, que obligaba a los judíos llevar un brazalete blanco para poder distinguirlos de la población "aria pura" en tanto "impuros"… no voy a entrar a reiterar detalles históricos, eso lo dejo para otras notas. Lo que provoca escalofríos es que ambas ordenanzas son prácticamente idénticas en su esencia, y ambas tienen la misma finalidad: poder distinguir inmediatamente, como se dice en hebreo "quién contra quién, cuánto y por qué", es decir quién es quién y poder proceder en consecuencia, como sucedió hace más de 70 años en Alemania y luego en los países sobre los que la bota nazi pisó groseramente todo derecho humano. Poco después… el gobierno iraní desmintió esa noticia, el diario canadiense "se disculpó" de haberla publicado, el "diputado judío" del Parlamento iraní (¿suena conocido, no? el panelista de color, el concejal mormón, el senador latino "por si las moscas") también desmintió enérgicamente tal ordenanza, el diario canadiense se apuró a "disculparse" por "haberse apurado a publicar la nota"… lo que me lleva a otros paralelismos con los sucesos que precedieron a la más negra noche de la historia de nuestro pueblo. En 1933, el antisemitismo fue parte elemental de la ideología nazi y de la plataforma del partido, convirtiéndose así en uno de los pilares de la política gubernamental, y se puso como una de sus metas la exclusión de los judíos de la vida política, cultural y económica de la Alemania de entonces. La anulación de la emancipación se fue llevando a cabo metódicamente, paso a paso (aislamiento, expropiación económica, privación de derechos, persecución, exterminio), y si nos ponemos a analizar dichos sucesos, una formación político – histórica estándar requiere el conocimiento de ciertos acontecimientos clave (boicot a los comercios judíos en abril de 1933, las leyes de Nuremberg de 1935 (donde ya se hablaba de un "distintivo para los judíos"), la ley del restablecimiento del funcionariado de 1933, el pogromo de la "Noche de Cristal", la conferencia de Wansee de 1942… y aquí algunos paralelismos interesantes. Alemania venía de una guerra que la dejó casi destruida (la Primera Guerra Mundial,) … Irán quedó así después de la interminable guerra que tuvo con Irak. Alemania se levantó económicamente gracias a la carrera armamentista… Irán también. El líder de Alemania fue un enfermo mental, y la reducida comunidad alemana que se quedó a vivir en las fauces del lobo durante cierta época (y de eso sabemos por las declaraciones del malogrado Gran Rabino de Berlín Leo Baeck y sus acólitos), trataba de congraciarse con la bestia desmintiendo enfáticamente todo llamado de alerta del mundo libre de lo que se les venía en Alemania… ¿querían congraciarse? ¿Lo hacían porque así pensaban que no los iban a masacrar? Y en Irán, creo, debe estar pasando lo mismo… un parlamento tan grande como el iraní mantiene una banca para un diputado judío, la encarnación misma de Satanás, y que representa a tan sólo 25000 personas… desmiente declaraciones de un líder aparentemente desequilibrado (o no, quizá esté más lúcido que todos nosotros) que amenaza a la humanidad con el holocausto nuclear, que niega la Shoah, que educa a los niños de su país en el odio al distinto, en el amor a la muerte, en la destrucción sistemática de todo lo que no sea musulmán. Citando algunos conceptos del excelente artículo "Pulsión de Muerte" de Marcos Aguinis, se sabe que el presidente de Irán, Mahmoud Ahmedinaghad, es un eminente instructor de los Basiji Mostazafan (Movilización de los Oprimidos) organización creada por el siniestro Khomeini, cuyos integrantes superan a las espeluznantes Juventudes Hitlerianas  por su fanatismo y su enfermizo amor a la muerte, ya que se trata de milicias que marchan alegremente a su propia destrucción física, sacrificando sus cuerpos para detectar campos minados… De estos niños y adolescentes fanáticos y desequilibrados me ocuparé en otra nota, pero… ¿cómo se puede creer en una desmentida de alguien que es instructor de este tipo de gente, o sea de alguien que enseña entusiastamente, como Millán Astray, a "amar la muerte"? No, caro lector, a mí no me la venden. Por más que los canadienses se disculparon, por más que los iraníes desmintieron, la carrera armamentista continúa, las diatribas negatorias del Holocausto del reyezuelo iraní con delirios de poder continúan sin ser desmentidas, y para mí en cualquier momento, el remiendo infamante podrá llegar a ser tranquilamente una realidad. Ahora el reyezuelo con delirios de potencia nuclear manda a su canciller a divagar frente a las cámaras de TV tratando de convencernos sobre "conversaciones bilaterales" en declaraciones zigzagueantes e incoherentes… Como decía el inefable Goebbels: "miente, miente… que algo quedará". Y eso es una lección que se ve que los iraníes aprendieron muy bien. A los judíos de Irán: abandonen la boca del lobo cuanto antes… se cierne la noche. Cuando pasó lo que pasó en Alemania, hubo mucha gente que no creyó que eso iba a suceder. Y con nazis fanáticos y con musulmanes fundamentalistas no se juega. A fin de cuentas, son la misma cosa. 

El infierno, la faz de la tierra y las comparaciones odiosas

Hay un refrán que desde hace ya mucho tiempo me resulta una reverenda estupidez, y es ese que dice "mal de muchos, consuelo de tontos". ¿Adónde quiero llegar? A que a veces, para poder valorar realmente lo que tenemos, para poder aprehender, apreciar y valorar lo que nos rodea, poco o mucho, lindo o feo, puro o corrupto, tranquilo o agitado, a veces se hace necesario levantar los ojos de la línea que nos marca la soberbia, mirar más allá de nuestras narices fronterizas para de alguna manera empezar a valorar lo que tenemos, ponernos las pilas y hacer cosas para tratar aunque sea de mejorar en cierta medida algunas situaciones dadas que aún estamos a tiempo de revertir, antes que realmente la debacle nos arrastre a abismos de los que una vez caídos nos va a ser muy difícil salir. A veces es bueno enterarse de lo que pasa en otros países vecinos o que no lo son tanto, pero que nos dan la pauta que entre nosotros, y como bien reza nuestro himno, "todavía no está perdida la esperanza", ingenuidad? No, para nada. Realismo, realismo del más puro y simple. Y ojo que no voy a caer en el facilismo de ponerme a hablar de determinados infiernos fundamentalistas donde la vida huma-na vale tres centavos, o donde un patético reyezuelo tiene delirios nucleares, amenaza con reflotar prácticas de racismo barato para apurarse luego a desmentirlas, o de intentos nacionalistas condenados de antemano al fracaso por la terrible e irreversible mano de la corrupción y de la guerra civil, como lo es el caso de los palestinos, estoy hablando de algo mucho más profundo, mucho más arraigado, que empezó a crecer y a medrar entre los países del globo desde la década del 50, y por un espeluznante capricho del destino, todos aquellos que quedaron encerrados dentro de sus fronteras pasaron a ser condenados, algunos inocentes, otros a sabien-das y unos pocos aprovechándose del resto de esos desven-turados por obra y gracia del poder ilimitado, empezó a tomar altura como un volcán en erupción, y hoy se yergue como un ejemplo evidente de lo que puede ser el infierno sobre la faz de la tierra, estoy hablando de Corea del Norte, el país más herméticamente cerrado del mundo, oculto al resto de la población del planeta, cuyos desventurados habitantes son como el polvillo que se barre bajo una alfombra. Se trata de la última dictadura comunista del mundo, que amenaza con volverse potencia nuclear (si ya no lo es), donde el sueldo es de dos dólares por mes, el inasible y totalmente delirante culto a la personalidad de su misterioso líder Kim Jong Ail, que jamás pronunció media palabra en público, del que el "pueblo" desconoce el sonido de su voz, no tienen idea de cómo es, ni de cómo vive, la sola mención de su nombre hace temblar de terror a la población…la radio que tiene estar siempre prendi-da y su sintonía "clavada" en la estación de propaganda estatal, el Estado proporciona la ración educativa y alimenticia necesaria y suficiente para cada poblador: Un pollo y 5 huevos por persona por mes, además de algunos kilogramos de arroz, esta prohibido usar calzado deportivo, está prohibido masticar chicle, está absoluta y estrictamente prohibido fotografiar a militares de uniforme, y que a nadie lo agarren pasando frente a alguna estatua del inefable prócer nacional Kim IL Song sin prosternarse… y creo que es suficiente, para muestra basta un botón, y estos someros "botones" son apenas una muestra gratis de lo que sucede en ese "paraíso comunista", para no hablar del hambre, de las enfermedades, de los miles y miles de presos políticos y desaparecidos. Y aquí quiero recordarles cómo abrí este mensaje. El "mal de muchos" debe ser como un toque de atención, debe proporcionarnos, como se dice en hebreo "material para pensar". Todos sabemos que la palabra "demasiado" es casi siempre (o siempre) un concepto negativo, aquí ¿somos "demasiado" libres? ¿Somos "demasiado" disconformes? ¿Somos "demasiado" apáticos? Personalmente creo que no, pero attenti, compatriotas, que el tiempo pasa. Hay peligros y amenazas que recién están levantando la cabeza, como una hidra monstruosa que avanza, sin prisa pero sin pausa amenazando nuestra estabilidad institucional… no permitamos que esto suceda. Tratemos de mirar lo que pasa alrededor, de aprender, de valorar lo que tenemos, y de tratar de cuidarlo, por el bien de todos. Y no nos sintamos "fraierim" (tontos) quizá por creer que en tanto simples ciudadanos no podamos hacer nada. No dejemos que el esfuerzo que tantas vidas y tanto trabajo costó a nuestros antepasados se pierda en la nebulosa de la desidia o en la enfermedad de la corrupción. Y quizá así nos vaya mejor. 
 

La canasta, la cara de poker y el sufrimiento

Hay varias cosas, caro lector, que me vienen abofeteando la paciencia desde que este nuevo gobierno salió al camino. De entre ellas, hoy me voy a referir nuevamente a la inercia, la inoperancia y la desidia con las que los nuevos "representantes legítimos del pueblo" (az ojn vei) (1) están enfrentando problemas que se podrían resolver  en un santiamén. Y ojo, que de ingenuo no tengo un pelo: sé exactamente que la palabra "santiamén" en términos burocrático gubernamentales  se mide en semanas o meses… pero decir como dijo el Profesor (Profesor!) Shani, de la Comisión de la Canasta de Medicamentos, que "no ve la posibilidad de introducir el Avastin o el Arbitox en la Canasta este año…" y quedarse tan suelto de cuerpo, como si toda su venerable "profesoridad" no le alcanza como para darse cuenta que el problema es dinero, y en términos presupuestarios,  muy poco dinero… Seguramente más de un lector ya debe estar chasqueando su lengua, meneando su cabeza con fastidio y diciendo "uf… otra vez éste con lo mismo" "y dale con la Canasta…" El problema, caro y sufrido lector, es que a veces la palabra escrita debe ser también la voz de quienes no pueden hablar, el medio de los que no pueden expresarse, el grito de los mudos… Leí en algún lugar que el cáncer del intestino grueso, además de poder matar al enfermo, se caracteriza por provocar dolores insoportables al pobre cristo que cae víctima inopinada del flagelo, y hay algo que no puedo entender… es algo que no pude entender antes de las elecciones, no lo puedo entender ahora que se asentó la polvareda demagógica y llegó la hora de saldar las facturas presentadas contra entrega de votos…donde carámbano están todos aquellos que prometieron aliviar el dolor de los enfermos, tranquilizarlos en el sentido que no iban a morir (SIC) sólo porque no podían financiarse la compra de un medicamento? ¿Dónde está el Señor Mazuz, alma pura que se escandalizó porque estábamos en época de elecciones y consideró impropio llevar ante el Tribunal Supremo el recurso presentado aduciendo que tratar el tema de la Canasta de Medicamentos a nivel de Tribunal Superior "podría interpretarse como una maniobra de demagogia eleccionaria?" No puedo creer que enfermos de cáncer, en un país a la vanguardia de la medicina, a la vanguardia de la aeronáutica, a la vanguardia de la informática, tengan que hacer huelga de hambre porque alguien "infló" el precio de los medicamentos de 75 millones a 280 millones de shekel, lo que llevó a la Comisión a no tratar su inclusión de plano, dado su "alto costo"… Leo las "sesudas" declaraciones de los profesores y la sangre me hierve. ¿Qué son, en términos presupuestarios, 280 millones de shekel? Por qué tenemos que ver enfermos desecándose como lagartos al sol frente al Parlamento, protestando por su derecho a la vida, teniendo que soportar la visita y el alud incontenible de palabras huecas de demagogos consuetudinarios de todo color y orientación política, abanderados de los oprimidos que seguramente no necesitan de esos medicamentos, y si los necesitan, seguramente su status parlamentario les da mucho mejores posibilidades de conseguirlos (no olvidemos el caso del diputado que hace algunos años afirmó por TV muy suelto de cuerpo que "no entiende por qué los enfermos de diálisis tienen que irse del país a hacerse el trasplante, si él consiguió enseguida un donante"). Estos personajes, en vez de mover los hilos tal como lo hicieron para asegurarse  votos y coaliciones, manejando sumas presupuestarias mucho mayores a cambio del plato de lentejas de Caín, y permitiendo a los enfermos de cáncer tener el flaco consuelo de seguir estando enfermos pero sufriendo menos dolor… no me vengan con cuentos del tío: la situación se puede revertir, el problema se puede solucionar, las vidas se pueden salvar y el dolor se puede aliviar. Como afirmó el Dr. Balsher, indignado ante las palabras de su colega Shani: "el problema tiene solución, falta un mes para cerrar definitivamente el Presupuesto Nacional, podemos todavía introducir esos medicamentos en la Canasta, el problema es dinero". Así es, el problema es dinero, y poco dinero. Poco como para salvar vidas humanas… relativamente pocas vidas humanas, hablando en términos de masa electoral. Aunque… perdón, cierto, ya se votó, aunque al paso que vamos… mejor cuidar los votos, porque en cualquier momento podemos llegar a tener nuevamente elecciones, y esta vuelta la festichola  "democrática" se puede dar vuelta. Tengo más sangre en el ojo, pero la visión de esos pobres enfermos cuya vida y bienestar dependen de unos cuantos burócratas me indignó. Espero poder referirme a otros temas en próximas notas. Y créanme que para "el fierro" esta vez hay de sobra. Ah! Me olvidaba… Así nos va.  (1) Az ojn vei: D"s libre y guarde, en idish (N. del R.)  

Los medicamentos, los accidentes y el caradurismo  


 
Esta nota va a ser algo somera. Y sí, lamentablemente voy a tener que hablar de política. Pero no del comentario que tanto me gusta hacer o de las aventuras de Mariano, perdón, Amir Peretz como Ministro de Defensa (las fotos que lo muestran pasando revista a las tropas al mejor estilo bananero o hablando con jóvenes oficiales, abrasado por el divino "mishigas" del poder e imbuido por la señera autoridad castrense al mejor estilo del Coronel Cañones, mientras los jóvenes militares contienen a duras penas la risa) no. Todo eso es anécdota pura. Espero, por el bien de nuestra vapuleada Medinah y por la integridad de estructura militar, que por lo menos nuestro glorioso líder militar se haya rodeado de asesores que tengan cierta sapiencia y que puedan tomar decisiones en su nombre o por lo menos asesorarlo sobre qué papel firmar. Tampoco voy a hablar de la entrada triunfal de Shas en el gobierno, "premiados" con ministerios y presupuestos, entre ellos Eli Ishai como ministro de Industria y Comercio. Parece una constante de este flamante gobierno designar "the right man in the right place" (la persona apropiada en el lugar apropiado) todos vimos el espeluznante accidente que tuvo lugar semanas atrás: un camión tratando de escapar de un embotellamiento, lanzado a 90 km por hora por la banquina por supuesto que el camionero perdió el control y fue a estrellarse contra un autobús. El saldo ya se sabe, muertos, heridos y como ese cientos de accidentes, día tras maldito día. Está bien que por un lado al Señor Estrategia Militar D. Shaul Mofaz (RE o MIL, como más les guste) hay que indemnizarlo por la irreparable pérdida que supuso el alejamiento de su querido ministerio, pero darle el de Transportes como premio consuelo cuando el saldo de muertos por accidentes de tránsito es mayor que el de muertos en guerras y/o atentados. Cuándo van a aprender que hay ministerios que deben ser PROFESIONALES, que hay cosas que hay que solucionar y pronto como el terrible problema de la Canasta de los Medicamentos, tema al que me referí semanas atrás, en plena vorágine eleccionaria. Iluso de mí, pensé que los delirios demagógicos pre eleccionarios iban a obrar precisamente en favor de los pobres desdichados que dependen de un magro agregado presupuestario para tener la mínima esperanza de seguir viviendo mucho pedir, no? Y es raro, porque si se tratara de ayudar a chicos y a locos, vaya y pase, esos no votan, pero los enfermos en edad cívica sí pueden votar. Y ahora, que ya están repartidos todos los naipes y ya sabemos quién contra quién, cuánto y por qué… qué espera, Sr. Ministro de Salud, para solucionar INMEDIATAMENTE este problema? ¿Qué, los enfermos de cáncer de intestino grueso o los asmáticos son menos que otros enfermos? ¿Cuánto más había que agregar al presupuesto para que esos medicamentos también entren e presupuesto para que esos medicamentos también entren en la Canasta? Y no pienso nombrarlo, Sr. Ministro, porque lo primero que tenía que haber hecho, aun antes de brindar por su gestión ministerial como tan graciosamente lo hicieron sus colegas ante la vista y paciencia de quienes votaron confiando en un futuro mejor, entre ellos los afectados por este terrible problema, era incluir a TODOS los medicamentos en cuestión en la canasta. Así, sin vueltas. TODOS. Y mientras no lo haga, mientras deje a cientos de enfermos librados a su suerte y condenados a sufrir, o lo que es peor (que no suceda!) o a sucumbir por la falta de medicamentos, su nombre no merece ninguna mención y su tendencia política no tiene ninguna relevancia. La Canasta de Medicamentos no admite discusión o debate alguno, y tiene una sola definición: SERVICIO PUBLICO ESENCIAL. Como los bomberos. Así nos va

Israel de la tristeza y la alegría por Lidia y Marcelo Sneh de Ber Sheva

Israel de la tristeza y la alegría, Israel que un día nos lastimas y nos enojamos y al otro  día nos amigamos y te seguimos queriendo como siempre…la de la paradoja…la de las razas unidas o desunidas,  la de los idiomas, tantos y diferentes…Israel, que un día me recibiste con los brazos abiertos, que me adoptaste…Israel en la que crezco cada día y en la que crecen mis hijos…

Hoy me hiciste un regalo y los regalos siempre hay que agradecerlos…hace casi doce años que me adoptaste y yo, ilusa de mí, pensaba que íbamos a vivir en paz, veíamos a Rabin en los noticieros, allá, en Argentina y pensábamos que todo iba a ser diferente, la paz fue nuestro sheliaj, no éramos sionistas, solamente queríamos un futuro mejor para nuestros hijos…

Hoy me regalaste ver a mi hijo transformarse en soldado sobresaliente, el diploma dice Jaial Mitztaien, Yom Haatzmaut 58 de Medinat Israel…

Y ahí adentro, en el corazón, se sienten tantas cosas…se mezclan el orgullo y la alegría, se mezcla el saber que Pablo, mi hijo, mucho mas allá de ser un soldado es una persona de bien, que desde su lugar lucha para que esa maquinaria que es el ejército funcione…siento que la elección no fue en vano, que este es el lugar donde tenemos que estar…

Hoy es Erev Yom Ha Zikaron, el día del año en que recordamos a nuestros soldados caídos… Por ellos la tristeza y a ellos… IEHI ZIJRAM BARUJ.

A quienes ni hoy ni nunca encontrarán consuelo por lo irreparable… mi más cálido abrazo y mi más profunda comprensión de madre.

A Israel…! Felices 58 años!

A mi Pablo…gracias!

El holocausto, la tecnología y la memoria  

 Hoy no voy a hablar de política. Sería una blasfemia rayana en la obscenidad hablar de política en un día como el de hoy, aunque muchos de los que sobrevivieron al horror nazi tienen graves cuentas pendientes con ciertos políticos… pero eso será motivo de una próxima nota. Todos sabemos cuándo se conmemoran los Días Terribles, los "Yamim Noraim": Son los días que van desde Rosh Hashaná (Año Nuevo) hasta Yom Kippur (Día del Perdón). Sin embargo, el pueblo judío, especialmente el que vive en Israel, tendría que conmemorar dos veces los Días Terribles. Y la segunda vez tendría que ser entre el Día de la Recordación de los Muertos en el Holocausto y el Día de la Recordación por los Caídos en las Guerras de Israel. Esos son días tanto o más terribles: comienzan con el recuerdo de quienes murieron de a millones a manos del Mal desenfrenado y enseñoreado sobre la faz de la Tierra eligiendo a su víctima y regodeándose con la complacencia servil de quienes se pusieron cómodamente de su lado para ayudarlo en su cometido, y finalizan en el inconsolable recuerdo por la pérdida de nuestros mejores y más queridos en las guerras en defensa de nuestra Medinah. Y hoy precisamente comienzan los segundos Yamim Noraim. Hoy es el día del Holocausto, el Yom HaShoah. Y no creas, caro lector, que mi nota va a hablar de los testimonios, los campos, las muertes, los sistemas de muerte… no. De esas cosas se habla durante todo el año, tanto como para no olvidar, como para mantener vivo el rescoldo de la memoria. Hay mucho que hablar al respecto, y a medida que veo como se van revelando nuevas imágenes históricas, como la arqueología y las modernas tecnologías van poniendo al descubierto nuevos aspectos, más me siento impelido por la necesidad de referirme al tema. Por eso, de lo que sí quiero hablar es de las cosas, los acontecimientos y los temas que van surgiendo año tras año, generación tras generación, de los ídolos que se caen, de las revelaciones respecto de cosas que pasaron en ese remoto planeta que fue bautizado el Holocausto, nombre que con todo respeto considero impropio, porque esos seis millones de víctimas inocentes no fueron sacrificados en un altar para la gloria de ninguna divinidad, fueron pura, simple y salvajemente masacrados con un solo propósito: Hacerlos desaparecer de la faz de la Tierra Como dijo ayer uno de los sobrevivientes, un profesor de origen holandés, "fueron asesinados por haber cometido el terrible pecado de haber nacido". Los medios, apoyados por las modernas tecnologías de comunicación, las computadoras y el asombroso adelanto que tomó la arqueología, así como también el simple paso del tiempo que va limando asperezas, abriendo puertas y revelándonos cosas asombrosas y a la vez espeluznantes, nos va mostrando aspectos hasta ahora ocultos, oscuros y que parecían ya condenados al olvido por parte de la humanidad. ¿Una sencillita? Hace poco salieron a la luz documentos secretos (o no tanto, conociendo cada vez más la idiosincrasia nazi) que revelaban que Auschwitz, Majdanek, Treblinka y demás sucursales del infierno no eran más que un proyecto piloto (SIC): cientos de planos y proyectos fueron encontrados, así como también escritos que revelaban que la Solución realmente iba a ser Final, y que cuando terminaran con el último judío iban a seguir con el resto de los gitanos, los negros, los Testigos de Jehová, los homosexuales… todos aquellos que no coincidían con el encuadre racial armado por Rosenberg y Streicher. Y ni que hablar de la cháchara imbécil de quienes trataron de convencernos durante años de que los "nazis asesinos" eran únicamente los que revistaban en las SS o las Waffen SS, que los gallardos soldados de la Wermacht eran unos caballeros que no participaron en esos horrores… También hace poco tiempo quedó revelada la verdadera historia del Regimiento 106, los tristemente célebres "Soldados de Gris", que fueron reclutados bastante después del estallido de la guerra, todos de una edad promedio por encima de los 35 años, padres de familia, artesanos, profesionales, muchos de ellos hombres de izquierda (SIC), ni siquiera nazis (SIC) cuya función militar era… fusilar en masa a judíos en los países donde se iba aplicando el plan de la Solución Final. Un humilde servidor se estremeció leyendo la frialdad y el candor con que algunos de ellos relataban sobre sus "experiencias de guerra"… te recuerdo, caro lector, muchos de ellos ni siquiera eran nazis. Como tampoco lo fueron los polacos que denunciaban a los judíos,  los "shmáltzovniks" (del vocablo alemán  "schmáletz": grasa), ya que solían arrinconar a sus víctimas, bajándoles los pantalones y  al ver la parte comprometedora de sus cuerpos desnudos, solían decir "entrega tu grasa". Por supuesto que la grasa era dinero, y cuando el dinero se terminaba, el judío era entregado a la GESTAPO o se encargaban ellos mismos de exterminarlo. También podríamos hablar de los lituanos, de los letones, de los ucranianos, estos últimos basura humana de la más manifiesta, ya que combatieron "hombro con hombro" con los nazis, pero cuando los "héroes" de la Wehrmacht entraron a Varsovia a combatir con los partisanos, llevaron al frente a un buen contingente de ucranianos como escudo humano. No me quiero extender. Más adelante voy a escribir una serie de notas sobre todos estos temas que mantienen en forma fría, asfixiante e incontestable la vigencia del dicho "LUPUS HOMINE LUPUS EST" (El hombre… es el lobo del hombre). Y nuestro pueblo, si bien sobrevivió al Holocausto, se levantó de sus cenizas y fundó su propio Estado, quedó bastante deteriorado y herido. Y esas heridas nunca van a cicatrizar del todo. Quizá sanen, pero nunca cicatrizarán. Y eso depende de nosotros, que no debemos ni podemos olvidar. A los que se fueron: IHIE ZIJRAM BARUJ. A los sobrevivientes: RECORDEMOS A LOS MUERTOS. Y a todos nosotros: NO OLVIDAR, PERDONAR NO ES ASUNTO NUESTRO.

El terrorismo, la democracia y la esperanza

No es fácil, a veces, escribir sobre sentimientos encontrados. Ayer quedó inaugurada la nueva Knesset (Parlamento). 120 diputados, algunos ya fogueados en esas lides, otros novicios, religiosos y laicos, de derechas o de izquierdas, todos, a su turno, dieron su palabra de compromiso al Presidente de la Sesión. Palabra de compromiso… suena lindo, ¿verdad? Lindo… y casi ingenuo… pero no. De mis recuerdos del paese lontano rescato el solemne juramento al que eran sometidos diputados y senadores, y la casi trágica frase que como colofón, cerraba el rito: "y si así no lo hiciereis, que D"s y la Patria os lo demanden…" Frase interesante, si las hay. ¿Cómo puede D"s presentarme una demanda contra actos que pudiese haber cometido como diputado? ¿Desde cuándo la Patria demanda? ¿No será que habría que cambiar un vocablo, es decir, Patria por Estado? Porque el Estado SI puede demandar, vive la petite difference… Pero no me quiero ir por las ramas hablando de las instituciones de otros países, sólo quise comparar las fórmulas de juramento. Y volviendo a Israel, me gustaron mucho esas dos palabras: "mitjaiev ani" - "me comprometo". Quienes realmente sienten que están en el Parlamento para servir a los legítimos intereses de quienes los enviaron a estar allí mediante su voto, al pronunciar esas dos palabras, toman la obligación de servir a sus votantes y por interpósita persona al pueblo todo mediante leyes que sirvan, edictos que mejoren y ordenanzas que enderecen lo torcido. Para quienes llegaron valiéndose del voto del "soberano" (az ojn vei) para seguir cometiendo sus tropelías, servir a sus intereses personales, o lo que es peor, a los intereses de ciertos elementos, locales o extranjeros, o asegurarse de poder dar sus buenos zarpazos al vapuleado presupuesto nacional, para no perderse las jugosas tajadas de las que se nutrirán sus acólitos en detrimento de enfermos terminales, lisiados, niños desamparados, et sic de ceteris. Y te pido que tomes nota, caro lector, que no he nombrado esta vez jubilados, ya que éstos, en un golpe eleccionario maestro, han logrado ocupar 7 bancas (casi un 6 por ciento del total de las bancas). Esperemos que algo puedan hacer por sus sufridos votantes. Y más allá del pesimismo que siempre nos embarga cuando un nuevo Parlamento sale al camino (antes de empezar, Zvulun Orlev, por el partido Mafdal y en nombre de los reaccionarios de siempre, ya anunció que solicitará la disolución del nuevo Parlamento… no se empezó a levantar el nuevo edificio y ya se lo quiere demoler), sólo nos queda desearle el mayor de los éxitos, por el bien de todo nuestro sufrido pueblo y de nuestra amada y no menos sufrida Medinah. Y mientras todos nos preparábamos para gozar de esa verdadera fiesta de la democracia, la ÚNICA democracia del Medio Oriente (ojo, perfectible pero democracia al fin), nos llegó la infausta noticia de un nuevo atentado, de otro genocidio puro y simple cometido por otro descerebrado que al final de cuentas no es más que otro idiota útil de todos los que quieren ver este territorio "judenrein" (limpio de judíos, en alemán – N. del R.). 9 muertos, más de 60 heridos, historias de heroísmo, como la del guardia y la del padre que salvó la vida de sus hijos a costa de la suya… pero no quiero revolver sobre estas heridas abiertas y sangrantes, de las que seguro, caro lector, ya habrás leído por otros medios. Hablé de sentimientos encontrados al principio… y me acordé de una parte del discurso de David Ben Gurion al declarar la Independencia del Estado de Israel, en 1948: "mientras estamos aquí, celebrando el nacimiento de un nuevo Estado, Jerusalén está siendo bombardeada…" y el Parlamento No. 17,  58 años después, salió al camino a pesar del atentado, a pesar de la sangre y a pesar de todo… Hubo quienes dijeron que había que postergar el acto, que los poemas y las canciones estaban de más, que las fanfarrias militares, que como dijo el demagogo barato de Eli Yshai, quien se ausentó del acto "para estar con los heridos y con los muertos" Por favor!!! En ese momento, los ÚNICOS que tenían que estar con los heridos eran los médicos y las enfermeras, ni siquiera los familiares, y en cuanto a los muertos… creo, querido Eli, que hubiese sido preferible que esté en el Parlamento, comprometiéndose como sus demás colegas a cumplir con el mandato de los votantes, y no haciendo gala de la más patética de las demagogias y escapando a sus verdaderas obligaciones. En resumidas cuentas, caro lector, lo que quiero decir es que estoy plenamente de acuerdo con haber llevado adelante la inauguración de la 17ª. Knesset tal como estaba planeado, a pesar de que todavía no nos habíamos repuesto de la sorpresa, el trauma y el dolor de lo acontecido en Tel Aviv, por segunda vez en el mismo lugar, y hago mías las palabras de Shimon Peres, con quien generalmente no estoy de acuerdo, pero en este caso sí lo estoy, y en forma absoluta, cuando dijo que "ninguna malhadada organización terrorista nos va a poner plazos u horarios o impartir instrucciones respecto de nuestros propios actos cotidianos". Desde estas modestas líneas quiero felicitar a quienes así lo hicieron a pesar del dolor, repudiar a quienes no asumieron su responsabilidad civil escudándose en la más patética y repugnante demagogia, y también a quienes, cobrando pingües remuneraciones y emolumentos de quienes ellos deberían formar parte, no se presentaron a ocupar su escaño mediante variadas y policromas excusas y con tal de no pronunciar su palabra de compromiso ante el Estado que ellos intentan negar y de no oír el himno con el que pueden no estar de acuerdo, pero al que le deben respeto. Y todos sabemos de quiénes estoy hablando.

Para cerrar esta nota, cito a María Elena Walsh, la grande con vuestro permiso: "Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando… Gracias doy a la desgracia, y a la mano con puñal, porque me mató tan mal, y seguí cantando…"

A los heridos: REFUAH SHLEMA

A los muertos: IHIÉ ZIJRAM BARUJ

A los nuevos 120 representantes del pueblo de Israel: BEHATZLAJA

Y a todos nosotros: PAZ Y SALUD… EN DEMOCRACIA

Jag Sameaj!  

El alma humana, la tristeza y la alegría

             Con tu permiso, caro lector, hoy voy a pasar por alto el comentario de actualidad, la opinión sobre la situación sociopolítica de nuestra querida y sufrida Medinah… hoy quiero contarles que en todo el tiempo que llevo en Israel, siempre me costó entender esa fortaleza espiritual, esa dureza a toda prueba mezclada con una sensibilidad y una capacidad de amar asombrosas que forman parte del alma israelí… cómo se puede pasar, por ejemplo de un Yom Ha Shoá o de un Yom Hazikarón a festejar en forma desenfrenada Yom Haatzsmaut, como se puede pasar de la más profunda melancolía, de la más oprimente tristeza a una alegría desatada y vehemente. Salvando las distancias y las comparaciones, algo parecido me pasa hoy a mí. Hoy es el aniversario, según el calendario gregoriano, del fallecimiento de mi padre Simja Z"L. Este semanario publicó algunos trabajos fruto de su genio creativo como escritor y periodista, rindiéndole merecido homenaje. Hoy, a siete años de caer vencido por la Parca después de varias veces de haberse batido a duelo con ella, quiero rendir desde estas líneas mi más emocionado homenaje a quien fue escritor ilustre, docente apasionado, padre maravilloso y hombre a carta cabal, enamorado de las letras, de mi madre Berta y de la vida, y no necesariamente en ese orden. Gracias a ustedes por compartir conmigo este homenaje. Y como les decía al principio de esta nota, pasando de la más profunda tristeza a una gran alegría, quiero sumarme al júbilo de los que hoy estamos aquí para festejar el primer año de esta encomiable y nunca del todo bien ponderada iniciativa que es NAZARETH ILLIT JADASHOT,  orgullo de todos nosotros, lectores y  colaboradores, detractores y partidarios, y por supuesto, sin olvidarnos de felicitar de todo corazón a su alma máter, a su incólume timonel, Daniel Edelstein, quien de la mano de su compañera Diana supo timonear la publicación por el proceloso mar del disenso y el acuerdo, las críticas y las felicitaciones, y por sobre todas las cosas, que supo reunir a su alrededor colaboradores de la talla de Rubén "Rata" Grinstein, Susy Krasnopolsky, Raquel Yurcovich, Eli Banet (y mis más sentidas disculpas a quienes seguramente omití nombrar), quienes semana a semana nos deleitan con sus notas de interés general, de información y de servicio, y a veces con hermosos poemas. Mis más sentidas felicitaciones a Daniel y a su equipo, y hago votos que éste sea sólo el primero de muchos años de labor fecunda en pro de la comunidad hispano parlante en Israel, para informar, difundir, opinar… y por qué no, para ejercer el legítimo y más humano de los derechos, que es el derecho al disenso y al debate, a la opinión y a la refutación. AISHER KOAJ!!!!!

Una de cal, una de arena y una de miel...para las fiestas 

Es así, caro lector, siempre así. No hay semana en la que no tenga algún motivo para ponerme nervioso, para dar rienda suelta a mi indignación.

Pero esta vez la cosa superó todos los límites. Y no te creas, que la cosa pasa por las negociaciones para armar la coalición (tema que no merece ni siquiera ser recordado), o por el vergonzoso caso del Rabino Metzguer, o por la inaudita ola de violencia que parece haberse desatado en nuestra querida Medinah… la cosa pasa por una colita presupuestaria, una suma irrisoria dentro del inmenso despilfarro del que viene siendo víctima año tras año el erario nacional, que abreva en nuestras maltrechas y resignadas faltriqueras, arrancándonos impuestos, gabelas, gravámenes y multas sin la menor compasión, para que siempre haya suficiente para continuar con el festival del despilfarro. Pero me estoy yendo por las ramas… la suma irrisoria a la que me refiero (en términos presupuestarios, claro está) es de "apenas" 156 millones de NIS. Poco, verdad? Quien está acostumbrado a escuchar las cifras astronómicas que se manejan en las altas esferas gubernamentales, seguramente sonreirá despectivamente con la comisura izquierda de sus labios y dirá: "je… seguramente es el presupuesto para comprar Plasticola en las oficinas públicas… ¿qué son 156 millones de shekel en el Presupuesto Nacional?" Te diré qué son esos 156 millones de shekel, caro lector, y verás que tu capacidad de asombro aun da para todo. 156 millones de shekel es la diferencia que da como resultado de restar a los 466 millones de shekel propuestos para la canasta medicinal elevada para su aprobación la semana pasada, los 310 millones de shekel en que finalmente y después de largos y sesudos debates, dicha canasta quedó fijada, incorporándose algunos específicos y quedando otros afuera. Y este es el quid de la cuestión. ¿Por qué el Señor Ministro Edri no aprobó la canasta en su totalidad, cuando no hace mucho un solo diputado por el solo hecho de ser él mismo el presidente de la comisión de finanzas de la Knesset aprobó un presupuesto de 450 (SIC) millones de NIS sólo para Yeshives, Yeshive-Bujers y Koilelim? Señor Fiscal General, ¿por qué prohibió tratar el tema de la canasta medicinal antes de las elecciones, alegando que podría tratarse de una maniobra demagógica? La vida de enfermos de cáncer y de todo tipo de enfermedades infernales ¿vale menos que la hipócrita tranquilidad de conciencia de quienes quieren ser "más papistas que el Papa?” ¿Por qué, señor Ministro Edri, no se aprobó la canasta en su totalidad? ¿Para qué o para quién SE DESVIARON esos irrisorios 156 millones, que significan ahora la diferencia entre la vida y la muerte de tanta gente? ¿Por qué tantas mujeres con cáncer de mama, cuya única tabla de salvación se llama Herzeptín, un específico cuyo precio astronómico hizo perder ya las esperanzas a muchas familias y que quedó inexplicablemente fuera de la canasta, como otros 25 fármacos carísimos, y cuando digo carísimos estoy hablando miles de NIS por mes… quién dispone de  esas sumas? ¿Qué, una mujer enferma no tiene derecho a estar sana? ¡No entiendo, señores, que alguien me lo explique! Aquí no hay disculpas, explicaciones, declaraciones, sanatas, entrevistas… aquí alguien está asesinando lentamente a muchas víctimas de una situación que no tiene ni excusa ni explicación. La canasta medicinal debe ser restituida al debate gubernamental e inmediatamente aprobada EN SU  TOTALIDAD. Y si no, entonces que no me vengan a hablar de ningún sector, de ningún partido, de ningún lado. Que se metan la coalición donde les quepa hasta tanto no se den cuenta que esta situación se convertirá en un asesinato puro y simple. Pero no me olvidé del título de esta nota, caro lector. Y con tu permiso, quiero hablar hoy de mi hijo Pablo, que está sirviendo en Tzahal, el Ejército de Israel y que en el marco de su servicio recibió un galardón muy especial: fue nombrado Soldado Sobresaliente de su base, la Base de Instrucción Militar de Shivta, en el desierto del Neguev, y será condecorado por ello en los actos del día de la Independencia. Pablo no es el primer hijo que mando al Ejército, y tampoco el primero que recibe un galardón de este tipo. Pero el mérito de Pablito, caro lector, es doblemente especial. Pablo no es un soldado combatiente, no es un francotirador, no es un chofer de combate… no, caro lector, en esa película ya estuve con Dany, mi hijo mayor. Pablo es lo que muchos llaman, ignorante y despectivamente "un jobnik", pero que en realidad es uno de los tantos que se preocupan por el bienestar de sus camaradas de armas, alegrándoles el corazón por vía estomacal. Pablo empezó preparando omelettes y lavando platos, y hoy está al frente de todo un sistema de cocinas y comedores militares que deben alimentar, tres veces por día y sin el más mínimo error, a más de 2000 personas. Y eso, caro lector, no es fácil. Como él mismo dice, con la sencillez que es patrimonio exclusivo de la gente buena y con modestia casi infantil, "hago lo que me mandan… no es fácil, pero no hay como ver a la gente contenta después de una buena comida" No en vano Napoleón Bonaparte decía que "un ejército que se precie marcha sobre el estómago". Por eso, desde estas modestas líneas, querido hijo, va mi bendición y mis felicitaciones. ASI NOS VA… Pero con jóvenes como Pablo y tantos otros, seguramente nos va a ir mejor. JAG SAMEAJ!

Las elecciones, las promesas y la realidad            

Son un poco más de las diez de la noche, y ya se sellaron las urnas de las elecciones más somnolientas, indiferentes, desvaídas e ignoradas que haya conocido nuestra Medinah. Canal 2 acaba de dar los resultados de la votación modelo que los medios acostumbran llevar a cabo y que, voto más, voto menos, reflejan con bastante aproximación lo que la Comisión Electoral anunciará mañana en forma oficial. Una somera recorrida por algunos de los lugares destinados a votar sólo confirma las estadísticas publicadas por los medios: apenas un magro 60 por ciento de la fuerza electoral se presentó a expresar su parecer ante los aspirantes a manejar sus destinos durante los próximos cuatro años. Obviamente esperé hasta ahora para escribir porque quería estar, no sé si la palabra es seguro, pero por lo menos al tanto del modelo televisivo de votos, especialmente del canal 2, que es el que más o menos siempre "la pega". Y los resultados apuntan sobre aciertos pronosticados de antemano, alguna que otra sorpresa, pero en general un par de sencillas operaciones aritméticas nos llevan a la conclusión que si se entretejen las coaliciones con las que la mayoría de los analistas políticos vienen especulando, y que según una "sana lógica" son las que aparentemente se van a dar,  todo apunta a una coalición de centro-izquierda. No voy a darles la lata con números, pero la coalición posible podría llegar a los 61 mandatos, y la presunta oposición podría llegar a formar un bloque obviamente minoritario. Por supuesto, estamos especulando sobre un modelo de votación, todos sabemos que una mayoría simple sólo sirve a veces para evitar la caída de un gobierno, también sabemos que dirección tomarán los mandatos, por ejemplo, de los partidos árabes, que entre todos son casi 10 mandatos. Pero dentro de esta elección prevista, obvia y tediosa hubo varios detalles de los que sería bueno enterarse y tomar ejemplo. La caída del Likud, que a estar por ahora por la votación modelo solo sacó un somero 9 por ciento de los escaños en disputa, habla a las claras de lo que puede suceder cuando cada uno tira para su lado, cada uno quiere arrimar agua a su molino, y en vez de propiciar la unión y trabajar en conjunto, las disputas y las desavenencias llevaron al desmembramiento del Comité Central, el retiro de sus mejores fuerzas en dirección a Kadima y el magro resultado que se alcanzó en estas elecciones. Otro dato interesante de estas elecciones fue los 6 o más mandatos logrados por el Partido de los Jubilados, agrupación que espera influenciar desde dentro para luchar en bien de uno de los sectores más segregados y marginados de la población, de los que los grandes partidos sólo se acordaban cuando venían, por ejemplo… elecciones. Quizás ahora, y ya se sabe que formarán parte del bloque oficialista, la tercera edad llegue a hacerse oír más allá del hermetismo de quienes están sentados arriba y hasta ahora los ignoraron olímpicamente. Ojalá. Y para cerrar por ahora este reporte primario, y siempre teniendo en cuenta que esta, caro lector, y como otras, es una nota de opinión, quiero hacer notar que me tranquiliza que los 13 mandatos que logró Israel Beiteinu con Avigdor Liberman quedaron en la oposición. Más allá de ciertas ideas respecto del tratamiento de ciertas minorías, más allá de su discurso exclusivista dirigido a un sector más que determinado de la población, lo que más me molestó de las promesas electoralistas de Liberman fueron sus declaraciones de hacer más asertivos y efectivos los procedimientos policiales y la aplicación de las leyes. Lo que omitió decir, pero quien tenga un somero sentido de cómo se maneja el poder legislativo seguramente se dio cuenta como un humilde servidor, es que para cambiar distintos procedimientos policiales de arresto, llevado a juicio y juicio hacen falta cambios profundos en algunas leyes bastante fundamentales del sistema legislativo israelí, cosa que no es muy sencilla, lleva tiempo, primeras lecturas, segundas lecturas, comisiones, votaciones, y si a eso sumamos que 13 mandatos, a pesar de parecer muchos, no alcanzan estando en la oposición, entonces por favor, señores… la indicativa es loable, pero por lo menos hablen de tiempos coherentes. Ah! Me olvidaba. Todavía nadie me pudo explicar que hace una mujer religiosa en Meretz, partido que también subido al corcel de las promesas electorales, declaró muy suelto de cuerpo ser capaz de cambiar la Halajá por medio de una sencilla legislación… Tampoco la pavada, señores. Entiendo que se deba separar e incluso alejar a la religión del estado, (y les comento que me preocupa que la posible coalición que ya va tomando forma incluirá al bloque religioso), pero tratar de cambiar preceptos religiosos establecidos y respetados durante milenios… hasta nosotros los judíos laicos tenemos "líneas rojas" como suele decirse, y sería bueno saber que opina de todo esto la Sra. Tzvia Grinfeld. ASI NOS VA… OJALA AHORA NOS VAYA UN POCO MEJOR.

La demagogia, el choripán y la miseria  


Bueno… ya pasó Purim.

Hubiese querido venir de una semana tranquila, casi diría bucólica y aburrida, hablar de la fiesta de Purim en Beer Sheva (a la que fui y la pasé muy bien), hablar de la fiesta de Berale (a la que no pude concurrir por razones de trabajo pero sé que estuvo muy linda), del corso de Shmerale, de la nueva sección "Telenovelas Personales" que inauguramos hoy en el foro de la página, contarles de una nueva sección de "Informaciones útiles y servicios a la comunidad latinoamericana… en Castellano" que estoy estructurando, de las próximas columnas de información diaria que vamos a publicar, hubiese querido contarles solamente del éxito que se anotaron hoy las fuerzas de seguridad al evitar pocos kilómetros antes de su objetivo un atentado terrorista que hubiese costado decenas de vidas en Jerusalén…la eficiencia asombrosa con que soldados y policías individualizaron el vehículo que transportaba a la Muerte misma personificada en un terrorista suicida al que seguramente no le importaba edad, sexo, religión o lo que sea de sus víctimas, el agradable espectáculo de ver a esa basura en calzoncillos y tirado en el suelo, lejos de los explosivos que pensaba hacer volar, matando quién sabe a cuántas víctimas inocentes… hubiese querido contarles que hoy comenzó la primavera, que el calor acaricia ya con sus benignos dedos nuestras almas acostumbradas ya al clima levantino, y nuestras mentes se dejan llevar por la visión de la cerveza fría, la arena blanca y cálida de la playa y un mar que nos llama seductor desde unos pocos kilómetros de distancia… pero el Noticiero no perdona, caro lector. Lidia, mi mujer, mi más implacable censora, mi mano derecha a la hora de teclear rápido y sin errores, y obviamente mi primera y más cara lectora, me recriminó más de una vez que mis notas son algo pesimistas, que a veces soy implacable a la hora de compartir con ustedes algunos de mis sentimientos, impresiones y opiniones… ¿Cómo, caro lector, cómo se puede ser optimista cuando un tercio de la población ya declaró que no irá a votar? ¿Cómo se puede tener dos dedos de frente y tomar en serio la promesa de Amir Peretz de hacer "hokus pokus" una vez que tenga la manija bien agarrada y llevar el sueldo mínimo a mil dólares? Y encima ver que con MIS impuestos se imprimen billetes de mil dólares como stickers de propaganda! Igualito al dólar de cierto "Rebbe", sólo que ahí, la verdad en su sitio, el dólar era verdadero… ¿qué se puede comprar con un solo dólar? Lo mismo que con la promesa de mil dólares de Peretz: nada, gurnisht, niente. Quien tenga una vaga idea de lo que es economía no puede comprar semejante gansada demagógica y esperar ansiosamente el 28 de marzo para correr a votar a Mariano Idelman, perdón… digo a Amir Peretz. Y es en este tráfago demagógico en que nuestros castigados cerebros todavía están sumidos cuando Trajjj!!! Otra noticia terrible nos golpea, y esta vez se trata de las entidades benéficas que todos los años ayudan a los necesitados para Pesad… un paneo de la cámara nos muestra que los estantes están vacíos, que las donaciones se demoran, y que los reducidos montos presupuestarios asignados por el gobierno (¿Qué gobierno? El que se va el 28, el que viene el 29 o los que se quedan en el medio a apagar las luces de la Knesset?) Se demoran en llegar… ¿saben cuál es el monto asignado a una fundación como lo es "Léjem" (PAN) una de las entidades decanas en estos menesteres? 3 millones de Shekel anuales… dividido por las familias que se inscribieron este año para recibir la ayuda resulta un subsidio de 12 (SIC) Shekel por familia. Ridículo, ¿verdad? La Dirección de Bienestar Social hace tiempo se lavó las manos de ayudar a esas entidades, alegando que "reciben mucho dinero de fuentes privadas". Pero ese dinero no llega, o llega con cuentagotas, las fiestas están casi aquí… pero no importa, Pésaj cae tres semanas después de las elecciones. ¡Zafamos, dijo Ramos! Otro aspecto alarmante de esta terrible epidemia de demagogia descarada que nos puede llegar a afectar más que la gripe aviácea, ya que no votar o equivocarnos a la hora de saber a quién realmente queremos ver manejando NUESTRA Medinah es algo que podría traer mucho peores consecuencias a largo plazo que el temido virus, son las declaraciones de un compungido y circunspecto Bibiahu (Biniamín "Desarrollo" Netaniahu) que la semana pasada trató de vendernos en forma algo patética una imagen de un Likud que no tenía nada que ver con las trastadas que él se mandó y que había que votarlo a pesar de todo… no importa cuál era la cuenta que se pueda tener con Bibiahu, el partido no tiene la culpa y tiene que llegar al poder… el partido o Bibiahu? Hay que ser realmente imbécil como para leer ese mensaje demagógico hasta el final…estás enojado con Bibi? No mezcles al Likud, vótalo igual!!! ¿Que vas a poner a Bibi en un lugar en el que no lo querés ver? ¿Que importa? Lo importante es que no mezclaste resentimientos personales con un candidato con el bien de un partido… qué se siente ser un jelemer? Aide Bibi! Pero lo que más me hizo hervir la sangre fue el llamado de un olé jadash de Argentina (3 años en el país, pero por la forma de hablar parece que llegó hace 3 días) a participar de encuentros y votar por el partido árabe "Jadash", que según sus palabras "es el único partido político en todo Israel que se ocupa de los sudamericanos, que les escucha, que los atiende y que va a solucionar sus problemas…" OY VEI IZ MIR. (1) Un movimiento que tiene que resolver terribles problemas de ciudadanía clase B, de identificación, de discriminación, de falta de presupuestos educacionales, de tierras expropiadas, de enfrentamientos lamentables entre cristianos y musulmanes que no conducen a nada, et sic de ceteris, seguramente va a dejar de lado todas esas nimiedades para ocuparse únicamente de los problemas de la colonia sudamericana, a cambio, por supuesto de sus votos, tampoco la pavada, che… Iván, esclarecé un poco tus ideas, cumplí con tus obligaciones de ciudadano y después vení a hablarme a mí de Jadash, que viví 4 años en la Nazareth árabe, trabajé con ellos, comí con ellos, compartí alegrías, pesares, café y knaffe con ellos, y sé perfectamente del paño que estoy cortando, cosa de la que vos parece que no tenés la más mínima idea. De todos modos, suerte el 28, que si la llegan a tener, sólo me va a demostrar que no me equivoqué al pensar que mucha gente no aprendió nada de la demagogia sudamericana, que un choripán con vino tira más que una yunta de bueyes. Y como decía el gran Fito, "nada personal", aclaro que no estoy menospreciando la inteligencia de ningún coterráneo recién llegado, al contrario, con todo mi respeto, me duele ver a estos oportunistas cazadores de votos a cambio de quién sabe qué promesas adueñarse de la aún fresca ignorancia de la situación política para meterle a la gente "Bobe Mainses" (2) en la cabeza y llevar así agua al molino de sus intereses y hacerlos depositar un voto que no tiene nada que ver con sus legítimos intereses. Y hoy, esta frase está más vigente que nunca: ASÍ NOS VA.

(1) OI VEI IZ MIR: Expresión de dolor, de desagrado, cuya traducción literal no es fácil, pero que en idish lo expresa todo. (N. del R.)
(2) BOBE MAINSES: Literalmente "cuentos de la abuela". Tonterías, sandeces, inventos, fantasías. (N. del R.)

Purim, la justicia, la vida y la muerte                       


Sería medio como obvio recordar que hoy se festeja Purim, palabra cuya etimología es "suertes", o "echar a suertes". No voy a abundar aquí dándoles la charla sobre los orígenes históricos de esta simpática celebración, tras la cual se oculta toda una amenaza de holocausto, de genocidio, ya que la comunidad judía de Susa, Persia (hoy Irán) estaba efectivamente amenazada por Hamán, sus diez hijos y toda la componenda que fue felizmente frustrada por Mordejai, suegro del rey Asuero y padre de Esther, la reina consorte… el resto ya es sabido, la masacre fue abortada, Hamán y sus diez hijos fueron colgados, uno por uno, y año tras año recordamos y festejamos la "adloyada", que quiere decir "ad lo yada" ("hasta no saber", en hebreo), o sea, beber, caro lector, ponerse alegre y beber, beber… hasta no saber. Y por supuesto, comer esas ricas masitas que en idish se llaman "casquetes de Hamán", en hebreo "orejas de Hamán", pero en la boca son una fiesta de amapola y dulzor. Además de disfrazarse, salir a divertirse, presenciar los desfiles de carrozas por todas las ciudades del país… pero ojo, caro lector, Purim no tiene nada que ver con el Carnaval, palabra cuyo origen es el portugués: "carne e bal" (carne y baile), donde a pesar de que también se bebe, también se festeja con alegría y bailes y desfiles, también hay disfraces… el festejo es distinto, ya que se cuenta que los orígenes del carnaval fueron de un neto corte oscurantista y antisemita, aunque eso es material para otra nota. Pero esta fiesta tiene sus bemoles sangrientos. Parece increíble, pero siempre para estas fechas pasan cosas terribles. Una de las anécdotas más escalofriantes que conozco es lo que sucedió durante el juicio de Nuremberg, más precisamente a la hora de las ejecuciones sumarias. Se sabe que los condenados a muerte en ese sonado proceso fueron doce, aunque uno de ellos, Goering, se suicidó en su celda con cianuro. Quedaron once… uno a uno fueron subiendo al cadalso, ora silenciosos, ora aterrorizados por el fantasma de esa misma Parca que de tanto dirigirla hacia millones de inocentes, de repente se volvía contra ellos en forma inexorable… hubo algunos que en el último momento demostraron un caradurismo digno de mejores circunstancias elevando una plegaria, otros dijeron que morían inocentes… el único que fue consecuente con sus actos y con sus convicciones y hasta ante su final inexorable demostró no estar arrepentido fue Julius Streicher, el director del diario "Der Stuermer", xenófobo empedernido, racista sin cortapisas, que ya con la soga al cuello todavía alcanzó a gritar "me someto a los soldados americanos, pero no a los judíos americanos!", luego gritó "Heil Hitler"! Pero su última palabra, articulada prácticamente al abrirse la trampa del cadalso, y en un chillido que heló la sangre en las venas de todos los que ahí se encontraban presentes y sabían lo que esa palabra quería decir, fue "Purim", en obvia y abierta alusión a que esa mañana, un Hamán mucho más moderno y sofisticado, junto con sus diez hijos (los ajusticiados en Nuremberg fueron once), pero con las mismas intenciones, liquidar a todos los judíos, fueron sumariamente ejecutados por un Asuero anglo-ruso-americano que si bien tuvo la intención de "hacer justicia", fue tan candoroso como su antecesor de Susa ya que no llegó a valorar en su justa medida la crueldad inaudita que la semilla de la idea de Hamán y sus hijos encerraba dentro de su cáscara. Y sí, Nuremberg fue Purim… con la única diferencia que este Hamán logró cumplir en parte su cometido, ya que este Asuero moderno pudo haber ayudado a evitar el derramamiento de sangre… y no lo hizo. Todos conocemos las fotos aéreas de los campos de exterminio, tomadas desde aviones yankees… pero eso es material para otra nota. Así como lo son la masacre del Dizengoff Center, la masacre en Mearat Hamajpela… el accidente que hoy costó la vida a una joven mujer y a sus dos pequeños hijos… todas esas cosas sucedieron en Purim. También sucedió en Purim que un "veterinario municipal", al serle interrogado por qué sus empleados, en vez de encerrar y sacrificar aunque sea por eutanasia y después de un tiempo prudencial, los cazan a balazos, ni siquiera los matan, los dejan agonizar y cuando mueren, los cargan en bolsas… y esto lo vi, caro lector. Lo vi con mis propios ojos. El lugar, Ma'ale Mijmash, un asentamiento en Samaria y Judea. El veterinario, el Dr. Efraín Keren, hombre de aspecto piadoso. Pero lo que me hizo hervir la sangre, más que ver los "métodos" que sus perreros utilizaban para "salvaguardar" la salud de la población, fue escuchar que cuando un periodista le preguntó a este "doktor" por qué se limitaba a balear perros y "adormecer" gatos, toda su respuesta fue ponerse a cantar alegres canciones de… Purim, mientras le mostraba al periodista la puerta, siempre sonriente. Perdón, caro lector, pido perdón por mezclar temas, por irme quizá por las ramas… pero aunque parezca mentira, Purim no es una fiesta que en lo personal me alegre, y quizás todo lo antedicho lo explique. Pero quiero cerrar esta nota con un  homenaje, esta vez a un árabe cristiano de Mra'ar, Latif Abu Shakra, cuyo hijo Samaj murió en uno de los tantos y  terribles accidentes de tránsito que a estar de las estadísticas frías, cobran más víctimas que las guerras en nuestra querida y tan castigada Medinah, y que decidió que sus órganos pasarían a prolongar la vida de otros cinco afortunados cuya angustiosa espera había llegado a su fin. Samaj Abu Shakra seguirá viviendo en cinco personas que recibieron "purim" (suertes), como el niño de 12 años David Jonkowich, a quien le fue trasplantado el hígado del pobre Samaj. Y quien cree en el destino puede pensar que el "pur" (destino) de Samaj fue el de ceder sus partes… a otras almas. Caro lector, me permito poner aquí un número de teléfono: 1-800-609-610, es el teléfono de ADI, el Centro para Donación y  Trasplante de Órganos en Israel. Únete, caro lector, este humilde servidor y autor de esta líneas ya está inscripto  hace tiempo, ninguno de nosotros sabemos que puede pasar aun dentro de media hora, quizás… Quizás el pequeño David no pueda, por ahora, beber "ad lo yada", pero quizá dentro de unos años lo pueda hacer gracias a que parte de Samaj estará en él. Por ahora, quizá un vaso de agua, un rico "ozen hamán"… y el mejor regalo para esta fiesta: la vida. Y la vida es esperanza, por eso la gente espera estos legítimos festejos con tanta ansiedad, porque quiere festejar, porque quiere salir a la calle, porque quiere vivir, porque quiere sentir la vida.

Feliz Fiesta… y quizás así nos vaya mejor.   

La estupidez humana, los límites y la luna  

No me voy a referir, caro lector, a las inminentes elecciones si eso es lo que supones a partir del título de la nota… las próximas elecciones (no te preocupes, sólo un par de frases, no pude resistirme) no pasan por la estupidez… pasan por el destino, por lo inevitable, por las trampas que a veces nos tiende la democracia poniendo en un lugar determinado a alguien a quien sin lugar a dudas el sayo le queda muy, pero muy grande, y no precisamente por ser más delgado que quien lamentablemente tuvo que dejar la arena política obligado por su estado de salud. Y todo el espectro político parece precisamente eso: un espectro, un fantasma de lo que tendría que ser. Líderes políticos que fueron fieles a sus partidos a sus ideas, cambian de partido y de ideología con la misma sencillez con que éste, vuestro humilde servidor se cambia de paños menores. Surge de repente y hace menos de tres meses un partido, un movimiento… ideología? Propuesta política? Minga, con perdón de la mesa. Como decíamos en el paese lontano: un rejunte, al que llegan ministros que anunciaron hace apenas días y con lágrimas en los ojos que "no iban a abandonar su partido, su casa". Un ministro es acusado de corrupción pero no se le da la gana de someterse a la investigación… y todavía nos quieren convencer que la palestra política está llena de ex agentes de seguridad, profesores carismáticos, ex periodistas "con la precisa", "rostros nuevos…" Az ojn vei. (1) Hastío, un enorme hastío… faltan apenas 22 días para las elecciones… ¿alguien sabe algo? ¿Alguien tiene idea de algo? ¿Se dan cuenta de todo lo que va a estar en juego dentro de 22 días? La continuación de la Desconexión, cómo enfrentaremos a esos terroristas disfrazados de políticos que del otro lado de la frontera ya están preparando el terreno para adueñarse de un territorio somero y de un pueblo sufrido que ya está pagando las consecuencias de su voto… Fantasma de Roque Sáenz Peña, descansa en paz: tus palabras señeras, "Sepa el pueblo votar", si no fueron escuchadas en tu propia tierra una y otra vez, no creo que su eco haya llegado a tan lejanas latitudes, y es una lástima. Y ya presiento que entre nosotros tampoco habrá muchos el próximo 28 de marzo que las hayan escuchado alguna vez. Lamentablemente, y como decía Cohn-Bendit allá por la primavera francesa del '68, "cuando alguien señala la luna, los imbéciles miran el dedo". Bueno…pido disculpas, me fui de espacio hablando de algo a lo que quise referirme someramente, pero como cantaba el gran Carlitos, "el encono me ha traicionau". En realidad, aunque el título de esta nota, lamentablemente, es "multiuso", quise referirme a una nota que apareció en "Yediot Ajronot", que sin ningún eufemismo, sin ninguna otra forma de comprender lo escrito, me abofeteó la cara: "PRECISAMENTE A UN DONANTE AUSTRIACO, ANTISEMITA Y NEGADOR DEL HOLOCAUSTO: CONDECORACIÓN OTORGADA EN JERUSALÉN A UN RACISTA Y ANTISEMITA" Sí, caro lector… tal cual. No es la cámara sorpresa de Igal Shilón. No es el efecto del Cabernet Suvignon con el que "bajé" el pollito allo spiedo. Hans Dichand, el editor del periódico más importante de Austria, fue declarado por un tribunal de su país "racista y antisemita", ya que en dicho medio fue publicado un artículo que sostiene que "sólo un número muy reducido de judíos fueron exterminados en las cámaras de gas". El Fondo para Jerusalén, que es la institución que le otorgó la distinción, sostiene que lo hizo por "sus importantes contribuciones". Y como agregado gratuito, les cuento que el periódico de referencia publicó en 1992 sobre el presidente de la comunidad judía de Austria que "quien pudo sobrevivir a Hitler, podrá sobrevivirlo a él también". El mencionado editor, su periódico y el columnista fueron enjuiciados y multados. Poco tiempo después, el Sr. Dichand presentó una demanda por injurias contra un periodista que lo llamó "racista y antisemita", y el tribunal falló en su contra, dejando constancia en el veredicto "que Dichand puede ser llamado de esa manera ya que su comportamiento no deja dudas al respecto". ¿Y, caro lector? ¿Te queda alguna duda respecto de las ideas de esta versión vienesa de Ajmadinag'had? Y a este buen señor, una institución que se supone judía, que se formó por, para y en nombre y honor nuestra capital eterna e indivisible, le otorga a este "periodista" una "distinción" por  "el inmenso aporte de sus donaciones". Más allá de mi indignación, más allá de felicitar a los integrantes de la mencionada fundación que presentaron sus renuncias indeclinables (es más, no tendrían que haber integrado nunca esa fundación), considero que algo aquí no funcionó como es debido. Alguien muy caro a mi corazón y que ya no está con nosotros rechazó las reparaciones monetarias que el gobierno alemán de Adenauer le ofreció por sus pérdidas tanto personales como materiales, alegando que "pretenden lavar la sangre con plata", algo de lo que precisamente siempre nos acusaron los antisemitas. Y todo ese asunto de la fundación, del "benefactor" me suena familiar… es como un deja vu, ¿no es cierto? De ahí el titular de esta nota. A veces la estulticia humana… no tiene límites. Y así nos va.                                          
(1) En versión muy libre, algo así como "Que D"s no lo permita" o "Líbrenos D"s".

La libertad, la igualdad y la fraternidad

A veces, caro lector, nuestro sufrido y a veces gratificante oficio periodístico nos exige aguzar nuestro ojo avizor, y como pescadores en un mar proceloso, estar atentos dentro del maremagno de noticias que absorbemos todos los días, tener el espinel listo como para pescar cosas que pasan en nuestra Mediná y que o nos enorgullecen o nos avergüenzan, pero que pasan, y que a veces un travieso espíritu populista o demagogo trata de hacer figurar dichas noticias en un lugar donde pasen más o menos desapercibidas. Por ejemplo, vemos a un ladrón de autos robarse un vehículo en desenfrenada fuga de las fuerzas policiales. Hasta ahí todo bien… hasta que el caco en cuestión se mete en la Autopista 6 a 140 Km p.h.… a contramano, hasta que por fin logran detenerlo o neutralizarlo. ¿Pero cómo lo neutralizan? A trompadas y a patadas, matizando el menú con unos buenos insultos. ¿Que quién lo vio y me lo contó? Nadie, yo lo vi y con mis propios ojos. Las cámaras de la Autopista documentaron el hecho con lujo de detalles, y con audio excelente. Se escuchan los insultos sin lugar a dudas, se ven los puntapiés en las costillas, se ven los uniformes, claritos. Caro lector, juzga por ti mismo. ¿Había lugar a semejante tratamiento, cuando a otros que se merecen eso y mucho más se los trata de guante blanco? ¿Puso en peligro vidas ajenas? Sí. Pero no olvidemos, caro lector, que hay quienes le deben a nuestra sociedad la vida de un juez y la inocencia de algunos niños y niñas, y no digo que esos puntapiés en las costillas que se ligó ese pobre imbécil (porque para meterse con un automóvil a contramano en la autopista más rápida de Israel y viajar a 140 Kph con toda la Policía de Tránsito de Natania atrás levantando presión hay que ser realmente un botarate) tengan que ser dados a otros, ¡NO! La violencia engendra violencia, y no hay como una buena temporada en un cubículo de dos por dos para recapacitar sobre el significado de la existencia, y cuando hablo de una buena temporada me refiero a muchos, pero muchos años sin ver el astro Rey… nada de condicional, nada de "negociados entre abogados"… cito a Ernesto Sábato, en "Informe sobre Ciegos": "… y nada que al hijito del Señor Ministro se le permita comer pan duro en lugar de su correspondiente caca, o hacemos las cosas bien o no las hacemos". Se acercan las elecciones, se habla de mil y un temas, todos prometen hasta beberse la sangre de su propia suegra por un voto, pero de problemas serios, como que el crimen se enseñorea cada vez más en nuestra sociedad por la insoportable liviandad de los castigos, por lo terriblemente lentos y burocráticos procesos, tanto de arresto como de juicio…nada de nada. Tenemos una buena Policía, caro lector, el problema es que no cuenta con leyes más dinámicas, con procedimientos más expeditivos… pero ojo, que algo quede claro, lo que ví hoy en el noticiero no se puede pasar por alto. Los policías, por más nerviosos que estén, no pueden pegarle ni insultar a nadie, que esto quede absolutamente claro, pero la ley debe ser pareja, pero pareja en serio, y para todos. Otra noticia que pesqué en el candoroso intento de los periodistas de canal 2 de tratar de restar importancia a ciertas noticias por medio de la reducción del centimil y su transmisión entre el casamiento de una modelo con un basquetbolista y el último resbalón del esquiador de moda en Turín: resulta que en 1998, el partido gobernante, dirigido por el inefable Bibiahu, votó una ley de presupuestos educacionales. Esa política fue confirmada cuatro años después por el mismo partido en el poder, pero por otro líder, al que no nombro por respeto a su estado de salud. Eso de reforzar los presupuestos educacionales está muy bien, siempre y cuando dicho refuerzo se haga en forma pareja e igualitaria… pero hete aquí que solamente los establecimientos escolares que pudieron disfrutar de las mejoras pecuniarias fueron únicamente los del sector judío, los de las minorías árabe, drusa y beduina no vieron un solo centavo de esa política presupuestaria… y hoy, en un fallo que sentó un precedente memorable, el Tribunal Superior de Justicia falló a favor de dichos sectores de la población, ordenando al gobierno hacerles llegar los tan necesarios presupuestos, y como decían nuestros sabios ancestros, "más vale tarde que nunca". Reconozco, caro lector, que hay sectores en nuestra población que por no tener que revistar en el Ejército pueden adelantar tres años en la obtención de un título universitario, reconozco que las cosas, en materia legislativa, no están del todo bien… pero al igual que en el comentario anterior, tenemos que empezar a buscar una forma de emparejar las cosas, de que igualdad deje de ser una linda palabra… cambiando la legislación?  Promulgando de una vez por todas una Constitución? Algo hay que hacer… y no por nada las tres palabras que figuran en el escudo de Francia figuran en ese orden: para vivir en LIBERTAD, hay que lograr la IGUALDAD, que es la única que nos llevará a la FRATERNIDAD. No por nada López y Planes escribió esa línea del Himno, esa que dice "ved en trono a la noble igualdad" No es una simple frase hecha, es un llamado de atención ahora que se acercan las elecciones. 
Señores políticos, por una vez y para variar, traten de hacer algo por el voto que les vamos a dar, aunque todos sabemos que el ciudadano es el único animal que tropieza dos (tres, cuatro, cinco) veces con la misma piedra. Para tratar que no nos vaya así.

El Altalena, el terrorismo y la autoridad reconocida  

¿Se acuerdan del caso Altalena? A pocos meses de declarado el Estado de Israel, se acercó a las costas de la flamante Mediná una embarcación cuyo cargamento era como una piedra preciosa para un mendigo, como un lingote de oro para un desposeído…armas, municiones, explosivos, todo eso logró burlar el bloqueo marítimo árabe (bastante deficiente por esos tiempos, reconozcámoslo) junto con un considerable grupo de voluntarios que venían a la naciente Israel para sumarse a la lucha contra la amenaza árabe. Pero… había un pero, un terrible pero. Las armas  que se descargarían y los voluntarios que entrarían inmediatamente en acción contra los siete países árabes que amenazaban seriamente con mandar a todos los sobrevivientes de la masacre que tenían planeada a nadar a las procelosas aguas del Mediterráneo, ida solo y en dirección a Chipre y a las islas griegas, ese armamento y ese personal de combate entrarían en acción únicamente en calidad de organización independiente de Tzahal, el ejército oficial de Israel, y se erigiría luego en ente autárquico armado con representación política. Esto no le gustó nada a la dirigencia del flamante Estado de Israel, en especial a su líder David Ben Gurion, quien sostenía que el único brazo armado de Israel son sus fuerzas de seguridad, léase Tzahal. Las negociaciones entre los ocupantes del Altalena llegaron a un punto álgido del que ya parecía no haber retorno, y así fue. El gobierno israelí exigió la entrega del armamento y el reclutamiento inmediato de los hombres del Irgun (Irgun tzvai Leumi-Etzel) en el ejército regular israelí. La dirigencia del grupo paramilitar que se encontraba en el barco se negó enfáticamente, y al llegar tales negociaciones a un punto muerto, del que ninguna de las partes quiso dar el brazo a torcer, Ben Gurion ordenó, en lo que en lo personal considero la más sombría y execrable de sus equivocaciones, el bombardeo del Altalena. El barco fue hundido frente a las costas de Tel Aviv, hubo muchos muertos y heridos, quienes sobrevivieron al bombardeo fueron arrestados, el precioso armamento y las municiones se perdieron lastimosamente, Que se derramó sangre judía inútilmente? De acuerdo. Que se pudo haber evitado el derramamiento inútil de sangre? También absolutamente de acuerdo. Que se perdió un cargamento de armas valiosísimo? OK, pero la guerra igual se ganó. Y que quede claro: la enseñanza que nos deja el caso Altalena es clara y precisa: en un país que pretende nacer y desarrollarse no puede haber más que un solo brazo armado, y es el de un ejército creado para la defensa de su población civil de los ataques de enemigos externos y que esté absolutamente sometido a la autoridad civil legítimamente electa por el pueblo en elecciones democráticas. En un país que se precie de democrático no puede haber un grupo paramilitar armado y paralelo al ejército regular que también tenga la peregrina pretensión de ser parte del gobierno civil. Ese fue el meollo del punto sin retorno al que llegaron la dirigencia del Irgún en el Altalena y el gobierno de Ben Gurion, y más allá de que para mí la forma en que se dirimió la cuestión fue absolutamente cruel y gratuita (se comenta, aunque no hay pruebas de ello, que sobre los náufragos del Altalena que trataron de ganar la costa a nado fueron arrojadas granadas de mano, y que el encargado de tal "operación" fue alguien que más tarde fue Primer Ministro y en ese entonces se ofreció como voluntario para la misión, y no lo nombro porque no tengo la prueba fehaciente de su participación en los hechos, simplemente cito una anécdota que me refirieron), hubo algo que quedó bien en claro: Israel tiene un gobierno civil que está por encima de Tzahal, el Ejército de Defensa de Israel, que a su vez es el único brazo armado del Estado de Israel, y sus miembros, toda vez que estén bajo bandera y armados en defensa de la Mediná, no tienen absolutamente nada que hacer en el ámbito del gobierno del país. La dirigencia del Irgún no quiso dar el brazo a torcer, pero Ben Gurión tampoco fue lo que se dice un blandito, y sucedió lo que lamentablemente sucedió, y aun a costa de un gratuito derramamiento de sangre entre connacionales, las cosas quedaron bien en claro, la guerra de Liberación se terminó a favor de Israel, y el Estado salió a recorrer su difícil camino de miles de millas, que al día de hoy, aun se encuentra en sus comienzos. A qué vino todo esto, caro lector? No te has dado cuenta? Claro, así es! Al Hamas y a su inserción con plenos poderes y mayoría de mandatos en el gobierno civil palestino, pero sin desarmarse, como ente armado autárquico que se ríe en las barbas de las fuerzas de seguridad (sic) palestinas. Con un pueblo como el palestino, que votó al Hamas atenaceado por el terror, con una dirigencia civil amorfa, corrupta y sin objetivos… el Hamas pudo en-señorearse en el gobierno y hasta ahora su mayor logro fue provocar que Israel deje a todo su pueblo sin trabajo y al país sin subsidios. Pero qué le vamos a hacer… en Palestina no hubo Altalena, Abu Mazen se está comportando como un pelele servil que no le llega ni a los talones a Ben Gurion, y la dirigencia del Hamas, por ahora, lo único que pretende es engañarnos con una Hudna (tregua) cuyo único fin es rearmar a las organizaciones, establecer su reinado de terror y hacernos creer que quieren la paz, mientras se besan apasionadamente con Ajmadinagh'ad, el presidente de Irán y mejor ejemplo del dicho "peligroso como mono con metralleta". O armamento nuclear, que viene a ser lo mismo. O peor. 
Así nos va… y así les va.

La justicia, la jurisprudencia y el caradurismo

Sí, caro lector, adivinaste. 

Estoy sentado frente al televisor, viendo el boletín central de noticias. El velorio de la bebita abandonada (un compañero mío de trabajo me abrazó llorando y me dijo "¿por qué? mi mujer y yo estamos desesperados por adoptar… ya bajamos los brazos…de qué me sirve ser abogado de los buenos, de qué me sirve saber cuatro idiomas y manejarlos como lengua materna, si el único que me sale a recibir a la puerta por las tardes es Fluffy, un hermoso e inteligente perro 'sharpey', para el que conoce de razas caninas… y seguro que si alguna vez agarran a esa basura humana, seguramente voy a tener la 'suerte' de tener que defenderla de oficio…¿ por qué, diablos, por qué…?"), la impotencia aparente de Tzahal para detener los obuses que siguen cayendo en zonas sensiblemente estratégicas. Con una vehemencia rayana en lo demoníaco, el encargado de darle orden de aparición a las noticias, salta de Zeev Rosenstein, criminal del que no entiendo por qué merece tanto centimil, a las Olimpíadas de Invierno… Yoram Arbel, periodista zorro, populista pero de los buenos, la verdad en su sitio, juega con maestría digna de mejor causa al viejo juego del "pan y circo". ¿Pero cuál fue la nota de tapa, la nota que al abrir el boletín se convierte en la nota central de los acontecimientos del día? Sí, exacto, caro lector, y si no estás disfrutando como yo de este "freaking news" (') tu mérito será doble, porque adivinaste. El protagonista principal de las noticias del día, nuestro "héroe" de hoy, no es ni el perrito que olfateó y descubrió el depósito con armamentos que ningún "policía avezado" pudo descubrir, ni la ley que nos devolverá a nuestros hijos un poco antes del Servicio Militar (los no combatientes ocho meses antes, los de unidades de combate y apoyo de combate cuatro meses antes… aunque tendría que ser al revés, pero es un tema largo y lo dejo para otra nota)… no, señor, el protagonista ultimativo de las noticias de hoy fue Omrí Sharon, un personaje menor, un rostro para obviar, una personalidad marginal e intrascendente, acusado de manejo indebido de fondos, y hete aquí que hoy, en un fallo trascendental y sin precedentes por lo menos en los últimos y dolorosos tiempos de nuestra maltrecha pero aún querida Mediná: 18 meses de cárcel, de los cuales 9 de cumplimiento efectivo y 9 condicionales, 300 mil shekel de multa. El partido Kadima no reaccionó (otra cosa que no entiendo, si las "linduras" que cometió este "inguele" fueron en el marco del Likud), pero bueno, le dieron 6 meses para que se ocupe del padre… Jueza Edna Bekenshtein: a pesar que el castigo me parece un poco suave, y darle seis meses de "rajmunes" por la enfermedad del padre me parece fuera de lugar, fue justicia. Como tiene que ser. No puede ser que cualquier cacatúa con "inmunidad parlamentaria" (az ojn vei) ('') haga lo que le venga en gana, y cuando se le pidan cuentas de sus actos, o le echen la culpa a otro, o le echen la culpa a los ashkenazim porque ellos sfaradim salvajemente segregados, o se compren títulos universitarios, (por uno de esos títulos mi hijo tuvo que defecar sangre tres años como combatiente en los territorios, y a la hora de la verdad, sólo se le subsidió parte). Tienen que empezar a haber precedentes, por algún costado la puerta se tiene que cerrar, por algún lado hay que poner fin al imperio de la joda, alguien tiene que empezar a sentar jurisprudencia por aquí. Ariel Sharon, desde aquí te deseo refuah shlema. Omri, tu hijo, procedió mal, y ahora tiene que pagar. Eso se llama justicia.  

 TZEDEK, TZEDEK TIRDOF (SERÁ JUSTICIA).

(') Juego de palabras: Breaking News (eng): (literalmente: "interrumpiendo las noticias", pero la intención es "noticias de último momento".

Freaking News: (lit: "Noticias enloquecedoras", "noticias que nos vuelven locos").

('') Az ojn vei: expresión popular en idish que quiere decir en versión libre "Que D´s no lo permita" o "Que D's nos libre de semejante sufrimiento"

Los Kazzam, la anarquía y la demagogia
 

 Noj a mul (otra vez).

Lo digo en idish para no parecer reiterativo. La visión de las noticias por TV se está transformando en un trabajo más insalubre que catador de carne sazonada en ciertas cadenas de supermercados… no puede ser. A qué me refiero? A que las cosas que tenemos que ver quienes sentimos que por una cuestión de buena praxis debemos estar BIEN informados, no siempre pueden digerirse, y como no somos rumiantes, nuestro único y sufrido estómago encaja los golpes una y otra vez. Por ejemplo, la nota sobre el desalojo y la demolición del asentamiento de Amona… estaba previsto que se iban a oponer, estaba previsto que iba a haber enfrentamientos, estaba previsto que podría haber violencia… pero lo que se vió, se escuchó y se soportó supera toda imaginación, por más frondosa y salvaje que dicha imaginación sea. Más allá de no entender qué tenían que hacer ahí tantos chicos en vez de estar en la escuela o en sus casas, ya que ninguno de ellos vivía en Amona, se ve que "casualmente" estaban ahí para identificarse con los colonos, más allá de no entender qué tienen que hacer ahí diputados de la extrema derecha de la Knesset, buscando rédito político de la forma más burda y demagógica, buscando desesperadamente que alguien le acierte con un cascote en la cabeza… el único que tuvo esa "suerte" fue Efi Eitam, que con la cabeza sangrante, cosa que puede suceder con un corte milimétrico y leve en el cuero cabelludo, se dedicó a echar pestes contra la Gendarmería, la Policía, el Ejército… sí, el mismo Ejército al que se dirigió buscando favores para su hijo, sí, señores, el mismo Efi Eitam, que cuando fue Ministro de Construcción transfirió a Amona sumas siderales y aceleró trámites, mientras que proyectos dentro de la línea verde languidecían enfermos de falta de presupuesto y de retrasos burocráticos y de funcionarios que buscaban la "quinta pata al gato…" Bueh, como les decía, y perdón por irme por las ramas, era terrible ver a esos "jóvenes meritorios" "la sal de la tierra" tirando ladrillos, cascotes, lo que venga… donde estaban sus maestros, sus rabinos, en ese momento? ¿Dónde estuvieron antes? La reacción policial fue dura, muy dura, pero previsible. O se hace cumplir la ley o ésto se transforma en el imperio de la jarana. Y sí, heridos hubo, represión bastante fuerte hubo… pero saben qué? Por lo menos, que quede claro que para éso están las fuerzas de seguridad interna. En un país como el nuestro, que aún no tiene Constitución, el desalojo de Amona fue para mí una lección de democracia, porque las fuerzas de seguridad, quizá con demasiada vehemencia, reconozcamos, hicieron cumplir la ley, y el policía vapuleado por esa turba enardecida de mocosos que parecían dispuestos a lincharlo, la mirada impasible de los jinetes que no reaccionaron ante la vista de un "judío" religioso quemando la bandera de Israel y arrojándola a sus pies, son todas imágenes, aunque cueste creerlo, de la democracia, de una fuerza represiva que reprime precisamente eso… violaciones a las leyes, violaciones al estado de derecho. Fantasmas de Altalena: descansen en paz, vuestra muerte no fue en vano, por lo menos en el sentido de preservar el orden democrático en nuestra maltrecha pero increíblemente fuerte Mediná. Caro lector, a esta altura de las cosas ya conoces mi ideología, mi forma de pensar… hoy quiero contarte que a veces siento que hay cosas que me hacen pensar, que me duelen, que me ponen frenético… Hace un par de días terroristas de Hamás, sí, esos mismos que el inexplicable pueblo palestino eligió por mayoría absoluta como sus "gobernantes democráticos", y ya anunciaron que no se iban a desarmar, que no iban a reconocer al "estado sionista" (sic), dispararon, como es ya costumbre casi cotidiana, si total, el ejército israelí casi no reacciona, unos obuses "kazzam", y uno de ellos fue a dar… justamente en una de esas casas transitorias que el gobierno proveyó a algunos evacuados de Gush Katif, prometiéndoles blindarlas contra esos obuses, pero para esta familia ya fue tarde, porque el obús destrozó la casa, hirió de gravedad a una beba de 7 meses y a sus padres, aunque a ellos en forma más leve. La nena está en un hospital, inconsciente, todavía no abrió los ojitos, la madre llora atemorizada pensando que su hijita no la va a reconocer cuando despierte… Por qué te cuento ésto, caro lector? Amarillismo? Melodrama? No! Bronca, mucha bronca de ver que un kazzam arrojado por esos asesinos que ahora tienen en sus manos a todo el pueblo palestino por mandato de ellos mismos, lastimó a alguien que se atuvo a sus reglas de juego, que les cedió el terreno por mandato de su gobierno,  que dejó que demolieran su casa, que dejó que profanaran su lugar de culto, sí, los mismos que están quemando a diestra y siniestra en Europa por unas caricaturas, esa misma gente que aceptó pasar a vivir en otro lugar, en peores condiciones, esperando una solución que la burocracia retrasa cada vez más, de repente se encuentra con que esa misma "gente" les agradece haber evacuado sus tierras con un obús que los deja en la calle y con una hijita en la sala de terapia intensiva del hospital, a ellos lastimados en el cuerpo y en el alma y con una lógica sensación de bronca y desamparo… porque nadie hizo nada por evitar que ésto suceda, y hablo de quienes tuvieron que proteger la casa de la pequeña Osher, hablo de quienes hace rato tendrían que haber liquidado el asunto de los obuses de una vez por todas, hablo del amenazante peligro en que se está transformando la Anarquía Palestina (no es error, ya no es más Autonomía, es Anarquía, y a los hechos me remito), y hablo de la falta de liderazgo entre nosotros que nos está llevando a una situación muy peligrosa. Si gente como Dajlan o Abu Mazen no se ponen las pilas, la cosa va a terminar mal. Esta vez, hiriendo a esta gente y casi matando a la pequeña Osher, realmente se ganaron mi odio. Malditos sean, agentes del Hamás. Terroristas de tres por cinco que encima cuando aprietan el gatillo lo hacen sin mirar a quién van a matar… ni el peor anarquista de principios del siglo pasado fue tan despreciable como ustedes. Malditos sean y pobre del pueblo que vaya uno a saber por qué lavado de cerebro o chantaje despreciable los fue a votar. Así nos va… y así les va.

La política, el fundamentalismo y el deja vu

            No quería, realmente no quería.

            Bueno, me dije a mí mismo, quizá esta semana podamos volver al comentario político, al análisis de actualidad… y a pesar de no ser el tema que más me atrae o me inspira, dado que la incierta situación por la que está pasando el panorama político israelí, con un clima pre-electoral absolutamente atípico y marcado por una profunda y marcada indiferencia por parte del público, no me llevan a inspirarme como en tiempo idos, cuando la inminencia de las elecciones encendía en todos una chispita de esperanza, quizá esta vez, y después de todo, siempre lo mismo con estos políticos, pero quizá esta vez… y la enfermedad de quien se constituyó, indudablemente, en la única opción válida de liderazgo que le quedaba a la constelación política de nuestra querida y ahora casi acéfala Mediná, dolencia que parece haberlo alejado definitivamente del timón de los destinos del único país que tenemos.

Un partido (o movimiento) como Kadima, que parece tan sólido y al que las encuestas, después de la enfermedad de Sharon le siguen vaticinando alrededor de 40 mandatos reales, se puede interpretar de varias maneras… o estamos ante un movimiento de unión nacional, o ante un comité de refugiados de otros partidos, que se juntaron para llegar a la silla con más facilidad, y después? después veremos… o quizá sea la expresión de un país que necesita creer en algo… que a pesar de que se hundió el Titanic, hay una tabla flotando que los puede salvar… claro que es medio difícil imaginarse a Tzaji Hanegbi y Haim Ramón sentados a una misma mesa y votando los dos a favor lo mismo, pero bueno…

            Aunque hay algo que me agrada de toda esta incertidumbre política, y es la ausencia de religiosos. Y me voy a explicar antes que me salten al cuello buscando la yugular.

            Cinco minutos antes de sentarme a escribir esta nota me encontraba en el salón frente a la TV, arruinando la digestión de una deliciosa shakshuka (plato típico marroquí) preparada por las diligentes manos de Lucía, mi hija menor… claro, adivinaste, caro lector, estaba viendo el noticiero de canal 2… y precisamente cuál fue la nota que tuve que ver y que me tiró abajo la estantería del comentario político? La de los desmanes vandálicos provocados por bandas de ortodoxos de Jerusalén: quemaron contenedores de basura, tiraron balones de gas dentro de fogatas (por milagro no reventó ninguno), y todo por qué? Porque a una anciana señora, también judía observante ortodoxa, que fue alevosamente asesinada por asaltantes, la policía, en el marco de la Ley civil a la que estos "Secretarios Privados del Altísimo" llaman satánica y corrupta, ordenó practicar la autopsia de la anciana, operación que precisamente en este caso llevó a la resolución del crimen y hasta a la aprehensión de por lo menos uno de los sospechosos. No conformes con sembrar el desorden y el terror en las calles de Jerusalén, los "Temerosos de D's" tomaron por asalto un pabellón del hospital "Assaf Harofeh" y el Instituto Patológico de Abu Kabir, donde provocaron destrozos inimaginables, ensañándose especialmente con el despacho del Dr. Yehuda Hiss, director del establecimiento. El Dr. Beni Davidzon, autoridad del Instituto, declaró a los medios que los destrozos provocados no afectan solamente a la práctica de autopsias sino también al ejercicio de la investigación de enfermedades y causales de muerte, ya que instalaciones valiosísimas fueron vandálicamente destruidas. "No debemos permitir que esto se repita", declaró el Dr. Davidzon – "debemos aplicar todo el peso de la ley sobre los culpables, porque si no, mañana volverán a hacerlo, una y otra vez".  

Caro lector… siento que hay algo en mi nota anterior que se conecta con esta nota, y es el fundamentalismo manifestado por esta parte de nuestro pueblo, el fanatismo ciego que se desató hoy en una de sus peores manifestaciones… siento que las declaraciones del padre de Menuda son como la mano que encendió hoy una fogata, que arrojó bencina en el despacho del Dr. Hiss, que destruyó instrumental valiosísimo y quizás irrecuperable en el "Assaf Harofeh"… Y aquí caigo inevitablemente en el comentario político: no me llegan a convencer (por ahora) ninguna de las propuestas políticas que pueden llegar al poder, pero unidas en coaliciones o en inevitables "deals", por lo menos le van a dar a nuestra sufrida Mediná un respiro de la coerción religiosa… como se van dando las cosas, hay algo que me está dando una pequeña esperanza de que a pesar de lo terrible de la falta de un líder como Ariel Sharon, a pesar del triunfo de la anarquía en la Autoridad Palestina, quizás el triunfo de Kadima traiga algo que le hace mucha falta a todos nosotros para progresar: un gobierno sin religiosos. Al César, lo que es del César… la política es para los laicos, la religión es para D's. Separemos para unir, históricamente es sabido que nunca un país teocrático salió adelante, y si no, mira a tu alrededor, caro lector… alcanzas a ver hasta Irán?

            Al cierre de esta nota aún no tenía muy claro qué es lo que estaba pasando en el asentamiento de Amouna, que deberá ser desalojado mañana por el ejército. Esperemos que no sea otra muestra más de lo que pasó hoy en Jerusalén y en Abu Kabir… por el bien de nuestros soldados, y para que sus madres dejen de sufrir, pensando que sus hijos están exponiendo sus vidas ante un enemigo que lo es de todo un pueblo, del que se dice que forma parte.

Así nos va… pero hay esperanzas.  

Los transplantes, la soberbia y la coexistencia    

Otra vez.

Tendría que estar escribiendo sobre la actualidad política, tendría que reaccionar ante los libelos que generaron mis notas sobre los trabajadores "ilegales" (cosa que haré, y que no les quepa ninguna duda… no me gusta, como dicen acá, "quedar debiendo"), tendría que estar refiriéndome un poco a las elecciones en la Autonomía Palestina (SOF SOF)… pero hay algo que dieron por TV hace unos días y que refrescó un poco mi fiel memoria sobre una nota que escribí tiempo ha…

Ilana Daian, excelente investigadora y mejor periodista, un orgullo para la colonia latinoamericana (quién de nosotros no sonrió, a pesar de las terribles circunstancias del momento, al escucharla hablar en castellano con los Dres. Umansky y Cohen en canal 2?), puso en el aire, en su excelente programa de Canal 2, Uvdá (Hecho), una nota sobre un palestino que para muchos de nosotros pasó a ser parte de la historia oficial, esa que nos gusta leer, contar y analizar:                   .
Se trata de Mujamad Jatib, un palestino de… apenas diez años, muerto por un sombrío error  militar, el famoso "error humano…" El chico, ese aciago día, se engalanó con un traje militar, y con un fusil de juguete, se sumó a las manifestaciones y a las corridas que ya son parte del folklore de Gaza. Jugando, apuntó con su arma de juguete contra soldados tensos, agotados, nerviosos, al borde de un agotamiento que provocó que uno de ellos no pudiera discernir, no pudiera separar, no pudiera distinguir que se trataba de una réplica de un M-16… de plástico, y disparó. Las balas segaron la vida del pequeño Muhammad, y su padre Ahmad decidió donar sus órganos.         .                                      Así de sencillo.                                        .
Su corazón, sus riñones, sus pulmones… cinco criaturas recibieron un poco más de la vida que el destino le negara a Ahmad. Una hermosa niña drusa y la hija de un matrimonio de judíos ortodoxos recibieron los riñones, otro chico el corazón… La cámara se paseaba con maestría y con vehemencia casi angelical por los silenciosos pasillos del Centro de Trasplantes del Hospital Shnaider de Petaj Tikva. Como bien lo comentó Ilana al final de la nota, "creo que nadie, ni aquí en el estudio ni en casa frente a la pantalla del televisor, pudo evitar las lágrimas…" Un humilde servidor, que mucho antes de estos sucesos ya había decidido que el día de su destino sean donadas todas sus partes útiles (si las hay) a quien lo necesite, y llamado con justa razón por sus seres más queridos "una roca", tampoco pudo evitar "la llovizna en los ojos" ante la despedida de la madre drusa de su hijita en la puerta del quirófano, el llanto resignado de Ahmad consolándose con saber que Muhammad vive cuatro nuevas vidas en las vidas de cuatro criaturas condenadas al mismo cruento destino… el Dr. Bernardo Vidné, también orgullo y crédito de la comunidad latinoamericana y uno de los cirujanos jefes del servicio, cuenta con emoción cómo es todo el proceso: Lo terriblemente irónico y contradictorio de recibir la "noticia" del fallecimiento de un donante potencial y compatible, terrible contradicción humana que enciende un destello de esperanza en rostros agotados por la desazón, ya que esta muerte es una muerte que puede dar vida… lo escribo, caro lector, y no logro internalizarlo… la muerte para la vida. Luego de la noticia, avisar y movilizar a los afortunados receptores, prepararlos para la operación salvadora… y esperar, esperar que lleguen las heladeritas con su cargamento de hielo y vida. Estadísticas de éxito?                                                                                                                                  
Un 82 por ciento. El resto es incompatibilidad, mucho tiempo de espera, deterioro… El Dr. Vidné desgrana su relato y la garganta se estrecha, duele como el demonio… la cámara, mientras tanto, panea por los rostros, atrapa la esperanza en las miradas, el brillo de las lágrimas… Por fin llegan las heladeritas, manos a la obra. Los receptores son llevados uno a uno a su quirófano, y las escenas de despedida en las puertas de las salas son a veces desgarradoras.

Tanto como para matizar la angustia interminable de una espera opresora, el cronista entretiene la angustia de los padres con preguntas baladíes sobre ellos, sobre sus hijos… creo que algunos no saben quién es el donante, pero todos sienten que la esperanza comienza a mover con la facilidad de un coloso la pesadísima piedra que se había enseñoreado sobre sus pechos. De todos modos, entre los familiares de los afortunados que lograron desprenderse de la sufriente estadística de los casi 800 enfermos que integran la lista de espera de la recepción de órganos en Israel, hay quienes aún en los momentos de mayor dolor mezclado con la alegría de la esperanza no pueden dejar de lado la soberbia y la petulancia del "pueblo elegido", como ese judío ortodoxo, el padre de Menuha, quien recibió de Muhammad uno de sus riñones, y que no pudo, aunque sea mientras su hija está entregada al filo de un bisturí que es como el límite entre la vida y la muerte, dejar de desgranar su despreciativo comentario: "sé quién donó el riñón que le están trasplantando a Menuha… por supuesto que hubiese preferido que el donante fuese un judío, pero bueno… es lo que hay".

Este buen señor, para quien ir al baño a orinar es como para muchos de nosotros una operación sencilla, obvia y rutinaria, no debe tener la menor idea de lo que es una diálisis, no debe saber lo que significa no poder hacer esa tan sencilla operación que lleva a la limpieza y al intercambio de líquidos en el organismo… se ve que para él un riñón judío es más que un riñón gentil…

Pero bueno, me estoy yendo un poco del tema, y quisiera cerrar este relato con mis felicitaciones a Ilana Daian, cuyos padres y los míos fueron entrañables amigos en la lejana Argentina, y no sólo por esa nota, sino por el nivel general de todas las que presenta, siempre con un nivel encomiable.
Mis condolencias a los padres de uno de los receptores, quien falleció por problemas de incompatibilidad, y a los padres de Muhamad, quien murió como un verdadero Shahid (mártir)… un Shahid de la paz y de la convivencia pacífica.                                              .
Que parece mucha casualidad que publiqué esta nota en vísperas de las elecciones en la Autoridad Palestina? Puede ser… Caro lector, tomemos por asalto las oficinas de ADI, el centro de recepción de donaciones de órganos en Israel en forma masiva, seamos TODOS donantes, no dejemos que las escasas aunque decisivas chispas de vida que aún parpadean en nuestros cuerpos cuando el destino nos alcance se pudran bajo la tierra y la indiferencia. Gracias en nombre de Menuha y de Muhamad, dos seres a los que ningún político hubiese podido reunir, pero que el destino lo logró con la maestría que lo caracteriza.

El capitalismo, el trabajo y la legalidad (Segunda nota)

Otro manojo de papeles, otro resumen de una investigación entre tantas, iguales y distintas. En su rudimentario inglés, el acusado trata de entender qué será de él, y la ley es clara. Será subido a un avión, y devuelto a su país de origen. El caso siguiente es exactamente igual, con la única diferencia que el "ilegal" es un hombre que no para de sonreír, y sólo habla respondiendo a preguntas. El fuerte acento hindi de su inglés y su escaso conocimiento de la lengua anglosajona dificultan un poco la investigación. Después del almuerzo, investigador e intérprete dirigen sus pasos hacia una ciudad costera de la Shfelah. Por lógica, la conversación entre ambos compañeros de viaje arranca de la actualidad política, pasa por el inventario familiar y desemboca inevitablemente en la experiencia que acabamos de pasar, rutinaria para el investigador, inesperada para el intérprete. El uniformado, al señalar que algunos trabajadores ilegales acostumbran cruzar como turistas la frontera desde Egipto por el paso de Taba, en la sureña ciudad balnearia de Eilat, trae a la memoria del intérprete el doloroso caso de varios sudaneses que llegaron a Israel por la misma vía, huyendo de las masacres perpetradas por los esbirros en sus aldeas de origen. Rápidamente apresados, fueron condenados a su expulsión de regreso a Egipto, lo que significará la continuación, casi con el mismo aliento, de su regreso a Sudán, y de ahí tarde o temprano a una muerte segura. Al cierre de esta nota, es aún para su autor incierto el destino de estos nueve sudaneses que pidieron refugio en un país habitado por gente que si en algo está fogueada es en el sufrimiento por las persecuciones. Pero la ley, señores… es la ley y hay que cumplirla. Llegamos a destino. Un hogar típicamente israelí, en un modesto y coqueto departamento de tres ambientes. Nos sale a recibir un muchacho con un bebé en brazos, y nos hace pasar. El caso es simple: la madre de este muchacho está enferma (sin entrar en detalles macabros, su estado necesita asistencia constante ya que no puede satisfacer sus necesidades más elementales) y el Seguro Nacional (Bituaj Leumi) le autorizó la asistencia de una persona durante la mayor parte de las horas del día. ¿Cómo debe proceder el beneficiario? Debe dirigirse a una agencia de personal (de cuya forma de trabajar ya sabemos sobradamente, no vamos a entrar aquí en detalles, ya que referirse en detalle a uno de esos mercados de esclavos de la era del Hi Tech llevaría una nota aparte) y de ahí le es enviada una persona para la atención del beneficiario. Pero hete aquí que la agencia ha enviado a esta casa… a una persona que entró ilegalmente al país, también con "visa de turista" (si esto es el turismo…), con el agravante que esta vez se trata de alguien que sabía que estaba cometiendo una infracción. Digamos que en este caso, la ley está bien aplicada, ya que esta persona está ocupando un puesto de trabajo que podría ocupar… quién podría ocupar? Asistentes de ancianos e impedidos no es el trabajo más buscado, se necesitan temple especial, estómago especial, mucha paciencia… y para los mercaderes de las agencias, emplear a "nativos" no es el mejor negocio, ya que los costos salariales son muy altos, y las pretensiones lo son más aún… así que es más rentable "importar mano de obra", pagarles sueldos risibles que en relación cambiaria pueden llegar a ser casi atrayentes para el trabajador extranjero, y el riesgo se reduce, como en este caso, a ser descubierto, apresado, encerrado en custodia y repatriado. La persona en situación ilegal en este caso, con lágrimas en los ojos y una media sonrisa que la fatalidad enseñoreó en sus resignados ojos, como aceptando su destino… De repente del dormitorio llega como un grito, como un llanto de dolor… el marido de la enferma se asoma y le dice al inspector: "se acostumbró a ella, mucho… la persona que estaba antes no era ilegal, pero era mala, y le pegaba, tuvimos que pedir que la cambien, y con esta persona se acostumbró, la quiere mucho… y ahora…" Conforme a lo que marca la ley, las autoridades deben proveer un reemplazante en el mismo momento de apresar a un trabajador ilegal. El investigador grita por teléfono para acortar lo más posible la demora, trata de evitar más sufrimiento a la familia, en especial de la anciana enferma, víctima de manejos corruptos de los que no tiene la más mínima idea… Al anochecer, la trabajadora ilegal es entregada a los responsables de su custodia. Será repatriada a su país de origen, la ley y el orden pueden anotarse un punto a su favor… pero el autor de estas líneas no puede olvidar el llanto y los gritos de una anciana tan víctima de los manejos y la corrupción como el mismo trabajador ilegal, cuya sola pretensión fue mejorar un poco el nivel de sus ingresos trabajando honestamente para un empleador absolutamente deshonesto. Hasta aquí el relato. Como éste los casos son muchos, y no me quiero extender demasiado en el tema por ahora. No creo que las próximas elecciones traigan alguna esperanza de solución a este problema, hay muchos intereses en juego, hay muchos factores de difícil comprensión y ni hablemos de soluciones… Mientras el sistema laboral en Israel siga enfermo como lo está ahora, es difícil que todo esto pueda comenzar a tener visos de solución. Muchas veces se habló de planes de saneamiento para la desocupación, soldados desmovilizados, horas de servicio a la comunidad, Wisconsin… pero por ahora, todo sigue igual. "Total, para qué quieren cambios, si a nosotros nos va tan bien? Eso sí… cuenta con vuestro voto." Así nos va.

El capitalismo, el trabajo y la legalidad (Primera nota)   

 Si nos atenemos a lo previsible, caro lector, esta nota tendría que referirse al estado de salud de nuestro primer Ministro, al terrible vacío de poder que su enfermedad ha dejado, a la pobreza de opciones a la hora de pensar en un interlocutor válido como sucesor de un líder sin discusión, de un gobernante asertivo y enérgico que llevó su toma de decisiones hasta las últimas consecuencias, al menos en algunos aspectos esenciales de su gestión… pero hoy tuve, en el marco de mi tarea diaria, una experiencia…no sé cómo definirla, no se por dónde empezar, fui introducido en un mundo cuya realidad me era en cierto sentido ajena, un mundo del que había leído mucho en la prensa escrita, del que me había informado a través de los medios, pero al que nunca tuve acceso como hoy, un acceso tangible, real, cotidiano… terrible en algunos casos, tanto para sus protagonistas directos como para quienes se ven envueltos en él en forma indirecta, marginal o administrativa. Para quien no lo sabe, caro lector, el autor de estas líneas y vuestro humilde servidor se gana el sustento como traductor en varios idiomas, y esta tarea, como lo vengo comprobando, no se limita solamente a áridos textos jurídicos o médico – científicos, artículos periodísticos, publicidad, etc. También está la especialidad del intérprete, del traductor simultáneo, quien debe ir vertiendo de un idioma a otro las palabras pronunciadas por ambos interlocutores, o ir desgranando en un idioma comprensible una conferencia, un testimonio en los tribunales, etc. Por supuesto que además del imprescindible conocimiento de ambos idiomas que forman el par de la traducción, quien se ocupa de tales menesteres debe ser una persona absolutamente discreta, y hacer de cuenta que jamás escuchó nada de lo que en sus sesiones de traducción simultánea pudo llegar a saber o a escuchar. Pero hoy, caro lector, accedí a un mundo del que muy poca gente sabe en nuestra amada y sufrida Mediná: el mundo de los trabajadores extranjeros que residen ilegalmente en Israel y son detenidos por la División Migraciones de la Policía. Todos, o por lo menos quienes leyeron mis notas respecto de este tema, saben cual es mi posición (o cual fue hasta hoy a la tarde) respecto del problema que todo este terrible aspecto de nuestro país acarrea a su economía y al normal desenvolvimiento de su mercado laboral. Pero hoy… las cosas tomaron otro cariz, es como que accedí a un mundo terrible, irreal, a veces absurdo, las más de las veces cargado de connotaciones humanas difíciles de ignorar, de pasar por alto, de ser consideradas bajo una óptica absolutamente objetiva o absolutamente analítica… un mundo que se cobra sus sacrificios propiciatorios de ambos lados, sin miramientos, sin compasión, historias de gente estafada, engañada, cuyo terrible pecado fue querer ganar algo más por su trabajo, historias de gente que no puede llevar adelante su vida normal (o anormal) precisamente sin la ayuda de estos trabajadores "ilegales", historias de inescrupulosos que no dudan en desplumar a esos ilusos que confían en poder encontrar en algún país un poco más desarrollado que el propio la oportunidad de trabajar por un salario un poco más redituable, aunque sea a través de una ventaja cambiaria… historias de pasaportes retenidos, de miles de dólares abonados por pasajes aéreos y "visas de trabajo"… historias de familias que quedaron atrás esperando un mejor pasar económico, mujeres uniparentales que dejan a sus hijos con sus abuelos para venir a atender a ancianos y lisiados, con "visas de turista" ya que muchas veces el país de origen no quiere ni escuchar de otorgar visas de trabajo en Israel, ancianos y lisiados que terminan encariñándose con la "trabajadora ilegal" a tal punto que cuando la autoridad debe arrestar y repatriar a esas "trabajadoras ilegales" las escenas de separación y despedida entre las "infractoras" y esas pobres gentes cuyo único nexo con una vida un poco más digna, un poco más llevadera, un poco más… limpia, son a veces desgarradoras. Centro de Detención Tzohar, División de Migraciones, hora 10 de la mañana de un día de sol brillante. El aroma del café y del tabaco se enseñorea por la pequeña oficina de Investigaciones del Centro. Traen al primer "sospechoso": S., un muchacho hindú, de menos de 30 años, flaco, pulcro, aunque mal afeitado y con signos de no haber dormido bien durante varios días. En un inglés que denota a las claras no ser su lengua materna, pero absolutamente comprensible,  S. va desgranando la relación de los hechos: de cómo un "amigo" suyo en Nueva Delhi, su ciudad natal, le ofreció una "visa de trabajo en Israel", de cómo y a quién le abonó una suma que no vale la pena mencionar aquí porque sonaría absurda, aunque en estas historias la capacidad de asombro se va a agotando en forma gradual y progresiva… bástenos saber que todos los investigados hablaron de miles de dólares. Sumas que fueron abonadas a cambio de un pasaje, una "visa de trabajo", un "trabajo seguro y muy bien pago" en Israel… El relato continúa. El "infractor" cuenta cómo llegó a Israel, cómo nadie lo esperaba, cómo logró comunicarse con un amigo que trabajaba en limpieza en un hotel turístico del sur del país, que lo fue guiando por teléfono para hacerlo llegar hasta donde estaba, darle albergue y suplicarle ayuda al gerente del hotel, ya que recién al bajar del avión, S. se enteró que no había ni agente, ni trabajo, ni visa, ni nada… ni siquiera pasaje de regreso. El gerente no puede hacer nada, ya que legalmente puede mantener empleados sólo a 5 extranjeros, y no puede hacer nada con esa visa de turista… de sólo 5 días (sic) de vigencia. El relato de S. va desgranándose por la habitación y golpea los oídos y el alma del aparentemente fogueado investigador policial y del atónito intérprete. (CONTINUARÁ… CON TODO EL DOLOR DEL ALMA)

La política, la comunidad y la desunión

Hay un tema al que hace tiempo que quiero referirme, caro lector, y por la loca y casi previsible vorágine pre - eleccionaria que estamos viviendo, no le dediqué la atención que se merece y hoy, como apertura de este nuevo 2006 y siendo ésta mi primera nota del año, como dicen acá, el "síftaj", y como lo considero un tema muy importante para nuestra vapuleada pero entrañable colonia latinoamericana, y con tu permiso, quisiera tocar hoy el tema de la representatividad política de nuestra comunidad hispano parlante. De un tiempo a esta parte se vienen notando voces, publicaciones, comentarios, anuncios, encuestas… todos alrededor de un mismo tema: un partido latinoamericano, un diputado latinoamericano a la Knesset (Parlamento)… ¿sí o no? Uno de los sitios de Internet decanos de nuestra comunidad latinoamericana, www.argentina.co.il, viene realizando una interesante compulsa al respecto, y la respuesta mayoritaria es que un partido político latinoamericano es una "excelente idea", y en segundo lugar, en cantidad de votos, está la opción "buena idea, pero impracticable". Las otras respuestas casi no fueron votadas… Interesante la dicotomía, ¿verdad? Por un lado, hay mucha gente que quiere ver movimiento, que quiere empezar a moverse políticamente dentro de la comunidad, y por el otro, hay escépticos que creen que un diputado que represente a los latinoamericanos en la Knesset no es algo, digamos, realizable. Y yo me pregunto… ¿por qué no? Es decir… por qué hasta ahora no hubo nunca entre nosotros un partido político de representación sectorial, como "Israel Ba Aliah" en el caso de los inmigrantes de la ex Unión Soviética, o el remoto y ya olvidado "Partido Yemenita"? Las razones, a mi leal y humilde saber y entender, son varias. Una de ellas es histórica: desde los comienzos mismos de la inmigración latinoamericana a Israel, pasando por las azarosas épocas que precedieron a la creación del Estado de Israel, los famosos "diez primeros certificados" y la heroica época de la Guerra de la Independencia, donde la bravura, la disciplina y el heroísmo de los combatientes de origen latinoamericano dejaron una marca indeleble en la historia del Estado de Israel, somos testigos de una interesante actitud por parte del olé de origen latino, ya que siempre tendió a integrarse a la comunidad, a aprender el idioma, a hebraizar su nombre, en una palabra, a integrarse como israelíes en la sociedad. Pero ojo, hay algo muy importante que quisiera aclarar. El israelí de origen latino, si bien en la mayoría de los casos se integró perfectamente al entorno, nunca dejó de lado sus raíces, su pasado cultural, lo que incluye comidas, música, literatura… como por ejemplo es interesante hacer notar que no importa cuántos años estén en Israel, nuestros compatriotas de origen latinoamericano siempre siguen leyendo en su idioma de origen con mucho interés, siguen, en mayor o menor medida, interesándose en lo que sucede en el paese lontano… y esto da que pensar. Fieles a sus raíces, integrados a la nueva sociedad… por qué no aglutinados políticamente? El israelí de origen latinoamericano es alguien perfectamente capacitado para actuar y activar en política, por lo general… lo que nos lleva a la primera de las respuestas a nuestro enigma. El olé latino que siente la legítima necesidad de activar en política, generalmente lo hace en el marco de alguno de los partidos políticos locales existentes, de acuerdo a sus tendencias y/o ideología, y en lo que respecta a quehacer comunitario, bueno, las respuestas no son muchas que digamos… Y aquí, caro lector, debemos tocar un tema un poco sensitivo y doloroso: Nuestra comunidad adolece de un defecto que si bien es sumamente perjudicial, no es algo que no pueda analizarse y tratar de solucionar: la desunión. Ayer escuché por Radio Argentina un comentario, que si bien fue un poco mordaz, no deja de tener su razón: uno de los locutores trató de ejemplificarlo de la siguiente manera: "si nos enteramos que en el barrio un argentino abrió, por ejemplo, una panadería… vamos a ir precisamente a comprar a otra panadería". Otro ejemplo, más concreto? Hace poco hubo un intento, privado, por parte de dos personas del sur del país, de juntar firmas y dirigirse a una empresa de televisión por cable para interesarla en la posibilidad de poner un canal latinoamericano, que podía ser de Argentina, Chile, etc. Otras personas y entidades, en vez de interesarse, aunar esfuerzos y hacer las cosas en equipo, comenzaron a "juntar firmas" cada un por su lado, con el lógico resultado que todo el asunto, por ahora, quedó en agua de borrajas. No hay entre nuestros coterráneos conciencia de unidad, tenemos el problema de la desunión, no sabemos aprovechar las ventajas de la unidad sectorial. Cuando aparece alguien que tiene, digamos, las aptitudes de liderazgo, la capacidad de mando, lo que hay que tener para liderar, representarnos y defender nuestros legítimos intereses, no todos están dispuestos a poner el hombro y alinearse detrás del posible candidato. Y si cuesta seguir a un líder… mucho más difícil nos va a resultar formar un partido. Hay ciudades en Israel donde las entidades representativas en el ámbito comunitario están divididas al punto de llegar a ser hasta tres entidades distintas con la misma finalidad en una sola ciudad… Sin embargo, y como para cerrar esta nota con un toque de optimismo, tengo entendido que al respecto soplan nuevos vientos, que la gente comienza a interesarse, que "el pueblo quiere saber de qué se trata", como decían nuestros ancestros de 1810 frente al Cabildo… hay gente que está tratando de ver por dónde empezar, cómo hacer para que poco a poco y laboriosamente tratemos de ver cumplido el sueño de la representación política de los latinoamericanos en la Knesset… Créeme, caro lector, es difícil… pero no imposible. ¿La seguimos en una próxima nota? Feliz año nuevo.

La política, la comunidad y la desunión

Hay un tema al que hace tiempo que quiero referirme, caro lector, y por la loca y casi previsible vorágine pre - eleccionaria que estamos viviendo, no le dediqué la atención que se merece y hoy, como apertura de este nuevo 2006 y siendo ésta mi primera nota del año, como dicen acá, el "síftaj", y como lo considero un tema muy importante para nuestra vapuleada pero entrañable colonia latinoamericana, y con tu permiso, quisiera tocar hoy el tema de la representatividad política de nuestra comunidad hispano parlante. De un tiempo a esta parte se vienen notando voces, publicaciones, comentarios, anuncios, encuestas… todos alrededor de un mismo tema: un partido latinoamericano, un diputado latinoamericano a la Knesset (Parlamento)… ¿sí o no? Uno de los sitios de Internet decanos de nuestra comunidad latinoamericana, www.argentina.co.il, viene realizando una interesante compulsa al respecto, y la respuesta mayoritaria es que un partido político latinoamericano es una "excelente idea", y en segundo lugar, en cantidad de votos, está la opción "buena idea, pero impracticable". Las otras respuestas casi no fueron votadas… Interesante la dicotomía, ¿verdad? Por un lado, hay mucha gente que quiere ver movimiento, que quiere empezar a moverse políticamente dentro de la comunidad, y por el otro, hay escépticos que creen que un diputado que represente a los latinoamericanos en la Knesset no es algo, digamos, realizable. Y yo me pregunto… ¿por qué no? Es decir… por qué hasta ahora no hubo nunca entre nosotros un partido político de representación sectorial, como "Israel Ba Aliah" en el caso de los inmigrantes de la ex Unión Soviética, o el remoto y ya olvidado "Partido Yemenita"? Las razones, a mi leal y humilde saber y entender, son varias. Una de ellas es histórica: desde los comienzos mismos de la inmigración latinoamericana a Israel, pasando por las azarosas épocas que precedieron a la creación del Estado de Israel, los famosos "diez primeros certificados" y la heroica época de la Guerra de la Independencia, donde la bravura, la disciplina y el heroísmo de los combatientes de origen latinoamericano dejaron una marca indeleble en la historia del Estado de Israel, somos testigos de una interesante actitud por parte del olé de origen latino, ya que siempre tendió a integrarse a la comunidad, a aprender el idioma, a hebraizar su nombre, en una palabra, a integrarse como israelíes en la sociedad. Pero ojo, hay algo muy importante que quisiera aclarar. El israelí de origen latino, si bien en la mayoría de los casos se integró perfectamente al entorno, nunca dejó de lado sus raíces, su pasado cultural, lo que incluye comidas, música, literatura… como por ejemplo es interesante hacer notar que no importa cuántos años estén en Israel, nuestros compatriotas de origen latinoamericano siempre siguen leyendo en su idioma de origen con mucho interés, siguen, en mayor o menor medida, interesándose en lo que sucede en el paese lontano… y esto da que pensar. Fieles a sus raíces, integrados a la nueva sociedad… por qué no aglutinados políticamente? El israelí de origen latinoamericano es alguien perfectamente capacitado para actuar y activar en política, por lo general… lo que nos lleva a la primera de las respuestas a nuestro enigma. El olé latino que siente la legítima necesidad de activar en política, generalmente lo hace en el marco de alguno de los partidos políticos locales existentes, de acuerdo a sus tendencias y/o ideología, y en lo que respecta a quehacer comunitario, bueno, las respuestas no son muchas que digamos… Y aquí, caro lector, debemos tocar un tema un poco sensitivo y doloroso: Nuestra comunidad adolece de un defecto que si bien es sumamente perjudicial, no es algo que no pueda analizarse y tratar de solucionar: la desunión. Ayer escuché por Radio Argentina un comentario, que si bien fue un poco mordaz, no deja de tener su razón: uno de los locutores trató de ejemplificarlo de la siguiente manera: "si nos enteramos que en el barrio un argentino abrió, por ejemplo, una panadería… vamos a ir precisamente a comprar a otra panadería". Otro ejemplo, más concreto? Hace poco hubo un intento, privado, por parte de dos personas del sur del país, de juntar firmas y dirigirse a una empresa de televisión por cable para interesarla en la posibilidad de poner un canal latinoamericano, que podía ser de Argentina, Chile, etc. Otras personas y entidades, en vez de interesarse, aunar esfuerzos y hacer las cosas en equipo, comenzaron a "juntar firmas" cada un por su lado, con el lógico resultado que todo el asunto, por ahora, quedó en agua de borrajas. No hay entre nuestros coterráneos conciencia de unidad, tenemos el problema de la desunión, no sabemos aprovechar las ventajas de la unidad sectorial. Cuando aparece alguien que tiene, digamos, las aptitudes de liderazgo, la capacidad de mando, lo que hay que tener para liderar, representarnos y defender nuestros legítimos intereses, no todos están dispuestos a poner el hombro y alinearse detrás del posible candidato. Y si cuesta seguir a un líder… mucho más difícil nos va a resultar formar un partido. Hay ciudades en Israel donde las entidades representativas en el ámbito comunitario están divididas al punto de llegar a ser hasta tres entidades distintas con la misma finalidad en una sola ciudad… Sin embargo, y como para cerrar esta nota con un toque de optimismo, tengo entendido que al respecto soplan nuevos vientos, que la gente comienza a interesarse, que "el pueblo quiere saber de qué se trata", como decían nuestros ancestros de 1810 frente al Cabildo… hay gente que está tratando de ver por dónde empezar, cómo hacer para que poco a poco y laboriosamente tratemos de ver cumplido el sueño de la representación política de los latinoamericanos en la Knesset… Créeme, caro lector, es difícil… pero no imposible. ¿La seguimos en una próxima nota? Feliz año nuevo.

La prensa amarilla, el escobillón y la alfombra

 Es increíble. Estaba conversando con Daniel, mi implacable y sufrido director cuya valentía sin límites lo lleva a publicar mis notas en forma infalible y fatal, como la marcha de un astro, al decir de Miguel Cané, y sin arredrarse por la posible agresividad o mordacidad de mis dichos y de las consecuencias que mi estilo podría traerle a su publicación… como te decía, caro lector,  le estaba contando sobre la posibilidad de entregar la nota sobre la hora del cierre, cosa que siempre le provoca un cierto rictus de desagrado en su bondadoso y resignado rostro, ya que eso implica luchar contra mi indisciplina en materia de espacio y nunca tener tiempo de charlar conmigo sobre ciertos contenidos… la excusa mía, esta vez, lo convenció, que estábamos viviendo momentos de historia, “que quizá hasta mañana a la tarde pasen cosas que transformen cualquier material que te mande en obsoleto…" Dicho y hecho. A los pocos minutos de finalizar nuestra charla, noticia de último momento: Ariel Sharon está internado en el hospital Hadassah Ein Kerem, en la División Trauma. El lóbrego rostro de la locutora, con una voz digna de un centro de comunicaciones celulares que informa que todas las líneas están interrumpidas, anunció que Ariel Sharon fue internado de urgencia, que se sintió mal, que se desmayó… Por supuesto que todo el mundo se revolucionó, los teléfonos empezaron a sonar, en todos los canales, tanto israelíes como extranjeros, apareció el a veces tan temido cartón de "breaking news" (último momento), y a medida que la incertidumbre crecía, deseándole mil veces el más rápido de los restablecimientos, muchos políticos fueron llevados a entrevistas prime time, y todos los periodistas estaban interesados en una sola cosa: Quién? Quién ocupa el lugar? Por supuesto, que D"s no lo permita… pero… y si lo permite? Y no vayan a creer que la incertidumbre era tanto por el puesto que podía quedar vacante en el gobierno, a una semana escasa de finalizar la cadencia y comenzar el receso que debería desembocar casi en las elecciones… qué irá a pasar con Kadima, el nuevo partido? Y a medida que iban llegando los partes médicos tranquilizadores, fue ahí que me dije: Marcelito, sentate a teclear tranquilo, no hay más nada de último momento, de aquí en más TODAS las noticias van a girar alrededor de una letanía monotemática, se acabaron las primarias, se acabaron los problemas de seguridad, los problemas socioeconómicos, Amir Peretz aprendió inglés… todo en segundo plano. Y no me equivoqué. A 24 horas del suceso, y con todas las garantías de los médicos que Ariel Sharon superó el mal momento por suerte, todavía los medios siguen machacando sobre los partes médicos, con las especulaciones de cómo se vería el espectro político si "jas ve jalila" (que D"s no lo permita)… recién ahora, con cuentagotas, están empezando a hablar de las primarias del Likud, asunto que si bien dejó de ser un tema de interés masivo, por los acontecimientos que sucedieron hace poco y que son del dominio público, esas primarias son el indicador de una de las peores y vergonzosas crisis por las que pasó un partido político en la historia de nuestra querida Mediná. Todos se apuran a excusarse y desearle larga vida y mucha salud, pero a la vez nadie recuerda que los dos partidos mayoritarios, sobre los cuales se levantó el Estado, se están destrozando en una de las crisis más lamentables de nuestra historia política. De repente nadie se entera que el diputado Rabino Litzmann, presidente de la Comisión de Finanzas de la Knesset (Parlamento), aplicando su poder omnipotente, frenó una transferencia de 4 mil millones de shekel destinados a aulas de estudio, ingreso de remedios nuevos en la canasta sanitaria, ayuda a necesitados, y todo porque no se aprobó un subsidio para los piadosos señores estudiantes de las yeshives y los koilelim, a los que también (otra cosa de la que tampoco se habla) alcanzan los beneficios de la Ley Tal: Podrán saldar su deuda cívica con la Mediná con un módico añito de servicio civil en lugar de servicio militar. Pero la contradicción más absurda reside en el hecho que el Rabino Litzmann, siendo uno de los más acérrimos detractores del plan de Desconexión, al frenar la suma arriba mencionada, dio por tierra con las esperanzas de muchas familias de evacuados de Gush Katif de ver sus problemas habitacionales solucionados de una vez por todas, ya que esa partida presupuestaria estaba parcialmente destinada a la construcción de unidades de vivienda para esos mismos ex habitantes de Gush Katif. La codicia y el celo excesivo llevaron esta vez al piadoso Rabino Litzmann, celoso guardián de los intereses de los estudiantes de las yeshives, a perjudicar a gente de su propio bando, ya que casi todas las familias de Gush Katif que iban a verse beneficiadas con esa partida son de religiosos observantes. Pero no importa, Pnina Rozemblum llegó a ser Diputada Nacional, lástima que sólo por una semana. Falta Dudu Topaz y cartón lleno, pero a eso me voy a referir en una próxima nota.
Así nos va.

La indiferencia, la desidia y las elecciones

No sé si te acuerdas, caro lector, que hace un tiempito me referí a la falta de respuesta ante los desesperados llamamientos de asistir a donar médula ósea, sangre u órganos… pues creo que llegó la hora de asegurarme que tu memoria sigue activa en esos temas… como dicen por estos pagos, bdiká shigratit… control de rutina. ¿Y sabes qué, caro lector? No hubo muchos cambios que digamos… y algunos de ellos, para mal. Nadie me pudo dar razón de lo sucedido con los padres de ese chiquito que tanto necesitaba un donante de médula ósea… ni Maguen David Adom, ni el Ministerio de Salud… así que junté coraje y llamé por teléfono a la madre de Hadás, y su respuesta pudo con todo mi coraje: 18000 donantes potenciales se presentaron y Hadás todavía no encontró donante apto… y lo que más me enfurece, lo que más me subleva, es el simple cálculo estadístico… cuánto es 18000 dentro de una población de casi 7 millones de habitantes? ¿Dónde está el resto de la gente? ¿Por qué sólo se presentó un 0,2 % de la población? Un trámite de medio minuto, sin necesidad de estar en ayunas, en cualquier filial de Maguen David Adom de todo el país… Hadás, desde estas humildes y modestas líneas te pido perdón… perdón por no poder ser el donante apto para ayudarte, y perdón por pertenecer a ese grupo de personas que se llaman adultos, porque me avergüenzo con vergüenza ajena de quienes no fueron capaces de perder un ratito y una gotita de sangre, nada más… y quizás de ese modo quizás podríamos haber encontrado la fórmula mágica para que Hadás y muchos otros puedan vivir sin la tortura de la quimioterapia unas cuantas décadas de sobrevida que para todos nosotros es algo obvio y sobreentendido, los padres de Hadás están rezando… no esperemos a corear con ellos el amén, mientras ellos rezan, hagamos algo, algo que quizá valga por mil plegarias pero que quizás ayude a una criaturita hermosa, de cuya mirada acuosa y profunda quizás jamás me olvide, a gozar del mismo derecho que tenemos todos: vivir. Y ese derecho, por la misma razón de desidia e indiferencia, le fue negado a Uzi Raveh, un hombre enfermo del corazón que por no encontrar donante en su país de un corazón en mejores condiciones que el propio tuvo que correr con la premura del caso e ir a pasar por un trasplante en China, donde por una complicación infecciosa falleció a las dos semanas de realizado dicho trasplante… complicación que según la opinión autorizada de varios facultativos israelíes, en un hospital local pudo haberse evitado. Pero no había donante… Otra muerte inútil que pudo haberse evitado, si la población fuese un poco más consciente de la importancia que tiene la donación de órganos.                                  .
Hablando de muertes inútiles… hubo un atentado en el Kanion de Natania: 5 muertos, entre ellos Yosef Amram, el guardia de la entrada al shopping que puso su cuerpo y sacrificó su vida para evitar más muertos, y más de 100 heridos. Y las autoridades responsables de evitar que estos atentados sigan y sigan, de que quienes los cometen entiendan que no, que basta, y de que la población deje de ser indiferente…? Bien, gracias, están todos preocupados por conseguir donaciones masivas de… votos en las próximas elecciones.

El dolor de una madre, la memoria y la historia

Caro lector, estamos casi sobre el cierre, este humilde servidor de ustedes está al borde del surmenage porque hace dos semanas que duerme como los gallos, con un ojo cerrado y otro abierto por la naturaleza de su trabajo. Terminé de entregar un archivo urgente hace dos horas, y me dispuse a escribir, pero no tenía ganas de hacerlo acerca de política, no tenía fuerzas de buscar algo interesante, tampoco de buscar alguna noticia que despertara tu apetito, caro lector… y prensa amarilla, rajmunes y picantería política nunca faltan en nuestra cada vez más loca y querida Mediná. Podía haber escrito sobre el subinspector Ka'abieh, un simpático y joven beduino de la aldea del mismo nombre, en el hermoso y florido norte del país, que revista como encargado de patrullaje de la Comisaría de Migdal Haemek. En cumplimiento de sus servicios, Ka'abieh tuvo que ir a arrestar a una mujer, madre uniparental de una hermosa niña, solas las dos en el mundo, a la que diversas circunstancias de una vía que quiso mejorar haciendo Aliah desde su lejana Argentina natal la llevaron a quedarse sin dinero, sin trabajo y a endeudarse en forma tal que ya no pudo hacer frente a ningún pago, por lo que sus acreedores decidieron pedir su arresto, como si eso hiciera brotar de la nada el dinero adeudado. El juez falló: 250 shekel de multa o arresto de 48 horas. Ka'abieh, quien tuvo que ir a llevarla ante el juez, y después debía llevarla al calabozo, sintió que algo estaba mal encarado, como decían nuestros hombres de campo, que algo estaba encorajinado en ese asunto, y se dirigió a sus compañeros, en menos de un par de minutos juntaron entre todos el dinero, y la joven en cuestión pudo abrazar nuevamente a su hijita que no paraba de llorar, pero esta vez fuera del recinto de los Tribunales. Una historia más de este Israel loco, ahora politizado, inesperado pero con nuevas esperanzas, y más que el cambio de sillas entre políticos y las innumerables promesas que se hacen ante las inminentes elecciones, las nuevas esperanzas vienen de historias como ésta. También podría contarles de otra madre uniparental, residente "ilegal" que vivió una historia con un israelí, y de esa historia nació una beba inocente, el desenlace es casi obvio, caro lector, el "padre" desapareció, la pobre mujer, sin trabajo, y con la expulsión del país sobre la cabeza, decidió abandonar a la niña con una carta donde suplicaba a quien la encontrara que tratara de ocuparse de la pequeña porque ella no tenía ni para darle de comer, ni siquiera una vivienda, vivía en la calle, La beba fue entregada a la policía, la madre fue ubicada, arrestada y destinada a la expulsión del país… y apareció el ángel de la guarda bajo la forma de un matrimonio de mediana edad, de Ramat Gan, que decidieron adoptar a la madre y a la hija, les proporcionaron una vivienda contigua a la de ellos, de su propiedad… Cuando en una entrevista se le preguntó al matrimonio, más allá de su generosidad, qué opinaban del abandono del que la madre hizo objeto a su hija, si no fue un acto un poco… cuestionable, el hombre contestó con voz calma y pausada: "Moshé Rabeinu fue puesto por su madre Yojeved en el río Nilo en una canasta… ¿para que muera o para que viva"? Una respuesta para pen-sar. Y ahora, caro lector, unas palabras para la memoria. Hoy es 29 de noviembre… Kaf Tet be November, ¿recuerdan? Hoy hace cincuenta y ocho años, el repre-sentante brasileño ante las Naciones Unidas, el Dr. Oswaldo Aranha dio lectura con su voz monocorde y pausada a los resultados de una votación que debía decidir nuestro destino: "¿Debe el Territorio de Palestina dividirse en dos estados, uno judío y el otro árabe?" Lentamente, y a falta de otras tecnologías que todavía tardarían mucho en llegar para estos menesteres, el diplomático fue leyendo el nombre del país y su voto: "Argentina, abstein" Greece, no"… United States…yes…" ¿quién no se acuerda de ese histórico recitado? Y así, 33 países del mundo contra 19, o sea 6 que se negaron y 13 que se abstuvieron (que digamos que era prácti-camente lo mismo) decidieron que el pueblo de Israel debía volver a tener su territorio y su estado independiente. Lo demás es historia, pero lo que muchos no se acuerdan es que el territorio donde Israel iba a comenzar su nueva vida era mucho más pequeño aún que el que quedó después de la Guerra de Liberación en 1948. El Yishuv judío aceptó sin más trámite, los ára-bes, no aceptaron, porque consideraban que ni medio centímetro de este suelo era nuestro, comenzaron los desmanes, la Corona Inglesa decidió que se le estaba enfriando el five o'clock tea en Londres, arriaron la ban-dera en Mayo de 1948, Ben Gurion declaró la Independencia, y todos los árabes, incluidos los residentes aquí, antepasados de lo que hoy damos en llamar "árabes israelíes", se dedicaron con ahínco digno de mejor causa a hacer desaparecer a cuanto judío se les cruzara en el camino de la faz de la tierra, no lo lograron, por suerte, y el resto es historia, pero historia rima con me-moria, y esta efemérides de hoy,  de la que salvo un programa de canal 2 que aún no hemos visto, no escuché mucho que digamos. Y bueno, es más importante que Sheli Yejimovich dejó el periodismo para dedicarse a la política… pero eso va a ser asunto de otra nota. 

Ariel, Amir y las vísperas

Y bien, caro lector, aquí estoy.

Casi no nos encontramos esta semana. Sentí como una apatía, una sensación de vacío, de impotencia… adivinaste, sufrido receptor de mis estados de ánimo. Estoy así por los últimos acontecimientos del quehacer político en Israel… siempre el maldito "dejá vu", siempre volvemos sobre lo mismo, siempre se repite la misma historia… un partido se escinde lastimosamente porque cada uno tira para el lado de sus propios intereses, se forman grupos y subgrupos dentro de cada partido, estos se declaran "rebeldes", los otros hacen rancho aparte… y llega la inevitable crisis política, la danza de las sillas, las elecciones adelantadas… Es curioso, desde hace un buen tiempo que nadie habla, a propósito de la inevitable caída de este gobierno, del tema social, de la situación económica… los dos partidos mayoritarios están desgarrados, el laborismo está cometiendo la más sombría de sus equivocaciones al encumbrar a un candidato al que las encuestas se empeñan en casi ignorar, que se la pasa prometiendo que hará todo por los trabajadores, por los oprimidos, por los postergados… y cuando pudo hacerlo, no se molestó mucho que digamos, se dio el lujo de fundar su propio partido (así le fue), y ahora, a caballo de uno de los dos grandes grupos mayoritarios en lo que a mandatos se refiere, pretende erigirse en inventor de la salvación del proletariado… y otra cosa que llama poderosamente la atención es el silencio obsesivo de la izquierda, salvo Yosi Sarid, que se limitó a declarar algo sumamente obvio pero real: hizo un llamado a la unión de toda la izquierda, y se cuidó muy bien de graznar proclamas populacheras. Algo… es algo.
Pero lo que más llama la atención es el bombo obsesivo y excesivo alrededor del nuevo partido de Ariel Sharon, que al cierre de esta edición no se sabía aún si se iba a llamar Ajla o Kadima. Y ojo: Sharon demostró ser un tipo con nísperos cuando llevó a cabo y hasta las últimas consecuencias la Desconexión, con más de medio país en su contra. No olvidemos que se cuidó muy bien de erradicar a quienes intentaron ponerle palos en las ruedas, puso en su lugar a quienes intentaron protestar, y la desconexión fue un hecho, y  punto. Y quien pretendió que al otro día que el último israelí saliera de Gaza empezaba una nueva era, regó bastante lejos del almácigo. El proceso es largo y doloroso, y recién empieza. Esta, caro lector, es una columna de opinión. El 28 de marzo tendrían que llevarse a cabo nuevas elecciones, así que con vuestro permiso, opino. El Likud se cayó estrepitosamente, vergonzosamente dividido por envidias, celos, codicias, pasiones y mala leche política. Del lado de la derecha recalcitrante de Uzi Landau, Bibiahu y Feiglin… quién queda, Mofaz? A Mofaz lo hizo, lo modeló y lo subió Ariel Sharon, cosa que Shaulito le agradece quedándose en la segura quintita del Likud "rebelde". El Laborismo? Ya vimos el (los) candidatos que ofrece… senza parole. Hay un movimiento político incipiente que ya está empezando a dar señales de vida y de sensatez, Hamifkad Haleumi, uno de cuyos líderes, la Dra. Meli Tesler, hizo ayer declaraciones por TV, refiriéndose a la gran omisión en que están incurriendo los grandes partidos, y reseñando sobre cuál debe ser el motto de las próximas elecciones… la gente, el pueblo, es misma masa de votantes a la que hay que darle no promesas, sino esperanzas, para arrancarla de la indiferencia que la mantuvo en sus casa en las elecciones pasadas… Al cierre de esta nota, caro lector, debía dar comienzo en Sderot una Convención, el polo opuesto a la Convención del Cesárea, donde se tratarían los temas que preocupan a las capas sociales populares, los jubilados, los discapacitados… veremos de qué se trata. Y esto… esto recién empieza. Si se podrá sacar algo en limpio de ese encuentro, la semana próxima tocaremos el tema.

Itzjak Rabin, Ajad Játiva y la muerte anunciada 

Caro lector, está finalizando un día difícil. Al momento de escribir estas líneas (lunes 14 de noviembre, 18,30 horas), un crepúsculo medroso y cohibido pone fin a otra jornada de duelo, entre las tantas a las que la transición histórica que nos toca vivir en nuestra querida Mediná nos va acostumbrando. Todos sabemos que hoy se conmemoran diez años del asesinato de Yitzjak Rabin, hemos visto los actos conmemorativos, nos hemos emocionado escuchando a Hillary y Bill Clinton cantando el Hatikva frente a la tumba del malogrado líder, lo que trae aparejada la inevitable acotación que muchos israelíes considerados de importancia que rodeaban al ex mandatario no cantaban su propio himno, también los discursos de ciertos políticos para los que cualquier evento es válido para lanzar insinuaciones y declaraciones políticas cuando todo lo que se espera de él es que hable del difunto, lo recuerde citando frente a su público las cosas por las que se lo recuerda… pero bueno, el ser humano es el único espécimen que tropieza dos veces con la misma piedra… y eso que el ser humano tiene (tiene?) un atributo que se llama memoria, aunque cada día uno agota un poco más la capacidad de asombro para descubrir que la memoria es como una mala palabra entre los israelíes… y a las pruebas me remito. Navegando por las noticias de Walla, hay algo que a veces es interesante, las encuestas rápidas, y en una de ellas se pregunta justamente por los actos en memoria de Rabin: Las opciones son dos, "no olvidar ni perdonar" y la otra "basta con el carnaval"… lo que indigna no es tanto que una entidad informativa que se precia de ser medianamente seria llame "carnaval" al programa de actos en memoria de alguien que tiene suficientes "recibos" (kabalot, como se dice en Israel) como para ser considerado un prócer y recibir el respeto y el homenaje de toda la población, sin importar banderías ni tendencias… lo que indigna es la estadística: un 53 por ciento (sic) votó por la frase "basta con el carnaval", o sea que un 53 por ciento del grupo que votó en la encuesta, considera que el homenaje a alguien que fue la sal de la tierra, un israelí de verdad, que luchó por su chacarita de D's denodada y heroi-camente, y que cuando llegó la hora de demostrar hombría de bien en pro de la paz, supo renunciar con energía, dialogar con bravura con el enemigo… no dudó en exponerse a los gritos que se escuchaban desde las "inscripciones en la pared", no dudó en enfrentar a la Huesuda que constantemente le advertía que su muerte estaba anunciada… Un héroe, caro lector. Un hombre de verdad al que solo matándolo se lo pudo neutralizar, un luchador por sus ideales, que siempre supo cuándo combatir por la fuerza de las armas y cuándo avanzar llevando los pertrechos de la negociación, blandiendo la dialéctica… Y una redacción periodística llama "carnaval" a los actos en memoria de alguien que se hizo acreedor al Premio Nobel de la Paz, que estrechó con bravura la mano del enemigo… a veces me da vergüenza que cierta gente se haga llamar "israelí", o tener determinados "colegas"… en fin. 
Hace pocos días, en uno de los tantos tumultos a los que la guerra de desgaste que inevitablemente deberá llevarnos a la paz con los palestinos o al Abaddón también ya nos tiene acostumbrados, un titular nos golpea el rostro: un chico palestino de 12 años, Ajmad Jatib, del campamento de refugiados de Jenín, cayó baleado en desórdenes que tuvieron lugar en dicho campamento. Su padre, Muhammad, a pesar del dolor, la rabia y la impotencia, ya que el chico fue allí y por un lamentable error (cometió la "tontería" de llevar consigo un arma de juguete y eso le costó la vida) terminó muerto, dio orden inmediata de donar sus órganos sin fijarse a quién, israelí o palestino, y según declaró a la prensa, lo hizo "para ver si eso servía para encontrar de alguna forma el camino hacia la paz". Los órganos de Ajmad ya salvaron varias vidas, entres ellos judíos y árabes… y es por ellos caro lector, por los Rabin y los Jatib que tenemos que cuidar la memoria como si fuese el más preciado de nuestros tesoros. Hay una frase, descarnada, dura, breve… pero sencilla y eficaz: "Recordad a los muertos". La dijo Winston Churchill al finalizar la guerra… Recordemos a nuestros muertos. Rabin, su accionar tanto en la guerra como en la paz que debe seguir sirviendo para que podamos vivir un poco más tranquilos, tiene que seguir viviendo en nuestras memorias como el corazón de Ajmad que sigue latiendo en el pecho de alguien que vivirá porque él entregó su alma a su destino inexorable. Recordemos, caro lector, que es la única manera de sobrevivir. IHIE ZIJRO BARUJ.

A diez años del crimen – Preguntas sin respuestas  

No voy a caer en el facilismo ni en la sensiblería de títulos o comentarios tales como "diez años sin Rabin" o cosas por el estilo, a pesar de que el nudo que precisamente lo atenacea a uno en el estómago, la rabia y la impotencia al pensar que las cosas pudieron haber sido distintas, que para muchos que ocupaban lugares claves por esos tiempos ésta fue, al decir de "Gabo" García Márquez, una "muerte anunciada" que quizás pudo haberse evitado, quién sabe, es algo que seguramente como a muchos más, nos atenacea el  recuerdo, nos hiere la memoria. El viernes se transmitió por el canal 2 de la TV israelí un reportaje a Dror Itzaki, el responsable de la protección de VIP del Servicio de Seguridad General (SHABA"K – Sherut Bitajón Klali). Precisamente 24 horas antes, y por el mismo canal, se emitió otro reportaje, esta vez una nota de investigación sobre cómo se sucedieron los hechos aquel aciago sábado a la noche hace de ésto diez años. Con frialdad, tomándose su tiempo, el investigador nos fue llevando por los antecedentes que llevaron a la noche del crimen, pasando por la in-formación que estaba en manos de algunos personajes clave, el lugar que éstos ocupaban y nadie se ocupó de investigar por qué estaban precisamente ahí, antes y durante el asesinato. Con una meticulosidad digna de un cirujano plástico, el investigador fue desgranando las descripciones, los testimonios, los hechos, la reconstrucción de los hechos, cómo Yigal Amir, amén de declarar que volvería a hacerlo si era necesario, reconstruye el momento del asesinato como si estuviese dirigiendo una investigación arqueológica o marcando una ubicación topográfica, y la cámara, en un paneo demoníaco y vehemente, fue saltando de los pasos cansinos, la voz monocorde y la sonrisa sempiterna en el rostro del magnicida a las escenas que un camarógrafo aficionado captó desde la explanada superior de lo que sucedía en lo que humorísticamente se dio en llamar, tanto en todos los testimonios publicados posteriormente como en las declaraciones vertidas por quienes tuvieron la inefable oportunidad de tener una cámara ante sus rostros y la oportunidad de hablar, no importa qué, el a-sunto era emitir opinión, "zona estéril". Y un simple análisis lógico, sin necesidad de ser agente de seguridad y entrenarse sobre tan delicado menester durante años, nos lleva a formularnos un sencillo interrogante: que hacia este señor filmando sin ser molestado ni interrogado en un lugar desde el cual la presunta "zona estéril" se dominaba perfectamente, donde también pudo haberse apostado un francotirador para efectuar la faena sin ser molestado? Del terrible y doloroso testimonio del chofer del automóvil de Rabin, donde éste aparentemente fue llevado al hospital Ijilov, recogemos las palabras que se estrangulan en la garganta del chofer, su llegada al hospital, allí el relato de los médicos que trataron infructuosamente de salvar a un Rabin desangrado y agonizante… y así, como dije antes, con una minuciosa y demoníaca vehemencia, la investigación se centró en una caja de cartón que contenía prendas de vestir, la ropa que vistió Rabin para recibir al Ángel de la Muerte: vemos cómo el periodista levanta la camiseta ante la cámara y descubre algo que está ahí, que es tan evidente como la luz de los reflectores: Agujeros que son inequívocamente de bala y que no tienen nada que ver con los dos únicos balazos de los que habló el Dr. Hiss, director del Instituto Patológico de Abu Kabir… y de aquí en más, conjeturas, tartamudeos, respuestas evasivas… Lo que acabamos de ver deja una serie de interrogantes abiertos que no dan lugar a dudas: hay muchas cosas que aun no se han investigado, como por ejemplo el tema de Avishai Raviv, miembro del Servicio de Seguridad y que también revistaba en la organización Eyal, grupo clandestino de ultraderecha que en su juramento de fidelidad marcaba como meta "liquidar el gobierno del Mal". Quedan muchos interrogantes más: si hubo realmente una conspiración, si a estar del investigador Nathan Guefen, quien lo exigió por vía judicial, habría que investigar si Rabin fue llevado directamente al hospital por el vehículo que lo sacó de la escena del crimen, y no por una ambulancia desde otro lugar, y por qué hay más orificios de bala en la ropa interior de Rabin… Será Justicia?

Rosa Parks, La constitución y La coerción religiosa  

Caro lector, te acuerdas de Rosa Parks? Quizá su lamentado fallecimiento te haya hecho acordar;  hace muchos, muchos años, allá por los 50, en la localidad de Montgomery, Alabama, en el sur de los EE UU, Rosa, una humilde costurera que regresaba en autobús a su casa después de una rutinaria jornada de trabajo, fue encarada por un pasajero del vehículo que la conminó a cederle el asiento, ya que Rosa Parks había nacido con dos defectos: el de tener la piel morena y el de haber nacido en el racista estado de Alabama, parte de los "democráticos e igualitarios"  Estados Unidos. Rosa, juntando valor, reaccionó en forma "inesperada" para su blanco interlocutor: se negó a cederle el asiento. El pasajero, ni corto ni perezoso, fue a pedir ayuda al conductor del autobús, quien se unió a la petición del hombre blanco que reclamaba sus "legítimos derechos". Rosa persistió en su negativa, por lo que fueron a pedir la ayuda de un tercero, un agente de policía (noten qué interesante: Hacen falta tres hombres para enfrentar a una mujer que se niega a ceder un asiento… y después lo llaman el "sexo débil") el que, amparándose en las legislaciones estatales vigentes, arrestó a la Sra. Parks por infringir la ley. De más está decir que el suceso generó una huelga general de pasajeros de autobuses entre la población de color de Montgomery, que pronto se extendió a otros lugares del país. La compañía de autobuses quebró, y es interesante señalar que la huelga fue dirigida por un joven pastor protestante, al que quizá oíste nombrar, Martin Luther King, luchador no sólo por los derechos de sus hermanos de raza sino por la dignidad humana en general, al que, como a Rabín, la única manera de hacerlo callar fue la que ciertos "seres humanos" conocen y nunca falla: una dosis de grageas de plomo repartidas por todo el cuerpo. Hace pocos días, a poco de haber leído la noticia del fallecimiento de Rosa Parks, mis ojos se toparon con una noticia que se enganchó con el tema enseguida: una jovencita ascendió a un autobús de la cooperativa "Egued", línea 982, Jerusalén-Safed, conocida como el “autobús kasher”, ya que en él, el reglamento interno obliga, entre otras cosas, a viajar a los hombres separados de las mujeres. Nuestra jovencita subió, encontró un lugar, y se sentó. A los pocos minutos, se apersonó a ella el conductor, diciéndole que el lugar estaba reservado a un pasajero hombre, que según las reglamentaciones de la cooperativa, las mujeres debían o reservar de antemano sus lugares en base a cupos de asientos libres, o viajar de pie. De nada le valieron las protestas, tuvo que hacer el largo camino a Safed sentada en el piso. De más está decir que los padres de esta muchacha radicaron una queja contra el conductor. Ni esta pobre chica que debe viajar bastante seguido a Safed sin asiento es Rosa Parks, ni pretendo comparar los eventos, pero si, hay algo, un tufo a discriminación, a chauvinismo barato y a coerción religiosa que quizá no sea racismo, pero pega ahí nomás. Nuestra constitución? Bien, gracias, todavía duerme acunada por el statu quo, esa decisión tan controvertida de Ben Gurion...

Sólo por hoy – Dos notas al precio de una!   

Perdón por el tono jocoso – socarrón del título, caro lector, pero hoy, último día de lo que en Israel dio en llamarse "las fiestas" y que se ha transformado en la excusa universal para posponer todo tipo de obligación y/o actividad, transformando la respuesta "ajarei ha jaguim" ("después de las fiestas") en una especie de crítica de la razón pura, no puedo más que sentir un cierto… digamos, alivio al ver que mañana, aparentemente, las actividades de nuestra querida y loca Mediná retomarán su cauce ¿normal? No sé… por lo menos cotidiano. Y en esta vuelta a la normalidad, a raíz de una nota que escribí días pasados y que por suerte tuvo bastante eco entre mis caros lectores, quisiera aclarar que el "Maguén David Adom" (Estrella de David Roja – equivalente hebreo de la Cruz Roja Internacional) recibe muestras para compatibilidad de médula ósea TODO EL AÑO, basta con acercarse a la filial de dicha organización más próxima a su domicilio en todo el país. El trámite es indoloro, lleva menos de 10 minutos, y puede prolongar y embellecer la vida de otro ser humano. Gracias en nombre de quienes nos necesitan. Hace un par de días fueron detenidos dos odontólogos árabes – israelíes, uno de Nazareth y el otro de Kafr Manda, que estudiaron su carrera sin necesidad de tener que esperar tres años para hacer el servicio militar, en el marco de su ciudadanía israelí plena, y que desarrollan libremente su profesión, acusados de haber sido reclutados por el Hamás y entrenados en Turquía para atentar contra la población en cuyo seno viven, tienen su sustento y su clientela, y que puede llegar a confiar en ellos cuando los aqueja un dolor de muelas… vaya uno a saber, que incluye el "programa de entrenamiento" en la turística y paradisíaca Turquía… ¿Se acuerdan del film "Maratón de la Muerte" ("Ish HaMaraton")? Presuntos miembros de una organización terrorista que pretende borrarnos de la faz de la tierra… odontólogos… Da como cosa, no…? 

La indiferencia y las vísperas 

Esta noche es víspera de Sukot, la fiesta de las cabañas, la fiesta en la que Nuestros Sabios, Benditas Sean sus Memorias (Jaza"l) nos dan una pequeña lección de humildad al establecer que debemos comer en una modesta estructura hecha de varas y tela, techada con algunas ramas y hojas por entre las que se debe ver el cielo tachonado de estrellas, o las nubes que amenazan con descargar la primera gran lluvia (Yoré), ya que la fiesta de Sukot incluye, entre otras tradiciones, las plegarias por las lluvias que a veces llegan y a veces no tanto. Lógicamente y a estar por las cabañas en las que le ha tocado estar a este humilde servidor, se encarga generalmente a los chicos decorarlas con detalles alegres acordes con el ambiente festivo de la celebración…y por supuesto los que ya no son tan chicos pero aun no son adultos, acostumbran reunirse en la suka y quedarse a dormir en ella. A veces me ha tocado ver cabañas en las que la modestia y la humildad no eran precisamente el leit motiv y no se transmitía precisamente mucho del espíritu y del significado de esta festividad que es recordar nuestro peregrinaje por el desierto, en el que nos tocó, o por lo menos les tocó a nuestros antepasados vivir con mucha más modestia de la que nos podríamos permitir estando en nuestro hogar permanente, en nuestra propia tierra y sin necesidad de migrar de un lado a otro. La estructura de la cabaña lo dice todo, y no olvidemos que en esas cabañas no solamente se comía durante siete días, en ella se vi-vía durante todo el tiempo en que se permanecía en determinado lugar. Pero bueno, será cuestión de conformarse con que no se pierdan las tradiciones aunque sea llevando a la suka los CD´S de Shiri Maimon o de la Negra Sosa, o el infaltable televisor para no perdernos Boca River. Jag Sameaj y basta la salud como decía el amigo Sciamarella. Y hablando de "basta la salud", quiero referirme a un tema que si bien habla de la salud, en realidad nos muestra el peligro que la indiferencia puede traer a la salud. Y disculpándome de antemano, caro lector, por el dejo algo cínico de mis palabras, creo que es más peligroso el virus de la indiferencia que el de la amenazante e inminente gripe aviásea que revolotea sobre nuestras cabezas atosigadas de noticias inquietantes que nos llegan de otros países. Pero para evitar una ida por las ramas, al grano: días pasados, en mi diaria transfusión de noticias para mantener normal mi nivel de información en sangre, me topé de buenas a primeras con un rostro angelical, con unos ojos color miel que me atravesaron como hierro candente para llegar hasta mi alma y con una cabecita coronada de pelitos ralos: era Hadas, una criatura atacada por un tipo especialmente violento de leucemia, hablando con sus padres, trasuntando una alegría de vivir y una inteligencia que no podían bajo ningún concepto condecir con el terrible sufrimiento de interminables quimioterapias. Al final de la nota se hizo un llamamiento para presentarse ante las autoridades sanitarias para dar una muestra de sangre y encontrar así un donante cuya médula coincida con la de ese ange-lito. Abreviando caro lector, sólo alrededor de diez mil personas en un país cuya población ya llega a los…cuántos? Cinco millones? Seis millones? Ese tipo de indiferencia es un virus mucho más peligroso que el de la gripe aviácea, cuando donar médula ósea, además de poder hacerse en vida es algo absolutamente sencillo y no encierra ningún peligro para el donante y puede prolongar la vida del receptor sin quimioterapia durante décadas. Lo lamento, pero estas cosas me hacen sentir vergüenza ajena, en especial cuando las hacen mis compatriotas, gente de mi mismo pueblo. Si todos tomamos conciencia de que dar un poco de nosotros mis-mos no nos hace mal, quizá el año que viene alguna criatura más o algún adulto más puedan festejar Sukot o Ramadán. Jag Sameaj

Reflexiones sobre Yom Kipur   

Caro lector… otra vez. Terminó el noticiero, y otra vez las viñetas pintorescas van a tener que esperar, vamos a tener que ahorrarnos los comentarios zumbones, las socarronerías contra los políticos de turno… estamos a pocas horas de Yom Kipur, caro lector, el Día del Perdón, el día de la Expiación de los pecados… expiación? Perdón? Por estos días, los medios de comunicación, las redes telefónicas, celulares y virtuales se ven inundadas de mensajes, orales o escritos, de personas que se dirigen a otras personas… pidiendo perdón. Perdón por qué? No importa, perdón por una ofensa, perdón por una agresión, perdón por un daño material, perdón por un daño físico… algunos piden perdón de corazón, "de onda" como nos manda la moda actual del slang, pero otros… no puedo entender a la gente que pide perdón por daños irreparables, así como tampoco puedo entender a la gente que por haber pedido perdón y haber ayunado durante veinticuatro horas, no importa la gravedad de sus negligencias, creen haber expiado sus pecados, creen haber vaciado su "alforja negativa" y todo está bien… Caro lector, es asombroso comprobar año tras año cuánta gente cree que el ayuno de Yom Kipur es la clave de la limpieza del alma, la redención de los pecados… cuando está clarito que el ayuno de Yom Kipur redime de todos los pecados… que uno cometió contra el Altísimo, y pare de contar. Él nos perdona con un ayuno, Él nos perdona si nos golpeamos el pecho… pero nuestros pecados con el prójimo… esos los tenemos que expiar, resolver o pedir perdón al prójimo mismo, y esos pecados no se arreglan ni ayunando, ni golpeándose el pecho, ni haciéndose ver en un templo rezando, golpeándose el pecho ni cantando liturgia, para recomenzar al otro día con la misma conducta donde la dejamos el día anterior… hasta el próximo día del Perdón. Caro lector, no pretendo con esto ofender los sentimientos de quienes creen sinceramente y sienten la necesidad espiritual de llevar a cabo todos los preceptos, celebrar todos los rituales, emocionarse (como un humilde servidor) al escuchar los acordes melancólicos y a la vez solemnes del Kol Nidré… simplemente reitero que no comparto la necesidad de flagelarme físicamente durante 24 horas para expiar pecados que mejor no cometer antes de esperar a una vez por año de no comer y así lavarlos, tampoco creo en la necesidad de comprar y pagar un lugar en un templo para poder ingresar en él en los así llamados Días Terribles… aclaro que hay templos (a los que me refiero los vi sólo en Israel) que no cobran por sentarse a compartir un Kol Nidré, así como tampoco, como ya lo mencioné más arriba, creo en el ayuno como método expiatorio de pecados. Si todos nos levantásemos todos los días con la intención de reducir nuestra ira, pensar antes de hablar, finaliza, entonces contar hasta diez antes de dar rienda suelta a nuestra agresividad… prestar más atención cuando manejamos un vehículo, sería como que estuvieramos haciendo cientos de ayunos microscópicos, es como que el espíritu mismo del Día del Perdón, la esencia misma de la intención de esa fecha solemne, que más que expiar pecados es hacer reflexionar a los seres humanos sobre la posibilidad de reducir el número de pecados y negligencias cometidos durante el año que el verdadero espíritu del mensaje de Yom Kipur habrá anidado en nuestras almas. GMAR JATIMA TOVA..  

Los palestinos, la nafta 95 y la manzana con miel

Otra semana sin poder empezar con la columna, otra semana cargada de aconte-cimientos, terribles algunos, peores otros, no, no quiero que levantes una ceja y digas claro, el facilismo pesimista, el famoso despotricar, cómodamente sentado atrás de un montón de teclitas… "lekater" como se dice tan gráficamente en hebreo… No. Tampoco voy a caer en el ingenuo optimismo de hablar pura y simplemente de las fiestas que ya están aquí, con nosotros, en el aire… Hay algo, caro lector, que se llama "sentimientos encontrados"… todo se va mezclando, amalgamando… hace apenas un par de horas se tirotearon la policía palestina y gente del Hamas, porque los primeros fueron a desarmar a los segúndos, 3 muertos y decenas de heridos. Claro, más de uno dirá "que se maten entre ellos" restándole importancia a la noticia con el bastante lógico razonamiento que entre ellos mismos no se entienden, que reina la anarquía… y no es tan así. No es fácil, es muy difícil, desarmar a un grupo de combate que se dedicó al terror como forma de expresión y como misión operacional. En esta película ya estuvimos, está pasando con la ETA de España, pasó y sigue pasando en Argentina… se acuerdan de la expresión "mano de obra desocupada?” Si hoy todos los miembros del Hamas depusieran sus armas. A qué se dedicarían? A fabricar y vender artesanías en el zoco de Gaza? Ustedes saben, dentro de la terrible corrupción que se enseñorea sobre el sufrido territorio de la Franja, quién se ocupa de contrabandear armas, drogas y blancas? No? Vamos, no seamos ingenuos… Si no se hace desaparecer la amenaza del terrorismo, señores, la cosa va a andar mal, muy mal. Que se hayan desarrollado elecciones municipales más o menos tranquilas entre los palestinos no nos tiene que llevar más que a un cautísimo y muy prudente optimismo respecto de " the real thing" (la cosa real) que apenas si está por venir. Y si Abu Mazen, o el que salga electo en el futuro, no se pone más enérgico o les da un poco, no digo mucho, un poco más de carta blanca y logística a la oficialidad de sus fuerzas policiales, la situación sólo va a empeorar. Y los que querían invertir en Gaza o Cisjordania, especialmente los muy pudientes emires árabes, van a enfundar la mandolina (o el laúd) y si te he visto no me acuerdo… pensar que cuando la dirigencia del Yishuv judío tuvo ante sí la oportunidad de declararse estado independiente, lo hizo con rapidez e inteligencia y sin mirar ni para atrás ni para adelante, declararon el Estado, establecieron sus fronteras como se pudo, con el terrible costo de mas de 6000 vidas pero con el aval de la Convención de Rodas…después empezaron a fagocitarse entre sí, pero dentro de las fronteras del territorio propio. Y ese es un tren que la dirigencia palestina pierde una y otra vez, hasta que clausuren el ramal. Se acuerdan de la crisis de energía que se dio en 1973? Se acuerdan de las letras de los coches particulares? Se acuerdan que parecía que el mundo realmente se iba a quedar sin nafta? Que en pleno Rosh Hashaná un litro de 95 octanos va a costar más de 7 shekel? Bueno, bienvenidos al "dejà vu" porque eso es lo que está pasando. Esa crisis fue un simple engaña pichanga al lado de la que se viene… Y no crean que las bravuconadas del presidente de Irán de "no vender petróleo" (je) son las que nos van a dejar a pata, no, son los desastres climáticos como el huracán que destruyó Nueva Orleáns, llevándose de paso varias plataformas marítimas de bombeo… Se acuerdan como el petiso Maidana se reía en Telenoche de los autos a gas? Bueno… no se rían más. El futuro es hoy… y se mezcla terroríficamente con el pasado. Perdón si amargué a alguien, pero esto es solo parte de una realidad que nos está pasando y que se nos viene encima. SHANA TOVA!!! .

La actualidad política, la falta de respeto y la amenaza del olvido

La semana política israelí está pasando por momentos realmente vertiginosos. Estoy escribiendo esta nota hoy sábado por la noche, y quizá mañana por la mañana algunas partes de su contenido ya no sean actuales, y no hablemos de a qué realidad política despertará Israel el martes 27, después de la Convención del Likud. En estos precisos momentos estamos siendo testigos de acontecimientos como el bombardeo a Sderot como en los mejores tiempos de la colonización de Gaza, y las reacciones de Israel, y todo aparentemente motivado por un "lamentable" accidente donde volaron grandes cantidades de explosivos, matando a 19 personas en una manifestación, donde el primitivismo, las pasiones cavernarias y la sed de sangre que no se sacia tan fácilmente, no seamos ingenuos, con una mano tendida hacia la paz, dejaron de lado los cuidados más mínimos para evitar esta "tragedia". Pero por supuesto, los payasos de siempre se apuraron a declarar que Israel tuvo la culpa del estallido, etc. etc. Y bueh, entonces… a tirar cohetes Kazzam!!! A veces, la población de Sderot me hace acordar al "niño de las cachetadas" de la corte real, que recibía los reales cachetazos que seguramente se merecía el príncipe heredero o algún otro cortesano… ojo, no quiero decir que los kazzam estén destinados a otro lugar de Israel, no, ojo! Quiero decir que la pobre Sderot, últimamente, está para el cachetazo. Por supuesto, hubo reacción de Israel, empezaron otra vez a liquidar en forma selectiva y… oh, sorpresa! El Hamas, en vez de engancharse en la cadena sangrienta de venganza por represalia y así sucesivamente, declaró que "estaba considerando amainar con los Kazzam". Se ve que soplan otros vientos… Pero repito, el problema más serio es la anarquía y la falta de autoridad de Abu Mazen. En fin. Volviendo al tema del Likud, de la convención del día lunes… no. De esto no voy a hablar. No voy a hablar de algo que se puede desactualizar en dos horas, pero por sobre todas las cosas no voy a hablar del espectáculo lamentable que dieron activistas del Comité Central del Likud, comiendo y bebiendo como si nada pasara en nuestro país, banqueteando como si no hubiese habido un 40% de aumento entre la población necesitada de comida en es-tas fiestas, tener que soportar en la pantalla de mi televisor a un "ministro" (az ojn vei) gordito, rozagante y bien alimentado, al que lo más original que se le ocurrió decir ante la gravísima situación por la que está pasando la dirigencia de su propio partido, amenazado por la ruptura y la caída total  y que esta manejando nuestro destino, fue "Yalla Sulja!" Y todos sabemos que entre el Primer Ministro y Bibiahu NUNCA va a haber sulja. Pero alguna estupidez hay que decir. Pero eso no es todo, caro lector. El viernes fue sepultado en Herzliah Simón Wiesenthal, personalidad de la que no voy a explayarme acá porque todos sabemos quién fue, y todos sabemos de su obra magna y quijotesca y de su tozudez sin límites, que logró llevar ante la justicia a más de 1000 criminales de gue-rra nazis y que falleció a los 96 años de edad. NADIE, pero NADIE se hizo presente en nombre del Gobierno del Estado de Israel. Sí, SIC. Nadie se tomó el trabajo de llegar, ni siquiera el presidente Katzav… esta es una noticia que seguro no va a perder actualidad, que quedará grabada en la memoria de quienes sentimos vergüenza ajena por quienes nos gobiernan… un viernes a mediodía, y ningún ministro pudo asistir? Meile Bibiahu, que está preparando su discurso para el lunes, meile Limor Livnat, que tuvo el tupé de decir que los responsables de poner al tanto a las autoridades por medio de comunicados de prensa no lo hicieron… el caradurismo humano no tiene límites, señores. Y esta omisión por parte del gobierno, Mi gobierno, al que vengo apoyando incondicionalmente en todo lo que está haciendo en materia de desconexión, cometió esta vez un error muy grave. No mandar a nadie al sepelio de uno que fue parte de los 36 Justos, no poder mirar a los ojos de Shevaj Weiss, del Instituto Yad Vashem, quien no podía ocultar su apesadumbrado asombro ante las cámaras de TV… Señores míos, esta vez la erraron fiero. Es una vergüenza, pero bueno… se ve que la memoria está dejando de ser parte de nuestros más preciados valores como pueblo que sufrió, está sufriendo… y por lo visto le espera un par de sufrimientos más, al paso que vamos. Así nos va.

Pensar que esta semana...

 Shalom, caro lector. Pensar que esta semana, tal como le había prometido a mi director y amigo Daniel, iba a dar comienzo a la publicación de una columna fija, lamentablemente han estado pasando cosas… algunas auspiciosas, otras terribles, algunas… preocupantes. No, caro lector, no te preocupes, no te voy a dar la lata con las deleznables luchas  por el poder en el Likud o en el Laborismo, tampoco con el aumento presupuestario para los "pobres" evacuados, que no tienen el menor empacho en declarar por TV que no hay indemnización que les venga bien, y ya algunos están viendo la posibilidad de irse del país, sin que nadie levante siquiera una ceja a favor de quienes realmente necesitan un urgente aumento presupuestario, como todos los necesitados sociales, toda esa capa social que además de venir sufriendo recortes presupuestarios desde hace tiempo, ahora tienen que prosternarse ante las "imperiosas necesidades" de los ex colonos… tampoco voy a hablar de la vergonzante discriminación contra la comunidad etíope, que llega ahora a los flamantes abogados de ese origen, a los que se rechaza festivamente de todo estudio jurídico a la hora de ingresar a hacer el año de aprendizaje… no, caro lector, mi bronca hoy pasa por un titular de Yediot Ajronot del lunes 19: Ninguno (sic) de los oficiales policiales procesados por la Comisión Or por su participación en la represión de los desórdenes de Octubre del 2000 en Nazareth, Umm el Fahm, Sah´nin, etc., será procesado o investigado por su participación en los vergonzosos hechos que finalizaron con la gratuita muerte de 13 jóvenes, a los que en lo personal hubiese mandado sin el más mínimo miramiento a la cárcel y los hubiese juzgado por subversión pura y simple contra el Estado del que son ciudadanos y que les da de comer, que les permite hacer una vida mucho más normal que quienes tienen la obligación de dar tres años de su vida al Ejército, y a veces la vida misma, que les asegura bienestar social y seguro médico… pero de ahí a castigar su subversión a balazos, sin siquiera en molestarse en reprimir el desorden como cuadra a una policía comisionada para cuidar el orden en la única democracia del Medio Oriente, y que su Departamento de Asuntos Internos pase una piadosa mano de cal sobre toda la sangre derramada… no, eso no lo acepto. Esa no es mi policía, y si lo es, hay algo que se pudrió ahí dentro. Después de 14 años de aprender a convivir con la población árabe, después de comprobar que son gente como todos, con sus virtudes y sus terribles defectos, después de haber sido paciente de médicos árabes, de haber compartido con ellos interminables charlas de política, que muchas veces terminaban en encendidos duelos verbales… siento que cosas así derrumban el delicado castillo de naipes que algunos se esforzaron en levantar, y otros tiran abajo brutalmente. Lo lamento, nunca podré volver a mirar a los ojos al padre de Wisam,  al que conocí personalmente, porque Wisam tendría que estar entre rejas por lo que hizo, pero no había por qué matarlo. Siento que alguien aquí cometió un acto del que quedó impune, y me aterroriza pensar que esa impunidad deriva de su posición de poder. ¿Será Justicia? Justicia, Justicia perseguirás… sería bueno que alguien alguna vez la alcance.

Rostros que no sirven                                                                                     

Esta nota no es de política, aunque su trasfondo, lamentablemente, es puramente político. Todavía no es de corte social, aunque sus consecuencias pueden ser de neto corte social. El origen del problema está en la actitud del intendente de la localidad de Or Yehuda, Yakov Bukovza, quien se negó, simple, lisa y llanamente, a inscribir en el sistema educativo bajo su responsabilidad a 42 alumnos simplemente por ser de origen etíope (sic) y porque la inserción de alumnos de origen etíope en "su" sistema educativo provocaría una "baja significativa" en su nivel (también sic).
Increíble, verdad? Pero real. Y ya no hablemos de 50 familias de nuevos inmigrantes etíopes que fueron destinados a Or Yehuda y que por supuesto este… señor Bukovza se niega a recibir, aduciendo "mal manejo de los sistemas de absorción de la inmigración", los cuales "insertan grupos débiles en comunidades debilitadas" (también sic), y demás lindezas, que como excusas o explicaciones tienen dudoso asidero. El tema es que los 42 chicos etíopes tuvieron que esperar hasta esta semana para poder tener la alegría de saber que -en parte gracias a la intervención de las organizaciones de Inmigrantes de Etiopía y el Contralor del Estado en persona, Sr. Mija Lindenshtraus- ya pueden sonreír pensado que van a ir a la escuela como cualquier otro chico… Por supuesto que el Ministerio de Educación se sumó a la lucha contra este rostro vergonzante, este intendente que nos hace sentir terrible vergüenza ajena, el que ayer no tuvo empacho en declarar por TV que en lo que a él respecta, la cosa aún no se terminó, que tenía pensado suspender las clases a partir de la mitad de la semana, que todo es presiones y juegos políticos…
Claro que sí, Sr. Bukovza, TODO son jueguitos políticos… lo que usted hace también, no se olvide de ese pequeño detalle, tampoco se olvide que los chicos no tienen por qué ser juguetes en manos de… políticos como usted.
Primer mundo? Segundo? Tercer mundo? Alguien puede ayudarme a definir en cuál de ellos ubicar este suceso vergonzante?

La última noche, la vela de las armas y la esperanza  

Repasando, hojeando y volviendo nerviosamente (cada vez más nerviosamente) las páginas de los diarios del fin de semana, me encuentro con algunos párrafos que tendrían que ponerme nervioso, pero no. Y saben por qué? Porque esa película ya la vi. Porque tengo memoria. Por ejemplo, leemos que ciertos elementos recalcitrantes entre los palestinos (hamas y asociados, ni las mayúsculas merecen) ya andan vomitando por ahí que ésto es sólo el comienzo, que no descansarán hasta que no quede un solo judío en el me-nor centímetro de todo este territorio… O las declaraciones de Abbas Zaki en el diario "Al Jaiat" respecto de que mu-chos palestinos armados (sic) se trasladarán, después de completada la evacuación, del Líbano a la Franja de Gaza. Se trata de refugiados palestinos que viven en Beirut, y esta noticia coincide con la exigencia de desmantelar las milicias en Beirut, de acuerdo con la resolución 1559 de los Simpá-ticos Inoperantes, como muy bien los llamó Mafalda, o sea la ONU. O sea que desmantelan en el Líbano y "mantelan" en Gaza. Y por qué todo ésto no me quita el sueño? Primero porque si bien se va a evacuar a la población civil de los asentamientos hasta que no quede un solo colono, el Ejército no se va a ir tan rápido, quedan algunos meses y algunos asuntos por resolver. Segundo, porque el puerto y el espacio aéreo no se van a entregar tan rápido, y las fronteras pasarán a ser fronteras, no simples líneas dibujadas por manos capri-chosas y profanadas por ambas partes. Además estos alari-dos de poseídos por el divino mishigás del iluminismo fundamentalista ya los escuchamos en otras ocasiones, estas bravatas ya se dejaron oír por estas tierras en otras ocasiones… Más me preocupa, que esos gritos de compadrito de feria, la amenaza de los colonos que lograron infiltrarse en los territorios y que van a oponer resistencia a las fuerzas de evacuación apelando a métodos tales como matar a los caballos de las fuerzas policiales con inyecciones de atropina sacadas de los equipos antigás que quedaron de la guerra del Golfo. No son simples rumores, ya fueron pegados afiches en las entradas de muchas sinagogas instruyendo sobre esta "estrategia de lucha". Y no voy a caer en el facilismo de dejarme comparar con esa mujer que escribió desde España abogando por los perros y los gatos de los colonos… aquí se trata de hacer daño, y de la peor manera. Esta noche termina Tisha be Av, mañana a la mañana empieza una de las etapas más cruciales de nuestra historia, me pregunto qué irá a pasar, cómo se irán a desarrollar los acontecimientos,  incertidumbre es la palabra que atenacea nuestras gargan-tas… Que D"s proteja a nuestros hijos los soldados y a los agentes de policía que van a ir a poner el pecho ante quienes los llaman "hermanos" y la espalda ante nuestros más jura-dos y acérrimos enemigos, el sector recalcitrante y terrorista de los palestinos… Y como siempre, los algo ingenuos de entre nosotros siempre tenemos en nuestros corazones el rescoldo de la esperanza…

Un par de pequeños detalles alrededor de la renuncia de Bibiahu

 Todos sabemos que Bibiahu, el gran economista, el capitalista salvaje, renunció justamente quince segundos antes de tener que rendir cuentas por el Informe de la Pobreza 2004, que nos pone en el primer lugar de los países de Occidente en cantidad de niños que viven bajo la línea de pobreza, en relación con el total de la población (somo lo primero, somo…), para no hablar de la sufrida clase pasiva, de los / las uniparentales, los lisiados, los chicos problemáticos… toda esa gente a la que Bibi siempre tuvo tan pero tan en cuenta… Pero bueno, todos creímos entender qué se escondía detrás de ese sorpresivo y dramático paso… esperamos la conferencia de prensa, escuchamos… y en lo que a mí respecta, no lo podía creer: haciendo gala de un desprecio por la inteligencia de quienes lo escuchaban, e'cir: habló de la Desconexión, de los 750 soldados egipcios que se quedaban en el Tzir Filadelfi… que el puerto de aguas profundas, un peligro para la seguridad de Israel, que el espacio aéreo, que los pasos fronterizos… parece que Bibi ignora que en el gabinete de Sharon hay un funcionario que se llama Shaul Mofaz y que está investido con un cargo casualmente se llama Ministro de Seguridad (o de Defensa, aunque bitajón quiere decir seguridad) declaró pocas horas antes de la tragedia Bibiense que la retirada no iba a ser instantánea y unilateral, que ni el puerto ni el espacio aéreo se iban a entregar así de rápido y fácil, que los pasos fronterizos iban a pasar a manos del Ministerio del Interior e iban a ser manejados por funcionarios de policía de frontera "proper"… No quiero explayarme más de la cuenta en esto, es indignante el teatro guignolesco que Bibiahu hizo sólo para asegurarse su futuro político, aparentemente sin importarle que así sólo dañaba lo que tanto había construido, armado y llevado adelante, su plan económico, y terminó reforzando y dando apoyo y refuerzo a lo que justamente y en apariencia quiso tirar abajo: la desconexión. Los brokers de la Bolsa, con la caída espectacular de las acciones por apenas dos día y el repunte meteórico apenas se supo lo que ya se caía de maduro, que Ehud Olmert iba a reemplazar temporalmente a Bibiahu, de parabienes, con el festivo agregado de la subida del dólar. Por último, la frase con que Bibiahu insultó la inteligencia de muchos: "volveré… pero sólo como primer ministro". Si esto sucede… no nos diferenciamos en nada de muchos a quienes dejamos atrás en el paese lontano: NO TENEMOS MEMORIA.
Así nos va.

La desconexión. Las comparaciones odiosas. Y la incertidumbre

En el momento de escribir estas líneas, caro lector, terribles y pesados interrogantes se ciernen sobre la mente de éste, vuestro humilde servidor. Está por salir a la calle una manifestación que se cree será masiva, miles de opositores a la Desconexión se proponen llegar a Sderot, la ciudad tristemente célebre por ser la principal víctima de los atentados terroristas del Hamas, desde Gaza en forma de raquetas, y de ahí marchar a Ofakim… y luego? Qué paso? Ahora se acordaron que Sderot es blanco de las raquetas, porque vienen los manifestantes? Y antes? Nadie dice nada, nadie habla nada Hace muchos años, alguien llamado Mussolini promovió la famosa Marcha sobre Roma, cien mil personas tomaron por asalto la ciudad Eterna, y todos los historiadores coincidieron en que dicho acto, que llevó al poder a Mussolini, fue una revolución fascista contra el gobierno democrático establecido… Digamos que Matteotti fue solo un antecedente de Rabin. Pero volviendo a los sucesos de hoy, toda esa gente, que casualmente vive cómodamente DENTRO del territorio israelí, aparentemente se propone seguir adelante y marchar sobre Gush Katif, tomarlo por asalto y quedarse ahí, sólo para obstaculizar el normal funcionamiento de un plan que ya fue aprobado y puesto en marcha por un gobierno democrático y elegido por la mayoría de un pueblo del que también los colonos forman parte…cómo se llama eso?  No es también una revolución fascista sobre el gobierno legalmente constituído? Quién está financiando todo esto? Quién está poniendo el dinero? 500 autobuses! Miles de personas! Hay que alojarlas, alimentarlas… Para no hablar de los alaridos fundamentalistas que llaman a los soldados de su mismo país a desobedecer órdenes. Esto ya es algo que escapa a un análisis objetivo que permita identificarse con el dolor o los problemas de los colonos… 8000 personas están teniendo en jaque a millones no, no se entiende. Quizá mañana o pasado las cosas se entiendan un poco mejor. Hoy hace mucho calor, y el calor con la incertidumbre… no son buena mezcla.

A once años del atentado de la AMIA

Simja Sneh  z”l  (1908-1999)

Recopilación del testimonio por Marcelo Sneh

Como todas las mañanas, ese 18 de julio hice el trayecto a pie desde mi casa (Corrientes y Medrano) hasta la AMIA. Mi oficina se encontraba en el entrepiso al que se accedía por la gran escalera de mármol del vestíbulo de la entrada principal. Subí por última vez hasta mi pequeña oficina como todos los días. Me aboqué al trabajo que estaba encarando, una traducción de un ensayo en idish. A los pocos minutos entró el muchacho (bah, muchacho le decía yo, un hombre mayor), a servirme el té... no sé, el aroma del té siempre tuvo para mí algo de magia, algo de subyugante... sobre todo durante las frescas horas de la primera mitad de ese día de julio. Mordí el terrón de azúcar y bebí el té a grandes sorbos, mientras meditaba sobre el material que me esperaba a un costado de la máquina de escribir. De repente algo atacó mis pensamientos y empezó a sobrevolar mi mente... sentí que algo extraño y terrible iba a suceder, no tenia idea de qué... seguí sorbiendo el té, y meditando... por alguna razón, mi mente empezó a volar entre recuerdos de la guerra, de las lejanas Polonia y Rusia. Como persona disciplinada que soy, dejé de lado esos pensamientos y me dediqué a mis tareas diarias... cuando sucedió. Fue una explosión que sonó en mi despacho como amortiguada, como un estruendo a través de un silenciador, y detrás mío, la pared estalló en mil pedazos, y la mampostería voló en todas direcciones, sentí como un golpe en el hombro (mucho después, me enteré que tenía una clavícula fisurada) y un golpe más fuerte en la cabeza... me levanté inmediatamente y salí de mi oficina, caminaba como un autómata... un pensamiento rondaba mi cabeza lastimada: el estallido me hizo acordar algo, como que no fue el estallido de una garrafa de gas, o de un tanque de combustible... era una explosión que sonó con un estruendo  que creí ya olvidado, el mismo estruendo que sentí una vez durante la guerra, cuando servia en el Ejército Rojo, cuando la onda expansiva del estallido de un obús me levantó varios metros y me dejó tirado en una zanja a la vera del camino, malherido pero consciente... y este estruendo se le parecía,... Salí, recuerdo cosas absurdas, como por ejemplo, que me faltaba un zapato, y que me resultaba incómodo caminar… recuerdo que pare a alguien que corría despavorido y le pedí un cigarrillo... después me tope con una chica que trabajaba en una oficina contigua a la mía, pálida como el papel... estaba como paralizada, y me miró con una muda expresión de terror... recuerdo que la tomé de la mano y le dije "meidele, salgamos lo antes posible de aquí, hubo una explosión, y el edificio puede venirse abajo en cualquier momento..." Bajamos las enormes y agónicas escaleras de mármol como pudimos, el aire estaba cargado de polvo de escombros, de alaridos, de humo y de muerte. Transpuse la puerta de entrada al edificio, recuerdo que por fin conseguí un cigarrillo, lo encendí, me senté en el cordón de la vereda de enfrente al ya tambaleante y negro edificio que agonizaba en su luto anticipado, y así como me senté... lentamente, como una bailarina clásica que se va deslizando hacia el piso al ritmo de "la muerte del cisne", como vi tantas veces  a un soldado deslizarse lentamente a tierra tocado por la piadosa mano del Ángel de la Muerte al ser alcanzado por una bala, el edificio de la AMIA se vino abajo, lentamente, como una filmación en cámara lenta, en medio de una tormenta de escombros, polvo, hierros retorcidos, alaridos desgarradores...Cuando la confusión tomó forma, cuando el polvo se asentó un poco, recuerdo que me puse de pie y caminé hasta los escombros... empecé a escalar un montículo, tal como lo había hecho durante la guerra al llegar a Varsovia uniformado como soldado británico de la Brigada Judía, miré alrededor...de repente desapareció en mi toda sensación auditiva,... recuerdo que un bombero, o un policía, o un hombre de civil, se me acercó y trató de sacarme de ahí... veía sus labios moverse frenéticamente en un grito desesperado de alguien que está ante una pared que no oye... de ahí en mas la oscuridad. No recuerdo más nada, hasta que desperté en el hospital de Clínicas, y la primera imagen que tuve ante mí fue el rostro arrasado por las lagrimas y la preocupación de Berta, mi mujer, y detrás de ella, la bondadosa mirada de Ernesto Sábato, mi amigo...Sobreviví al atentado. Otros lamentablemente no pudieron, pero se ve que mi destino fue ése, el de sobrevivir, el de hacerle un corte de manga a la Huesuda por quinta o sexta vez.

Seis años de la partida de alguien que no partió

El pasado 4 de abril se cumplieron seis años de ausencia, seis años del comienzo de un viaje sin retorno, de alguien que permanece en el recuerdo de su voz bronca, fácil de reconocer, tapizada de tabaco negro, de su mano suave en la caricia, implacable en el coscorrón, pero por sobre todas las cosas por el recuerdo de quién fue, de su fecunda obra literaria, de su rectitud sin tacha, de su moral a toda prueba, de su enseñanza de vida. El 4 de abril, hace seis años, se produjo la desaparición física de Simja Sneh Z"L, hombre de letras y de ley, docente apasionado, defensor quijotesco del idioma idish, perdidamente enamorado de la creación literaria, de mi madre Berta, y de la vida. Nació en Pulawy, un villorrio de Polonia, allá por 1908. Después de muchas peripecias, de servir en el Ejército Rojo y en la Brigada Judía del Ejército Británico, herido varias veces y condecorado otras tantas en acciones tales como Dnepropetrovsk y Lemberg, y después de haber vivido en Eretz Israel y haber participado en la liberación de Italia, llegó en 1947 a Argentina desde Gran Bretaña, donde vivió durante un año después de ser desmovilizado y donde publicó su primera obra, el libro de poemas "Hojas al viento". En 1961 fundó la revista "Alef", interesante proyecto bilingüe en idish y en castellano que albergó temas de interés general, literatura y actualidad. En 1968 acometió el proyecto de publicar, ya en castellano, la revista "Raíces". En 1977, su libro "El pan y la sangre", una colección de cuentos, algunos autobiográficos, otros testimoniales, todos descarnados y terribles, fue galardonado con la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Más tarde, publicó "Sin Rumbo" una autobiografía en seis tomos que ya había publicado en idish en el diario "Di Presse". Los cuentos de "El Pan y la Sangre" son relatos descarnados. Prologado por Ernesto Sábato y por Marco Denevi, dos grandes de la literatura argentina que a la vez fueron sus más entrañables amigos, "El pan y la sangre" es un desfile por el infierno, una excursión al horror… y una experiencia apasionante como lectura. "El cheque", uno de los relatos, es una descripción más que gráfica que nos aclara por qué Simja Sneh no quiso aceptar jamás un solo centavo de reparaciones alemanas, dinero que él, y con justa razón, llamaba "sucio e inaceptable" ya que "no hay dinero en el mundo que pueda devolver a la vida a mis padres, a mis hermanos… el dinero puede resarcir posesiones materiales, pero no puede lavar sangre". "El Nombre",  "La Sexta Punta" o "Sangre", son relatos alucinantes de experiencias de guerra. Cierra el libro un "Diálogo con el Ángel de la Muerte", que como pudieron leer en este semanario, contrariamente a lo que el título podría proponer, es un canto a la vida. Como él solía contar: "tengo un largo romance con la muerte, viene, me toca, me seduce, me amenaza y siempre se va derrotada". Prueba de ello es que por esas cosas del destino sobrevivió al atentado a la Embajada de Israel, sobrevivió, aunque bastante lastimado, al atentado a la AMIA, sobrevivió a sus heridas de guerra, siempre sobrevivió, merced a su ganas de vivir, de estar, de amar, de hacer, de crear y de compartir. Otro de sus cuentos, "El que partió", habla de su diálogo con un amigo, también escritor, que se suicidó arrojándose bajo las ruedas de un tren, cosa que él nunca le perdonó… hasta que se le apareció una noche y mantuvieron un diálogo terrible, descarnado, sin concesiones, que lo llevó a comprender que no todo es blanco o negro, pero que a la vez  no hizo más que afianzar sus propias ganas de seguir vivo, por eso el título de esta nota. Porque si bien una infección pulmonar aguda doblegó su cuerpo, su espíritu quedó vivo, y vivirá por siempre en el recuerdo de su obra fecunda, de su intenso quehacer comunitario, de su vozarrón apasionado tratando de introducir a sus alumnos en el maravilloso mundo de la literatura, y en mi alma por haber sido el mejor padre que pudo haberme tocado. Simja Sneh, no partió.       

El himno, la coexistencia y el respeto

Todos los que me conocen, caro lector, saben que no soy "televidente obsesivo": el noticiero, algún buen filme, "Eretz Nehederet" (la mejor sátira política lejos, en Canal 2, desde los arqueológicos "Lo hakol over", no todo pasa) y "Nikui Rosh" (literalmente "limpieza de cabeza" aunque podría traducirse como "distracción" o "catarsis"), y eso solo cuando el trabajo lo permite. Pero hace unos días tuve ocasión de ver, también en canal 2 (que parece estar manejado por el Marqués de Sade por la forma que bombardea a los sufridos teleespectadores con quintales de publicidad que parece dirigida a gente con IQ en "minus") una entrega del programa "Darush Manhig" (se busca un líder), uno de los tantos "hongos después de la lluvia" que surgieron como consecuencia de la nueva moda llamada "Reality TV" (Televisión verdad), donde un grupo de concursantes compite en forma eliminatoria tratando cada uno de probar que él es la persona indicada para ser líder. ¿El premio? 5 millones de shekel, que deberán utilizarse por el ganador en un proyecto comunitario en algún municipio a elegir, no presté mucha atención a esos detalles. Pero justo en ese mismo programa, me tocó ver algo que… ¿cómo decirlo? me chocó un poco. Resulta que en ese programa los concursantes, divididos en equipos, debían reunir a dos localidades del centro del país, famosas por su rivalidad futbolística, elegir de cada una de ellas a once personas para armar un equipo de fútbol, y enfrentarlos en un partido "amistoso". Los equipos en cuestión, en la realidad, son Hapoel Marmorek y Macabi Shaaraim, cuadros que en tiempos pretéritos conocieron épocas mejores y que ahora subsisten en ligas inferiores. Bien. Todo dispuesto, la cancha lista, las hinchadas con sus cánticos, los dos equipos alineados para cantar el Hatikva (Himno Nacional israelí). Comienzan a sonar los acordes del himno, y ahí fue que la cámara, de un paneo general, fijó su objetivo en una de las concursantes, una chica árabe de Nazareth llamada Abir… sentada tranquilamente mientras sonaba el himno. Por supuesto que esta actitud sublevó a algunos, indignó a muchos… molestó a todos. La concursante, según las reglas del juego, que no viene al caso detallar aquí, fue enviada por sus compañeros a enfrentar al jurado y explicar los motivos de su actitud. Los jurados, entre los que se contaban Benny Gaón, industrial reconocido, hermano del cantante Yehoram, Arie Amit, oficial en retiro de la Policía, y la actriz Guila Almagor trataron de entender, cada uno a su vez, los motivos de su actitud, y cuando le tocó hablar a Abir, dijo algo que realmente me sorprendió, y no muy agradablemente: " me considero israelí-palestina (…) pero el Hatikva no me dice nada, no es mi himno, no veo ninguna razón para permanecer de pie cuando se entona (…) además, mucha gente escucha el himno de su país sentado…" Aclaro que viví durante 13 años en Nazareth Illit y trabajé en Nazareth durante 4 de ellos, conozco a mucha gente de Nazareth de la que guardo el mejor de los recuerdos, entre ellos a la familia de Abir en forma personal. Además, todos conocen mi forma de pensar respecto de la coexistencia árabe-israelí. Abir es una chica muy inteligente, muy lúcida, además de bonita y con un prodigioso don de gentes y un diálogo más agradable aún. Pero en este caso, a mi manera de ver, se contradijo feo y la erró fiero. Un himno nacional es algo que debe respetarse más allá de cualquier ideología, tendencia, origen o pensamiento, y más cuando quien debe respetarlo es alguien que tiene la ciudadanía del país objeto de dicho himno, creció bajo sus leyes, su bandera, su bienestar, sus posibilidades (Abir estudió en una Universidad israelí, y pudo hacerlo apenas terminó la secundaria, ya que ella, dadas sus condiciones especiales de ciudadanía, no tiene obligaciones militares, ni siquiera la obligación del Servicio Nacional, como lo tienen la ciudadanas israelíes de origen judío), en fin, creo que estar de pie o no durante los pocos minutos de duración que tiene un himno, y más el himno nacional del país del que uno es ciudadano, no es la forma de expresar acuerdo o desacuerdo con sus leyes y/o instituciones. Por supuesto que el jurado eliminó a Abir, y creo que fue una eliminación justa, ya que Abir incurrió en una contradicción bastante "grossa", ya que durante todas las entregas anteriores del programa, según me he enterado, Abir se la pasó proclamando su presencia en el programa como una punta de lanza de las minorías nacionales en pro de la coexistencia, y que estaba de acuerdo con la convivencia de los pueblos bajo una misma bandera, etc. Pero como decían nuestros sabios hombres de campo, en este programa "mostró la hilacha" con la frase con que cerró su alegato ante el jurado: "no pienso respetar el Hatikva poniéndome de pie, no es mi himno, no lo siento como tal, y si mi actitud de permanecer sentada me va a costar la eliminación, que así sea". Esto, caro lector, se llama fanatismo. Y más allá de su origen, que no es lo que se cuestiona aquí, ojo, más allá de la posible contradicción que pueda tener para ella y sus connacionales la letra del Hatikva, el himno de un país del que uno forma parte, de acuerdo o no con sus leyes, de acuerdo o no con las reglas de juego que ese país pone en la mesa ante sus ciudadanos, se respeta y punto. Todo es dable de cambios, pero siempre en un marco de absoluta democracia. Repito: estoy de acuerdo con la decisión unánime del jurado de eliminar a Abir del concurso. Líderes fanáticos y contradictorios… es lo último que le deseo a mi propio país. Árabes o judíos.

Reflexion y paralelismo: Yom hashoah ve Yom hazikaron 

Mañana a la noche comienza otra dura prueba para nuestro corazón, otra vuelta de torniquete al anillo que agarrota nuestra capacidad para soportar el dolor: para más de veinte mil familias, en más de veinte mil hogares, el dolor y la tristeza volverán a enseñorearse como todos los días, pero mañana aún más, porque la imagen a veces sonriente, casi siempre juvenil, congelada en tiempo infinito y eterno de más de veinte mil frescas almas volverá como cada minuto y en cada ocasión, a recordarnos que gracias a ellos podremos ir al otro día por la noche a regocijarnos con el festejo legítimo del mejor regalo que como judíos pudimos conseguir: nuestra loca, contro-vertida, dividida pero amada Medinah. Sólo quería referirme a algo común al Yom Hashoah y al Yom Ha Zikarón, y se refiere a todos aquellos sobrevivientes de los campos de concentración que cuando se les pidió llenar un formulario standard que las fuerzas aliadas les sometían, ofreciéndoles nuevo hogar en Estados Unidos, Gran Bretaña o cualquier otro país para reco-menzar sus castigadas vidas, anotaban sin titubear "Eretz Israel" y en la segunda opción escribieron "la vuelta a las cámaras y a los hornos..." Escalofriante, verdad? Pero real. Por supuesto que en esos años de destrucción y muerte, pero también de fe y esperanza, las puertas de Eretz Israel estaban cerradas aún a aquellos que habían sobrevivido al Averno, y que el destino les había dado la inmensa gracia de seguir con vida, para seguir adelante, quizás para contarlo, quizás para callarlo en sus corazones, pero por sobre todas las cosas para ocupar su lugar al sol en esa parcelita de D's que se llamaba Eretz Israel. Apelando a todos los medios, luchando con uñas y dientes contra la cerrazón mental del ejército de su Graciosa Majestad Británica, muchos de ellos, de alguna manera u otra, llegaron a las costas de la meta ultimativa, para recibir la cálida bienvenida de sus connacionales, junto con un uniforme y un arma... porque la denodada lucha por un estado Judío había empezado, y cada hombre, cada mujer, cada brazo armado era en esos momentos esencial... Y como en toda guerra desigual donde el arma más poderosa del menos aventajado era su tenacidad por defender lo poco que poseía, y su interminable munición era su indomable espíritu de supervivencia, de no retroceder ante un enemigo poderoso en número y armamento, pero totalmente desprovisto de la gigantesca motivación  que abrasaba los corazones de esos héroes por partida doble, que recién salían de un planeta terrorífico y demoníaco, y sin tomarse casi una pausa, empuñaron un arma para defender lo que día tras gris y maldito día soñaban mientras trabajaban como esclavos armando a sus propios verdugos o arrastrando con pinzas los cuerpos de los pobrecitos a los que debían arrojar a los hornos, sin tiempo siquiera de decir aunque fuera tres palabras del Kadish... Eretz Israel, con su sol puro e incontaminado por el humo de las chimeneas, con su tierra seca y agreste, no fangosa e impía como la que rodeaba a los barracones... ese ideal los hizo bajar de los barcos, recibir uniformes que no siempre iban bien, armas que no siempre sabían manejar con destreza y que no siempre funcionaban como era debido, pero que eran las máquinas más sofisticadas del mundo ante sus ojos ardientes, recibir un apresurado entrenamiento militar entre gallos y medianoche... y salir a la batalla. Como decía, la lucha casi siempre era desigual, pero cuando junto al dios Marte marchaba con ellos la diosa del Ideal y el D's de los ejércitos, Ad'nai Tzvaoth, nada importaba, ni los tanques ni los cañones ni la terrible superioridad numérica de las tropas enemigas... y así muchos cayeron en batalla, muchos que no tuvieron la dicha de disfrutar aunque fuera de una pausa razonable entre la guerra por la supervivencia y la guerra por el legítimo derecho a una pequeña parcela de tierra propia... no titubearon un instante en salir al combate, dejaron atrás todo para hacer frente a esta nueva amenaza a su existencia... pero esta vez con un arma en la mano, de igual a igual, frente a frente... A estos héroes, los Sobrevivientes del Holocausto caídos en la Guerra de Liberación de Israel considero que habría que homenajearlos en forma especial, a los que lucharon denodadamente para cuidar y mantener encendida la chispa de sus vidas y ofrendarla sin dudar ni por un instante en aras de la tierra propia, la tierra de Israel. A ellos. A todos los que cayeron para que yo pueda escribir este mensaje y ustedes puedan leerlo. A todos aquellos para quienes el dolor hace que cada día se repita en sus almas inconsolables el Yom Hazikaron. Iehi Zijram Baruj.

Pesaj y la libertad

Cuando este número de la revista esté en vuestras manos, caro lector, estaremos festejando Pésaj, una de las celebraciones centrales de nuestro pueblo. No voy a darles la lata haciendo reseña histórica, ni contándoles sobre el significado de cada cosa que ponemos en la keará (plato especial que se pone en la mesa del Séder) ni de las diez plagas… Podría explayarme sobre el ritmo pesadillesco que adquieren nuestras de por sí locas vidas en nuestra loca y querida Mediná cuando se acerca Pésaj… que hay que limpiar la casa a fondo, que hay que renovar la vajilla, que en los super-mercados empiezan a escasear todos los productos a los que nuestra hereje vida de jilonim nos tiene acostumbrados… y no porque sean productos leudantes o sospechosos de levadura… no! Sabían ustedes que TODO, pero absolutamente todo debe llevar el signo "kasher le Pesaj"? Hasta una inocente bebida gaseosa, una pasta dentífrica (alguien trató alguna vez de lavarse los dientes con levadura?), detergentes, en fin… Pero tampoco quiero entrar en este tema, no sea cosa que me consideren antirreligioso o algo así. Todo en broma. Ahora a lo nuestro. En lo personal, me gusta la fiesta de Pésaj, desde mi más tierna infancia, o sea desde tiempos oscuros e inmemoriales, me gustaba participar del Séder, y hoy día acostumbro reunirme con mi familia alrededor de la mesa festiva, y dentro de mi condición de laico, trato de cumplir más o menos con algunos de los pasos de la Hagada. Y por qué? Porque para mí, el trasfondo real, la esencia misma del festejo de Pésaj, es el concepto de la libertad. Más allá de las leyendas que adornan la historia, hay algo que es fundamental: los judíos salimos de Egipto, y FUIMOS LIBRES: nadie nos esclavizaba, nadie nos obligaba a trabajar sin retribución y en el horario que se les ocurriese, nadie tomaba a nuestras mujeres porque no teníamos el derecho a defender su potestad, éramos libres de ir y venir, y de repente, ahí estábamos, en el medio del desierto, libres… y sin saber qué hacer con nuestra libertad. Había líderes, que tenían muy en claro qué hacer y adónde llevar al rebaño, pero muchos empezaron a rebelarse, argu-yendo que los líderes no tenían idea de dónde estaban, que en Egipto, aunque eran esclavos, tenían techo y comida, y aunque tenían que trabajar duramente tenían un entorno más o menos definido, una rutina de cierta mínima seguridad, que Moisés los había sacado de Egipto para hacerlos morir en el desierto… suena conocido, verdad? Ser libres y no tener la madurez, el raciocinio de detenerse a pensar por un momento que libertad no es solamente poder ir de A a B sin pedirle permiso a nadie, es saber por qué uno se traslada de A a B. Hace muchos años, un presidente argentino (de los pocos elegidos democráticamente), como era costumbre, envió a la comu-nidad judía un saludo por la fiesta de Pésaj, y aprovechó para referirse precisamente a esto. El país recién salía de una traumática y horrorosa época de muerte, sangre  e incertidumbre, repre-sión y ahogo… y de repente el nudo aflojó, volvió la libertad, volvió el libre albedrío, la posibilidad de hablar, de expresarse, de moverse libremente, de acusar a los malhechores… pero ahí fue que muchos de los favorecidos con esa libertad no sabían muy bien qué hacer con ella, vieron que ser libres es bueno pero no es fácil, y más de uno empezó a quejarse que…"con los milicos esto y con los milicos lo otro". Este presidente comparó muy acertadamente a los judíos en el desierto con la población recién entrada en un período de democracia y de libertad. Repito: la libertad, además de ser un preciado y único don para el ser humano, es también responsabilidad, es criterio, es saber cómo manejarla, es aprender sus límites, respetarlos, saber dónde termina la libertad individual y empieza la ajena, la libertad, una vez obtenida, hay que construirla, cuidarla, saber manejarla. Ese es para mí el mensaje más importante de la fiesta de Pésaj… aparte de la sopa con los knéidalaj y la matzá. JAG SAMEAJ!